Nintendo 64

Hybrid Heaven, el juego que nunca quiso ser Metal Gear

Ciencia ficción, RPG y acción. El título de Konami que se presentó en paralelo con el de Kojima, pero que nunca compartieron mismos objetivos.

E3 de 1997. Playstation, Saturn y Nintendo 64 mostrando juegos por doquier. Entre ellos, nombres como Final Fantasy VII, Resident Evil Director’s Cut, Metal Gear, Quake, Panzer Dragoon Saga, Banjo-Kazooie, Goldeneye 007 o Zelda 64. Todos ellos compartían espacio en la feria que se celebró los días 19, 20 y 21 de junio de ese año. Incluso hubo hueco para Conker’s Quest. Visto en perspectiva, entre juegos conocidos y anuncios, fue como estar en la Disneyland de los videojuegos históricos de los noventa. Y entre ellos había un anuncio sorpresa: Hybrid Heaven. “Es la propia respuesta de la compañía al bien recibido Metal Gear Solid, pero en Nintendo 64”, rezaba la noticia de IGN. Kojima había acaparado los focos con una aventura considerada una súper producción jamás vista en videojuegos. Fue la primera vez que se habló de Hybrid Heaven, el juego que en realidad nunca quiso ser Metal Gear.

En España tardamos algo más en conocer de la existencia del juego de Konami. No fue hasta la HobbyConsolas de noviembre, cuando bajo el título “un misterioso proyecto”, en la sección de Big in Japan se habló del “más ambicioso proyecto de Konami, llevado en el más absoluto secreto”. Hybrid Heaven se definió como la réplica de Metal Gear para Nintendo 64 pero “no una versión”, ya que los juegos tendrán notables diferencias. Donde asemejan ambos títulos era en ofrecer una “inquietante y fantasiosa aventura donde será tan importante la acción como la intriga”.

Fue la primera vez que los vimos relacionados, y durante mucho tiempo los usuarios de Nintendo 64 esperamos la llegada del juego como “nuestro” Metal Gear. Era habitual esperar aquello que no teníamos en esa época: también esperábamos nuestro Final Fantasy y, cuando no parecía posible, esperábamos que el 64DD permitiera ver correr la séptima entrega en la que era “su casa”. La guerra de las consolas en estado puro. Y la de barbaridades que defendimos en el patio de la escuela.

De Hybrid Heaven pasaron meses sin tener noticias del desarrollo, algo que no sucedió con Metal Gear Solid, que cada vez se estaba erigiendo como el gran proyecto AAA de Playstation -junto a Final Fantasy VII- y un juego llamado a marcar una época. Uno de los motivos por los cuáles pensamos que Hybrid Heaven era un Metal Gear era la información que nos llegaba. En enero de 1998, también en Hobby Consolas, se escribía lo siguiente en la sección En Pantalla: “Metal Gear Solid es otro título destinado a dar mucho que hablar [...] Konami planea lanzar versiones tanto para Playstation como para Nintendo 64, aunque el nombre de esta última será Hybrid Heaven”. En una época donde el acceso a Internet no era como ahora y el mundo no estaba globalizado, cualquier mala traducción o información llegada desde Japón podía acarrear confusiones como esta.

Poco después, y un año posterior al anuncio del juego, la propia revista explicaba ya que no se trataba de ninguna versión y que el juego, en realidad, no tenía nada que ver. Y se empezaron a detallar elementos del título: Action RPG con combate, exploración y aventura, argumento de ciencia ficción y gráficos de última generación. Esto sí es lo que quería ser Hybrid Heaven, juego que según Magazine 64 se ausentó del E3 del 98, algo sorprendente tras haberse mostrado 12 meses antes en ese mismo escenario.

El título tuvo una cobertura mucho más extensa en Magazine 64, revista de la época dedicada que pudo probarlo en la ECTS de 1998 y fue portada en abril del 99 con un subtítulo de los de la época: "¿Metal Gear Solid? Paparruchas. Konami acaba de romper todas las barreras para brindar a los propietarios de una N64 uno de los juegos más alucinantes de 1999…”. Tras esas palabras, en todo caso, un extenso artículo detallando tanto el inicio del juego como el sisterma de combate, los gráficos y la trama.

Hybrid Heaven, el juego que nunca quiso ser Metal Gear
Subtítulos típicos de la época. ¿Os lo imagináis hoy?

En una de las entrevistas al director del título, Yasuo Daikai, éste definía al juego como una propuesta de rol “con características nuevas y originales”. Entre ellos el sistema de combate: “Cuando luchas contra alguien tienes un menú y una serie de movimientos desde tres opciones diferentes, tipo patada alta, media y baja. Con los puñetazos funciona igual. Tus ataques afectan a los diferentes enemigos de formas diversas, ya que los puntos débiles de sus cuerpos varían de unos a otros, y sin embargo esto solo es el principio”.

De extraterrestres y combates por turnos

Y así se fraguó el juego de Konami. Protagonizado de inicio por Diaz, un pseudo humano creado por los alienígenas, aunque la realidad, cuando avanzamos en el mismo, es que el protagonista es Johnny Slater, que se había camuflado para confundir una raza extraterrestre. Rocambolesco y difícil de condensar, más cuando se suma de por medio problemas de amnesia del protagonista y la creación de clones y formas híbridas que pretenden hacerse con la tierra supliendo a sus líderes, como al propio presidente de los Estados Unidos. Y ese es el cometido de Slater, impedir que acaben con el presidente mientras nos adentramos en las instalaciones de los extraterrestres.

El título va intercalando escenas de vídeo con una perspectiva en tercera persona, una ambientación típica de la ciencia ficción de la época y un sistema de combate, como hemos comentado, basada en turnos donde se van sumando armas, explosivos y nuevas técnicas. Entre ellas llaves de lucha libre. También la presencia de algunos puzles, poco interesantes o basados en activar interruptores y destrozar cámaras de la instalación, así como y largos pasillos en los que no tenemos que hacer nada más que ir avanzando superando enemigos que, dicho sea de paso, tampoco aportaba demasiado desafío ni variedad. Su desarrollo, lento y denso, y varios tramos poco inspirados hicieron que el juego no representase el pelotazo que se esperaba. Como curiosidad, el título añadía un modo versus para jugar en solitario o con un amigo en combates donde podíamos escoger personajes y monstruos de la trama principal.

La sensación es que leyendo la prensa de la época y tirando de nuestros recuerdos, Hybrid Heaven fue un juego que siempre quisimos que fuera mucho mejor de lo que realmente estábamos viendo. Nunca quiso ser Metal Gear ni tampoco lo pretendió, y de hecho su director decía en la entrevista con Magazine 64 admitió que “ni siquiera sabía que existían expectativas” y cuando se le dijo que en Europa se esperaba con ganas, soltó: “Pues cuando empezamos a crear el juego, solo pensábamos en el público japonés”. Sea como fuere, acabó siendo una de las rarezas exclusivas del catálogo de Nintendo 64. No es un Metal Gear Solid, pero tiene su gracia.