Out of The Box
Out of The Box
Carátula de Out of The Box

Out of the Box, análisis

Laura Luna LauraLunaLu

Out of the Box es una aventura narrativa de gestión en la que nos convertimos en Warren, ex-convicto que trabaja de portero en una discoteca dominada por la mafia. Disponible para PC Windows y PS4.

Out of the Box, de cuyas primeras impresiones os hablamos recientemente, es una aventura narrativa de gestión en la que nos convertimos en Warren Baker, ex-convicto que deberá ganarse el pan como portero de discoteca. Inspirado en Papers, Please, la mecánica será similar al célebre indie de gestión de aduanas. Como porteros, guardaremos la puerta de The Box, el local de moda, y deberemos decidir quién entra y quién se vuelve a casa. Además, viviremos el día a día de un Warren que busca reintegrarse en la sociedad y sobrevivir, pagando sus exigentes facturas con las que se garantizará un hogar, el sustento de su hija, el gimnasio y la medicación. Al poco rato de juego, no tardaremos en descubrir que The Box, regentado por Harry Sullivan, el magnate de la mafia para el cual ya trabajamos antaño, es un negocio turbio, y tendremos la opción de seguir manteniendo el emporio del crimen o rebelarnos contra él.

Nuclear Tales vuelve con un estilo gráfico idéntico al que lució en Randal’s Monday, la aventura gráfica de humor negro surrealista que lanzaron en 2014 y llena de referencias a la cultura popular que cosechó críticas muy dispares. Nuclear Tales se caracteriza por las apuestas arriesgadas, por lo que decidieron labrar su propio camino. Esta vez, cuentan con el apoyo de Raiser Games, una emergente editora de Webedia, que aspira a cubrir las asignaturas pendientes de la industria nacional: la desvinculación con el jugador y la ausencia de apoyo económico. Nuclear Tales es uno de los primeros estudios que ampara Raiser Games, y en su campaña publicitaria cuenta con influencers como AlexBy o Vegeta777, que ayudarán a popularizar sus títulos y a establecer un vínculo con la comunidad de jugadores, y así conectar mejor con sus necesidades y preferencias. Con Out of the Box, Nuclear Tales aspira a crear una aventura narrativa noir con decisiones morales incómodas, que se darán tanto dentro como fuera del horario laboral de Warren.

La supervivencia de un portero ex-matón

En Out of the Box nos embarcamos en el lado más turbio del mundo de la noche, con una historia de corte noir en la que no faltarán los clichés del hampa en la ficción: el peligroso magnate de la mafia de cuerpo orondo, buenos modales y crueldad infinita; su perverso sobrino, inflado de aires de grandeza; la seductora esposa del jefe mafioso, que será el interés romántico de nuestro portero; el policía honrado que busca derrocar el imperio del crimen y el propio Warren: tipo serio, tatuado y musculoso, con un pasado torturado y que busca una nueva oportunidad para integrarse en la sociedad. En cuanto a la personalidad de los personajes, ésta queda un poco descafeinada; quedan muy anclados en sus propios clichés y se echa en falta un poco más de carisma en ellos, lo cual añadiría más encanto a una historia que se desarolla con un buen nivel de suspense. 

El drama de Warren consiste en que, recién salido de la cárcel, debe buscar su lugar en una sociedad que le rechaza por su condición de ex-convicto. Asimismo, tiene unos gastos que afrontar: el alquiler de su piso, el gimnasio en el que debe cultivar el mismo cuerpo que le da de comer, la medicación para mantener cuerda una mente que le martiriza con alucinaciones sangrientas sobre su pasado. Pero, sobre todo, tiene una responsabilidad principal, que es la que le hará aceptar un trabajo desesperado: la manutención de su pequeña, que vive con su madre y ex-mujer de Warren. Harry Sullivan, magnate del crimen para el cual Warren realizaba trabajos sucios de matón, le ofrece trabajar de portero en la discoteca The Box, la cual es una tapadera de negocios sucios. Warren aceptará la única opción para conseguir un dinero que le permita solventar sus facturas y su papel dentro de la organización criminal de Harry dependerá de su ética, perfilada por el jugador a través de sus decisiones.

En Out the Box, cada jornada de Warren se dividirá en un episodio de día y de noche, hasta completar 30 semanas que se traducen en unas 5-6 horas de juego. De día, la historia avanzará con una breve escena en la que deberemos tomar decisiones que afectarán a cómo nos relacionemos con el resto de personajes y qué partido tomar. Aquí deberemos sopesar muchas cuestiones morales y pragmáticas, en las que inciden factores sobre nuestra meta en el futuro de Warren, sin olvidar que en cualquier momento podemos sufrir una puñalada trapera: ¿Cooperar con la policía para desmantelar el emporio de nuestro jefe? ¿Fiarnos de nuestros cómplices en dicha misión? ¿Nos compensa torturar a un inocente para ganarnos la confianza de nuestros compañeros mafiosos? Cada decisión irá moldeando el transcurso de una trama cuya intriga irá in crescendo, lo cual despierta la curiosidad de experimentar otras decisiones en futuras partidas.

¿El carné, por favor?

En Out of the Box recordaremos esa pequeña inquietud que se acentúa cuando nos solicitan el carné en la puerta de un club nocturno, incluso sabiendo que somos mayores de edad. No obstante, durante las jornadas nocturnas ejerceremos el rol opuesto, el de portero de discoteca, pero no nos sentiremos en absoluto poderosos, sino más bien la tensos ante la misión de cumplir con los objetivos para mantener nuestro puesto y conseguir el dinero suficiente para superar el mes. Guardando la puerta, deberemos seleccionar uno a uno a los posibles clientes de The Box y decidir si entran o no. Deberemos tener presentes ciertas normas básicas: no se permiten la entrada a menores de edad, ni a gente ebria o con aseo deplorable, ni con bolsas o maletines. Casi todas las clases sociales son bienvenidas, si bien no debemos olvidar que la gente más pudiente invertirá más dinero en el local. Y aunque la embriaguez, la vestimenta y el equipaje son visibles a simple vista, para comprobar la edad deberemos revisar el carné. Los menús de interacción son visibles y sencillos de controlar: en la parte superior tenemos la barra de aforo que, si se mantiene en la franja verde, será señal de que hay un número aceptable de parroquianos, mientras que el amarillo indicará que la afluencia va floja y el rojo nos alertará de estar al borde de una noche fracasada, con el consecuente despido y pérdida de la partida. A la izquierda, tenemos el bloc de notas de Warren, en el que podemos consultar las normas del local y la lista de VIPS, de la que hablaremos más adelante. En la parte inferior, tenemos los comandos, representados por iconos, de las acciones que podemos tomar con los clientes: dejar pasar, pedir carné, conversar, golpear y expulsar.

En cuanto al control de la cola en Out of the Box, se realiza un point & click muy intuitivo y fácil de dominar. Para tratar con un cliente, debemos seleccionarlo y pasaremos a interactuar con él. Cuando pidamos el carné, deberemos fijarnos en la fecha de nacimiento y verificar si ha nacido en el 80 o antes —a partir de la fiesta de Nochevieja, el año mínimo será el 81—. En ocasiones, nos intentarán engañar con un carné falso, que se identifica fácilmente por tener una pegatina en la fecha de nacimiento o en una foto que no se corresponde con la del cliente. Asimismo, The Box organizará sesiones especiales en la que deberemos pedir un documento más, como la entrada o el carné universitario, y verificar su autenticidad. En otras jornadas, habrá “tratos especiales”, en la cual deberemos dejar pasar a los clientes que nos digan la contraseña correcta.

La paciencia de los clientes de The Box será un factor que deberemos tener en cuenta. Si un emoticono de incomodidad aparece sobre un personaje, significa que está a punto de tomar la decisión de irse, con lo que deberemos plantearnos si priorizar su atención. También deberemos estar atentos a si aparece el promotor de la discoteca rival, quien de tanto en tanto vendrá a robarnos clientela, con lo que deberemos expulsarle cuanto antes, ya sea por métodos pacíficos o violentos.

La discoteca The Box contará con clientes VIP, cuyos nombres figurarán en una lista aparte. En caso de encontrarnos con alguno, deberemos dejarle pasar sin hacerle esperar, pero no hay que olvidar que los impostores existen, con lo que solicitar el carné es una opción muy sensata si algo nos hace sospechar. Aquí hallaremos varios cameos de famosos que aportarán un toque cómico, como Donald Trump, Britney Spears o los youtubers AlexBy y Mangel. Por supuesto, los nombres de toda celebridad están modificados sutilmente.

Asimismo, las parejas y los grupos acudirán a The Box. En caso de las primeras, si no dejamos pasar a un miembro de la pareja, se marcharán los dos. En cuanto a los grupos, recibiremos una prima especial en caso de que dejemos pasar a todos. En cambio, si expulsamos a alguien, los acompañantes que aún no hayan entrado en el local se marcharán con él.

La memoria será una herramienta útil en Out of the Box. La clientela suele ser la misma y cada persona es única y diferenciable, con lo que es posible familiarizarnos con los parroquianos y dejemos pasar, sin solicitar carné, a aquellos que ya conozcamos y vengan sobrios, así como también podemos expulsar sin miramientos a los típicos adolescentes que prueban suerte cada noche.

Al igual que en Papers, Please, en Out of the Box no faltará el cliente que quiera sobornarnos a cambio de hacer la vista gorda ante su situación. Y es aquí donde nos enfrentaremos al dilema de ganar un sueldo extra, a riesgo de ser sorprendidos en nuestra práctica deshonesta y recibir un castigo económico por ello. Al final de la jornada, recibiremos una relación del dinero ganado en una noche, al que se suman los clientes que han entrado, las primas por aforo generoso y los extras conseguidos de forma paralela; y al que se restan las sanciones y las multas.

Y, como a veces sucede en el mundo de la noche, sucederán peleas en la misma cola. En ese caso, deberemos intervenir seleccionando a uno de los contendientes y tranquilizarle a través de la diplomacia o la violencia. En caso de estar en baja forma por no haber pagado el gimnasio, correremos el riesgo de ser agredidos. Por otro lado, debemos estar atentos a los clientes que lleven un arma en mano, que nos harán perder la partida si les dejamos entrar en The Box.

Cada cuatro jornadas, deberemos enfrentarnos al pago de facturas, y es aquí donde sentiremos la angustia de Warren de llegar a fin de mes —experiencia que más de un jugador habrá vivido en sus propias carnes— y repartir el dinero ganado en sus gastos, con la posibilidad de endeudarse. La partida finalizará si no pagamos uno de los gastos importantes o si hemos cometido un error garrafal durante la gestión de la cola, como dejar entrar a alguien armado o expulsar a un VIP.

Y es que Out of the Box se hace adictivo. Es fácil coger soltura y llevar un buen ritmo de clientes aceptados y expulsiones. Sin embargo, el problema es la falta de equilibrio que hay en la aleatoriedad de estos clientes. Es posible que durante una jornada sólo lidiemos con gente ebria y menor, de tal modo que superar la jornada sea imposible. Asimismo, rara ha sido la vez que hemos podido aceptar una pareja o grupo al completo. Por supuesto, es posible repetir una jornada, pero la frustración de estar ante una cola donde no podemos aceptar a nadie sin perjudicarnos acaba ensombreciendo la experiencia de juego.

Cartoon de cine negro

Out of the Box, dentro de su temática noir, luce el mismo estilo gráfico cartoon que presentaba Randal’s Monday, lo cual puede considerarse un sello de la casa Nuclear Tales. El diseño visual de cada personaje es único y diferenciador y en el caso de los clientes es fácil distinguir su tribu urbana y posición social. Es de agradecer que se haya optado por la diversidad de cuerpos, y que no se utilice la falta de belleza física para señalar a los clientes indignos. Por otro lado, es una lástima que los personajes hayan quedado tan planos, a lo que contribuyen una serie de factores: las animaciones básicas, la ausencia de voces y los diálogos planos.

El único acompañamiento sonoro que oiremos en Out of the Box serán las músicas variadas que oiremos en las jornadas nocturnas, y el sonido de las líneas de texto al escribirse en pantalla. Cada canción nos ayudará a introducirnos en el ambiente nocturno de The Box, tanto si es una fiesta de rock, o de música electrónica. En las secuencias narrativas fuera de la discoteca, la música se vuelve suave y discreta, y se echa en falta una mayor presencia sonora, en especial en los diálogos, en los que unos actores de voz habrían apoyado un lenguaje escrito que, aunque sigue una redacción correcta, carece de carácter para dar más vida a la historia.

Out of the Box mantiene el interés gracias a una historia que, a pesar de sus tópicos y sus giros predecibles, resulta intrigante; y un buen ritmo entre las secuencias narrativas y la gestión del local. En todo momento vivimos la desesperación de un Warren que busca sobrevivir a fin de mes. Es una lástima que la aleatoriedad de los clientes no esté bien calibrada, y tengamos que repetir varias jornadas fallidas hasta dar con una clientela que nos permita avanzar en el juego. Esto desemboca en una repetitividad que no beneficia a una propuesta que, a prori, resulta atractiva y original. Con todo, Out of the Box resulta divertido si logramos sortear sus problemas, e ideal para partidas rápidas que dosificar cuando apetece una partida breve y dinámica.

Este juego ha sido analizado en su versión para PC Windows.

CONCLUSIÓN

Out of the Box recupera la fórmula de Papers Please y la convierte en una aventura narrativa noir en la que el superviviente es Warren, ex-convicto que debe trabajar como portero de discoteca para costear su alquiler, la manutención de su hija, el gimnasio y la medicación. Envuelto en una trama de gángsters y mafiosos, deberemos gestionar la cola que cada semana se aglomera ante la discoteca popular del momento: The Box. Deberemos para proporcionar una clientela generosa al local que se traduzca en un sueldo decente con el que sobrevivir a un fin de mes cargado de facturas demoledoras. Teniendo en cuenta que sólo podremos dejar pasar a mayores de edad, con aspecto aseado y en plenas facultades, a veces deberemos considerar dejar pasar a clientela que no cumpla las normas a cambio de un tentador soborno. A priori, parece sencillo y adictivo, pero la experiencia queda ensombrecida por una aleatoriedad que no siempre facilita un buen equilibrio de clientes aceptables y gente a la que expulsar. En cuanto a la parte narrativa, deberemos tomar decisiones incómodas que nos situarán a favor de una mafia que nos asegura un plato sobre la mesa o infiltrarnos en un plan para derrocar al emporio del crimen. Si bien la rejugabilidad queda incentivada por los caminos que podemos tomar, la historia sería mucho más atractiva si contara con personajes carismáticos que no se encorsetaran en los clichés del cine negro. A pesar de todo, Out of the Box resulta una experiencia adictiva y una propuesta original.

LO MEJOR

  • Buena combinación de aventura narrativa y de gestión
  • Que la clientela sea habitual ayuda a familiarizarse con ella, lo cual agiliza la partida
  • Gran dinamismo en las partidas
  • Aunque peca de clichés, la historia mantiene el interés del jugador
  • La desesperación de Warren queda muy bien transmitida

LO PEOR

  • La aleatoriedad de la clientela está mal calibrada
  • Se echa en falta más carisma en los personajes
  • A veces es necesario rejugar una jornada si ha sido fallida, lo cual puede hacer el juego repetitivo
  • Giros predecibles en la historia
6.5

Correcto

No es lo último ni lo más original, tampoco cuenta con la mejor ejecución, pero puede divertir si te gusta el género. Bien, pero mejorable.