Bloodroots
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Carátula de Bloodroots

Bloodroots, Análisis

Analizamos una de las sorpresas indie de este inicio de 2020, un digno sucesor del estilo Hotline Miami muy adictivo para PC, PS4, Xbox One y Switch.

Bloodroots irrumpe con fuerza entre la oferta indie de este primer trimestre de año, un videojuego de acción frenética al más puro estilo Hotline Miami que apuesta por la diversión directa más bestial y que plasma en pantalla auténticas coreografías de sangre y desmembramientos en un Lejano Oeste muy particular. Así es la propuesta del estudio canadiense Paper Cult Games en formato multiplataforma, es decir, para PC, PS4, Xbox One y Nintendo Switch, un título que nos sumerge en la venganza y la necesidad de despachar enemigos con cualquier tipo de arma a nuestro alcance, todo ello bajo un estilo cartoon que contrasta con las constantes salpicaduras de sangre y las escenas más gore que podamos imaginar. Veamos si Bloodroots logra hacerse un hueco entre los arcade de acción más celebrados del género.

Una historia de venganza que firmaría Tarantino

Encarnamos a Mr. Wolf, el único superviviente de un pueblo arrasado por los Blood Beasts, una banda de maleantes liderado por Mr. Black Wolf y sus tres compinches; dados por muertos, despertamos medio moribundos con un único objetivo: consumar la venganza y acabar con todos los componentes de dicha pandilla de bandidos, del primero al último. Con esta premisa un tanto manida empieza una historia de vendetta que nos llevará a dar caza a los cuatro componentes de la banda, uno por uno, a la vez que arrasamos con sus filas de bandidos repartidos a lo largo y ancho de los numerosos niveles que tendremos que “limpiar” para acceder a las siguientes zonas, sucesivamente.

El verdadero atractivo de Bloodroots reside en su jugabilidad y experiencia a los mandos, verdaderamente frenética y adictiva, con la mecánica ensayo-error muy presente aunque más equilibrada que en otros títulos de mecánicas similares. Y es que la historia se queda en un segundo plano, alimentada por diálogos de texto (en castellano básico, eso sí) en el campamento del protagonista entre grupos de niveles y que incluso podemos pasar por alto si lo que queremos es centrarnos en su fórmula de juego, el verdadero eje central de Bloodroots.

Y es que el título de Paper Cult Games apuesta sin concesiones por la jugabilidad directa y accesible, dejando de lado otros aspectos que en este caso no pasan de secundarios. Así, el objetivo del jugador es acabar con todos los enemigos de cada nivel al más puro estilo Hotline Miami y similares; una vez acabemos con todos pasaremos al siguiente nivel. Y así hasta llegar a los jefes finales de cada grupo de niveles. La gracia del asunto reside en que podremos usar cualquier elemento del escenario a modo de arma para acabar con los rivales, armados también con sus propias armas.

Desde diferentes espadas a hachas, pasando por pistolas láser, pescados, sillas, zanahorias, palos, remos, garfios, escaleras, jarrones... Casi cualquier objeto del escenario será susceptible de ser empuñado para despachar enemigos; mención especial para los guiños a ciertas armas de clásicos del videojuego. Eso sí, cada tipo de arma tendrá un número limitado de usos, desde uno a tres, lo que nos obligará a cambiar de objeto o arma continuamente si no queremos morder el polvo a manos de nuestros enemigos. Y es que un toque significa la muerte, lo que nos llevará al punto de control inmediatamente anterior para volver a intentarlo, una y otra vez hasta acabar con todos los enemigos y pasar al siguiente nivel.

Desde luego, uno de los mayores atractivos de Bloodroots reside en las diferentes estrategias que podemos adoptar para superar cada conjunto de escenarios; y es que dependiendo de nuestras acciones tendremos que afrontar un desafío u otro, haciendo de cada partida o intento un nuevo reto. En ello tiene mucho que decir el efecto de cada arma, dando como resultado auténticas orgías de sangre y desmembramientos. Eso sí, a medida que avanzamos en la historia, la curva de dificultad se dispara hasta niveles casi desesperantes, solo al alcance de los jugadores más hábiles; y pacientes. Y ello incluye las batallas contra jefes finales, que proponen mecánicas propias. Además, los niveles estándar se alternan con otras fases más de plataformas, manteniendo el ensayo-error como leitmotiv, aunque no tan bien resueltos, por norma general.

Por otro lado, contamos con la posibilidad de equipar diferentes gorros de nuestros enemigos caídos, lo que nos otorgará diferentes ventajas en el campo de batalla, eso sí, solo disponibles en niveles ya superados. Además, podremos obtener mejores puntuaciones y escalar posiciones en las tablas de clasificación online. La exploración de los escenarios también se potencia con la presencia de coleccionables como las estatuas de lobo, muy bien escondidas, por cierto. La duración total del título puede extenderse hasta las ocho o diez horas, dependiendo de nuestra habilidad; aunque si pretendemos conseguir las mejores marcas y desbloquear logros y trofeos, la duración puede duplicarse e incluso triplicarse.

Su puesta en escena destila personalidad por los cuatro costados; y es que al estilo gráfico al más puro estilo Samurai Jack debemos sumar un nivel de violencia y gore bastante elevado, incluyendo escenas tipo fatality para cada arma al acabar con el último rival de cada nivel. El motor de físicas se desenvuelve con bastante soltura, aunque los saltos del protagonista dejan bastante que desear, especialmente cuando dan al traste con todo el avance de un nivel especialmente complicado mediante un movimiento en falso. Eso sí, los modelados son bastante planos y no reparan en muchas florituras. Mención especial para una banda sonora basada en clásicos del western con un toque electrónico que nos anima a seguir repartiendo estopa una y otra vez, junto a unos efectos de sonido decididamente acertados por contundentes y, hasta cierto punto, graciosos.

CONCLUSIÓN

Bloodroots destaca desde un primer acercamiento por su ajustada jugabilidad y unas mecánicas que resultan tan divertidas como desafiantes; y es que siguiendo con el estilo más arcade de títulos recientes, apuesta por una ejecución ejemplar solo empañada por algún que otro desajuste, especialmente en las secciones de saltos y plataformas, en cualquier caso, secundarias. En este sentido, la mecánica ensayo-error juega un papel fundamental y en el caso del título de Paper Cult Games se antoja bien equilibrada; siempre apetece probar una y otra vez, gracias también al dinamismo de las partidas y la continua sensación de aprendizaje y recompensa. Un título que convencerá a los aficionados al género y que incluso puede llamar la atención de los no iniciados.

LO MEJOR

  • Gran variedad de posibilidades para afrontar cada nivel
  • Jugabilidad tan frenética como dinámica
  • Curiosa mezcla de humor y violencia

LO PEOR

  • Tramo final verdaderamente asfixiante
  • Fases de plataformas por debajo de la media
  • Ciertos desajustes en el control que pueden resultar frustrantes
7.8

Bueno

Cumple con las expectativas de lo que es un buen juego, tiene calidad y no presenta fallos graves, aunque le faltan elementos que podrían haberlo llevado a cotas más altas.