Reseña

Replay: La historia de los videojuegos, de Tristan Donovan

Alberto Venegas

Reseñamos una de las nuevas obras de Héroes de Papel, el libro que repasa el origen del medio del ocio electrónico desde su origen; lectura imprescindible.

Hace unos meses Isaac López Redondo, la mitad de la dirección de la editorial española Héroes de Papel especializada en cultura del videojuego, me preguntó si me apetecía escribir el prólogo del libro de Tristan Donovan, Replay: The History of Video Games. Automáticamente respondí que sí, por supuesto. Ya conocía el libro, de hecho ya había leído la versión inglesa y la había utilizado como referencia para diferentes trabajos de investigación debido a que la obra de Donovan es, probablemente, la mejor historia del videojuego realizada hasta la fecha y es, sin lugar a dudas, la más completa. Esto no quiere decir que sea la definitiva pero es un gran paso hacia adelante.

Donovan, periodista de formación y profesión, trabaja en medios como The Times, Stuff, Eurogamer o Gamasutra y ha publicado sus trabajos y escritos en otros como portales como Kotaku, Edge o The Guardian. Su trayectoria como periodista de videojuegos le ha permitido viajar a eventos y cubrir acontecimientos de la industria que le ha puesto en contacto con grandes personalidades del sector. Por lo tanto no es de extrañar que el estilo de su historia del videojuego sea periodístico y avance en el tiempo a través de entrevistas y declaraciones hiladas con noticias o momentos especiales de la evolución del medio.

Este estilo periodístico tiene su cara y su cruz. La cara es evidente. Replay cuenta con testimonios de los protagonistas y de testigos directos de la historia que narra. El valor testimonial, la historia oral que aporta la obra es fundamental para conocer la evolución del medio y es, sin lugar a dudas, una de las mejores caras del trabajo de Donovan. Esta faceta del libro añade un valor inconmensurable a la obra en la forma de fuente. Replay puede ser leído como un relato, es decir, como una historia del medio pero también puede ser utilizado para trazar otras historias y otros trabajos a través del empleo de los testimonios de sus protagonistas. La obra no es solo informativa sino también útil. La cruz es menos evidente y guarda relación con su estilo periodístico, hay cierta escasez de contexto político, social, cultural y económico. Donovan no suele salirse del videojuego en términos estrictos y sitúa su atención en el progreso del medio junto a la evolución tecnológica de los aparatos y sistemas que permitían la ejecución de los títulos.

El autor consigue, a través de su preocupación única por el medio, trazar un discurso que cubre el origen del medio, desde 1946 y el encendido del primer ordenador programable en EE.UU, la explosión de los videojuegos norteamericanos, la irrupción de las tres dimensiones, hasta el auge del desarrollo independiente con gran profusión de ejemplos, detalles y anécdotas. Antes de acabar detiene la narración para concluir con un epílogo donde Donovan selecciona una serie de videojuegos que él mismo considera los más importantes y definitorios para el medio como, por ejemplo, Spacewar! (1962), Grand Theft Auto (1997) o Doom (1993). Y no solo los selecciona sino que elabora una genealogía del videojuego por géneros que resulta muy interesante y útil para trazar la evolución de cada uno de ellos.

Replay: La Historia de los Videojuegos
Imagen - Alejandro García (Esfera)

El aspecto más importante de Replay es su alcance geográfico. Donovan dedica capítulos enteros a los videojuegos ingleses, españoles, australianos, franceses, holandeses, italianos y de Alemania Occidental en los años ochenta. Queda fuera de su preocupación países de Europa del Este, Rusia y la antigua Unión Soviética aunque esta omisión, como afirmaba el autor en una de las conversaciones que hemos podido mantener, se debió a la incapacidad de superar la barrera del idioma y la dificultad para acceder a las fuentes y los protagonistas del desarrollo del videojuego en cada uno de estos países. Esta preocupación por el videojuego francés aporta datos tan interesantes como, por ejemplo, la influencia del Mayo del 68 francés en el nacimiento del medio y el protagonismo de JeanLouis Le Breton en el origen de la industria francesa. De todos modos falta trabajo por hacer, aún quedan regiones incógnitas para este libro como el resto de Asia o América Latina.

Esta preocupación por el desarrollo de los títulos alejados de los focos tradicionales, EE.UU y Japón, es de agradecer ya que compone un fresco más amplio que forma un relato histórico más complejo y, a la vez, más completo. Por supuesto, también trata a las dos potencias del videojuego con profusidad y dedica la mayor parte del espacio del libro a tratar su evolución e historia.

Replay: La historia del videojuego es una lectura imprescindible para todos los interesados en el pasado del medio. Pese a sus omisiones este libro es uno de los mejores ensayos sobre la historia del videojuego que podemos leer hoy en día. Además aporta otro factor al medio, la importancia de conocer el pasado, como menciono en el prólogo a la edición española de la obra:

En un mundo y una cultura tan dispersa, con exceso de presente y de información, se impone más que nunca la distancia, la conciencia de la profundidad de la duración, y obras como Replay logran aportar una perspectiva histórica fundamental para poder emplearse como una base desde donde partir a otras historias culturales, sociales, políticas, nacionales o económicas del videojuego que completen los trazos ofrecidos por el autor y conformen un marco que pueda llegar a abarcar todos los aspectos de este medio.