Cazadores de Lore

Morrigan y Flemeth, las Brujas de la Espesura

Laura Luna LauraLunaLu

Morrigan y Flemeth son dos de los personajes más relevantes de la saga de Dragon Age, la saga RPG grimdark de Bioware. Hoy exploramos la historia de estas dos misteriosas hechiceras a lo largo de los juegos.

Morrigan y Flemeth son dos hechiceras cuyo rol a lo largo de Dragon Age, la saga RPG de corte grimdark desarrollada por BioWare y distribuida por Electronic Arts, ha sido relevante. En ellas apreciamos rasgos clásicos de los clichés de bruja —de los cuales se burlan en diferentes ocasiones— que se han popularizado a través del género fantástico: viven alejadas de la civilización, son sabias, sibilinas y las envuelve un halo de misterio. Durante la Quinta Ruina jugaron un papel muy importante, y en Dragon Age II, la secuela sobre la Rebelión de Kirkwall, Flemeth pone a salvo a Hawke durante su huida de Lothering. En Dragon Age: Inquisition, donde culmina la guerra entre magos y templarios mientras se cierne la amenaza de Corifeo, también estalla el conflicto que se había gestado entre las dos hechiceras en el primer juego.

Debido a la naturaleza del presente reportaje, éste contiene spoilers de la saga Dragon Age.

Madre e hija, Flemeth y Morrigan no mantienen una relación en absoluto sana. La primera había adoptado a la segunda cuando era niña y, pese a darle una educación carente de afecto, enseñó a la joven a sobrevivir y a protegerse de los hombres que merodeaban la Espesura de Korcari, en la que ambas viven apartadas de la sociedad.

Flemeth se había granjeado a su alrededor una infamia peligrosa: sobre ella corren leyendas en lo referente a su colosal poder, su inmortalidad y su prole. Morrigan descubre que el secreto de la longevidad de su madre reside en la posesión de los cuerpos de las muchachas que adopta y, al verse en peligro, se separará de ella definitivamente y seguirá su propia senda. No obstante, ¿qué hay de verdad en las intenciones de Flemeth? ¿Qué secretos albergan estas hechiceras?

Morrigan, la extraña compañera del Guarda Gris

Desde el instante que conocemos a Morrigan, nos hacemos una idea de su carácter. La hechicera intercepta al Guarda Gris y sus compañeros durante su ritual de Iniciación, y el grupo —en especial Alistair— la perciben como una mujer peligrosa. Morrigan les lanza provocaciones y no duda en jugar con su fama de bruja salvaje. Después les guía a la cabaña en la que vive con su madre, quien custodia los tratados de los Guardas Grises.

Morrigan guarda cierto parecido con la diosa celta de la muerte y la destrucción con la que comparte nombre. Mientras la divinidad se transforma en cuervo —y apreciamos las plumas de dicha ave en una hombrera de la bruja, la hechicera ha cultivado el arte de la metamorfosis gracias a las enseñanzas de su madre. Durante su soledad, la bruja ha encontrado refugio en los animales a los que ha estado observando para después tomar su forma. Su aspecto, basado en la modelo Victorria Johnson, es el de una mujer morena, delgada y ataviada con ropajes oscuros y andrajosos, y maquillaje muy acentuado. En ella destaca un detalle sobrenatural: sus ojos son dorados, lo cual nos da una pista sobre su condición mágica. Su voz es de la inconfundible Claudia Black, actriz de Farscape y Stargate SG-1 cuya presencia en los videojuegos es conocida, además, por dar voz a Chloe Frazer, de la saga Uncharted.

Tras la desafortunada batalla de Ostagar, a la que el Guarda Gris y sus compañeros sobreviven al ser rescatados por Flemeth, Morrigan se une a la causa del protagonista por orden de su madre, por unos motivos poco relacionados con el altruismo y el bien mayor.

La relación con Morrigan será complicada por parte del resto de miembros del grupo. Su sarcasmo, su inclinación al individualismo y, sobre todo, su rechazo a Andraste y al Cantar de la Luz no serán bien recibidos, en especial por Alistair, con quien mantendrá una adversidad llena de momentos cómicos. La hechicera, además, tiene una visión sobre la magia muy a contracorriente de la de la Capilla. Mientras esta última vela por la ética de la magia, Morrigan apuesta por la libertad de los magos a la hora de ahondar en su sabiduría arcana, y no contempla nada de pernicioso en las prácticas prohibidas y antiguas. Y es que a Morrigan la mueve la sed de conocimiento, el cual considera el camino hacia el poder.

Asimismo, Morrigan se ha curtido en la supervivencia. Al igual que el resto de magos, no posee una gran fuerza física, con lo que sus armas principales son la magia y la inteligencia. Su vida como apóstata, maga no perteneciente al Círculo de Magos, la hechicera se ha visto obligada con su madre a neutralizar a las batidas de templarios que las perseguían. Para ello, Morrigan fingía ser una niña desamparada y, una vez se había ganado la confianza de los cazadores de magos, los guiaba hacia Flemeth, quien acababa con ellos.

Si el Guarda Gris es de género masculino, puede mantener un romance con Morrigan. La hechicera, que celebra su sexualidad sin remilgos, se muestra entusiasta a la hora de meterse entre las sábanas del héroe una vez han alcanzado cierta afinidad. Por otro lado, despertar los sentimientos románticos de la bruja requerirán más tiempo y conquista.

En un momento del juego, y si nuestra relación con Morrigan es positiva, la hechicera nos pedirá buscar el grimorio de Flemeth, el cual fue robado y se halla entre las posesiones del Círculo de Magos. Tras recuperarlo y estudiarlo, la bruja descubrirá un doloroso secreto de su madre: Flemeth se ha mantenido inmortal a lo largo de los años traspasando su alma de cuerpo a cuerpo, para lo cual requiere muchachas a las que adopta y posee una vez están preparadas. Morrigan, temerosa por su vida, ruega al Guarda Gris que asesine a Flemeth. En caso de que aceptemos llevar a cabo la misión, la anciana nos hará una contraoferta a la vez que nos insinúa que su hija nos ha engañado: si la dejamos vivir, nos entregará su auténtico grimorio como recompensa. Si aceptamos llevar a cabo el asesinato, nos lanzaremos a un peligroso combate en el que veremos que los poderes metamórficos de Flemeth son muy superiores a los de nuestra compañera: la bruja se transformará en dragón. No obstante, tardaremos tres juegos en descubrir la auténtica identidad e intenciones de Flemeth.

En cuanto a las intenciones de Morrigan, y a su verdadera misión, la descubriremos cerca de finalizar el juego. La noche antes de la batalla final que pondrá fin a la Quinta Ruina, el Guarda Gris descubrirá que el Archidemonio, en su último aliento, le traspasará su alma, con lo que morirán ambos. Morrigan, sin embargo, ofrecerá una alternativa al heroico sacrificio: un ritual en el que deberá acostarse con un Guarda Gris, de tal modo que el alma del Archidemonio se transmita al bebé concebido en esa noche. Como única condición, la hechicera solicita que ella se encargará de la crianza y educación del futuro bebé. El niño poseería el alma de un dios antiguo sin corromper, con lo que tendría un poder inimaginable, y Morrigan iniciaría así un nuevo futuro para la magia, en la que poder recuperar y desarrollar el saber antiguo al margen de la doctrina de la Capilla. Si rechazamos el ritual, Morrigan nos abandonará para siempre. Si accedemos, la hechicera nos acompañará en la batalla final y, tras ello, nuestros caminos se separarán. Y es que Morrigan, hechicera independiente para la cual el amor no es un obstáculo en sus propósitos, decidirá iniciar una nueva vida en pos de un conocimiento mágico erradicado de la historia escrita por la Capilla.

La consejera arcana de Orlais

No obstante, el Guarda Gris no terminará de obedecer la petición de la hechicera en Caza de Brujas, e irá en pos de ella para descubrir que ha estado estudiando los Eluvian, espejos mágicos de los antiguos elfos que conectan diferentes regiones de Thedas. La hechicera ha descubierto que también pueden conectar regiones más allá del Velo.

La sabiduría de Morrigan le abre puertas en el mundo terrenal, y es en Dragon Age: Inquisition donde descubrimos que la hechicera se ha hecho con una exquisita posición en Orlais como Consejera Arcana de la Emperatriz Celene. Apodada como La Hechicera Desdeñosa debido a su carácter frío, Morrigan, gracias a su astucia, se ha integrado bien en la corte —incluso lleva unos ropajes exquisitos que Leliana le había sugerido en Dragon Age: Origins y ha acabado dominando el Juego, el baile sociopolítico mediante el cual se relaciona la aristocracia orlesiana. Los rumores apuntan que Morrigan tiene totalmente obnubilada a Celene, sin embargo, su relación es mucho más simple. La hechicera aporta a la emperatriz todo el saber arcano por el que siente curiosidad, y tiene en sus manos la misión especial de reconstruir un Eluvian.

Morrigan se une a la causa del Inquisidor, y desvela parte de los planes de Corifeo de usar un Eluvian para llegar a la Ciudad Oscura, la sede de los dioses antiguos. Su carrera por frustrar los planes de Corifeo les lleva al Templo de Mythal, divinidad madre adorada por los elfos dalishianos y protectora del amor, la maternidad y la justicia. Allí hallan el Pozo de las Penas, un monumento en honor de la diosa asesinada y que contiene toda la sabiduría de sus devotos. Morrigan identifica el pozo como la llave para usar el Eluvian que persigue el Corifeo, y la única forma de frustrar los planes del engendro es beber de él y vaciarlo. Quien lo haga será bendecido con la sabiduría de los acólitos, pero su voluntad quedará ligada a la diosa para siempre. Morrigan, cuya pulsión es una sed de conocimiento infinita, se ofrece a beber del pozo. El Inquisidor tendrá la última palabra, teniendo en cuenta esta lección de que la sabiduría superior tiene un precio.

En el caso de que Morrigan sea madre, veremos cómo su pequeño Kieran ha cambiado en cierto modo su filosofía, sin alterar su esencia. La hechicera, que siempre había vivido por y para ella, tiene alguien de quien preocuparse y para quien aspira ser una buena madre. Asimismo, observamos el temor más sincero en una mujer que sólo había mostrado su rostro más insensible hasta el momento, cuando el muchacho está en peligro y desaparece dentro del Eluvian que la bruja ha reconstruido. Si vamos en su busca, hallaremos al niño junto a Flemeth, con la que Morrigan tendrá un enfrentamiento en el que ambas pondrán sus cartas sobre la mesa. En caso de que no exista Kieran, las dos magas tendrán su amarga reunión familiar en el Altar de Mythal. No obstante, ¿qué secreto guarda Flemeth?

Flemeth, más que una simple hechicera

A primera vista, Flemeth sigue el arquetipo de bruja de los bosques: anciana y ataviada con ropas andrajosas, pero con unos ojos despiertos (y dorados), una presencia imponente y una lengua afilada. El halo de misterio que la envuelve es incluso mayor que el de su hija, puesto que a sobre su persona giran temerosas leyendas que la propia hechicera no se esfuerza en desmentir, pues sabe que el miedo es un arma poderosa. Kate Mulgrew, actriz de Star Trek: Voyager, dio vida a la hechicera con su voz.

La leyenda más popular sobre Flemeth la relaciona como esposa del bann Conogar y amante del poeta Osen. Para huir de un matrimonio infeliz, los dos enamorados huyeron juntos y el noble les tendió una trampa, haciéndoles acudir a un falso lecho de muerte para capturar a una y ejecutar a otro. Flemeth invocó a un espíritu vengativo que la acabó poseyendo y convirtiendo en una aberración que señorea la Espesura de Korcari y es madre de un ejército de hijas terroríficas, engendradas con los Chasind.

No obstante, Flemeth dista mucho de ser una aberración, y la única hija que vemos con ella es Morrigan. También se nombra a Yavana, otra hija de la hechicera, y cuya historia conocemos en el cómic Dragon Age: El santuario silencioso. Por su lado, Flemeth se muestra misteriosa y usa a su favor la incertidumbre acerca de su persona, si bien los héroes de la saga no tienen motivos para desconfiar de ella: salva la vida tanto al Guarda Gris como a Hawke, aunque sus motivos permanecen turbios. Pero, sobre todo, la bruja tiene un poder incalculable. Capaz de transformarse en dragón e inmortal, Flemeth es un todo un secreto que se va desvelando a lo largo de los juegos. Su aspecto físico también sigue una evolución: en Dragon Age II y Dragon Age: Inquisition, luce un diseño de ropajes y peinados únicos, que subrayan su presencia y la alejan del arquetipo de ermitaña de los bosques para 

Lejos de ser una malvada bruja que se dedica a poseer los cuerpos de sus hijas adoptivas para conservar la inmortalidad, la identidad de Flemeth queda desvelada durante su encuentro con Morrigan: Se trata de la encarnación de la misma diosa Mythal, lo cual explica su colosal poder y su inmortalidad. Su aspecto de dragón no es ni más ni menos que aquella en la que la han conocido los dalishianos. Si Morrigan ha bebido del Pozo de las Penas, sentirá una gran aflicción al verse de nuevo atada a la madre de la que consiguió huir. Y un nuevo descubrimiento abofeteará a la hechicera: Flemeth nunca había tenido intención (ni necesidad) de poseerla. Su misión consiste en llevar en su cuerpo el alma de la diosa y cumplir su venganza contra un mundo que la ha traicionado, sentimiento con el que la hechicera se siente identificada.

El destino de Flemeth tampoco es halagüeño. En la escena final de Dragon Age: Inquistion, Solas da con ella y absorbe su esencia, dando pie a los acontecimientos de Intruso, el DLC que cierra la historia y que profundiza en la auténtica historia del elfo.

Dragon Age 4 es un sueño de muchos amantes de la saga. Quién sabe si algún día veremos de nuevo a estas dos adoradas hechiceras cuya relación madre-hija no se corresponde con el ideal de maternidad que tenemos en mente. Una, ambiciosa por la dominación del conocimiento arcano y otra, a quien su condición divina no la protegió de otros seres de aspiraciones enfermizas. 

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