La obra de Nintendo

Por qué Golden Sun se niega a morir

Desaparecido en combate. Pero querido por muchos.

Por: Miguel Olmedo Morell

¿Quién no conoce el nombre de Golden Sun? Algunos lo recordamos por su anuncio surrealista, que nada tiene que ver con el juego; otros, por el fandom que ha invadido los foros y las redes sociales reclamando que su protagonista, Hans, se una al elenco de Smash Bros. Ultimate; pero quienes lo hemos jugado lo recordamos como una experiencia inigualable e inspiradora que se niega a desaparecer aún después de tantos años de silencio.

Basta con buscar en Google cualquier comunidad o cuenta dedicada a esta franquicia para comprobar que sus seguidores no la han olvidado en absoluto. En Youtube podemos encontrar nuevos vídeos cada mes que hablan sobre estos juegos y sus curiosidades, o hasta hacen covers de su banda sonora. Incluso ahora sigue habiendo fans que piden una secuela a través de movimientos tales como Operation Sunrise. Ah, ¡y no os olvidéis de celebrar el #GoldenSunday en Twitter el próximo 11 de Noviembre!

A estas alturas, Golden Sun es una saga que se mantiene en la memoria exclusivamente gracias al apoyo de sus fans. Sí, las dos primeras entregas fueron best-sellers de la Game Boy Advance, pero después de Golden Sun: The Lost Age hubo un parón de 8 años hasta que se anunció Golden Sun: Dark Dawn, y esta última entrega no tuvo una gran recepción en comparación con sus antecesores. Desde entonces han pasado 9 años.

Entonces, ¿por qué se resiste Golden Sun a morir, a desaparecer del imaginario de los jugadores? Veamos algunas de las características que le han dado el lugar que se merece en el panteón de los clásicos, y que aún podrían conseguir que volviera a la vida después de tanto tiempo.

Un enorme mundo que explorar

En una época en que los juegos de mundo abierto están de moda, deberíamos tomar como referente el flujo del desarrollo narrativo de Golden Sun para encontrar el equilibrio perfecto entre una historia lineal y un mundo libre que explorar y ante el que asombrarnos.

Aunque la historia de estos juegos está bien definida desde el comienzo, se nos otorga mucha libertad, desde el comienzo, para explorar los rincones y recodos más remotos del mapa. Lo que es mejor, el juego nos recompensará por ello de forma procedural (gracias a esto podemos encontrar Djinn ocultos, invocaciones, armas secretas, etc.) y narrativa (hay segmentos enteros que tan solo estarán disponibles si exploramos y nos salimos del camino, tales como la fortaleza de Lunpa en Golden Sun y las ruinas de Izumo en Golden Sun: The Lost Age).

Nuestros horizontes se expanden aún más cuando obtenemos el barco, gracias al cual podremos explorar un mundo mucho más grande de lo que nos habríamos imaginado. Si en lugar de seguir la historia nos dedicamos a investigar cada isla y cada playa, obtendremos Djinn, armas, invocaciones, e incluso historias nuevas. La abundancia de estos lugares y lo divertido que es desbloquear sus secretos crean un auténtico sentimiento de asombro, de ansias de explorar y descubrir más. No es solo que queramos farmear o grindear; llega un punto en que tan solo buscamos sorprendernos encontrando nuevos recodos que hasta entonces habían permanecido ocultos.

Una trama sin héroes ni villanos

Los protagonistas, Hans y Garet, son adeptos de la aldea oculta de Tale que se encarga de proteger la Alquimia y las estrellas elementales. Los antagonistas, Saturos y Menardi, fueron quienes desataron la tormenta en Tale que, aparentemente, acabó con la vida de Felix, sus padres, y el padre de Hans; años más tarde, son ellos los que roban las estrellas elementales para iluminar los faros, lo cual hará que el mundo sea devastado por la fuerza liberada de la Alquimia. ¿Podría quedar más claro quiénes son los héroes y quiénes los villanos de esta historia?

Durante el primer juego, puede que nos creamos que estamos del lado del bien, que somos héroes salvadores. Pero entonces comenzamos su secuela con Felix, el antagonista que había ayudado a Saturos y Menardi a encender dos faros elementales y cuya misión es alumbrar los dos que quedan.

No es hasta llegar a Lemuria (una tierra perdida que simula a Atlantis) que se nos revela que el mundo está en estado de descomposición por culpa de que la Alquimia haya sido sellada. Esto ha causado que su tamaño se vaya reduciendo cada vez más, destruyendo las aldeas que se encuentran justo al borde del mundo; es justo ahí donde se encuentra Prox, el hogar natal de Saturos y Menardi. Para sus habitantes, ellos eran los héroes que intentaban salvarlos, y nosotros los villanos por haberlos asesinado.

La historia entonces nos pone en un dilema: si encendemos los faros elementales, es posible que el mundo llegue a su fin por la energía liberada y el uso que los habitantes de Weyard hagan de ella, pero si no lo hacemos, irá reduciéndose cada vez más y más hasta desaparecer por completo. ¿Quiénes son los héroes? ¿Quiénes los villanos? ¿Qué es lo correcto en una situación como ésta?

Nos gustaría citar en este punto a Eleazar Herrera, quien demuestra que los protagonistas y antagonistas principales no son los únicos que demuestran la compleja moral de esta saga:

El grupo de Félix tendrá que luchar contra Briggs y sus secuaces, piratas que compran un barco con dinero robado en Madra. El arco de Briggs termina con su derrota, o eso parece. El juego no se molesta en sacar al jugador de la primera impresión que se lleva de él; mucho, muchísimo más adelante, y solo si recorre cada rincón de Weyard, la exploración le llevará a Champa. La economía de la aldea depende de su importación pesquera, pero la erupción del Monte Aleph ha calentado el océano y la fauna marina ha muerto. En otras palabras, Champa roza el umbral de la pobreza. Pero sus habitantes relatan con orgullo las peripecias de un champeño en alta mar que les mantiene con vida. Un héroe que no fue Hans ni será Félix, sino Briggs.

(Eleazar Herrera, 2018)

El hecho de que veamos los sucesos del juego tanto desde la perspectiva de Hans como la de Felix es tan solo una de las muchas formas en que la trama nos invita a tener la mente abierta y ser críticos con el concepto del bien y del mal; al final del día, todos son los héroes de su propia historia, todos se están sacrificando por hacer lo que consideran correcto.

Un sistema de combate innovador

Golden Sun salió al mercado en una época en que los JRPGs se esforzaban por encontrar nuevos sistemas de combate que mantuvieran al género fresco y los juegos entretenidos. Y fue en ese panorama que Camelot Software Planning decidió usar un sistema de combate por turnos muy particular, cuyas novedades giran principalmente en torno a los Djinn.

Quienes han jugado sabrán muy bien a lo que me refiero: los Djinn son criaturas elementales (de tierra, aire, agua y fuego) que nos encontramos por el camino y que se pueden unir a nosotros. Si los seleccionamos en combate, liberarán su habilidad particular, que va desde hacer daño a causar estados alterados o curar a nuestros aliados; sin embargo, al usarlos se desequiparán del personaje al que acompañaban, reduciendo sus estadísticas. Pero esto también tiene su lado estratégico, pues, una vez hemos usado un número determinado de Djinn entre todos los personajes (por ejemplo, 4 de tierra en total), podremos invocar a una criatura mucho más poderosa que hará una cantidad de daño superior a los enemigos. Esto convierte los combates en un sistema de apuestas en los que debemos arriesgarnos a reducir nuestro poder para hacer más daño, manteniendo el ritmo de combate interesante y fresco.

Además, al equipar a ciertos Djinn el jugador podrá acceder a distintas clases que cambiarán por completo sus estadísticas y técnicas de combate. Por ejemplo, si Hans se equipa 7 Djinn de tierra será un Lord capaz de usar la psinergia Gran Gaia y Resucitar, mientras que si se equipa 4 de fuego y 3 de viento será un Ninja que usará psinergia como Avalancha y Cenizas. El número de combinaciones posibles es apabullante; las hay de uno, dos, tres y hasta cuatro elementos, dependiendo de lo creativos que queramos ponernos, y todas ellas tienen sus ventajas y desventajas. Queda a nuestro cargo crear un equipo equilibrado con el que enfrentarnos a nuestros enemigos.

Al final, el jugador pasa tanto tiempo experimentando y jugando con las diferentes clases posibles que los combates no se vuelven repetitivos ni cansados, a pesar de usar el sistema por turnos típico de su género. Y lo mejor de todo es que las batallas finales o secretas se acaban convirtiendo en una auténtica prueba de nuestras habilidades y de las clases que hemos elegido designar a cada personaje.

Una banda sonora inolvidable

Hay muchos videojuegos que tienen bandas sonoras espectaculares, pero no todas consiguen que hables de otros juegos diciendo “ah, sí, esta música me recuerda mucho a la de…”. Y eso es justo lo que hace Golden Sun; sus melodías son tan memorables, sus instrumentos tan distintivos, que quienes hemos jugado no podemos evitar comparar la música de otros juegos con la de Golden Sun, como si hubiera creado su propio género musical.

Esto no debería sorprendernos, ya que fue el mismísimo Motoi Sakuraba quien estuvo a cargo de la composición. Sin embargo, aunque sus contribuciones en otros títulos también son memorables, en esta ocasión alcanzó una coherencia, una consistencia, que se constituye en otro elemento del worldbuilding, en otra forma de contar la historia.

Conclusión: ¿Planes de futuro?

A pesar de todo lo dicho, lo cierto es que actualmente Golden Sun es una franquicia inactiva. Es cierto que ya se ha dado el caso en el pasado de que pasaran 8 años entre un juego y su secuela (de Golden Sun: The Lost Age a Golden Sun: Dark Dawn); pero, al contrario que The Lost Age, Dark Dawn acaba en un cliffhanger obvio que requiere una secuela para completar su historia (igual que pasó entre el primer y segundo juego). Sin embargo, las bajas ventas de éste último y la prioridad de Camelot Software Planning de desarrollar otros juegos (como Mario Golf y Mario Tennis) han hecho que la saga se descontinuara, sin que hayamos obtenido noticias sobre ella en casi una década.

Sin embargo, Golden Sun sigue siendo una franquicia de culto que muchos fans de Nintendo aman y apoyan, y no cabe duda de que una nueva entrega para Nintendo Switch lograría que resurgiera de sus cenizas. A fin de cuentas, esto no sería tan raro: Kid Icarus (1986) para la NES no tuvo secuela hasta 2012, con Kid Icarus:Uprising para Nintendo 3DS. Otras sagas que parecían moribundas, como Fire Emblem, lograron reponerse gracias a la influencia de Smash Bros y a un título que logró reunir todo lo mejor que tenía en un solo cartucho para volver a la carga (Awakening, en el caso de Fire Emblem). Además, Octopath Traveller ha demostrado que los JRPGs tradicionales con combates por turnos pueden ser tan populares, o más, que otros géneros, siempre que se adaptan a la nueva generación de consolas. Dado el renombre y la calidad de los juegos de Golden Sun, ¿sería realmente sorprendente que Nintendo decidiera darle una segunda oportunidad?

Por supuesto, también habría que discutir cómo hacer resurgir a esta franquicia. ¿Cómo debería volver, como la secuela tan necesaria a Dark Dawn que jamás llegó a materializarse? Si lo que buscan es recobrar la popularidad que perdieron, ésta no sería la mejor opción, ya que tan solo quienes hubieran jugado a la entrega anterior tendrían el interés y el conocimiento necesarios para seguir.

¿Y un remake? Los dos juegos de Game Boy Advance poseen muchísimo potencial para ser recreados en Nintendo Switch; sin duda, su complejo sistema de batalla y de puzles se beneficiaría mucho de los avances de esta consola. También sería una buena opción para reavivar el interés de los fans al mismo tiempo que captan a una nueva audiencia, aunque existe la desventaja de que, por regla general, los remakes suelen vender menos que la entrega original.

Por último, tenemos la opción de empezar de cero con un reboot o una trama ambientada en otro punto de la historia de Weyard, lo cual ganaría tanto a los fans antiguos como a los jugadores que aún no conocen Golden Sun. Sin embargo, esto sería como admitir abiertamente que Dark Dawn jamás tendrá conclusión, y que nunca sabremos qué sucedió con los descendientes de Hans y compañía.

En cualquier caso, no nos cabe duda de que Golden Sun tiene aún posibilidades de volver a alzarse en el panorama actual de los videojuegos, así como de recuperar y multiplicar su popularidad con una entrega bien pensada y desarrollada para convertirse en la panacea que fue Fire Emblem: Awakening para su saga. Y, quién sabe; a lo mejor el día en que veamos un personaje y escenario de esta saga en Smash Bros tampoco esté muy lejos.

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