A Total War Saga: Thrones of Britannia, Impresiones

Nacho Requena nachomol

Más estrategia. Más política. Más guerra. La saga Total War da la bienvenida en abril a su nueva entrega, Britannia. Jugamos durante más de tres horas a la versión actual en las oficinas de Creative Assembly en Reino Unido.

Total War Saga: Thrones of Britannia, Impresiones

Si por algo destaca la saga Total War es por el tremendo feedback que recopilan sus creadores con cada nueva versión. Los británicos de Creative Assembly son obsesos en este sentido, algo positivo y que se agradece conforme pasan los años: se nos entregan mejores juegos y raro es el que da un paso atrás.

En cuanto arranque la primavera, Total War dará la bienvenida a Britannia, su nueva producción que toma a Gran Bretaña como punto de partida durante los siglos IX y X. Y pinta realmente bien, no vamos a negarlo: tuvimos el privilegio de jugar entre tres y cuatro horas a lo que es ya casi la versión final del título, todo rodeado del equipo de desarrollo en las oficinas de Creative Assembly. Aquí van unas pinceladas de lo que está por venir.

Por la gloria y por el rey

Total War: Britannia da el pistoletazo de salida en el año 878 después de Cristo, es decir, justo cuando tiene lugar la batalla de Edington. En este feroz combate, el bueno de Alfredo el Grande consigue vencer a los vikingos, pero muchos de ellos quedan repartidos por todas las islas consiguiendo importantes territorios.

Con Britannia el objetivo que tienen los diseñadores es uno: quieren que experimentemos cómo se llegó a la alianza histórica de Inglaterra, Escocia, Irlanda y Gales para la formación de Reino Unido. Por supuesto, todo condimentado con muchas batallas, tratados y alianzas para expulsar a los vikingos. Y esto último es lo primero que vamos a tratar.

Si algo nos sorprendió de Britannia durante su fase de prueba fue el gran nivel de importancia que se le ha dado al forjar alianzas, en otras palabras, al plano más político. Cierto es que en anteriores entregas estaba presente, pero aquí se profundiza hasta niveles desorbitados: podemos crear tratados comerciales, presentar ayudas en batalla, casar a nuestros descendientes con otras casas para lograr la paz, invadir territorios si vemos que no se está de acuerdo con lo estipulado, etc.

Britannia ahonda en la diplomacia, eso tan presente en nuestras vidas. De hecho, en la versión que pudimos probar controlábamos al rey Flann, del reino de Mide (hay diez facciones jugables), una región pequeña en ese momento histórico. A través de los acuerdos con los otros territorios, así como nuestro buen hacer al frente de nuestro ejército, fueron llegando los objetivos. Porque sí, esta es otra característica: a la hora de ganar una batalla no es necesario tomar un camino, sino que hay varias bifurcaciones para llegar a la meta.

Por ejemplo, si con Attila se remodeló el sistema árbol de familias y políticos, ahora se actualiza no sólo con las novedades contadas anteriormente, sino también con la “influencia familiar”. Este concepto hace referencia a la necesidad de tener contentas a las diferentes cabezas de cada estrato. Aquí a su vez entran en juego las “Provincias”, que no es más que pequeñas administraciones lideradas por un terrateniente que obedece las órdenes del mandamás del reino. Múltiples variantes, un solo objetivo: vencer a tus enemigos.

Y en la guerra todo vale

Como buen Total War, existen dos parcelas: una de administración económica y diplomática, y otra centrada en la guerra. El juego de estrategia puro y duro donde centenares de soldados se curten a tortazos entre sí.

En Britannia se vuelve a tener este concepto explotado a su máximo exponente. En la versión que pudimos probar todo se movía con fluidez y con un gran nivel de calidad y detalle. El equipo nos aseguró que se podrá jugar en mínimo con una GTX 460 y 5 GB de RAM; no obstante, y como suele ser habitual, es recomendable tirar un poco más arriba, en concreto a 8 GB de RAM, una GTX 770 y un i5 como procesador (incluso así, son requisitos bastante positivos).

Por otro lado, el cambio de época siempre lleva consigo una diatriba compleja de superar, y no es otra que el cambio en la ambientación histórica. Soldados, mapeado, edificios, etc., se tienen que sustituir, y se puede decir sin miedo que Creative Assembly vuelve a rozar la excelencia en este apartado.

Así mismo, destacar que en las batallas se han remodelado muchas animaciones, algo que se agradece si se juega con bastante zoom en el campo de lucha. Los guerreros modifican su comportamiento si el enemigo está cerca o alejado, lo que se agradece a la hora de una mayor inmersión jugable. Además, no es baladí la propia recreación de las batallas en sí, es decir, el fragor como tal.

Como en anteriores entregas, los guerreros pueden desertar si ven que la contienda está perdida. Si esto ocurre, perdemos parte de los pelotones. Si os contamos esto es porque aquí entra una de las novedades de Britannia: el reclutamiento de unidades no se realiza a través de edificios especializados, sino de la tecnología.

Esta idea nos ha parecido uno de los grandes puntos positivos que tiene este nuevo Total War. Todas las unidades podrán ser creadas desde el mismo edificio. Por tanto, el único requisito es avanzar tecnológicamente como sociedad. ¿Y cómo se consigue eso? Pues realizando objetivos, consiguiendo mejoras en la sociedad a través del alimento o infraestructuras, tendiendo la mano a acuerdos y un largo etcétera que ya podrás imaginar.

Eso sí, a pesar de que este cambio se agradece desde el punto de vista jugable, no hay que olvidar que sigue presente el ratio oro/comida respecto a los soldados creados. Si tienes un excedente de militares, cuidado con tus arcas y reservas de comida: no todo es eterno y puede que el pueblo pase hambruna.

Total War: Britannia se presenta en sociedad como uno de los productos más sólidos dentro de la franquicia Total War. Tiene el sello característico de la franquicia para no perder a los asiduos que juegan en un nivel más básico, pero por otro lado incluye elementos para que los ávidos saquen provecho de cada uno de sus turnos.

Dios salve a la reina.

A Total War Saga: Thrones of Britannia

De la serie de estrategia ganadora de varios premios, A Total War Saga: Thrones of Britannia combina grandes batallas en tiempo real con campañas por turnos en punto crítico de la historia. Anglosajones, clanes gaélicos y colonos vikingos luchan por el control. ¿Qué reino construirás? A cargo de Creative Assembly y Sega para PC.

A Total War Saga: Thrones of Britannia