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Windows 7 ya no tiene soporte, ¿puedo seguir usándolo?

Esta versión del sistema operativo de Microsoft ya no tiene ningún tipo de apoyo oficial. A qué peligros expone.

Windows 7 ya no tiene soporte, ¿puedo seguir usándolo?

Estrenado en octubre de 2009, hace ya más de una década, Windows 7 ha sido una de esas versiones del sistema operativo de Microsoft bien apreciadas, ya que fue el Windows que sucedió al odiado Windows Vista, mejorando su interfaz, estabilidad, rendimiento y consiguiendo un sistema más ligero y rápido en su ejecución. Para hacerse una idea del atractivo de W7 entre los usuarios, en febrero de 2018, y ya con otras versiones más modernas en el mercado como W8 y W8.1, Windows 7 tenía una cuota de mercado del 41,51%.

Fin del soporte Microsoft para Windows 7

Con el fin del período de soporte oficial por parte de Microsoft establecido para el pasado 14 de enero de 2020, a partir de ahora es peligroso utilizar Windows 7. Esta falta de soporte técnico incluye también el adiós a las actualizaciones y, lo más importante, los parches de seguridad. Según cuenta Microsoft en su web, si bien podrás seguir usándolo en el PC, al dejar de recibir actualizaciones de software y seguridad continuas, “estarás más expuesto a riegos de virus y malware".

Ya que tu equipo no tendría las defensas necesarias para combatirlos, y al igual que todos aquellos ordenadores que utilizasen Windows 7, podría verse afectado. En definitiva, según la OSI “estamos multiplicando las probabilidades de sufrir un ciberataque, como por ejemplo el famoso caso del ransomware WannaCry”.

Un objeto del deseo para Cibercriminales

Debemos ser conscientes de que, a partir del 14 de enero, Windows 7 se ha convertido en un objetivo prioritario de los ciberdelincuentes. Lo más probable es que la producción de malware para este sistema operativo haya empezado a dispararse, como ya le ocurrió hace unos años a Windows XP, así que, aunque podremos seguir usando nuestro PC con Windows 7, sin las actualizaciones continuas de seguridad para corregir las vulnerabilidades quedará expuesto a cualquier intento de infección mediante virus o malware.

En este sentido, también abre las puertas a una mayor exposición de nuestros datos personales. Si acabamos siendo afectados por una infección, estos podrían acabar en el mercado negro o utilizados para algún tipo de fraude u otras actividades ilícitas.

Otro problema añadido es la falta de soporte para las aplicaciones y hardware. A medida que los programas vayan actualizándose, poco a poco dejarán de ser compatibles con Windows 7; por ejemplo, juegos o programas como Windows Media que, desde el mes de enero de 2020, han dejado de funcionar al perder su compatibilidad con esta versión.

Actualizar a Windows 10

La propia Microsoft lo deja claro: “de ahora en adelante, la mejor manera de protegerte es contar con Windows 10. Y la mejor forma de disfrutar de la experiencia de Windows 10 es en un PC nuevo. Si bien es posible instalar Windows 10 en tu dispositivo más antiguo, no lo recomendamos”. Lo más lógico es por tanto actualizar, ya que este sistema es el actual, tiene varios años en el mercado y dispone de actualizaciones constantes para mejorar su desarrollo y funcionalidades, especialmente en lo que a seguridad respecta. Microsoft ofreció la posibilidad a los usuarios de actualizar durante un tiempo de forma gratuita a la versión Windows 10.

Aunque este programa ya terminó, aún es posible avanzar a la versión más reciente; sin embargo, no es lo más recomendable para equipos antiguos, ya que esta versión de Windows necesita más recursos y podría afectar a su rendimiento. Si este es tu caso, quizás la mejor opción sea hacernos con un nuevo dispositivo, más moderno y seguro, con el que podamos sacar más partido a este sistema operativo, aunque también podemos plantearnos cambiar de sistema, adquiriendo un equipo de Apple con sistema Macintosh o un equipo con sistema Chrome OS (la plataforma de Google).

Alternativas a windows

Si no quieres cambiar de equipo, dispones de opciones más allá de los sistemas operativos de Microsoft. Existen también otros sistemas como el de Google, Apple o las variantes de código abierto, como por ejemplo Ubunto o Linux. Muchos de ellos son gratuitos y, además, son intuitivos y fáciles de utilizar, aunque puede que no sean compatibles con muchas de las herramientas que utilicemos.

Pero no hay problema, pues existe un amplio catálogo de aplicaciones libres y totalmente gratuitas para cualquiera de nuestras necesidades (ofimática, multimedia, diseño, programación, etc.). La pega es que algunos de los programas que más usas dejen de funcionar en estos sistemas operativos, aunque siempre tendrás otras aplicaciones como alternativa