Strider
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  • 8

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Strider

Joaquín Relaño

A finales de los 80, una espectacular recreativa llamada Strider acabó convertida en juego de culto. A finales de los 90, dicho título recibió una fenomenal secuela. Ahora, la franquicia se adapta a los nuevos tiempos. La misión: asesinar al cruel dictador Meio. Tus armas: velocidad, agilidad y una mortal espada de plasma.

Strider es una de esas licencias de culto que, a pesar de los años transcurridos desde su puesta de largo y las escasas ocasiones en las que ha regresado con una nueva entrega, sigue más que presente en la memoria de los aficionados. Su primera aparición data de 1989, con una sorprendente recreativa obra de una Capcom que por entonces paría una serie de sucesivos títulos de extraordinaria calidad que pasaban a formar parte de la Historia del videojuego prácticamente desde el mismo momento en que eran lanzados. Eran muchas las cosas que llamaban la atención en este primer Strider, entre las que hay que destacar unos coloridos y detallados gráficos, sprites de generosas dimensiones, acción prácticamente ininterrumpida, desafiante nivel de dificultad, y una estética bastante llamativa que nos trasladaba a un futuro distópico con claras reminiscencias soviéticas.

Pero si todo lo que rodeaba al juego rayaba a un gran nivel, el protagonista destacaba incluso por encima. Se trataba de Hiryu, un ninja hi-tech armado con una mortífera espada de plasma, poseedor de una gran agilidad física y un gancho que le permitía escalar y trepar por cualquier parte como si de un hombre araña se tratara. Secciones como la del descenso a todo correr por una montaña nevada, jefes finales como el tremendo gorila cibernético o el dragón-serpiente mecánico, y prácticamente todo el buen hacer de los diseñadores a la hora de dar riqueza visual a la aventura, forman hoy día parte de la memoria colectiva como algunos de los mejores momentos vividos en el mundo del videojuego.

El título se convirtió en un éxito indiscutible, y recibió multitud de conversiones para todos los sistemas habidos y por haber, así como una versión NES que, como no era raro de ver en dicha consola, pasaba a ser un juego independiente respecto a lo visto en el arcade original; de hecho, Strider era en su inicio un proyecto dividido en tres partes: manga (de ahí que Capcom comparta la licencia con el estudio mangaka Moto Kikaku), recreativa y juego destinado a la 8 bits de Nintendo. Ya en 1990 llegó Strider II, una secuela apócrifa perpetrada por la infame U.S. Gold y programada por Tiertex, todo con el consentimiento de una Capcom USA que no hacía más que empeñarse en echar abajo el buen trabajo que desarrollaba la central japonesa de la compañía. Strider II era un juego notablemente inferior a la primera entrega, y estuvo a punto de acabar con la licencia. No fue hasta 1998 cuando volvimos a saber de Hiryu gracias a su inclusión como luchador seleccionable en Marvel Vs. Capcom, lo que propició que el personaje regresara a primera línea de batalla, y que Capcom al fin escuchara a los aficionados que llevaban largo tiempo demandando una verdadera secuela de Strider.

Dicha segunda parte, ahora sí con todas las letras, no tardó mucho en llegar. Strider 2 fue lanzado en 1999, primero en recreativa para un año después aparecer una conversión destinada a la primera PlayStation. Aquí ya sí volvemos a hablar de un título genial, digno heredero de aquel primer Strider que sorprendió a propios y extraños a finales de los 80. Con gráficos bidimensionales, fondos poligonales y una endiablada y desenfrenada jugabilidad, Strider 2 hizo que los diez años que los aficionados tuvieron que esperar para volver a jugar a un verdadero Strider acabaran mereciendo la pena. Pero a pesar de la calidad del juego, la franquicia regresó al dique seco. Hiryu se dejó ver en los Marvel Vs. Capcom 2 y 3, así como en algún que otro cameo, pero nada parecía augurar su regreso en una nueva entrega de la saga Strider, cuyo desarrollo lateral, mecánica y jugabilidad de la vieja escuela parecían distar demasiado de lo que estaba de moda por entonces.

Sin embargo, con la llegada de 360 y PS3, los juegos descargables acabaron brindando una segunda juventud a los títulos de desarrollo bidimensional y jugabilidad clásica. Bionic Commando: Rearmed (remake de 2008 de un título lanzado en NES en 1988) fue uno de los juegos que lo demostraron, por lo que Capcom decidió poner en marcha un plan para traer de vuelta a Strider. El primer intento no cuajó, y de las pocas cosas que se saben al respecto es que el juego estaba planificado para ser lanzado en 2009 o 2010, que de su desarrollo se iba a encargar el mismo estudio que programó Bionic Commando: Rearmed, y que seguramente este nuevo Strider iba a ser un remake del juego lanzado en NES, que recordemos era una versión muy diferente respecto a la recreativa original. La razón principal para dicha cancelación no fue otra que los problemas económicos y posterior bancarrota de Grin, el estudio encargado del proyecto. Afortunadamente, Hiryu contó con una segunda oportunidad para entrar con fuerza en el siglo XXI, ya que Capcom no tardó mucho tiempo en dar luz verde a un nuevo proyecto.

En esta ocasión a la segunda fue la vencida, y los programadores de Double Helix (desarrolladora muy de moda en la actualidad debido tanto a su fenomenal aunque inconcluso Killer Instinct para Xbox One como a su adquisición por parte de Amazon), junto al estudio de Capcom ubicado en Osaka, se pusieron manos a la obra y no pararon hasta llevar el proyecto a buen término. Este nuevo Strider se anunció en julio de 2013, durante la popular San Diego Comic-Con, y la primera información recibida al respecto acabó dividiendo a los fans, ya que muchos temían que se acabaran haciendo concesiones al jugador ocasional que borraran de un plumazo tanto la dificultad que había caracterizado a la serie como su intensa jugabilidad. Siete meses después, este nuevo Strider (titulado simplemente eso, Strider, al igual que la recreativa original de 1989) llega por fin a 360, One, PS3, PS4 y PC. ¿Será un digno heredero tal y como lo fue el Strider 2 de Capcom, o un dolor de muelas como el Strider II de U.S. Gold? Apostemos más bien por lo primero.

El Imperio contraataca

Este nuevo Strider funciona como un remake de la recreativa de 1989, aunque más bien deberíamos hablar de evolución, ya que existen muchos elementos extra en su mecánica además de los que estuvieron presentes en la primera aventura de Hiryu. El hilo narrativo viene a ser el mismo: Nos encontramos en un futuro lejano y distópico en el que el planeta Tierra (ya sea la totalidad o una parte, eso no queda claro) se encuentra gobernado por el puño de hierro del emperador Palpat… (er, perdón por el desliz) del Gran Maestro Meio. La capital del Imperio, así como lugar de residencia habitual del Emperador, se encuentra ubicada en Kazakh City, y es allí donde irrumpe un misterioso luchador con una única misión: asesinar al Gran Maestro Meio y poner así fin al yugo imperial. Dicho rebelde no es otro que Hiryu, miembro de una organización de ninjas asesinos conocida como Strider. En el pasado, la organización Strider ya envió a varios de sus mejores guerreros con el mismo objetivo, aunque todos acabaron fracasando. Hiryu ha sido el ninja más joven en obtener una clasificación A dentro de los Strider, por lo que ahora depende de él encontrar a Meio, enfrentarse a él en combate singular y poner fin a su tiranía de una vez por todas.

Aunque los homenajes brindados al primer Strider son constantes (la llegada de nuestro héroe en ala delta, la reaparición de final bosses tan recortados como el dragón-serpiente mecánico, los cortes de la BSO inspirados en las melodías del Strider original…), no nos encontramos ni mucho menos ante una versión exacta de la recreativa original con gráficos actualizados, sino ante un videojuego completamente nuevo con su propio abanico de virtudes. Muchos se temían, tras visionar los primeros trailers, que la estética soviética que hizo al primer Strider tan particular en lo referente a sus enemigos y escenarios se hubiera borrado de un plumazo en esta nueva versión, pero afortunadamente no ha sido así. Ahora, dicha estética se encuentra algo más velada, pero sigue siendo inconfundible, encontrándonos por lo tanto ante una interpretación de cómo podría haber sido la Unión Soviética en un futuro distante si el telón de acero hubiera permanecido cerrado.

Así mismo, y aunque cuenta con nuevo rediseño, el Gran Maestro Meio tampoco oculta su fuente de inspiración original y sigue siendo el primo hermano de cierto emperador galáctico cuyo nombre comienza por Palpa y termina por tine. Tampoco vemos muchos cambios en el aspecto de Hiryu, ya que sigue manteniendo el mismo rediseño base con el que apareció en la saga Marvel Vs. Capcom. Así que de entrada todo es deliciosamente familiar para el aficionado a la franquicia Strider, pero no por ello menos novedoso. Las diferencias comienzan a medida que recorremos el primer escenario, que aunque en un primer momento da la impresión de ser lineal, acaba dejando claro que aquí las cosas sí han cambiado. Inspirándose tanto en el Strider de NES como, sobre todo, en el genial Shadow Complex, juego lanzado en 2009 para 360 que se ha convertido por méritos propios en uno de los mejores descargables disponibles en dicha consola, este nuevo Strider acaba ya en su segundo nivel por dejar muy atrás la linealidad de la que hacían gala sus antecesores.

Dado que Shadow Complex, a su vez, inspiraba su desarrollo y mecánicas en el popular sistema de juego conocido como “metroidvania”, ya podemos tener claro qué nos encontraremos en este nuevo Strider: unos mapeados inmensos y laberínticos que podremos explorar libremente, con multitud de secretos y caminos bloqueados que deberemos despejar a medida que vamos obteniendo nuevas habilidades y armas para nuestro héroe. Todo esto hace que el nuevo Strider sea muchísimo más largo que sus antecesores, sin perder por ello la fuerza e intensidad de la que éstos hacían gala. Y es que el juego posee tres niveles de dificultad, siendo el más bajo ideal para jugadores ocasionales dado que es poco más que un paseo, el normal el que ya brindará algo de dificultad al desarrollo, y el difícil el que nos complicará las cosas para avanzar.

Hiryu conserva las habilidades de las que ya hacía gala en el Strider 2 de Capcom: una agilidad que raya en lo sobrehumano, una espada de plasma que sería la envidia de cualquier caballero Jedi o lord Sith de la galaxia, y un gancho con el que puede escalar y trepar por techos y superficies sin necesidad de ser previamente mordido por una araña radioactiva. Además, este nuevo desarrollo metroidvania que Double Helix brinda al juego permite que Hiryu aprenda habilidades y ataques nuevos, los cuales son numerosos, espectaculares y con no pocos guiños al pasado, pero preferimos que los descubráis por vosotros mismos. Al respecto lo único que queremos hacer es dejar clara una cosa: la diversidad está más que asegurada. Los enemigos ya son puñeteros en el nivel de dificultad normal (mucho más en el difícil), pero en cuanto nos hagamos con un buen ramillete de habilidades para nuestro personaje y unas cuantas expansiones para su barra de salud podremos enfrentarnos con garantías a cualquier desafío que se nos ponga por delante.

El control sobre nuestro personaje no puede ser más inmediato y exacto, aunque al respecto habría sido deseable que Double Helix hubiera brindado la posibilidad de jugar con la cruceta. En lugar de ello solo podremos controlar a nuestro personaje con el stick analógico izquierdo, dado que la cruceta digital queda reservada para otros menesteres. Es una lástima puesto que estos sticks puede que sean ideales para juegos tridimensionales, pero para un juego de desarrollo bidimensional siguen revelándose demasiado inexactos, y en no pocas ocasiones surgirán problemas como el de agacharnos para dar tajos hacia la derecha y que sin embargo nuestro personaje gire a la izquierda por no haber empujado el analógico exactamente en línea recta hacia abajo. Por supuesto, todo esto quedaría solventado con un buen arcade stick, pero la verdad es que el juego también acaba haciendo uso del analógico derecho una vez avanzada la aventura, por lo que habría sido difícil adaptar el control a una modalidad digital.

En lo referente a longitud, este nuevo Strider anda más que sobrado. El juego cuenta con un total de diez niveles, cada uno de ellos poseedor de su propio, gigantesco y laberíntico mapeado. Es más, incluso existen fases que poseen un nivel extra de profundidad, por lo que son dos los mapeados que lo componen, uno superpuesto sobre el otro. Añadamos a esta longitud el hecho de que a lo largo de la aventura deberemos recorrerlos una y otra vez para hacernos con nuevos movimientos y elementos necesarios para desbloquear caminos y secciones que nos permitan avanzar, y tendremos como resultado un título que puede durar perfectamente de 10 a 15 horas, nada mal teniendo en cuenta que se trata de un juego descargable. A lo largo de esta aventura también comprobaremos que no solo de acción vive Hiryu, dado que al continuo acoso por parte de los enemigos (se regeneran regularmente, por lo que siempre tendremos que estar atentos aunque creamos haber limpiado una sección previamente) se une una buena dosis de plataformas, con secciones de saltos que son toda una delicia gracias a la gran agilidad de la que hace gala nuestro personaje.

Además, la exploración a fondo de cada escenario es más que necesaria, no solo para desbloquear esos elementos imprescindibles para avanzar a los que hacíamos mención anteriormente, ya que también existen tanques de mejora tanto para nuestra en un principio maltrecha barra de salud como para la barra de energía que nos permite activar ciertos ataques especiales, así como otros ítems de utilidad. A este respecto existen varios ítems especiales (cuyo diseño retro hará esbozar una sonrisa al jugador veterano) que nos permiten desbloquear nuevos trajes para Hiryu, elementos para la galería de arte, e incluso modalidades extra de juego como un modo supervivencia en el que enfrentarnos a oleadas y oleadas de enemigos y un desenfrenado contrarreloj en el que se pondrá a prueba la velocidad y agilidad de nuestro personaje.

Pero vaya por delante que estos modos de juego son completamente secundarios, ya que solo con la modalidad principal se justifica más que de sobra la adquisición del juego. Jugablemente hablando pocos peros podemos poner al título, tanto por el respeto que muestra a los Strider anteriores como por lo genialmente implementada que está la mecánica metroidvania en el desarrollo. A los aficionados veteranos recomendamos comenzar directamente por el nivel de dificultad difícil, ya que aunque el normal puede parecer en un principio desafiante, una vez consigamos unos cuantos ítems de expansión de salud y las primeras habilidades acabaremos convertidos en una verdadera máquina de matar ante la que poco podrán hacer nuestros rivales. A ese respecto, resulta sin duda satisfactorio vernos rodeados de enemigos disparando a discreción, y sin embargo, como buen Strider de clase A, sentir que Hiryu puede superar con creces dicha situación, haciéndolo correr, saltar, girar y cortar a velocidad de vértigo hasta que no quede rival alguno con vida, todo sin que en ningún momento tengamos la sensación de que perdemos el control de nuestro personaje o éste no responde bien a nuestras acciones.

Entrando ya en el apartado técnico, acabamos dándonos con una de cal y otra de arena. Vaya por delante que nos encontramos ante un juego desarrollado entre generaciones, por lo que jugarlo en PS4 y One respecto a hacerlo en PS3 o 360 no marcará diferencia más allá quizá de encontrarnos ante unos efectos de partículas más desarrollados, una mayor resolución en cuanto a mapeado de texturas y los 1080p de serie (al menos en PS4, la versión analizada). Dicho esto, Strider muestra un buen modelado tanto para el personaje principal como para los enemigos, correctas animaciones y escenarios bastante detallados, con elementos móviles en los fondos que dan una impresión resultona. En el otro lado de la balanza nos encontramos con unos efectos lumínicos no demasiado conseguidos, algún que otro elemento gráfico extraño (como el referente al clásico pañuelo carmesí de Hiryu, que aquí es sustituido por una suerte de fea y poco estética estela rojiza que surge de su nuca; aunque bien es verdad que tiene su razón de ser, tal y como nos daremos cuenta una vez avanzado el juego) y unos decorados que, a pesar del ya mencionado nivel de detalle alcanzado, dan la sensación de ser demasiado asépticos y semejantes entre sí. Quizás era algo que los diseñadores buscaban para remarcar el trasfondo neo-comunista presente en el juego, pero algo más de variedad y colorido tampoco habrían estado mal después de todo, ya que tanto en el Strider original como en su segunda parte ambos elementos se encontraban presentes.

En lo referente al apartado sonoro, nos encontramos con unas melodías formadas en su mayoría por música electrónica, aunque también se dejan escuchar coros de vez en cuando que casan muy bien con el trasfondo del juego. Algunas de las melodías cuentan con acordes familiares para quien haya jugado a los títulos anteriores de la franquicia Strider, por lo que de dicho apartado solo podemos decir que raya a un buen nivel. Igualmente, los efectos sonoros cuentan con sonidos que resultarán familiares a los aficionados veteranos. En cuanto a las voces, éstas se encuentran únicamente en inglés (aunque el juego cuenta con textos y subtítulos en castellano) y no destacan precisamente por su calidad (el acento ruso de los dobladores anglosajones es de andar por casa), aunque tampoco se puede pedir mucho más en un título descargable. Como curiosidad, mencionar que al visualizar las escenas cinemáticas implementadas en el juego acabaremos dándonos cuenta de que los personajes hablan sin abrir la boca, como si de un título destinado a la primera PlayStation se tratara. Cosas del presupuesto, suponemos.

LO MEJOR

  • A pesar de implementar una mecánica inspirada en otras franquicias, sigue siendo un Strider con todas las letras.
  • Largo, profundo, entretenido y desafiante en su nivel más alto de dificultad.
  • La agilidad y contundencia de Hiryu a la hora de enfrentarse a los numerosos desafíos que se le presentan.
  • La estética con reminiscencias neo-soviéticas, sello visual de la franquicia, sigue estando presente.
  • Aunque carece de modalidades de juego online, ya solo con el modo historia principal justifica de sobra su precio.

LO PEOR

  • Apartado visual demasiado frío y poco variado en rasgos generales.
  • No es posible usar la cruceta digital para mover al personaje, por lo que el control del protagonista no es todo lo preciso que sería deseable en ciertas ocasiones.
  • Las escenas cinemáticas parecen provenir de los tiempos de los 32 bits en lo referente a la expresividad de los rostros de los personajes.

CONCLUSIÓN

La franquicia Strider irrumpe al fin en el siglo XXI, y lo hace por la puerta grande gracias al juego que nos ocupa, un reboot de la entrega original de 1989 desarrollado por Double Helix y Capcom Osaka que pone en pantalla nuevos elementos jugables que expanden más que notablemente la experiencia ya disfrutada en entregas precedentes de la saga, sin en ningún momento traicionar o renunciar a las grandes virtudes que convirtieron a dichos títulos en todo un referente para los aficionados a los juegos de acción de desarrollo lateral. No es fácil lograr alcanzar un equilibrio tan notable entre lo antiguo y lo nuevo como el que se ha conseguido en este Strider, y es que a la desenfrenada acción e impecable fluidez de antaño se suma una mecánica al más puro estilo metroidvania que encumbra la franquicia hasta alcanzar nuevos niveles de excelencia.

El resultado no es otro que el de un estupendo título de acción y plataformas de desarrollo lateral, dotado de enormes y laberínticos mapeados, multitud de secretos a desvelar y una carga jugable similar a la de los mejores Metroid y Castlevania bidimensionales. Es un título largo a pesar de su naturaleza descargable, que nos garantizará no pocas horas de juego aunque sus opciones online no pasen más allá de las típicas tablas de puntuaciones. El apartado visual, a pesar de que peca de poca variedad en lo referente a escenarios, también raya a buen nivel, y su banda sonora deleitará a los aficionados a la música electrónica. En definitiva, este nuevo Strider es desde ya uno de los grandes descargables de 2014, y vale todos y cada uno de los casi 15 euros que cuesta tanto en PS4 (la versión analizada) como en PS3, One, 360 y PC.

8

Muy bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.