La buena vida

Trópico 6, impresiones

Nuestra isla caribeña crece en una nueva versión que busca recuperar características que encumbraron este simulador de dictadura bananera.

Desde que Ramón María del Valle Inclán le diera forma y popularizara con su Tirano Banderas, el subgénero de la tiranía caribeña retratada de modo esperpéntico se ha plasmado repetidamente en la literatura y cine, y en videojuego se ha convertido en sinónimo de la ya longeva franquicia que nos ocupa, Trópico.

Se trata de la sexta entrada en 18 años de una franquicia que sin embargo ha tenido casi todo su desarrollo y evolución en fechas recientes, tras un cierto parón inicial y el lanzamiento de Trópico 3 en 2009, Trópico 4 en 2011 y Trópico 5 en 2014. Una rápida sucesión de lanzamientos, si además incluimos DLC, que evolucionó la fórmula incluyendo grandes novedades (el sistema de comercio, los gerentes, la estructura en eras colonial-guerras mundiales-tiempos modernos, la constitución, multiplayer, dinastías…), las cuales fueron dejando atrás la entretenida sencillez de la primera (y de la tercera) entrega.

Parece que Limbic Entertainment (que sustituyen al timón a Haemimont Games, responsables de las últimas entregas), se dieron cuenta de ello y por eso este Trópico 6 tiene algo de interesante paso atrás respecto a algunas de esas adiciones acumuladas con el tiempo, volviendo a sentirse más Trópico de toda la vida sin renunciar del todo a lo añadido en estos años. El resultado es una entrega con una jugabilidad que sin revolucionar nada es posiblemente la mejor versión hasta la fecha en lo jugable y una base sólida para el futuro de la franquicia.

Un pasito pa'lante, un pasito pa'tras ♪

“Bienvenido a la isla bonita” nos saluda la canción del menú de título de este Trópico 6. Y así contradice una de las importantes novedades de esta entrega: la estructura en forma de archipiélagos que podemos y debemos interconectar para expandir nuestra nación. Una contradicción que nos recuerda que estamos ante un juego donde la mentira, las promesas incumplidas y los discursos rimbombantes a nuestro pueblo son tan importantes para mantenernos en el poder como un buen ejército o realizar una gestión eficiente de los recursos (aunque por eficiente entendamos la que llena nuestra cuenta en Suiza)…

De nuevo como en la quinta entrega la jugabilidad se ha dividido en varias eras. Eso significa que al principio de una partida libre o en las primeras misiones del modo historia empezaremos dependiendo de un gobierno que limitará nuestra capacidad para negociar libremente nuestras rutas comerciales (pues vuelve también el sistema de comercio).

Nuestra primera meta será por tanto lograr la independencia, con una importante novedad en este punto: ya no basta solo con ampliar la población como en la quinta entrega, sino que deberemos trabajar como gobernador a favor de los revolucionarios hasta alcanzar una mayoría sociológica; a la vez que cumplimos nuestras tareas como gobernador para prolongar nuestro mandato hasta el momento de poder proclamar la Independencia.

Pero dejar de depender de la corona solo nos complicará las cosas. Deberemos decidir la constitución (cuyas posibilidades se han ampliado), y sobre todo ser capaces de lidiar con todas las facciones con la única meta de mantenernos el máximo posible en el poder y engordar nuestra cuenta de suiza.

Solo son negocios

Será en ese momento cuando el juego muestre su principal novedad: el inversor. Este personaje (que en parte sustituye a la críptica “orden” de la quinta entrega), encarnación del capitalismo más salvaje, nos dará todo tipo de oportunidades bien para engordar nuestras cuentas, bien (otra novedad) para usar el dinero de nuestra cuenta suiza para ganar ventajas, como dinero blanqueado, o puntos de desarrollo que, como en Trópico 5, nos permitirán desbloquear nuevas opciones para los edificios, edictos, entre otras ofertas "legales".

Hay varias de las innovaciones incluidas en Trópico 5, sin embargo, que no han dado el salto y vuelven a recordarnos más a la jugabilidad de los primeros juegos de la franquicia. Entre ellas, desaparecen los gerentes y uno de los elementos más característicos de aquel título, la dinastía. También desaparece la obligación de explorar la isla primero antes de poder construir, dándonos una mayor libertad para explorar sus recursos naturales cuando queramos.

Otra novedad es que se recupera la capacidad de la cuarta entrega de robarle edificios importantes a otros países, mecánica que en esta ocasión se ha integrado dentro de una de las novedades más destacadas: los asaltos. Empezaremos con una simple cala pirata y acabaremos con un servicio secreto, pero nuestro objetivo en estas incursiones es sencillo: robar riquezas ajenas o entorpecer a nuestros vecinos o las grandes potencias para beneficiar nuestros intereses.

Los tiempos cambian, El Presidente no

Trópico no sería trópico sin esa marcada personalidad que ha destilado desde su primera entrega (salvo en el spin off que fue la segunda entrega): la parodia de dictadores (o pretendidos demócratas) bananeros, el humor irreverente, el híbrido entre construir una ciudad a nuestro gusto y a la vez gestionar su política y diplomacia a través del uso de edictos, el poder decidir entre ejercer el poder por democracia o represión (o girar de un extremo al otro según nuestros intereses…) Todo ello sigue intacto o incluso potenciado en esta entrega.

Se ha perdido, si acaso, un punto de irreverencia y de locura, lo cual en realidad se agradece, pues desde la tercera a la quinta entrega el absurdo había ido in crescendo y amenazaba el complicado equilibrio entre la sátira y el esperpento frente al simple absurdo, con el riesgo de que el primero perdiera la batalla. En esta ocasión volveremos a ver momentos increíbles como los orígenes de Penúltimo cual Robinson Crusoe, pero sus consejos y las peticiones de las distintas facciones hilan mucho más fino que en la anterior entrega para arrancar una sonrisa con su visión ácida de la realidad al igual que las primeras entregas sin necesidad de resultar completamente ridículas.

Pero si la jugabilidad y la narrativa han sufrido ajustes, la parte técnica es la que ha experimentado la mayor transformación al pasar a utilizar Unreal Engine. Esto se traduce en una sustancial mejora gráfica, especialmente cuando acercamos la cámara a ras de tierra, pero también en mejoras en el agua y los edificios. La interfaz también ha sido completamente rehecha con menús más intuitivos que en las últimas entregas, especialmente para la gestión de edificios. Atrás quedan las múltiples pestañas de la quinta entrega para ofrecernos unos menús limpios pero efectivos que además cuentan con acceso directo a los menús relacionados (como asaltos, ministerios...) que podamos necesitar.

Tropico 6

Tropico 6 es la sexta entrega de la popular saga de estrategia y gestión política a cargo de Limbic EntertainmentKalypso Media para PC, PlayStation 4 y Xbox One en la que debemos asumir el papel del Presidente, dictador de una región tropical. ¡El Presidente ha vuelto! Demuestra una vez más tu valía como temible dictador u hombre de estado pacifista en la isla de Tropico y erige el futuro de tu nación durante cuatro eras emblemáticas.

Tropico 6

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Por fin estoy aquí! Después de casi cinco años viviendo en Berlín, trabajando, aprendiendo inglés y viviendo el sueño europeo termino una etapa y empiezo otra. Una etapa nueva en Madrid que empiezo con ...