BeTech: noticias de tecnología

NASA

BRUIE, así es el robot de la NASA para explorar Europa

Te enseñamos cómo es el robot que la agencia espacial quiere llevar a la luna de Júpiter para estudiarla.

BRUIE

Cuando hablamos de misiones de reconocimiento en el espacio siempre viene a la mente cómo la NASA manda un cohete con un robot para estudiar la superficie de un astro o el propio espacio. En este último punto, lo más común es enviar sondas que orbitan en torno a un planeta y que manda información poco a poco con sus últimos hallazgos. Algo distinto hará BRUIE, el robot con el que se pretende explorar Europa.

Así es el robot que surcará el hielo de Europa

Los drones tienen muchas formas, más de las que te imaginas del típico cuadricóptero. Algunos de ellos te los hemos mostrado y habrás visto que las diferentes compañías son capaces de hacer desde que corran a gran velocidad por una carretera o surquen las aguas y realicen inmersiones. Pero aunando estos conceptos anteriores obtendremos lo que sería el robot BRUIE.

Aunque no lo parezca por las imágenes se trata de un dispositivo de lo más sofisticado. Con decir que la NASA está detrás del proyecto ya es un sello de garantía. su estructura se compone de dos ruedas dentadas unidas por una estructura central. Esta se divide en tres segmentos: Dos de ellos se mueven hacia arriba y hacia abajo y disponen de una luz que alumbra a la cámara, alojada en el segmento central que es más pequeño. Por el interior circula todo el entramado de chips y cables que permiten al aparato moverse y almacenar los datos recogidos.

Parece un para pequeño, pero cumple su función a la perfección. Está pensado para misiones de reconocimiento en superficies congeladas, concretamente las que tienen una capa de hielo que cubra una superficie de agua como puede ser un lago helado. Como te puedes imaginar, no solo la parte interna está preparada para que no entre agua, también para soportar temperaturas extremadamente bajas.

Preparado para surcar la superficie de Europa

BRUIE se ha probado en sitios donde el frío es una constante como Alaska y el Antártida. El motivo es que todas las pruebas están enfocadas a la exploración de Europa, la luna de Júpiter que está hecha en su gran mayoría de hielo. De este modo, el equipamiento es mínimo pero muy bien preparado para agarrarse a las superficies heladas incluso debajo del agua.