Citadel: Forged with Fire
Citadel: Forged with Fire
Carátula de Citadel: Forged with Fire

Citadel: Forge with Fire, análisis

Los creadores de Slenderman sorprenden con un survival en un universo persistente repleto de magia y especialmente accesible para nuevos jugadores.

Uno de los géneros que más se ha visto beneficiado en esta generación de consolas es el de los mundos abiertos, máxime los persistentes, algo casi inédito en la anterior. No solo los MMO más tradicionales, con representantes como Final Fantasy XIV o The Elder Scrolls Online, otrora experiencias solo dignas de PC, sino también con lo que conocemos ya como survival, y que hemos visto en forma de Conan Exiles, ARK: Survival Evolved o este Citadel: Forge with Fire del que nos toca hablar en esta ocasión. Llegando de la mano de Blue Isle Studios, célebres por ser los creadores del aterrador Slenderman, esta vez nos ofrecen una propuesta radicalmente diferente no solo a su anterior obra, sino a los títulos con los que compite nuestro protagonista, y en el que la magia es la seña de identidad.

Alguna tiene que tener, evidentemente, para competir con aspectos tan carismáticos de sus rivales como el universo del bárbaro Cimmerio o de los dinosaurios, y lo tiene no solo en este elemento mágico del que hablamos, sino también en una accesibilidad notoria para quien no esté familiarizado con este tipo de juego, o directamente, quiera saltarse algunas de las mecánicas más repetitivas, y por ende, más aburridas.

Magia y supervivencia se dan la mano

A decir verdad, el inicio de Citadel: Forge with Fire no es excesivamente original, y cuando decimos “inicio” nos referimos a las primeras cinco horas. Tras crear a nuestro protagonista con un editor limitado pero capaz de crear personajes absurdamente desproporcionados –aunque no al nivel de Conan Exiles, y ya sabéis a lo que nos referimos-, emergemos del fuego –de ahí el nombre- en un punto del mapa a elegir entre tres, y a partir de ahí, el primer NPC que nos encontramos comenzará a asignarnos las primeras misiones que no hacen sino las veces de tutorial. Paciencia con ellas, son misiones extremadamente sencillas, las típicas de “busca este objeto y crea este otro”, y solo vamos a encontrar alguna dificultad a la hora de encontrar alguno de ellos, ya que pueden estar algo rebuscados en el entorno.

Cuando hablamos de este tutorial tenemos que hacerlo del primer punto flaco del juego, ya que explica alguno de los aspectos más evidentes, y nos hace familiarizarnos con las mecánicas elementales, pero cuando el juego te da la libertad absoluta te sientes desguarnecido a la hora de construir, ya que careces de los conocimientos suficientes y que se te deberían haber dado. Lejos de ello, el método ensayo-error es el dominante en los primeros instantes en que comienzas a edificar tu hogar y diversas estructuras útiles. Seguramente sea este un punto a mejorar en futuras actualizaciones, ya que esa sensación de soledad y de tener que buscarte la vida es inherente al género, cierto, pero Citadel: Forge with Fire quiere ser más accesible, y con este somero tutorial desde luego que no lo consigue.

Lo que sí da la bienvenida es un escenario bonito y rico en colores, muy vivos, que hace que se te olvide casi por completo un apartado visual simplemente correcto. Seguramente hablamos de unos de los survival en mundo abierto persistente más bellos en este apartado, y recorrerlo a pie –o a escoba más adelante- es una experiencia que sin duda vale la pena mencionar.

Uno de los apartados más satisfactorios de Citadel: Forge with Fire es sin lugar a dudas el de la construcción, aunque pueda parecer irónico teniendo en cuenta lo que hemos comentado anteriormente. Sí, no te da muchas facilidades a la hora de aprender lo básico, pero cuando lo haces, eres capaz de construir verdaderas monstruosidades en forma de castillo o fortaleza, y por qué no, disfrutar visualmente con las que otros jugadores también han creado. Es algo muy satisfactorio ver cómo tus pobres conocimientos iniciales no dan para mucho más que un suelo y cuatro paredes mal puestas para, unas cuantas horas después de crafteo y experiencia, puedes edificar una fortaleza casi inexpugnable.

Eso sí, sabemos que en el proceso vamos a tener que pasar horas talando centenares de árboles, pero afortunadamente, los recursos y materiales también pueden encontrarse saqueando tanto a enemigos –aunque sea un poco absurdo encontrar madera o piedra en el cadáver de un jabalí- como de cofres repartidos por todo el escenario. Dicho sea de paso, tampoco tenemos que gastar punto de habilidad como si no hubiera un mañana, ya que al aprender a construir estructuras de madera, por ejemplo, ya disponemos desde el principio a toda la gama completa: techos, suelos, paredes de diversas formas… No todo es perfecto, eso sí, y nos habría gustado que el juego fuera más preciso a la hora de situar todas estas estructuras, teniendo que dar vueltas sobre nosotros mismos y mover el stick derecho hasta encontrar la posición perfecta.

Antes hablábamos del crafteo… Podemos recoger recursos como habitualmente en el género, es decir, a mano con nuestra hacha de piedra primero, de acero más tarde, o bien a través de uno de los hechizos que es posible crear- de lo que hablaremos más adelante-. No creáis que será necesario esperar decenas y decenas de horas hasta poder hacerlo, ya que es una posibilidad temprana y dicho sea de paso, y lo más importante, que hace la vida de este survival extremadamente más cómoda y menos tediosa. Dicho esto, esta accesibilidad se muestra también en un apartado que no es ni mucho menos trivial, y es la ausencia de la obligatoriedad de buscar alimento o agua. Los hay que dirán que se elimina uno de los aspectos más básicos de la supervivencia, pero también habrá otros tantos que agradecerán no perder tiempo en mecánicas tan sencillas pero también tan repetitivas. Sí podemos buscar alimento y bebida, obviamente, pero no como necesidad para mantenernos vivos, sino para recuperar salud u obtener algunos beneficios temporales en algunos parámetros.

Esta simplicidad queda patente también a la hora de buscar recursos, y es que como si de Minecraft se tratara, el mismo objeto nos va a servir para picar piedra, talar árboles o incluso dar cuenta de los enemigos que podamos cruzarnos. ¿Es esto positivo o negativo? Depende de cada jugador, pero si lo que Citadel: Forge with Fire quiere es ofrecer accesibilidad en este y otros apartados, lo consigue una vez más, con lo que a nuestro parecer es algo a destacar para bien.

Lo mejor, la creación de hechizos

Como decíamos antes, si algo diferencia a Citadel: Forge with Fire del resto de propuestas similares es el peso de la magia, omnipresente. El combate cuerpo a cuerpo no está bien ejecutado, es simple… pero para eso están los hechizos, cuya creación es algo que nos va a costar dominar –no esperábamos menos-, pero una vez lo hagamos será lo que más disfrutemos con creces. Reunir objetos, esencias, combinarlos, experimentar… Es una rueda y un proceso que se repetirá en multitud de ocasiones durante nuestras aventuras en el juego, pero va a ser divertido.

Como decimos, podemos obtener esencias –de luz, de fuego, de agua, etc…- de enemigos, bahúles misteriosamente repartidos por el escenario o robándoselos a otros jugadores si jugamos en un servidor PVP, las cuales serán la base de cada hechizo. A esto hay que sumar la escuela elegida, la cual podrá estar especializada en hechizos de área, proyectiles, curativos, etc… Combinémoslo con un objeto al azar y obtendremos un hechizo que podrá ser devastador… o no. Siempre podremos usar el arte arcano, que prescinde de esencias, pero añadiendo estas conseguiremos mejores resultados.

CONCLUSIÓN

No es el género del survival uno que sea especialmente accesible para quienes quieran probarlo por primera vez. Profundidad, complejidad, exigencia, repetitividad… son algunas de las virtudes y algunos de los defectos –depende del punto de vista- con que cuentan la mayoría y que echan para atrás al jugador poco paciente. Sin embargo, si hablamos de Citadel: Forge with Fire nos encontramos con la propuesta que más da la bienvenida al jugador nuevo con la eliminación o simplificación de muchas mecánicas tediosas, pero que irónicamente, carece de un tutorial que aporte los suficientes conocimientos para poder dominarlo a las primeras horas, obligando al jugador a tener mucho de autodidacta. Sea como fuere, esta accesibilidad junto al personalísimo peso y presencia de la magia hacen de este juego algo diferente dentro de un género que empieza a estar poblado de manera masiva de títulos clónicos, pero que encuentra en Citadel: Forge with Fire una alternativa a tener en cuenta y a la altura de Conan Exiles o ARK: Survival Evolved.

LO MEJOR

  • Accesible para quienes quieran introducirse en el género
  • El toque personal de la magia
  • Un entorno bello y bien diseñado
  • Un sistema de progresión generoso con el jugador

LO PEOR

  • Un tutorial insuficiente para aprender todos los conceptos, especialmente de la construcción
  • Sistema de combate simple e y poco satisfactorio si no hay magia de por medio
  • Las mecánicas de construcción podrían ser más precisas
  • Apartado técnico digno, pero sin alardes
7

Bueno

Cumple con las expectativas de lo que es un buen juego, tiene calidad y no presenta fallos graves, aunque le faltan elementos que podrían haberlo llevado a cotas más altas.

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