Saltos imposibles

Trials Rising, impresiones: las motos más alocadas

Ubisoft RedLynx y Kiev publican una nueva entrega de este divertidísimo plataformas que se basa en las físicas para ofrecer carreras llenas de obstáculos.

Un videojuego no tiene por qué ser divertido, puede expresar toda clase de emociones y explorar cualquier elemento de la psicología humana. Sin embargo, no se puede negar que en su génesis, el videojuego se esculpió con el entretenimiento como pilar principal, por lo que no es una característica a desdeñar.

Trials Rising es uno de esos títulos que divierten desde el momento en que tomas los mandos. Su nueva entrega mantiene las características principales de la franquicia, pues se trata de un plataformas en scroll lateral que se basa en las físicas y que exige habilidad para domeñar su electrizante jugabilidad. A través de circuitos disparatados, el jugador debe manejar su vehículo con maestría, evitar los obstáculos de los escenarios y medir con precisión de cirujano los saltos y las piruetas imposibles. Al divertimento más puro se le añaden otras capas de complejidad. Los circuitos se enrevesan a medida que avanzamos, de forma que surgen otras emociones adicionales. La frustración que nace del salto que se nos resistre se torna en adrenalina y satisfacción cuando por fin logramos superar el reto. Las emociones se agitan y se mezclan en un cóctel explosivo.

Trials Rising: velocidad, cabeza y equilibrio

La obra desarrollada por Ubisoft RedLynx y Ubisoft Kiev, que verá la luz el próximo 26 de febrero en PC, Xbox One, Nintendo Switch y PS4, es conceptualmente sencilla en lo que respecta a los controles, pero requiere dominar el equilibrio de la moto. Cuando asciende y desciende por pendientes, el vehículo ha de posicionarse correctamente o el piloto no tardará en morder el polvo. En ese primer contacto con el videojuego, lo primero que nos advierten desde Ubisoft es que no todo consiste en pisar el acelerador a fondo. Es cierto que el tiempo es un elemento importante, pues determina la posición al final de la carrera, pero los niveles tienen sus fases y sus tempos, por lo que a veces echar el freno es una decisión sabia.

Los circuitos tienen más o menos complejidad—algo que viene debidamente señalizado antes de iniciar la carrera—, pero todos ellos responden a un diseño particular en el que las trampas y los obstáculos están a la orden del día. Los barrilles explosivos estallan a nuestro paso, algunas plataformas se quiebran cuando las ruedas se deslicen sobre ellas, otras se mueven, por lo que debemos frenar y esperar para saltar en el momento más adecuado. Loopings, distintos caminos, la falta de gravedad y otras muchas posibilidades jugables se conjugan para brindar al usuario una experiencia desafiante.

Trials Rising incluye un buen contenido para un jugador. El modo principal se desarrolla a través de ligas en las que tenemos la oportunidad de progresar circuito a circuito. Además de los retos, que consisten en llegar a la meta en el menor tiempo posible, se ofrecen una serie de contratos optativos que nos permiten profundizar en el juego. A lo largo de este periplo, viajaremos por localizaciones de todo tipo. De este modo, ascenderemos a las cumbres del Everest, disfrutaremos de la belleza de Roma y de París, nos pasearemos por los estudios de Hollywood, recorreremos el parque de Yellowstone y nos trasladaremos a la misteriosa ciudad fantasma de Prípiat, donde el desastre nuclear de Chernóbil todavía está muy presente. Una vez que completamos los circuitos de la liga, se abre la posibilidad de jugar una fase especial, la Final del Estadio. Se trata de una prueba corta en la que compites contra otros pilotos con el objetivo de llegar a la meta el primero. El desarrollo de este modo para un jugador introduce también a los patrocinadores, que nos brindarán contratos más interesantes.

Otro criterio que hay que tener en cuenta antes de abordar las carreras es el tipo de vehículo que vamos a conducir. No todas las motos son adecuadas para todas las superficies, por lo que es conveniente elegir la que mejor se amolde a la pista. En ese sentido, el juego te lo pone fácil, ya que señala cuál es la moto recomendable para cada una de las fases. Con todo esto en mente, podremos optar a las tres medallas disponibles en cada pista: bronce, plata y oro.

¿Qué ocurre si caemos al suelo? En esencia, toca repetir secciones de la fase. Se han implementado distintos puntos de guardado automático que se activan al pasar por una determinada zona. Mientras alcances ese punto concreto, no importa si lo haces sobre la moto o sobre el asfalto, lo que a veces crea situaciones extrañas, pues el juego te premia incluso cuando no has superado el obstáculo. Con todo, en las fases más exigentes, se agradece no tener repetir secciones más largas. Aparte de medir el tiempo que tardas en completar la pista, también se hace el recuento de las veces que sucumbes a un movimiento mal medido.

Modo multijugador, personalización y editor de niveles

En un videojuego de estas características tampoco deben faltar los modos multijugador. Trials Rising incluye diversas modalidades para varios jugadores. En el multijugador online, podemos jugar contra ocho rivales en total. Competimos en varias pistas con el objetivo de llegar en primer lugar. Nuestros oponentes aparecen como fantasmas, no los vemos como entes corpóreos. Por si eso fuera poco, también está disponible un modo cooperativo, Tamdem. Como su nombre indica, dos jugadores se suben en la misma moto y deben coordinarse para completar las fases. El Modo Fiesta, en cambio, permite jugar a varios jugadores en un mismo dispositivo.

Este nuevo trabajo de Ubisoft también ahonda en la personalización. A través de un sencillo editor, podemos decorar tanto las motos como las distintas piezas de equipo. Lo hacemos mediante pegatinas, que se van desbloqueando y que podemos comprar, siempre con dinero del juego. Una vez elegido el parche, tenemos la posibilidad de rotarlo, modificar el tamaño y elegir el color para crear un número infinito de variantes, todo depende de la imaginación y de la habilidad para plasmar tus ideas. Con un poco de esfuerzo y de maña se pueden crear diseños muy especiales. Por supusto, a medida que avanzamos en el juego conseguiremos nuevas prendas de vestir que podremos personalizar a nuestro gusto.

Como ya es tradición dentro de la saga, Trials Rising incorpora un editor de niveles. Se trata de una herramienta potente, tan potente que es exactamente la misma que utilizan los desarrolladores para diseñar los niveles del videojuego. De este modo, cualquiera puede diseñar sus propios circuitos y compartirlos con otros jugadores (siempre y cuando seas capaz de completarlo, como en Mario Maker). Las posibilidades son realmente amplias, pero como todo, requieren de un aprendizaje y de cierto esfuerzo. No obstante, el estudio ha incorporado tutoriales en vídeo, desde lo más básico a los asuntos más complicados. Un detalle importante es que lo circuitos que compartimos los puede descargar cualquiera, independientemente de la plataforma.

Además de la versión de PS4, tuvimos la oportunidad de probar el juego en Nintendo Switch. Cabe destacar que las sensaciones son positivas, aunque a diferencia del resto de versiones, que funcionan a 60 fps, la de la híbrida de los de Kioto mantiene esa tasa en las físicas, pero los gráficos van a 30 fps. Por supuesto, al pasar de una versión a otra se percibe esa disminución en la tasa de fotogramas, pero el rendimiento en general es muy estable.

En pocos días tendremos la oportunidad de hincar el diente a la versión final, así que estad atentos a nuestro análisis en MeriStation.

Trials Rising

Trials Rising, desarrollado por RedLynx y editado por Ubisoft para PC, PlayStation 4, Xbox One y Switch, es la entrega más ambiciosa de la popular saga de conducción arcade de motocross, esta vez, a lo largo y ancho del planeta compitiendo contra otros jugadores.

Trials Rising