SuperEpic: The Entertainment War
SuperEpic: The Entertainment War
Carátula de SuperEpic: The Entertainment War

SuperEpic: The Entertainment War, análisis: ¡Muerte al pay to win!

Analizamos el heroico metroidvania del estudio Undercoders y su crítica a la industria del videojuego, en su versión para Nintendo Switch.

El estudio Undercoders, con sede en Barcelona, vuelve con SuperEpic, un videojuego que mezcla crítica a la industria con humor a raudales. Una aventura que le da la vuelta al concepto de metroidvania, utiliza algunos elementos fuera del propio videojuego con mucho acierto y tiene, sobre todo, muchísima personalidad. ¿Lograremos liberar a la humanidad del yugo de Regnancorp?

La trama gira alrededor de una gran compañía de videojuegos que se ha hecho con el monopolio de la industria y controla a la población con sus micropagos abusivos. La esperanza de esta nación recae en Tan Tan, un intrépido mapache y su simpática llama Ola.Nuestra legendaria aventura comienza cuando recibimos una extraña llamada a través de una antigua consola, donde una misteriosa figura nos convoca para salvar el mundo de esta diabólica compañía. Para ello tenemos que irrumpir en su sede y poner fin al régimen de RegnantCorp.

En la piel de Tan Tan nos adentramos en las oficinas centrales de RegnanCorp acompañados de nuestra inseparable llama, donde nos recibe un empleado que nos ofrece vidas gratis o gemas para alguno de sus juegos. Con esta bienvenida nos podemos hacer una idea de la clase de compañía con la que estamos tratando.

En nuestro ascenso por los siguientes departamentos que conforman el edificio nos percataremos de la presencia de otros compañeros en la lucha contra la compañía. Xaloc, Migjorn y Gregal nos ayudarán a mejorar nuestras armas y habilidades, eso sí, por un módico precio. También nos toparemos con otra luchadora de la causa, Boxcar, acompañada de su alpaca Kase, quienes, en principio son un poco recelosas pero acabarán por entablar cierta amistad con nuestro simpático protagonista. Si habéis prestado atención, el nombre de la llama, Ola, y el de esta alpaca, Kase... Y es sólo un ejemplo de las múltiples referencias que hace el juego a la cultura pop actual, en este caso del meme viral Ola K ase, cuya imagen era una llama.

El título es un clásico acción y aventura tipo metroidvania con toques de rol, mecánicas de lucha por combos y estética pixel art que le viene al pelo para defender los juegos clásicos frente a los actuales hechos por grandes compañías.

Una sátira de la industria

Cada nivel de SuperEpic: The Entertainment War se asocia a un departamento de una gran compañía de videojuegos. Así nos encontramos, por ejemplo, el área de descanso de los empleados, creada por RegnanCorp para que sus empleados disfruten del ocio en el lugar de trabajo y así no tengan la necesidad de volver a casa con sus familias. Este tipo de áreas de descanso y ocio se pueden ver en muchas compañías como Google, Yahoo o Facebook.

Los creadores del juego nos ayudan a ser patícipes de la historia haciendo constante referencia a micropagos que nosotros mismos vivimos en nuestra andanza, ya sean pequeños cobros por mejoras en las armas o al morir en mitad de un área sin punto de guardado, donde nos dan la opción de renacerpor la mitad de nuestro dinero.

No hay que temer por perder la mitad de nuestro capital porque RegnanCorp nos da la solución: podemos minar Pigcoins y canjearlos por moneda de juego, eso sí el tipo de cambio es exagerado, hasta el hecho de llegar a pagar billones de pigcoins por unos pocos miles de dólares.

Exploración

A lo largo de los ocho departamentos veremos cómo cambia la ambientación, la música y los enemigos a batir en consonancia con las áreas de la empresa que representan.

La ambientación de RegnanCorp está muy conseguida, especialmente el área de servidores, en la que parece estar andando por infinitas salas llenas de terminales. Entre los esbirros encontramos algunos guiños bastante divertidos, como el cerdo con saltador que lleva unas gafas de realidad virtual muy parecidas a las PSVR, máquinas recreativas con afilados dientes, drones de reparto como los de Amazon, tiburones empresariales y cerditas con los ojos tapados en el departamento legal, como la representación de la justicia. Al final de los niveles nos encontramos con jefes finales que aunque a nivel visual tienen su miga, al nivel del resto de juego, jugablemente no suponen demasiado desafío.

Explorar cada área del mapa es vital para mejorar nuestras habilidades, encontrar llaves o ítems que nos permitan continuar e incluso, en más de una ocasión, ya que el desarrollo del juego es no lineal, deberemos volver atrás para encontrar el camino que nos lleve al siguiente jefe de zona.

A veces estos caminos no son evidentes, y pasaremos bastante tiempo buscando un hueco por donde colarnos. En este caso nos viene genial el mapa, que vamos abriendo a medida que vamos explorando, así vemos las salas donde hemos estado, si tienen conexión con otra, si hemos dejado alguna zona de esa sala sin explorar, etc. Lo que hemos echado de menos en este mapa ha sido alguna manera de poner indicadores, ya que deberemos volver a algunas salas concretas y no tenemos cómo marcarlas.

En ocasiones, sobre todo en la fase final, nos puede parecer un poco tedioso volver una y otra vez por las mismas zonas, y la distribución de checkpoints cada vez está más alejada, haciendo más evidente la metáfora del punto de guardado. Llegando casi al límite de vida y atravesando una sala llena de enemigos, encontrar un punto de guardado es como encontrar un baño en un momento de suma urgencia. O una hoguera en Dark Souls.

El sistema de combos está bastante conseguido, ya que podemos combinar hasta tres tipos de armas y diferentes ataques. Si éstos los combinamos con los objetos equipables podemos hacer más daño, conseguir más dinero, o recargar más rápido poder para seguir dando leña. Dentro de estos ítems podemos encontrarnos guiños a series como Dragon Ball o Superman. Y seguramente a más de uno os suenen de otros videojuegos algunas habilidades especiales que podemos adquirir en la tienda de gemas.

Un crossmedia sorprendente

El juego tiene la posibilidad de abrir algunas zonas usando nuestro móvil. En la pantalla encontraremos un código QR, y al escanearlo con nuestro móvil o tablet nos abre una aplicación web. Esta aplicación puede ser la versión de un juego móvil hiper conocido como Flappy Bird, Crossy Road, o Candy Crush por poner algunos ejemplos, o, si lo escaneamos en un terminal de Pigcoins, nos desbloqueará el área en la que nos encontremos y, como comentamos anteriormente, podremos conseguir monedas para canjear en el juego.

La idea de desbloquear contenido del juego a través de un pequeño reto en nuestro móvil nos parece algo muy original. Los mini juegos se hacen bastante amenos, las versiones están muy conseguidas y se nota no solo la experiencia del estudio en este tipo de juegos, sino el mimo con el que han creado este nuevo título.

El estilo visual utilizado funciona a las mil maravillas, con un estilo PíxelArt muy conseguido por el divertido diseño de personajes y sus trabajadas animaciones. Los escenarios y la variedad entre ellos, así como varios efectos, hacen el resto junyo a una banda sonora repleta de ritmo y variedad.

Código analizado de la versión de Nintendo Switch.

CONCLUSIÓN

Undercoders ha logrado crear un videojuego muy completo al estilo metroidvania, con toques de rol y exploración bien ajustados. La historia y los personajes son una sátira de la industria, sobre todo de las grandes compañías, y está repleto de mensajes y referencias constantes que, desde el humor, dejan un mensaje muy claro de parte de sus creadores. Sólido y convincente a nivel jugable, con añadidos que vale la pena descubrir como los elementos crossmedia y con un acabado audiovisual cuidado, SuperEpic es una de las grandes sorpresas que nos deja 2019 en un género no poco prolífico como el suyo.

LO MEJOR

  • Una historia original, plagada de humor y referencias a la cultura pop.
  • El combate por combos y las distintas armas.
  • Su ambientación, tanto gráfica como sonora.
  • Original uso del concepto crossmedia

LO PEOR

  • Hay momentos en los que se puede hacer algo repetitivo.
  • Los jefes, algo sencillos
8.5

Muy bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.

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