Blazing Chrome
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Blazing Chrome: análisis, el espíritu de Contra sigue vivo

En pleno aniversario de Konami, un estudio independiente brasileño (apoyado por un publisher europeo) presenta en Steam lo que bien podría haber sido una nueva entrega de la mítica saga.

Nadie esperaba que se repitiese lo de 2018, un año que terminó por pasar a la historia de los videojuegos bidimensionales con títulos que se recordarán durante mucho tiempo, pero lo cierto es que ya estamos en verano y la cosecha indie no está siendo especialmente destacable estos últimos meses dentro de estas propuestas más clasicistas. Sucesos como los del pasado verano, con maravillas como The Messenger y Guacamelee! 2 saliendo al mercado con unos pocos días de diferencia, son casos de una absoluta excepcionalidad, aunque el nivel de los lanzamientos pasados no significa que la escena neo-retro se haya quedado seca de repente. Lo que sí es cierto es que se percibe una cierta desaceleración, por más que podamos aplicar las etiquetas viejunas al notable Katana Zero, uno de los mejores indies de lo que va de año. Por fortuna, un nuevo exponente de las mejores virtudes de esa escena que siempre nos lleva a épocas pasadas acaba de llegar a las pantallas.

Una entrega no oficial para Contra desde Curitiba (Brasil).

Si de algo puede presumir Blazing Chrome es de haber llegado en el momento justo en el que se requería su presencia. Hace bien poco que Konami ha desvelado sus planes para el futuro de la saga Contra, dedicándole por el camino el último de los recopilatorios con los que ha conmemorado sus…cincuenta años de existencia. Se podría discutir durante horas acerca de las posibilidades que habrían mejorado el presente y futuro de esta saga, pero lo cierto es que siempre es buen momento para una nueva entrega en 2D si se hace con el esmero suficiente. Así lo han demostrado otras franquicias añejas que andaban algo perdidas, como la del mismísimo Megaman, que ha transicionado con éxito a los tiempos actuales modernizando lo justo su mensaje de toda la vida. Por eso resulta tan extraño que con un título con la solera de Contra haya tenido que ser la escena independiente la que lo intente, pero lo cierto es que así ha sido. Con esta especie de entrega no oficial nos encontramos ante un juego que se las apaña para dirigirse a quienes busquen un Run’n Gun a la antigua, que sea totalmente deudor de los clásicos incorporando una capa de modernidad que no distraiga a nadie de los píxeles que los hicieron brillar en su momento. Blazing Chrome perfectamente podría haberse titulado Contra 5. Llevaba tiempo en el radar de quienes seguimos este tipo de juegos, por lo que nos resulta satisfactorio comprobar que habría sido digno de llevar ese nombre.

A pesar de su pinta de viejo juego japonés para Sega Mega Drive, este Blazing Chrome viene de Brasil, un país en el que aquella máquina gozó de un éxito arrollador. JoyMasher es el típico estudio casi familiar que necesitaba de un compañero de viaje como The Arcade Crew, que sin duda ha acertado de pleno con la apuesta. Si es cierto que la vieja Mega Drive sigue siendo una obsesión en Brasil, deben ser muchos los cartuchos del sensacional Contra: The Hard Corps los que circulen por el país. Es en ellos donde se encuentra la referencia más evidente: Blazing Chrome se juega a la velocidad de aquel clásico inmediato (e inesperado) dentro de la saga, y su apartado visual hace muy pocas concesiones a lo que podría conseguirse con el Motorola 68000 que llevaba dentro la máquina negra de Sega. Esta semejanza es uno de los puntos más conseguidos de la nueva propuesta, un videojuego que homenajea hasta lo obsesivo la paleta de colores y el elevado ritmo de juego que solía brindar esta máquina. Aun así, no deberíamos olvidar otras referencias admitidas por los autores, como la similitud de algunos robots con los vehículos de Gunforce 2, un absoluto olvidado a pesar de tratarse del ensayo general de los autores de Metal Slug antes de revolucionar el género.

Por más que hayamos comenzado este análisis quejándonos de la relativa falta de grandes juegos bidimensionales en este 2019, hay que poner todo en su justa medida. Aunque los Run´n Gun no son un género que hoy día cuente con el mismo predicamento que los Shoot’em Up, no dejan de ser el tipo de juego al que muchos estudios pequeños se acercan en sus primeros intentos por darse a conocer. El problema de estos últimos meses no es realmente uno de falta de cantidad en cuanto a géneros clásicos más o menos modernizados. Se trata más bien de una cierta escasez de títulos lo suficientemente pulidos como para levantarnos del asiento, juegos que estén verdaderamente a la altura de los grandes nombres de esta escena últimamente (como Fight `N Rage, por citar a otro videojuego independiente latinoamericano). La conclusión, ahora que las 2D viven instaladas en el gozo gracias a los nombres que todos conocemos, es bien sencilla: hacer un gran videojuego bidimensional no era sencillo hace veinte años y tampoco lo es ahora. Es necesario contar con el tiempo y el talento suficientes como para ofrecer una experiencia a la altura a unos jugadores que pueden llevar ya años devorando títulos pixelados, al tiempo que se hacen atractivas estas propuestas a los nuevos jugadores. A nuestro juicio, Blazing Chrome se ha dado cuenta de toda esta parrafada, y sus autores se han cuidado de trabajar duro para atraer a ese público objetivo con las armas de siempre: diversión inmediata, rejugabilidad con más o menos incentivos y gráficos que apelan a una nostalgia bien entendida.

Dificultad brutal…a la par que bien entendida.

En Blazing Chrome no se propone (ni se pretende ofrecer) nada que no hayamos visto muchas veces. La cosa va de elegir entre un robot con peinado punki y una típica heroína de recreativa que únicamente saben saltar y disparar, congelando su posición pulsando un botón para apuntar a la manera de todo Contra que se precie. Como novedad relativa, cuentan con un ataque a corta distancia que es imprescindible dominar a la perfección para tener éxito en las dificultades más altas, pero también con la posibilidad de rodar por el suelo para esquivar proyectiles y enemigos. Poca cosa nueva a partir de ahí, pero a cambio de esta falta de innovación los niveles van ofreciendo una dosis muy bien medida de todo lo que nos sigue gustando de aquellos juegos añejos varias décadas después de su lanzamiento. Todas sus convenciones se han asimilado con maestría, aportando algunas variaciones en aspectos como el plataformeo que no llegan en ningún momento a revolucionar la fórmula, así que lo que verdaderamente destaca en Blazing Chrome no es más que lo que suele diferenciar el grano de la paja en este tipo de juegos: el amor por el detalle dentro de todos y cada uno de los niveles. Son muchas situaciones como para citarlas todas, pero a lo largo de la campaña salta a la vista que Danilo Dias y Thais Weiller se han tomado en serio lo de ofrecernos, tal cual, un nuevo arcade de los noventa. Prácticamente desde el principio iremos notando refinamientos que llamarán nuestra atención aquí y allá a lo largo de una campaña que puede ser algo corta, pero no lo es menos que la de los juegos en los que se inspira. Un buen ejemplo de estos detalles tan bien llevados a cabo son esas motos típicas de la saga que aparecen en algunos niveles, en las que las físicas de los saltos resultan mucho más divertidas que antaño, pero también iremos contemplando cómo muchas otras convenciones de Contra se han llevado a cabo con mucho arte esta vez. Así, si Contra III para SNES gustaba de alternar los niveles de desplazamiento lateral con extravagancias rotatorias, y Contra: The Hard Corps presentaba fases pseudo tridimensionales, Blazing Chrome cuenta con momentos visualmente soberbios que se salen de la perspectiva habitual con gran acierto. Así lo demuestra ese túnel peligroso que bien podría salir de una de las recreativas de Sega en los 90, tipo Space Harrier o Thunder Blade. Un momento soberbio, a pesar de que sus mecánicas no sean tan precisas como las de las fases laterales, todo hay que decirlo.

 

La falta de innovaciones de auténtico calado y una campaña a la que habrían sentado muy bien un par de misiones más (o en su defecto unos sprites enemigos más variados) son los principales puntos mejorables de un videojuego, por lo demás, muy bien rematado dentro de su categoría. En su apuesta por una experiencia totalmente retro, encontraremos también algunos momentos de caos que pueden llegar a ser algo injustos, sobre todo si avanzamos muy rápido permitiendo que la pantalla se llene de enemigos.

Muertes cheap aparte y como experiencia totalmente clásica, estamos ante un juego con una dificultad aplastante desde su primera misión, pero no hay en esta ocasión enormes problemas de accesibilidad. Los tres niveles de dificultad esconden posibilidades para expandir la experiencia que únicamente disfrutarán los más dedicados, en forma de personajes adicionales (divertidísimos) que cambian por completo la jugabilidad o modos adicionales con los que seguir disparando a todo lo que se mueva. Unos y otros están esperando a ser desbloqueados, y lo cierto es que se las apañan bastante bien para ampliar el desafío más allá de ese modo hardcore con el que se nos asusta desde el comienzo. De cualquier modo, las tres selecciones de dificultad disponibles (y esto empieza a ser frecuente en este tipo de juegos) tienen en cuenta a casi todos los perfiles. Quien quiera conocer los niveles sin sufrir en exceso hasta los últimos niveles, podrá hacerlo gracias al modo fácil antes de pasar al normal, que ya ofrece un desafío más que importante pese a los créditos infinitos. En cambio, los que no se cansen de los picos de dificultad descomunales de las recreativas y consolas antiguas, tendrán su recompensa en ese modo hardcore con sus créditos limitados, la verdadera realidad de estos homenajes al pasado. Que nadie diga, por tanto, que este Blazing Chrome (y otros animales similares) son juegos que se pueden pasar en dos horas. Sencillamente, no es cierto, aunque seguramente habrá quien complete el juego el día de su salida con una miserable vida de estos héroes que mueren al primer contacto pese a su pinta de duros. ¡No hay justicia en los videojuegos!

CONCLUSIÓN

Con unos niveles muy bien planteados para lo que se pretende y tres niveles de dificultad muy bien medidos, Blazing Chrome consigue evocar al viejo Contra: The Hard Corps con sus mismas armas, proponiendo por el camino algunas memorables contra final bosses. No inventa nada nuevo, pero sin lugar a dudas es uno de los mejores juegos bidimensionales de este 2019 que necesita aún de algunas propuestas de calidad en esta vertiente de la escena indie.

LO MEJOR

  • Un fantástico homenaje visual a Contra: Hard Corps
  • Muy buenos temas chiptune de Dominic Ninmark
  • Frenético en cooperativo
  • Exquisita atención al detalle

LO PEOR

  • Puede llegar a ser aplastante en los niveles altos de dificultad
  • Alguna muerte injusta
  • Para lo pulido que está el conjunto, se echa en falta algo más de innovación
  • No es más corto que muchos juegos antiguos, pero un par de niveles más no habrían molestado
8.2

Muy bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.