Gloria al Sevilla
El equipo se hizo con la Europa League en Turín tras derrotar al Benfica.

Palop, Palop, gritaba la grada del Juventus Stadium antes de la tanda de penaltis. Convencida, ya feliz. Y luego gritó Beto. Y los jugadores del Sevilla, abrazados, levantaban a la grada. Tenían fe, la fe de los campeones. El espíritu de Palop, el de Puerta y el de todos los que agrandan la leyenda de este club, le dieron al Sevilla la tercera Europa League de su historia. En Turín se escribió otra página maravillosa, eufórica y desbordante cuando Kevin Gameiro estrelló el cuarto penalti en la red del fondo sevillista. Fue el éxtasis. El Sevilla tumbó al Benfica, otra vez derrumbado por sus miedos y por esa vieja leyenda de Bela Guttmann, dramática maldición que le persigue hasta la máxima tristeza. Es un club absolutamente destrozado por su destino.