Oddworld: Stranger's Wrath HD
Oddworld: Stranger's Wrath HD
Carátula de Oddworld: Stranger's Wrath HD

Oddworld Stranger's Wrath, análisis Switch. Acción en un inusual Lejano Oeste

Analizamos el port del juego más curioso de la licencia Oddworld.

Han pasado muchos años desde que Stranger’s Wrath saliera a la venta. Todo iba a contracorriente con este juego: era una entrega de la licencia Oddworld que poco tenía que ver con las peripecias de Abe; lo distribuía EA, algo no muy habitual; y por último, salió en exclusiva para la primera Xbox. Un cóctel de autor, distinto a lo que estábamos acostumbrados -aunque no era el primer Oddworld para la consola de Microsoft- que eso sí, mantenía una seña de identidad dentro del particular universo dirigido por Lorne Lanning: era un juegazo. Y sigue manteniendo muchas de las virtudes de antaño, aunque ya no sea lo mismo.

Uno de los grandes contratiempos que tuvo Stranger, nombre del protagonista del juego, es que llegó completamente en inglés, y no uno precisamente sencillo. Esto podía echar para atrás a más de uno en España, y con razón: diálogos, acentos, referencias y bromas difíciles de pillar eran una constante. También una pequeña delicia para quien lo pudiera entender. Por suerte esto cambió a posteriori, con la llegada de la versión HD que pudimos ver en consolas como Playstation 3 y PS Vita. También en PC e incluso en móviles. Con un añadido: la traducción en lo que subtítulos se refiere que siempre pedimos. Ahora llega a Switch.

Acción en tercera y primera persona

¿Qué es exactamente Stranger’s Wrath? Básicamente estamos ante un juego de acción que combina la primera y la tercera persona en medio de un Far West imaginado dentro del universo Oddworld. El protagonista es Stranger, un cazarrecompensas que necesita dinero para una operación de vida o muerte. Para conseguir la pasta, se encarga de detener todo tipo de delincuentes repartidos por este mundo lleno de NPC en forma de gallinas poco amigables y monstruos armados hasta los dientes. Con unas 10-15 horas de duración, dependiendo de si es vuestra primera vez, iremos navegando en una estructura clásica de mundo con sus ciudades y tiendas para recoger nuevos encargos, mejorar nuestro equipo y charlar con algún personaje, y zonas abiertas que nos llevan a campamentos y localizaciones con enemigos y el jefe final de turno.

Es precisamente su estructura tan tradicional, pero habitual cuando salió a mediados de la primera década de los 2000, lo que le hace mantener algo de encanto en un momento en el que los mundos abiertos son legión. Retomar el mundo de Stranger’s Wrath en Switch es reconfortante, porque aunque es muy clásico, está bien planteado y tiene vocación para ir escalando en reto y tamaño a medida que avanzamos.

La primera hora no deja de ser de tanteo, con tres contratos para solventar más o menos rápido. Es para hacernos con el juego. Luego viene lo bueno, a partir del segundo pueblo, de localizaciones como una zona de tuberías enorme para recorrer y bases de operaciones repletas de enemigos de lo más variados. Ahí empieza a despuntar un juego que tuvo un 9 -más que merecido- en Meristation y que aunque en pleno 2020 ofrece cosas anquilosadas, mantiene el tipo.

Hay tres factores clave para entender por qué se convirtió en uno de los grandes juegos de su época. La primera, la originalidad en el sistema de combate. Stranger va equipado con una ballesta que cuenta con muchas variantes en forma de munición: básicamente son insectos y animalitos que nos encontramos por el escenario. Zapplies, munición ligera que es infinita y siempre nos acompaña; fuzzles, una especie de bicho que emite sonidos y atrae a los enemigos allá donde los tiramos; thudslug, munición poderosa de larga distancia; bolamitas, arañas que atrapan con una tela a los ilegales; stunks, mofetas que dejan un olor que tumba varios enemigos a la vez y varios más, como los boombats (bombas) y las stingbees que funcionan como una metralleta.

Todo este arsenal es necesario porque nos permite trazar estrategias de diversa índole. Nos encontraremos enemigos armados con escopetas, francotiradores, otros gigantes con armadura casi indestructible, pequeños perros (o lo que sean) de presa que vienen en manada… Y cada munición tiene su función. Los fuzzles pueden ponerse en un sitio concreto para que los que llevan armadura vayan ahí, activemos un dispositivo y caiga un brazo mecánico aplastándolos contra el suelo, por ejemplo. Cuando vienen varios enemigos de golpe, las mofetas permiten detenerlas y pasar rápido. Y así con todo. Con el añadido que es mejor dejar atontados a los enemigos y cazarlos -se absorben como si Luigi’s Mansion se tratara- vivos que no muertos, ya que la recompensa en forma de dinero es mayor en el primer caso.

Pasa lo mismo con los jefes finales, que tienen mucha más vida, armas más poderosas y nos machacan con mayor facilidad. El otro gran elemento clave es el uso de la primera y tercera persona, una manera de jugar muy ágil. Apuntamos en primera persona con mucha precisión, y más gracias a los giroscopios para acabar de precisar hacia donde apuntamos, algo habitual en Switch. Y la tercera se usa para plataformeo, correr, golpear cuerpo a cuerpo y explorar nuestro alrededor. Por último, su tercer punto a favor es el tono general de la aventura: Stranger es terco y malhumorado, los enemigos son unos bocazas y los NPC también son bastante especiales. Es un mundo particular que te hace esbozar más de una sonrisa.

El desarrollo a lo largo de sus distintas misiones crece con zonas de plataforma más extensas, con pequeños puzles con interruptores -menores pero presentes- y nuevos enemigos que se van apareciendo ante nosotros. Acabamos con un arsenal variado como pocos, con una cantidad de enemigos en pantalla importante y con una dificultad nada desdeñable ya en “normal”. Es cierto que el tiempo no pasa en balde, y controles como la cámara fallan más de la cuenta, el sistema de salto y doble salto es mucho menos preciso de lo que recordábamos y su planteamiento tampoco esconde grandes sorpresas más allá de crecer en escala, pero sigue siendo muy entretenido.

Una versión Switch con lo justo

La versión de Nintendo Switch, además de añadir el control por movimiento para apuntar y la cámara, llega con subtítulos que eso sí, no cubren los diálogos que hay por los pueblos o lo que dice Stranger mientras jugamos con él, solo las cinemáticas (algo que la distribuidora nos ha dicho que tiene parche en camino), ofrece opciones de antialiasing FXAA, MSAA o nada y escoger entre la interfaz de 2015 y la de 2019. Poca cosa. Por desgracia, hemos detectado algunos bajones de framerate en ciertos momentos en los que la cámara se abre en grandes escenarios, algo que no afecta en los tiroteos a lo largo de la partida pero que sorprende que suceda esto teniendo en cuenta que el juego tiene ya sus años. Entre los extras, poder revivir las escenas de vídeo y desbloquear distintos artes conceptuales.

CONCLUSIÓN

Oddworld Stranger’s Wrath fue un grandísimo juego de acción cuando salió y aunque el tiempo no pasa en balde para nadie, en pleno 2020 sigue manteniendo el tipo. La variedad y originalidad en lo que munición y opciones de disparos se refiere es una de sus bazas, como también el original Far West en el que nos encontramos y su particular protagonista. Ágil en su acción a caballo entre la tercera y la primera persona, sigue siendo una propuesta intensa y divertida de principio a fin. Por desgracia, la versión de Switch llega sin novedades relevantes que inviten a rejugarlo si ya lo tuvisteis en su versión original o su revisión HD, mantiene algunos errores como ciertos problemas técnicos y hay elementos que no han envejecido tan bien como el resto.

LO MEJOR

  • Original sistema de munición y tiroteo: un arsenal variado y sorprendente
  • Sigue siendo un gran juego de acción que mezcla primera y tercera persona
  • Cómo escala en desafío y tamaño en la segunda mitad de juego

LO PEOR

  • Algunos elementos (plataformeo, interfaz, ciertas mecánicas) no han envejecido del todo bien
  • Tiene algunos problemas técnicos en ciertos momentos
  • Sin novedades para quienes ya lo hayan disfrutado en su momento
7.5

Bueno

Cumple con las expectativas de lo que es un buen juego, tiene calidad y no presenta fallos graves, aunque le faltan elementos que podrían haberlo llevado a cotas más altas.

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