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REDES SOCIALES

¿Qué hacer con las redes sociales de un familiar fallecido?

cementerio redes sociales

Esto es lo que tienes con la redes sociales de una persona cuando esta fallece.

A nadie le gusta recibir malas noticias, sobre todo si se trata de la muerte de un ser querido. Son muchos los preparativos y trámites que hay que realizar para despedir a ese amigo o familiar tan especial, ¿pero qué ocurre con las redes sociales de una persona muerta?. No hay internauta que no tenga un perfil en Facebook, Twitter o similares y existen varias formas de dejarlas activas o eliminarlas si alguien cercano está autorizado.

 

Facebook te tendrá en su memoria

Hace unas semanas os contábamos que los muertos también quieren ser tus amigos en Facebook. Para muchos esto supone una broma pesada, pero es un asunto más serio de lo que parece. Resulta que algunos usuarios reportaron la solicitud de amistad de personas muertas, que en realidad formaba parte de un timo como te explicamos en el artículo anterior.

Entonces, para evitar que ocurran estas actividades te preguntarás: “¿Qué hago con la cuenta de un familiar fallecido?”. En primer lugar, un familiar o amigo debe notificar a la red social la muerte para que el perfil en cuestión se convierta en un perfil conmemorativo. A diferencia de tu cuenta clásica, esta permanecerá con un ‘en memoria de…’ antes del nombre y no aparecerá en las sugerencias de otros usuarios. Se convertirá en un espacio para que quienes conocieron a esa persona le recuerden.

facebook tumba

Para notificar esta información debes ser familiar directo (verificado a través del apartado Familia del perfil) o ser un contacto de legado (en el soporte de la red social te indica cómo hacerlo). Este último es alguien que el fallecido indicó en su día para que gestionara su cuenta conmemorativa llegado el momento. Tanto la familia como este usuario también decidirán cuándo se borra dicho perfil.

 

No más tweets ni perfiles profesionales

En el caso de Twitter se trata de un procedimiento más simple y directo: La cuenta queda cerrada. La red social del pajarito no se anda con rodeos y como no puede facilitar los datos de los perfiles de ningún usuario (ni siquiera en esta situación) lo mejor es eliminar el perfil de una persona fallecida. En su formulario de privacidad aparece esta opción, y acto seguido se pondrán en contacto por correo electrónico con el solicitante para facilitar los datos pertinentes, como un documento de identificación personal y un certificado de defunción.

Pero el más estricto en cuanto a documentación es LinkedIn. La red social para encontrar trabajo pide a parte del nombre del fallecido, la URL del perfil, su dirección de correo así como su esquela y última empresa en la que trabajó. Al igual que el resto cuenta con un formulario a rellenar.

 

¿Y qué pasa con los nombres de usuario?

Hay redes sociales en las que cada persona puede poner un alias para recibir menciones. Esto ocurre en Twitter y Facebook, por ejemplo, y aquí hay diferentes políticas. De hecho, estas dos son la cara y la cruz de esta moneda, ya que la primera no dejará que otro usuario tome el nombre del perfil, mientras que la segunda si lo cederá a otro usuario, así que ten cuidado cuando hagas una mención porque puedes contactar con otra persona que no conoces.