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Razer Deathadder Elite, Análisis

José Luis Lópes de Garayo

Lo hemos probado y estas son nuestras impresiones

Analizamos el Razer Deathadder Elite

El Deathadder y su versión alternativa Deathadder Chroma son probablemente los dos ratones más vendidos de Razer en su larga historia como fabricante de estos periféricos. Un estandarte para la marca, su forma es sinónimo de la marca en la mente de muchos. Por eso es extremadamente importante para la empresa que el Deathadder Elite, su nueva y teoricamente superior versión de este ratón, consiga mejorar a su predecesor en todos los aspectos. Afortunadamente Razer ha conseguido diseñar un digno sucesor, pero ciertos problemas genéticos no acaban de ser solucionados.

En primer lugar, la forma de este Deathadder Elite probablemente sea uno de los mayores cambios sobre los Deathadder de antaño, si bien tambien es uno de los más sutiles. A primera vista son extremadamente parecidos pero en al uso nos ha parecido bastante más cómodo. Seguramente se deba a las formas de los botones, esta vez algo menos pronunciadas lo que facilita que nuestros dedos reposen con más comodidad sobre los mismos.  Por desgracia la forma de la parte posterior del ratón sigue pillando la base de nuestras manos lo cual se hace un molesto sin llegar a ser una falta crucial. Este es un ratón claramente designado para usuarios que prefieran usar el agarre de palma y tengan unas manos más grandes de lo normal, pués tiende a llevar la mano a reposar sobre el mismo y su diseño aplanado dificulta agarrarlo o levantarlo. Aquellos con manos más pequeñas o que prefieran un agarre de dedos o garra deberían buscar un ratón más pequeño como el Razer Basilisk.

El cuerpo del ratón está hecho del plástico duro que recubre la mayoría de periféricos Razer modernos. Agradable al tacto y fácil de sujetar es un material del que poco podemos objetar y que nos ayudará a evitar que se nos resbale el ratón. Ayudando también a esta tárea hay dos recubrimientos de goma en ambos lados del ratón para facilitar el agarre de nuestros dedos pulgar y meñique. Nuestro meñique reposa habitualmente sobre la alfombrilla pero el pulgar se desliza minimamente gracias a esta medida. En cuanto al peso se trata de un ratón de peso medio, pesando aproximadamente 98 gramos y la sensación al usarlo es efectivamente de que es bastante ligero. Finalmente el cable es también de cordón trenzado como viene siendo habitual en periféricos Razer. Si bien durará evidentemente más que los cables de plástico de otros ratones es cierto que cuesta más moverlo de lo normal lo cual a la larga puede acabar incordiando. Si contáis con algún accesorio para sujetar el cable no tendréis problema pero sino acaba siendo molesto.

En este caso Razer ha decidido añadir por primera vez a un modelo Deathadder los botones de ajuste de sensibilidad (o DPI) que ya son casi omnipresentes en el ratón de jugador moderno. En nuestro caso hemos optado por desactivarlos con el software correspondiente para evitar posibles clicks erróneos pero mientras los usamos cumplieron su propósito adecuadamente. Por lo demás, los botones cuentan con los activadores mecánicos Razer de última gama y son de lo mejorcito del ratón. Cada botón, incluidos los laterales, produce una respuesta solida y satisfactoria sin ofrecer demasiada resistencia. Son un placer de usar, más aún que en el Razer Basilisk gracias a la forma más allanada de los botones principales. La rueda, por desgracia, no tiene una resistencia suficiente para usarla adecuadamente en juegos competitivo y al contrario que otros ratones de alta gama dicha resistencia no puede ajustarse.


El software utilizado es el Razer Synapese 2.0. Por desgracia no hay planes a corto plazo de Razer para actualizar los dispositivos en esta versión a la nueva versión beta 3.0 de los drivers, lo cual es una ligera decepción si queremos comprar este ratón. En el futuro esto puede ser más preocupante pero por ahora lo cierto es que la mayoría de los cambios entre versiones son estéticos y si no os importa manejar la antigua interfaz verde y negra, o incluso si os sentís más comodos con ella, son buenos drivers y competentes. Permiten activar, reasignar o desactivar cualquier botón del ratón, ajustar la sensibilidad de cien en cien y guardar hasta cinco perfiles de la misma y por supuesto podemos configurar la iluminación y los macros.

Aspectos técnicos del ratón de Razer

Razer proclama que el Deathadder Elite es el ratón de los esports y por tanto es de esperar que tenga un sensor a la medida de estas expectativas. Que sepamos cuenta con el sensor 3360 o una versión de Razer del mismo, uno de los sensores más potentes del mercado. Con la capacidad de detectar hasta 16.000 DPI (que no sabemos si nadie usará alguna vez de manera práctica) y la muy útil posibilidad de medir 450 ISP, es un sensor más que adecuado. Cualquiera que utilize el ratón con menos de 2000 DPI no debería notar ninguna diferencia entre este y otros sensores de gama superior, pero aquellos pocos que usen más deben saber que este sensor cuenta con un pelín más de suavizado que el 3366, por ejemplo. En cualquier caso se trata de un sensor excelente cuya implementación es excepcional. Es practicamente imposible conseguir que el ratón funcione mal y por muchos giros alocados o maniobras bruscas que realicemos nunca ha dejado de comportarse como debería. La distancia a la que el ratón comienza a detectar una superficie es de aproximadamente 1.2 milímetros lo cual algunos usuarios pueden considerar molesto. Por lo demás, es un ratón con una precisión capaz de medir nuestras acciones pixel a pixel hagamos lo que hagamos y en este sentido no se le puede pedir mucho más.

Así pues el Razer Deathadder Elite es un estupendo ratón para todo aquel que se tome sus partidas algo más en serio de lo habitual o que simplemente quiera  un buen ratón para uso corriente. Gracias a su excelente sensor, comoda forma y sólido diseño consigue convencernos y se presenta como una excelente opción a considerar si queremos un ratón de alta gama con cable. Su forma, la tactilidad de sus botones y su excelente respuesta hacen además que sea una excelente opción para cualquier tipo de juego o uso. Si bien no es perfecto, queda bien cerca de la perfección y en el proceso refina y mejora uno de los diseños más atemporales de la historia de estos periféricos.

Lo mejor

  • Un excelente sensor y su implementación
  • Los botones, satisfactorios y precisos
  • Su forma, perfecta para manos grandes

Lo peor

  • Aún utiliza los drivers antiguos
  • No es muy dificil dar a los botones de ajuste de sensibilidad