Viaje a lo desconocido

Mundos abiertos: la Grecia de Assassin's Creed Odyssey

La nueva obra de Ubisoft parte de la fórmula Origins y la refuerza con un mundo abierto más orgánico, pero que todavía tiene cierto margen de mejora.

A los mundos abiertos se les achaca que cortan el ritmo del argumento, que su exploración es poco orgánica y que las tareas que se plantean suelen ser repetitivas o poco inspiradas. Históricamente, esos han sido algunos de los problemas de los sandbox, unido a los múltiples marcadores que nos emplazan a movernos de un lado para otro en busca de nuevas misiones.

En los últimos años, como decíamos en el artículo sobre mundos abiertos dedicado a Marvel's Spider-Man, el concepto de open world ha vivido una evolución en diferentes sentidos: por un lado, The Witcher III ha nutrido las misiones de narrativa; por el otro, The Legend of Zelda: Breath of the Wild nos ha ofrecido un mundo cuya exploración resulta cautivadora, pues nos ha transmitido la sensación de que verdaderamente estamos descubriendo los diferentes escenarios. Es más, en la aventura de Nintendo, el entorno es interactivo, podemos cortas un árbol, tender puentes o usar su madera para crear una antorcha o un buen garrote.

En los juegos antes mencionados, en The Elder Scrolls o en Fallout, la fantasía rige el destino de los personajes. La saga Assassin's Creed, en cambio, se encuadra dentro de una ficción histórica que sí, posee un elemento de ciencia ficción. Sin embargo, la recreación de los escenarios se basa en el mundo real. Claro está, a veces en épocas tan remotas como lo es la Grecia del siglo V.a.c.

Independientemente de la recreación de los diversos períodos históricos, que siempre se ha mantenido a un nivel muy alto, el mundo abierto de Assassin's Creed ha sufrido cambios significativos, como por ejemplo, el modo en que los personajes se mueven por los entornos. A partir de la tercera entrega, el parkour empezó a tener presencia. Lo mismo ocurrió con la inclusión del barco, que nos permitió movernos por el océano.

Aun así, pese a todas las innovaciones en términos puramente mecánicos, la manera en que el jugador se relacionaba con el mundo abierto apenas varió. Los mismos marcadores, las mismas misiones aburridas. Todo esto empezó a cambiar con Assassin's Creed Origins, ya que el minimapa desapareció y se inició una tendencia a impregnar de narrativa todas las misiones secundarias.

En cierto modo, y aunque las comparaciones sean odiosas, Ubisoft ha seguido la tendencia de la obra de CD Projekt Red, muy a pesar de que las misiones secundarias no siempre están a la altura de este títul en términos narrativos. De hecho, en Assassin's Creed Odyssey seguimos teniendo esa sensación de que algunas tareas son puro relleno. Todas nos cuentan una pequeña historia, aunque no todas esas narraciones tienen la calidad necesaria. Por eso, a veces nos sentimos como recaderos, especialmente teniendo en cuenta que Kassandra y Alexios son mercenarios. Una cosa es prestar tu lanza espartana para matar a un objetivo y otra muy distinta es tener que recoger cuatro ingredientes para una poción. ¿De verdad no pueden acercarse ellos a la orilla de un río para recoger la plantas? Parece que no.

El modo exploración

Lo más innovador del mundo abierto de Assassin's Creed Odyssey es el denominado modo exploración. A pesar de ser una modalidad optativa, al activarlo se eliminan algunos artificios y tics endémicos no solo de la saga de asesinos, sino de muchos títulos del género. En lugar de seguir marcadores cuando aceptamos una misión, el juegos nos propone una serie de pistas que nos obligan a abrir el mapa y a buscar el objetivo de destino. Las indicaciones no son muy complicadas de seguir, es cierto, pero la relación del jugador con el juego cambia de forma significativa.

El estreno de un modo de estas características es un primer paso y una invitación a la exploración. Partiendo de esta mecánica, en el futuro se puede profundizar y mejorar, hacerlo más complejo o, simplemente, ofrecer distintas opciones al jugador. Por ejemplo, Shadow of the Tomb Raider incluye una opción muy interesante que consiste en brindar al usuarios la posibilidad de elegir el modo dificultad en puzles, exploración y combate por separado. Lo que está claro es que hay camino por recorrer. Imaginad por un momento que sea el personaje el que tenga que recabar las pistas preguntando al resto de personajes. Ahora que Assassin's Creed ha abrazado el género RPG, con sus diálogos y decisiones, es posible que se pueda profundizar en ese sentido.

La recreación de Grecia en sí es maravillosa. Todo el exotismo del mundo antiguo queda cincelado como una de las preciosas esculturas de Fidias, uno de los grandes artistas de la época. A diferencia de Origins, cuyos escenarios eran algo más mustios en lo que se refiere a la paleta de colores—más por exigencias de la localización—, el mundo heleno es un mundo de colores mediterráneos.

Assassin's Creed: Odyssey

Assassin's Creed: Odyssey, desarrollado y editado por Ubisoft para PC, PlayStation 4 y Xbox One, es una nueva entrega de la popular saga de aventura y acción Assassin's Creed en la que esta vez viajamos hasta la Antigua Grecia.

Assassin's Creed: Odyssey