Lovely Planet 2: April Skies
Lovely Planet 2: April Skies
Carátula de Lovely Planet 2: April Skies

Lovely Planet 2: April Skies: análisis

  • Jose Luis López de Garayo

Lo que podría haber sido una agradable mejora sobre un inmaculado original resulta ser una decepcionante regresión

De vez en cuando llega a nuestras manos un código para un juego del que no hemos oído hablar nunca, una pequeña joya adorada por sus pocos allegados ero desconocida para el resto. En este caso surgió la posibilidad de analizar Lovely Planet 2, un pequeño juego con apariencia amigable desarrollado por un solo individuo en las lejanas tierras de India. Inmediatamente y atraídos por su atractivo precio compramos la primera entrega de la saga y lo que encontramos fue verdaderamente sorprendente. Esta pequeña saga desarrollada por Quicktequila y publicada por Tinybuild es más de lo que parece a simple vista.

Lejos de lo que pueda insinuar su estética, que oscila entre lo completamente abstracto y la alocada imaginación de títulos como Katamari Damacy, la saga Lovely Planet representa uno de los mayores desafíos monojugador de disparos en primera persona que existen en el mercado. Niveles cortos que requieren de una precisión extrema, amplias posibilidades para “speedrunners” y una increible cantidad de contenido en el caso de la primera entrega, esto no es un juego para aquellos que no toleren un buen reto. La lastima es que Lovely Planet 2 no sea capaz de alcanzar las cotas de dificultad del original y sea bastante nimio en su cantidad de niveles.

Aspecto cariñoso

Como ya hemos mencionado, Lovely Planet 2 se nos presenta como si fuera un juego para niños de tres a siete años. Una temática que trata sobre la unión de la humanidad para el bien común, gráficos poligonales con colores pastel y enemigos cuya única cualidad amenazante es su color rojo. Su banda sonora se parece a la de la ya mencionada saga Katamari, de la que Quicktequila (desarrollador de Lovely Planet) claramente toma inspiración. Voces alegres e instrumentos extravagantes configuran una presencia sonora que nos llena de felicidad cada vez que entramos a jugar.

Es cuando nos ponemos a los mandos o teclado que notamos la maldad oculta que esconde Lovely Planet 2. Los primeros niveles son relativamente sencillos, con enemigos en posiciones relativamente fáciles de acertar, recorridos simples y relativamente pocos obstáculos. Nos llama la atención la ausencia total de retícula que fuerza a reentrenar nuestra memoria muscular de forma inmediata tras decenas de años jugando juegos que sí la incluyen. A cambio nuestros disparos son proyectiles cúbicos de tamaño considerable y podemos disparar de forma ilimitada (no hay munición) dependiendo de la velocidad con que presionemos el gatillo. Los enemigos mueren de un solo tiro lo que hace que amaestrar un nivel sea más cuestión de memorizar donde están que ser precisos con el ratón.

Realidad abrumadora

La cosa tarda poco en calentarse y en el segundo mundo la curva de dificultad comienza a empinarse. Determinadas plataformas están cubiertas de una viscosa sustancia que debemos disparar antes de posarnos en ellas, hay NPCs a los que no debemos disparar como si de un campo de práctica de tiro policial se tratará y unas endiabladas esferas nos matan inmediatamente al tocar el juego, forzándonos a dispararlas mientras están en el aire o repetir el nivel. Todo esto fuerza al jugador a amaestrar cada nivel, a dominar cada segundo y recoveco del mismo y fomenta la experimentación y repetición para alcanzar esas mejores puntuaciones globales.

Esta secuela introduce algunas mecánicas que no existían en el juego original. Algunos enemigos nos teletransportarán hacia los mismos tras dispararlos, lo que da algo más de complejidad al movimiento del título. Por desgracia la otra gran mecánica añadida es un mundo entero donde la niebla cubre cada nivel. Esta adición no es tan divertida como la otra, al contrario, en un juego donde ya se requiere la memorización precisa de cada elemento resulta redundante y simplemente hará más molestas las siguientes veces que juguemos al título, algo nefasto en un juego que pide ser jugado una y otra vez.

Y ese es el problema de Lovely Planet 2. No añade mucho a lo que ya presentaba el original, no llega a sus cotas de dificultad ni a su maestría en el diseño de los niveles tardíos y en algunos aspectos resulta más molesto. Se abusa más de la muerte sorpresa, con enemigos que aparecen de la nada u obstáculos posicionados donde no los vería, despreciando en el proceso la precisión mecánica exacta que pedía y exigía el original. El resultado es un título que parece más un tutorial para su primera parte que una secuela.

 

CONCLUSIÓN

Teniendo en cuenta su diminutivo precio, podemos recomendar la compra de Lovely Planet 2 siempre y cuando no se haya probado todavía el original. Una vez terminada esta secuela recomendamos pasar al primero y pasar ahí las horas que hagan falta hasta dominarlo. Ambas compras no llegan a los diez euros y eso es sin estar de oferta, una oferta sensacional para aquellos que gusten de este tipo de juegos. Quienes no vean la repetición ad nauseam de un nivel hasta dominar cada milímetro del mismo y ejecutarlo sin un solo error harían bien en alejarse de esta saga. Pero aquellos que se han tirado meses jugando mapas práctica de la comunidad en juegos como Counter Strike, aquellos que han disfrutado aprendiendo a navegar cada mapa en Quake quizás encuentren en la saga Lovely Planet un pequeño refugio de dolor y castigo reconfortantesa. Solo es una lástima que parezca que esta saga regresa en vez de progresar, que esta secuela no llega a los pies del original. Esperamos que este rumbo se corrija si nos llega una tercera entrega.

LO MEJOR

  • Gráficos coloridos y agradables, si bien quizás demasiado simples
  • Buen diseño en la mayoría de niveles
  • Dificultad menos endiablada que el original
  • Mecánicas precisas y originales
  • Su precio

LO PEOR

  • Dificultad menos endiablada que el original
  • No llega a las cotas de maestría en el diseño de niveles del mismo
  • Algo escaso de contenido aun para su precio
  • Los niveles con niebla se hacen muy pesados
6.5

Correcto

No es lo último ni lo más original, tampoco cuenta con la mejor ejecución, pero puede divertir si te gusta el género. Bien, pero mejorable.