Videojuegos en el móvil

Cambio de paradigma, Honor View 20: refrigeración líquida en tu móvil buscando los 60 FPS

  • Xabier G. Santos

Analizamos el nuevo terminal de Huawei, un dispositivo que justifica su potencia usando el videojuego como una de sus columnas principales.

Apple cambió nuestra forma de vida con el lanzamiento de su primer iPhone. En ese momento ya existían otros “smartphones”, pero el interfaz, táctil, accesible para cualquiera, y la tienda de aplicaciones, nos permitió contar desde entonces con una herramienta cuyas posibilidades no paraban de crecer.

Los Smartphone han mejorado sus prestaciones sin descanso y han ido reemplazando a otros dispositivos, como PDAs, cámaras de fotos, de vídeo, reproductores MP3, agendas e incluso están acabando con el mercado de los relojes y despertadores.

En principio esta sustitución vino facilitada por la comodidad de tener todo en único dispositivo de 150 gramos que va siempre en nuestro bolsillo. Eso sin contar con el ahorro económico. Sin embargo esa comodidad tenía un precio en forma de calidad, al tener que asumir unas fotografías o vídeos de una calidad inferior a las ofrecidas por los dispositivos específicos.

Han tenido que pasar más de diez generaciones de móviles para que la tecnología permita disfrutar de imágenes que realmente nos hagan olvidar las cámaras digitales, algo en lo que tiene mucho que ver la Inteligencia Artificial o el TOF 3D, del que luego hablaremos.

Por supuesto, también han cambiado la forma de entretenernos. Los videojuegos han ido evolucionando de mano de la propia tecnología de los aparatos. Desde el “Snake” de los Nokia 3310 hasta los actuales “Brawl Stars” o “Arena of Valor”, los juegos se han venido adaptando a las limitaciones que les presentaba una plataforma como los móviles. Hasta ahora.

En este 2019 vivimos un cambio en el sentido de que contamos con móviles que, por primera vez, dejan muy atrás en cuanto a posibilidades a los juegos disponibles para ellos. La potencia de los nuevos terminales les equipara a pequeñas videoconsolas y ese salto tecnológico abre un ilusionante espacio que los desarrolladores de juegos deben llenar cuanto antes.

En este punto hay que recordar que ya hemos tenido varias experiencias con teléfonos diseñados expresamente para los jugadores. Desde la N-Gage de Nokia en el 2003, a experimentos más actuales, como el Sony Xperia Play, o productos recién presentados, como el Asus ROG Phone, el Xiaomi Black Shark o el Razer Phone, hemos dispuesto de teléfonos en los que jugar en las mejores condiciones.

No obstante, este tipo de productos tan específicos siempre se han cobrado un precio a cambio de esas prestaciones extra. O bien carecían de una cámara a la altura de la de la competencia, sus rápidas pantallas flaqueaban en luminosidad o contraste, su batería se convertía en un calentador y se agotaba en pocas horas… o simplemente su precio solo era justificable para los jugadores más pudientes.

¿Qué es lo que hoy cambia? Que los fabricantes, todos ellos, están viendo complicado destacar y prevalecer sobre la competencia en los apartados que generalmente deciden la compra y buscan nuevos atractivos para los clientes. Las cámaras alcanzan una resolución tremenda, se ha llegado al absurdo en la búsqueda de mayor porcentaje de pantalla, los bordes redondeados, las baterías soportan holgadamente el día de uso, la Inteligencia Artificial ya está normalizada para todos… Así que, efectivamente, nos toca a nosotros, los jugadores. Y ya era hora.

Este año tendremos Smartphone para “gamers”… Xiaomi Black Shark 2, Nubia Red Magic, etc. pero la unidad que analizamos hoy, el Honor View 20, es una realidad que deja patente lo que estamos explicando.

El View 20 es un teléfono de gama media-alta que cuenta con unas prestaciones punteras en todos los apartados que, además, ha sido optimizado para su desempeño como plataforma de juegos.

Pero, antes de empezar con el interior del teléfono, tenemos que detenernos para hablar de su exterior. El View 20 nos parece el teléfono más bonito que ha salido hasta ahora al mercado. Es una cuestión de gustos, pero no se puede discutir que la solución usada para integrar la cámara frontal, limitándose a un pequeño agujero en una esquina de la pantalla, te hace cuestionar otras opciones, como el tan comentado “notch” de Apple, como una chapuza estética.

El pequeño orificio, de 4,5 mm, para la cámara frontal de 25 MP es el más pequeño de los anunciados en teléfonos que van a adoptar esta solución, incluyendo el Samsung S10. Su posición en una esquina permite un aprovechamiento pleno de la pantalla que, ahora sí, llena la práctica totalidad del teléfono.

Y si volteamos el teléfono, se ha optado por elegir el aluminio y no el cristal. Preferimos esta opción por dos razones: no se rompe al caerse y ayuda a disipar el calor del hardware. Y en cuanto a estética, el patrón en “V” ¿de View?, le confiere una estética tremendamente atractiva. Ver cómo cambia de tonalidades y “se mueve” permite dar gran vistosidad a algo tan limitado como la tapa de un móvil.

Honor es la división “joven” de Huawey y pelea por este sector de clientes apostando por la mejor relación calidad/precio y una estética llamativa. Con el View 20 lo han clavado. Con sus configuraciones de rojos y azules muy vivos y brillantes, es llamativo aunque consigue no perder la elegancia y mantener una sensación “Premium”.

En este artículo hablaremos del View 20 como plataforma de juegos, pero aun prescindiendo de esas características, aunque solo sea por estética y precio/prestaciones, es un aparato que a día de hoy tiene muy poca competencia. Sus prestaciones son las habituales en este nivel de precios, con sensor de huella dactilar, sensor de proximidad, sensor de luz, brújula, sensor de gravedad, giroscópio... que se completan con doble localizador GPS, cámara frontal de 25 MP, ranura para tarjetas Nano SIM y, gracias Honor, conexión de 3,5 para auriculares.

Comprobamos que va sobrado de hardware. Se basa en el procesador Kirin 980, la última generación de este fabricante y primer procesador basado en tecnología de 7 nm que llega al mercado. Cuenta con ocho núcleos trabajando a una frecuencia de 720 MHz que, apoyados con 8 GB de memoria RAM y 256 ROM (hay una versión de 6 y 128 GB), suponen la configuración más potente que ahora mismo ofrece Honor.

Respecto a la pantalla, es de 6,4 pulgadas y con 2310x1080 píxeles de resolución. Como podemos comprobar un tamaño que se está estandarizando en este rango de calidad. No así su peso, ligeramente superior al de otros teléfonos con esa pantalla, 180 gramos, precisamente por sus características “gaming” que luego veremos.

Mención especial para la cámara de fotos, una de las características más estudiadas en el momento de elegir teléfono, que marca un nuevo tope en cuanto a prestaciones al irse hasta unos tremendos 48 MP. Su sensor, el Sony IMX586, apoyado con una cada vez más eficaz Inteligencia Artificial, consigue imágenes de un detalle excepcional, si bien, como ocurre con el resto de teléfonos dado el tamaño de su óptica, requiere de buena luz para ello.

Además de la resolución del sensor, extrema, la fotografía del View 20 cuenta con un valor añadido con el que empezamos ya a hablar de lo que nos interesa, las posibilidades respecto a los videojuegos.

Si bien en el dorso del teléfono podremos observar las dos cámaras que se estandarizaron el año pasado, la realidad es que solo una de esas lentes es realmente una cámara. Mientras la mayoría de teléfonos apostó el año pasado por la combinación de dos cámaras e Inteligencia Artificial para conseguir enfoques similares a los de las Reflex, o ese desenfoque Bokeh tan exitoso en los retratos, Honor vuelve a la configuración de una sola cámara.

La decisión de hacerlo pasa por adoptar una nueva tecnología de la que ya habíamos oído la teoría y que comienza, como estamos comprobando, a implementarse en los teléfonos: el “sensor 3D de tiempo de vuelo” o, como realmente se conoce, TOF 3D.

No extenderemos este artículo explicando tecnologías pero es preciso comprender ésta en concreto para valorar sus posibilidades respecto a los videojuegos. Simplificaremos explicando que el TOF es una especie de radar o sonar que emite haces de luz infrarroja a una frecuencia de 30Hz. Combinado con un obturador electrónico y un sensor CCD, es capaz de medir a qué distancia exacta se encuentra un obstáculo midiendo el tiempo que estos haces de luz tardan en llegar hasta él y volver. Esto se hace, dicho de una manera totalmente literal, a la velocidad de la luz, con lo que los cálculos son instantáneos, tan rápidos como el procesador del teléfono puede recogerlos. Usando un par de símiles, el TOF 3D es equivalente al sonar que utilizan los murciélagos para ubicarse en su entorno y volar a ciegas, o el sonar de un submarino, que emite ondas sonoras y calcula la posición de los obstáculos en función del tiempo que esas ondas tardan en llegar rebotadas.

Los jugadores ya hemos tenido una experiencia con los sensores TOF y que nos permitirán comprender rápidamente de por dónde van los tiros. El Kinect de Xbox 360. Efectivamente utilizaba esta tecnología para ubicar nuestro cuerpo y estudiar nuestros movimientos, sin tener que recurrir a ningún otro dispositivo de localización. Obviamente la tecnología ha mejorado y estos sensores son capaces de percibir objetos hasta los 200 metros de distancia y con unas frecuencias de barrido mucho mayores.

Los sensores TOF nos parecen una de esas tecnologías que van a cuajar en los Smartphone. Su utilización en fotografía garantiza que las imágenes contarán con enfoque prácticamente inmediato. Se acabaron las fotografías desenfocadas. Una útil función del Honor View 20 es la de sacar una fotografía pulsando un par de veces sobre el botón de volumen, sin tener siquiera que desbloquear el dispositivo. Las imágenes que captura son inmediatas y perfectamente enfocadas. Uno de esos pequeños detalles a los que es tan fácil acostumbrarse.

Estos sensores, combinados con la Inteligencia Artificial, se nos antojan como un campo lleno de posibilidades del que solo se están utilizando una pequeña parte de sus aplicaciones. Por ejemplo, en el apartado fotográfico, gracias al TOF podemos grabar vídeo en el que las personas aparezcan en color, mientras que el fondo aparece en blanco y negro, o desenfocado, o sustituido por un fondo “falso” a modo del croma del cine. Pero también nos permite medir objetos, calcular distancias, pesos e incluso calorías. Sí, efectivamente, el View 20 estima las calorías que nos aportarían determinados alimentos en base al sensor que los mide y la IA que los reconoce. No nos atrevemos a decir que sea exacto, pero seguro que más de una vez las cifras nos disuaden de meternos ese segundo pastel.

Y, como no, TOF 3D tiene su aplicación en los videojuegos y ésta es idéntica a la del ya citado sensor Kinect de Xbox 360. Honor cuenta ya con algunos juegos para utilizarlo y promete ir añadiendo nuevos y mejores juegos que saquen provecho a esta tecnología. Por el momento los títulos que hemos visto se limitan a partidas de dardos o descensos eslalon sobre esquís, en los que usaremos el movimiento de nuestro cuerpo para controlar la acción.

Si bien es la típica función con la que dejar con la boca abierta a cualquiera la primera vez que la ve, los juegos son tan sencillos que la diversión queda casi limitada a esa emoción que en sí supone el primer contacto con una nueva tecnología. Por otra parte requiere una inversión extra para conectar el móvil al televisor mediante una base específica de Honor y de la que incluso desconocemos el precio. Daremos crédito a Honor en su promesa de que nos hará llegar alternativas más divertidas para su sensor pero, de momento, no es una función por la que elegiríamos este móvil. Habrá de buscar las posibilidades “gamer” en otras características del teléfono.

El sensor TOF 3D es una de las razones por las que el Honor pesa esos 15 ó 20 gramos extra. Otra de ellas es el tamaño de su batería, que se va hasta los 4000mAh. De nuevo una especificación que marca un tope y que permite pensar en dos días de uso normal con cada carga. Hablando de jugar, títulos muy exigentes como Fortnite la agotarán tras unas seis horas de juego continuo. Es de agradecer que la carga completa se haga en menos de 80 minutos. Advertimos la ausencia de carga inalámbrica, una función que poco a poco se va a estandarizar en cualquier tipo de terminal.

Otro elemento puramente “gamer” que ofrece el View 20 es su refrigeración líquida, denominada NINE. Se trata de un “heatpipe” que saca el calor de la zona del procesador, repartiéndolo a lo largo de todo el aparato y su cubierta trasera de aluminio.

Por último, igualmente dirigido al juego, el View 20 cuenta con tres antenas wifi repartidas por su carcasa, con el fin de evitar que el agarre en horizontal, cada vez más usado en los videojuegos, suponga que nuestra mano cubra la antena y perjudique la recepción.

Estas características, gran batería, atención a la temperatura, estabilidad y velocidad en la conexión inalámbrica, sumados a una pantalla grande y rápida, son el estándar exigible para cualquier móvil que quiera venderse como plataforma de videojuegos.

Acabando con el hardware, Honor presenta con este View 20 su tecnología Gaming + que, como su nombre indica, se dirige a optimizar el teléfono como plataforma de juego. La tecnología se basa en la mejor coordinación de procesador principal y procesador gráfico (CPU y GPU) de modo que las tareas se ejecuten a mayor velocidad y con un menor consumo de batería. Esto, sumado a la utilización de la Inteligencia Artificial (sí, sirve para todo) a la hora de realizar cálculos predictivos, permite que cualquier juego actual corra a 60 FPS sobre el View 20 con un consumo un 20% inferior a lo que requeriría en otros terminales.

Eso siempre según el fabricante. En nuestras pruebas, dada la dificultad del Benchmarking en teléfonos, sólo podemos garantizar que todos los juegos que hemos probado, incluyendo Fortnite, PUBG, Dead Trigger 2… funcionan con total fluidez. Su impacto sobre la batería es evidente, igual que el recalentamiento de la carcasa trasera, pero hay que reconocer que el funcionamiento es visiblemente mejor que en un móvil “normal”, cumpliéndose la promesa de una batería suficiente y un calentamiento mínimo.

Utilizando benchmarks como GameBench o pasando test sintéticos como 3DMark confirmamos que los juegos se mantienen en el tope de los 60 FPS y solo en momentos muy puntuales de Fortnite, el más exigente de los probados, el refresco baja hasta los 53.

Fortnite concretamente es un título por el que Honor apuesta en especial y lo usa habitualmente para mostrar la potencia de proceso de su View 20. Otra muestra de la colaboración con los de Epic Games es el obsequio de una "skin" exclusiva para todos los compradores de este móvil. Con el nombre de "Honor Guard" luciremos un traje de cuero azul y casco de motorista que nos identificará en el campo de batalla como propietarios de este teléfono.

Existen aún pocas opciones para analizar los rendimientos concretos de un teléfono, pero el que sean configuraciones cerradas tiene la gran ventaja de que estos rendimientos son idénticos para todas las terminales. Así es fácil comparar estos rendimientos con el de otros teléfonos “gaming” que están apareciendo.

Este análisis nos lleva a concluir con un párrafo similar a los que daban inicio a este artículo. Todos estos teléfonos están ofreciendo 60 FPS en los juegos más exigentes. Las terminales de la generación anterior, excepto los topes de gama, rendían alrededor de la mitad. El avance es obvio y solo nos queda esperar que, una vez que contamos con teléfonos optimizados para jugar, los juegos que lleguen tengan la posibilidad de aprovechar ese potencial.

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