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SMARTCAR

Convierte tu vehículo en un coche inteligente con este dispositivo

No hace falta comprarse un Tesla para tener un smartcar, sino colocarle el dispositivo Navdy a nuestro coche.

Convierte tu vehículo en un coche inteligente con este dispositivo

Puede que la tecnología ‘Smart’ sea cosa de ahora, pero si uno echa la vista atrás, está claro que los cimientos de la inteligencia tecnológica aplicada a elementos funcionales como los vehículos data de los años 80, esa década en la que el progreso tecnológico explotó y se crearon productos, dispositivos y tecnologías que se siguen usando actualmente. La idea de un smartcar que pueda asistirnos, servirnos de centro multimedia y extensión de nuestro PC / smartphone no es algo que la marca Tesla haya inventado, sino que llevamos viéndola desde series como KITT, el coche fantástico o en menor medida El Halcón Callejero (lo mismo que Knight Rider, pero con una moto, ¿cuánto tardaremos en ver helicópteros como El Trueno Azul?).

Convierte tu vehículo en un coche inteligente

Marcas como Volvo, Mercedes, BMW y otras ya tienen en el mercado vehículos con sistemas de a bordo en los que podemos integrar nuestro móvil. Y el siguiente paso es lo que Tesla quiere lograr: coches no contaminantes eléctricos con capacidad de conducirse solos. Pero si somos personas normales con trabajos habituales, un Tesla se nos escapa del presupuesto y tendremos que seguir otros 5 años al menos con nuestro coche. ¿Habría alguna forma de poder hacerle una ‘conversión’ y tener un smartcar más allá de ponerle el GPS TomTom, de esos con una pantalla que se proyecta en el cristal? Sí que la hay, y se llama Navdy.

Dos años después de su campaña de financiación popular, Navdy sale a la venta. Y si os estáis preguntando qué es, básicamente consiste en una pantalla translúcida situada en el salpicadero por encima del volante que se convierte en una extensión de nuestro smartphone, ya que permite activar un modo de navegación con mapas en tiempo real como un GPS, controlar la música y habilitar la notificación para mensajes y llamadas, ya sea mediante gestos o mediante un control físico instalado en el volante.

HUD a color en pantalla

Con un display que se ajusta a nuestro ángulo de visión y es capaz de mostrar los elementos en pantalla sin importar si estamos conduciendo de noche o con el sol del mediodía incidiendo directamente en el salpicadero, el dispositivo Navdy usa su display transparente para mostrarnos información sin distraernos, quitándonos la mala costumbre de coger el móvil e incluso de desviar la vista de la carretera como haríamos si tenemos el terminal en el frontal del salpicadero, ya que las imágenes de Navdy están programadas por defecto para que se proyecten sobre capó del vehículo.

Como decimos se trata de una extensión del teléfono móvil que además proyecta los mapas y rutas de carretera de una forma realmente cómoda y con la mejor localización posible: justo frente a nuestros ojos que están puestos en la carretera. Si recibimos una llamada o queremos poner música, podemos o contestar y explorar usando la rueda física que se instala en el volante a modo de control físico, o con gestos sencillos como mover la mano a la derecha o a la izquierda. También se puede configurar para que lea mensajes en voz alta, muestre el texto proyectado o ambas cosas a la vez, pero si sois de los que usáis mucho las redes sociales cuidado, ya que a pesar de la posición privilegiada del dispositivo, estar recibiendo constantes notificaciones de WhatsApp, Facebook, Twitter o Instagram puede ser peligroso.

Google y Siri

Navy funciona también con los asistentes Siri y Google Assistant, y usa un software propio para el sistema de navegación de mapas. ¿El problema? Que en esta primera versión el dispositivo depende tanto de la companion app para iPhone o Android que requiere el móvil conectado todo el rato y lo necesitamos para meter nuevas direcciones por ejemplo. Pero como menciona el analista de Engadget que ha podido probarlo, es un problema menor.

Dado que Navdy se conecta al coche, es necesario que el vehículo disponga de un puerto OBD II (o el EOBD europeo), algo que la mayoría de marcas actuales incorporan de serie en sus coches. Gracias a esto podemos ver la velocidad actual sin bajar la mirada al salpicadero o ver un cómputo de cuánto combustible hemos gastado y avisarnos de lo cerca que está la próxima gasolinera. Sus creadores aducen que sólo se tarda 15 minutos en instalar el dispositivo, aunque se puede pedir que nos lo coloquen. ¿Su precio? 800 dólares, unos 732 euros. Puede que parezca un precio alto, pero es una mínima fracción de lo que nos costaría un smartcat como los de Tesla.