Captain Toad: Treasure Tracker
Captain Toad: Treasure Tracker
Carátula de Captain Toad: Treasure Tracker

Captain Toad: Treasure Tracker, Análisis para Nintendo 3DS

Sergio C. González Sergio5Glez

Tras su paso por Wii U, la aventura de Toad aterriza ahora en Switch y 3DS con ciertas novedades y la sorpresiva experiencia que ofrece el efecto 3D en la portátil.

Nos os vamos a engañar: llegamos a esta versión de Captain Toad: Treasure Tracker con escepticismo. Cuando Nintendo anunció que la tan bien recordada obra de Wii U iba a llegar no solo a Nintendo Switch sino también a la veterana Nintendo 3DS, lo fácil fue pensar que se trataba de un título que supliese la falta de nuevos lanzamientos para la portátil, que últimamente se nutre de ports, pero después de haberlo completado en esta plataforma y viéndolo con perspectiva, no solo se ha hecho un trabajo enorme en lo técnico, sino que se aprovecha sobremanera el efecto 3D de la consola.

Parece mentira que en pleno 2018, en una consola con siete años a sus espaldas y que ha dado la espalda al efecto 3D sin necesidad de gafas en innumerables ocasiones (incluso lanzando dos modelos sin esta tecnología), sea ahora cuando se lanza un título capaz de convencernos hasta el punto de no haber rebajado el nivel de profundidad del 3D en ningún momento durante la partida.

Sorprendentemente bien ejecutado

Ya lo hemos dicho en el análisis de la versión para Nintendo Switch: la compañía nipona está haciendo un activo ejercicio de adaptación de sus productos de calidad tanto de Wii U como de la escena independiente en estos primeros dos años de consola. Hablamos de una máquina híbrida, en alta definición. Y se ve de maravilla. En 3DS, por otro lado, tenemos el problema de siempre: la resolución. Lo peor que podéis hacer es probar primero la versión de Switch y a continuación hacer lo propio en la consola de doble pantalla; el cambio es muy grande. Pero si tenéis la oportunidad (lo recomendamos) de jugarlo en New 3DS o New 3DS XL, es decir, los modelos con tecnología estereoscópica, la experiencia se hace sumamente inmersiva, profunda y gratificante.

Aquellos que hayan jugado a Super Mario 3D Land (2011, 3DS) recordarán aquellas pequeñas fases de bonus en los niveles donde el efecto 3D era fundamental para poder comprender la complejidad y resolución de esas pantallas. La diferenciación de capaz, superposición de otras o la perspectiva son aquí fundamentales para entender el diseño de estos dioramas en 360 grados. Incluso cuando nos topamos con Captain Toad: Treasure Tracker en Wii U allá por 2014 ya dijimos que la guinda hubiese sido el 3D. Ahora lo tenemos, con sus ventajas y desventajas.

Portabilidad, rejugabilidad… y tridimensionalidad

La historia de Toad en los videojuegos nace y se desarrolla a partir de otros. Citábamos la peculiar interpretación de la tridimensionalidad de 3D Land y nos acordamos de Super Mario 3D World (2013, Wii U), del que nace y bebe en todo momento. Pero desde Kioto supieron explotar la fórmula para hacer de esos pequeños puzles plataformeros en un título de más de 70 niveles con todo tipo de temáticas, estilos y enfoques. La jugabilidad es clara, se ha mantenido intacta: comenzamos un escenario visitando escenarios de diferentes tamaños (algunos incluso con recorridos y cambios notables de posición) y alturas, explorando en búsqueda de tres diamantes por fase mientras lanzamos nabos para eliminar obstáculos o tirando de otras para seguir avanzando. La gracia, no obstante, reside en la perspectiva: según cómo miremos a nuestro alrededor vislumbraremos o no el camino, o podremos superar el avance por un puente con mayor holgura. Además, dado el tamaño de la pantalla superior de una 3DS –que en sus casos XL se queda en 4.88 pulgadas–, si pulsamos X podemos aumentar hasta dos veces el zoom de la cámara. Cada cual puede adaptar la experiencia a su manera de cara a la máxima comodidad.

Curioso es el hecho de que en el panel inferior se vea exactamente lo mismo (quitando la rueda para girar los puentes), perdiendo en el camino no solo el 3D sino también la relación de aspecto panorámica. Huelga decir que donde se ve mejor es en la superior.

La magia de Captain Toad: Treasure Tracker, acentuada aquí respecto a Wii U por ser portátil, es la rejugabilidad. Será extraño que consigamos todos los coleccionables en un primer intento. Además de los tres diamantes de rigor, en los niveles se esconde un champiñón dorado mucho más difícil de conseguir. Para más inri, un Toad pixelado plasmado en las paredes que nos obliga a mirar a nuestro alrededor en absolutamente todo momento si nuestro objetivo es completar la aventura al 100%.

A la larga te das cuenta de que la experiencia es grata, adictiva, calmada, agradable. La aventura de Toad no supone un desafío exagerado; tampoco lo pretende. Sus acertijos no son muy complicados, pero tampoco lo busca. Donde seduce es en el diseño de dichos niveles, de sus jefes finales y de la simpatía que infunde el personaje. Es una lástima que no se pueda saltar, pero Nintendo no quiere que entendamos la figura de Toad como la de un héroe, sino como la de un explorador. Con sus virtudes y sus defectos.

Nuevos niveles a costa de ciertas pérdidas

La gran novedad del port (compartido con Switch) es la adición de niveles temáticos basados en Super Mario Odyssey, hasta la fecha el juego más vendido del catálogo de la consola, sacrificando eso sí los niveles basados en 3D World. Para desbloquearlos hay dos métodos: avanzar lo suficiente en el juego o escanear los amiibo de Mario, Peach y Bowser vestidos de boda. Se trata de niveles donde destaca la ambientación, son lugares que recordamos de hace tan solo unos meses, por lo que su llegada es bienvenida. No es sin embargo suficiente. Nos sabe a poco. Son niveles que completamos en poco tiempo y se hubiese agradecido algo más de novedades en forma de fases. Nos quedamos con el basado en Nueva Donk y uno que recrea con acierto el mundo de la cocina, chef pajarraco incluido. Por ende, aquellos que hayan jugado ya este título en el pasado tienen pocos incentivos más allá de los comentados para volver a pasar por caja este caso en Nintendo 3DS.

Por lo demás, artísticamente es un título llamativo, preciosista y colorido. La paleta de colores está en 3DS algo más saturada y apagada que en Switch; de hecho, parece que haya presencia de menos colores a propósito para representar mejor los contrastes. Si la consola tuviese mejo resolución el resultado sería mejor, pero esta carencia es y será así siempre en esta generación de hardware. El trabajo es correcto en lo gráfico, aunque son demasiados los dientes de sierra y desmejora en algunas texturas. Incluso en ocasiones encontramos tirones. No es un port hecho deprisa y corriendo. Los jaggies, no en vano, están ahí en las fases contra jefes.

CONCLUSIÓN

Captain Toad: Treasure Tracker se ha adaptado de forma notable en Nintendo 3DS. Tras su paso por Wii U y ahora en Switch, contamos con el aliciente de poder vivir de principio a fin la aventura con efecto 3D, función casi olvidada de la consola pero que aquí brilla con luz propia. La adición de niveles procedentes de Super Mario Odyssey o lo bien adaptados que están los controles y la factura técnica a pesar de las limitaciones nos obligan a recomendarlo a aquellos que todavía no hayan disfrutado de uno de los títulos de puzle y exploración más interesantes de la firma nipona. Se hubiesen agradecido más novedades, más niveles o haber aprovechado la pantalla inferior de alguna forma (se muestra exactamente lo mismo en ambos paneles). Con la rejugabilidad y portabilidad por bandera, el simpático personaje secundario de Nintendo tiene aquí la oportunidad de darse a conocer y convencernos de que esta idea debe seguir explotándose en el futuro. Más que notable, como siempre y a pesar de todo.


Este análisis se ha realizado con una copia digital suministrada por Nintendo España. La consola utilizada ha sido una New Nintendo 3DS XL.

LO MEJOR

  • Tremendo trabajo de adaptación técnica y mecánica en 3DS.
  • La experiencia con el efecto 3D activado es sorprendente.
  • Rejugabilidad. Sigue siendo un título que invita a dar una segunda vuelta.

LO PEOR

  • Gráficamente desluce demasiado por los dientes de sierra.
  • Perder los niveles de Super Mario 3D World.