D4: Dark Dreams Don't Die
D4: Dark Dreams Don't Die
Carátula de D4: Dark Dreams Don't Die

D4

Salva Fernàndez salbaFR

Swery65 y Access Games vuelven a la carga con Dark Dreams Don't Die, aventura gráfica con toques de novela interactiva que explota las bondades de Kinect y nos presenta un mundo y unos personajes dignos de mención. Prólogo y dos primeros capítulos de lo último del padre de Deadly Premonition.

D4 pasó algo desapercibido para el gran público cuando se anunció como uno de los juegos exclusivos que llegarían a Xbox One en los próximos meses. Una parte importante de los usuarios, eso sí, le echaron el ojo rápidamente: era lo nuevo de Swery65, un desarrollador que se ha ganado el corazón de muchos después de su anterior trabajo. Hablamos, naturalmente, de Deadly Premonition, La aventura de terror que llegó primero en exclusiva a Xbox 360 y que posteriormente apareció en Playstation 3 y PC en formato Director’s Cut con diversas mejoras y añadidos. D4 responde a la frase Dark Dreams Don’t Die, y nos presenta una fórmula muy de moda: toques de novela interactiva y sistema de desarrollo episódico. Y ojo aquí: pensado para Kinect.

Access Games no es una compañía dedicada a hacer Triple A, pero el renombre que consiguieron con Deadly Premonition fue notable. El juego tenía un control duro, gráficamente estaba totalmente desfasado y el sistema de combate era arcaico. Carne de suspenso, pensarán algunos. Pero conseguía atrapar a los jugadores de manera brillante. Primero por ofrecer un protagonista, Francis York Morgan, magistral como pocos que va hablando a un tal Zach, un tipo al que no vemos en pantalla (y no entraremos en destripes). Después,  por un elenco de personajes secundarios tan surrealistas como carismáticos. El sistema original de misiones secundarias, el misterio y desarrollo del argumento y otros detalles lo hacían especial.  No el mejor ni un ejemplo a estudiar en las universidades, pero tampoco lo pretende.

   

Y D4 es un título que bebe muchas cosas de Deadly Premonition. Estamos ante un juego que cambia totalmente de registro y se acerca más al sistema de novela interactiva de The Walking Dead  aunque en este caso la interacción del jugador tiene mucho más peso que en la serie de Telltale. Pero hay varios elementos que recuerdan al detective York: primero, un protagonista que es ni más ni menos que un detective intentando solucionar un asesinato. El de su chica. Sucedió en el lavabo de su casa, y él ve como muere en sus brazos sin saber qué ha pasado. El carácter imprevisible de David Young, protagonista de D4, tiene detalles de York. El plantel de personajes, extravagantes y sorprendentes a partes iguales, también sigue el camino de Deadly Premonition. Así como el interés por una trama que no sabemos por dónde irá y el toque marcadamente japonés de ciertos detalles (personajes, giros argumentales, elementos sobrenaturales). Hay similitudes, aunque no sean lo mismo y vayan por caminos distintos.

David Young, amante del tequila entre otras cosas, no sabe absolutamente nada de lo que sucedió con Little Peggy, su chica asesinada. Y eso le atormenta constantemente. De hecho, la primera vez que conocemos al protagonista nos los encontramos dentro de la bañera donde murió. El lavabo en sí es una zona tétrica que Young no ha limpiado desde el suceso. Solo sabe una cosa, que su mujer antes de morir le dijo que buscara a “D”. Y así está, a camino entre la lucidez y la locura absoluta intentando solucionar el caso de su vida.  Para avanzar en la investigación cuenta con un compañero del cuerpo que le encuentra pistas que posteriormente él puede desarrollar y una habilidad única: conseguir a través de las pistas viajar al pasado. “Puedo cambiar el pasado”, repite en más de una ocasión a otros personajes.

   

Así las cosas, podremos visitar zonas donde han pasado sucesos extraños (por ejemplo un avión del que desaparecen dos pasajeros) para intentar atar cabos y encontrar al asesino de la chica.  El camino está plagado de personajes surrealistas e investigaciones paralelas relacionadas con una droga llamada Sangre Real que algo tiene que ver con Little Peggy. Entre los personajes que conocemos están especie de profesional de la moda que le habla a un maniquí, un enorme hombre de color negro que está con un tenedor y un cuchillo, todo vestido de blanco, mientras nos vigila y nos va hablando de manera lenta y desesperante; un policía atormentado por su pasado o Olivia, una azafata de vuelo que no es tal. El carácter de los personajes, su diseño y el rol que juegan hacen que sin darnos tiempo estemos atrapados en esta primera tanda de D4: Prólogo, capítulo 1 y capítulo 2.

Mejor con Kinect
El juego está pensado para disfrutarse con Kinect, y aunque también hay control para mando, no es más que una adaptación que no convence tanto como el control libre. Hay diversas fases jugables dentro de D4. Una de ellas es la exploración: tenemos que rastrear objetos, mover cosas, abrir otras, empujar a gente, etc. Para poder encontrar pistas que nos hagan solucionar el rompecabezas que tenemos delante. Pero no todo es tan sencillo. Young cuenta con dos barras de habilidades: una es fuerza, que empieza en 100 y baja a cada movimiento que hacemos. Si nos entretenemos con elementos que no son importantes, perdemos fuerza, y si llega a cero nos desmayamos. Podremos pagar una cantidad de créditos para continuar o tendremos que reiniciar la misión si eso sucede.

   

Otra barra es de visión, que nos permite identificar elementos relevantes o incluso piezas del puzle usando esta técnica. Por el camino, cosas como la comida recuperan nuestra fuerza y otros elementos como el café mejoran nuestra visión. También hay una tercera barra de vida, y es que haciendo según qué cosas –por ejemplo buscando una linterna en la oscuridad nos equivocamos y nos clavamos una botella rota- perderemos vida. Controlar las tres barras es importante para no fracasar en nuestra investigación.

Junto a la exploración y probaturas de todo tipo de elementos que tenemos en los escenarios, también hay momentos de acción. Acostumbran a ser secuencias que funcionan tipo QTE pero que responden de manera perfecta en Kinect. Como si de un juego de baile se tratara, tenemos que realizar todo tipo de movimientos con nuestros brazos para esquivar ataques de enemigos, evitar resbalones innecesarios o superar obstáculos diversos. Por ejemplo, hay una secuencia en la que perseguimos a Amanda, una misteriosa mujer-gata (que nos sirve de tienda para comprar provisiones en casa) que tiene una prueba necesaria para el caso. Pues la secuencia de movimientos nos permite intentar dar con ella, evitar sus arañazos, no caer cuando perdemos el equilibrio mientras la perseguimos por la casa, etc. Además de movimientos con los brazos, también recrearemos movimientos que hace nuestro protagonista, como dar un empujón, mover el brazo para coger una cosa que está a punto de caer, pegar un grito para pedir ayuda o pegar un puñetazo. Como mejor y más rápido hagamos los movimientos, mejores puntuaciones tendremos de las secuencias de aventura.

Kinect funciona tremendamente bien en todas estas situaciones, mientras que con el mando la sensación es algo más simple: en lugar de movimientos, tenemos que usar los analógicos y acabar pulsando un gatillo para hacer lo mismo que haríamos con los brazos. Es una adaptación que no está mal para quienes no tengan Kinect pero que tampoco se ha trabajado demasiado este control. Volviendo a Kinect, es importante destacar que no es un control perfecto. Cuando navegamos por el escenario o tenemos que señalar alguna cosa concreta (en las cinemáticas veremos pequeños signos de exclamación que si los tocamos con la mano nos aportan información adicional) a veces la respuesta no es todo lo precisa que nos gustaría. Nada grave, porque cuando es necesario darle velocidad a las decisiones como en secuencias de aventura y acción como las narradas anteriormente funciona bien, pero si que a veces nos entorpece la marcha en las zonas de exploración.

   

Por último, destacar que también tenemos poder de decisión en los diálogos, con varias opciones de respuesta, preguntas o acusaciones. Normalmente hay una correcta que nos da el 100% de sincronización, una que se queda a medias y una que no tiene nada que ver (como insinuarnos a un personaje cuando estamos en plena investigación). El juego nos pide que nos “Ciñamos al papel” para tener la mejor sincronización, en todo caso. Más allá de la historia, que nos ha ocupado este primer pack unas 3 horas, D4 también invita a rejugarse para mejorar puntuaciones de las secuencias (máxima sincronización) o para hacer minijuegos que muchos NPC nos ofrecen y que son de lo más variados: comprobar diez ventanillas en un avión en menos de un minuto o recoger tréboles que caen del cielo, por poner dos ejemplos.

D4 te deja con ganas de más. El final del capítulo dos nos recuerda que Swery65 es japonés –algo que nos sucedía en el desenlace de Deadly Premonition- pero más allá de que esto pueda gustar o no, lo cierto es que el relato, los personajes con los que nos relacionamos y como avanza la trama deja mucho margen de mejora. Seguimos buscando ese personaje que tiene un nombre que empieza por “D” como nos dijo Little Peggy, y todo parece demasiado abierto para llegar a ninguna conclusión de momento, más allá de querer que lleguen los próximos episodios.

   

Apartado técnico
El estilo cómic de D4 puede gustar más o menos, pero los personajes tienen un diseño tremendamente original, las secuencias de acción están bien resueltas con animaciones trabajadas y bien hilvanadas y en general cumple su cometido. Eso no quita que técnicamente el juego pueda ser mucho más pulido. Dientes de sierra que aparecen con facilidad, fondos algo pixelados respecto el primer plano y algún trabajo en sombras pixeladas que también tiene margen de mejora. El estilo gráfico no debería ser excusa para que el resultado fuera mucho más pulido en términos generales.

La banda sonora, por su parte, cumple su cometido aportando esos momentos de tensión característicos cuando es el momento y otras melodías de corte más humorísticas para las zonas o situaciones más distendidas. El juego llega traducido al castellano pero con voces en inglés, tremendamente bien caracterizadas y que se funden perfectamente con cada uno de los surrealistas personajes que nos vamos encontrando por el camino. En momentos de acción echaremos en falta voces en español, ya que entre las escenas de vídeo y las acciones que debemos realizar no prestaremos mucha atención a los subtítulos.

LO MEJOR

  • Swery65 en estado puro: personajes tan extravagantes como surrealistas, argumento prometedor...
  • Kinect se explota con variedad de movimientos y funciona la mar de bien en las secuencias de acción
  • El sistema de barra de fuerza, visión y vitalidad invita a pensar nuestros movimientos
  • Extras y contenido pensado para rejugarse

LO PEOR

  • En momentos de exploración la respuesta de Kinect no es tan eficaz
  • Gráficamente podría estar mucho más pulido

CONCLUSIÓN

D4 (Dark Dreams Don’t Die) se confirma como un proyecto más que prometedor de la mano de Swery65. El creador de Deadly Premonition lanza un nuevo título que muestra su original sello y que además es una buena noticia para todos aquellos que tengan Kinect en casa. Seguramente no es el juego que haga comprar este aparato a quienes no lo hayan adquirido, pero si una buena excusa para conectarlo otra vez a la consola. El control sin manos tiene algunos contratiempos, pero en general funciona bien –sobre todo en secuencias de acción- y es una de las virtudes a destacar de D4 junto a otras como el elenco de prometedores personajes, el concepto de cambiar el pasado para investigar el presente o un argumento que tiene pinta de esconder giros y sorpresas por doquier. Prólogo y dos primeros capítulos de unas tres horas de duración, ampliable por minijuegos y cierta rejugabilidad si queremos mejorar puntuaciones, que consigue su cometido: atraparnos en este surrealista universo y esperar con ganas que llegue la continuación.

8.3

Muy bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.