Assassin's Creed IV: Black Flag
Assassin's Creed IV: Black Flag
Carátula de Assassin's Creed IV: Black Flag

Assassin's Creed IV: Black Flag

Javi Andrés javi__andres

La maravilla pirata de Ubisoft también cuenta con versiones en consolas next-gen, en PlayStation 4 y Xbox One. Adaptaciones que en realidad son ports directos de sus homónimos en PS3, 360 y Wii U, que refinan insustancialmente su aspecto gráfico para sacar algo más de poderío sobre las máquinas que corren, pero no el suficiente. La aventura de Edward Kenway en los mares del Caribe en las nuevas plataformas no avista valores de salto generacional, aunque no deja de ser un recomendable y enorme sandbox para estrenar los sistemas.

Este Análisis se centra exclusivamente en las diferencias de Assassin's Creed IV: Black Flag en PlayStation 4 y Xbox One sobre las versiones de PlayStation 3 y Xbox 360. Para información pormenorizada y un Análisis más completo recomendamos leer el texto original.

Assassin's Creed IV: Black Flag perfeccionaba el mes pasado la fórmula habitual Assassin's Creed pero a cambio volvía a ofrecer lo de siempre solo que en el marco del siglo XVIII centroamericano, en el escenario de los Piratas del Caribe y la canallería costera. La jungla virgen, los enormes y peligrosos mares y ciudades como La Habana, Portobelo o Santa Lucía acogen este otoño los asesinatos, carreras y escaladas de Edward Kenway, en las consolas que van cerrando su ciclo (Xbox 360 y PlayStation 3) y en las nuevas (Xbox One y PlayStation 4). Ubisoft pone en juego una de las mejores y mayores aventuras de piratas de todos los tiempos, en un sexto título en sobremesa que sigue a pies juntillas los estándares de la serie, también en lo gráfico, por lo que no termina de lucir en máquinas nextgen.

Versión PS4-One

Hay refinados visuales, claro, empezando por los muy inferiores tiempos de carga o los más pronunciados efectos de luz. El clima está mejor representado en el AC IV de PS4 y One, también la estabilidad de la tasa de frames o los elementos que veremos en la lejanía, con horizontes más nítidos y realistas. No se queda atrás la resolución 1080p en la máquina de Sony, implementada en una primera actualización que hará el juego, o el mayor uso de brillos y ciertos texturizados de los rostros o la vegetación. Todo esto es solo apreciable si se mira con ojo clínico y atención, pues en realidad esta producción no va muho más allá en diferenciación entre versiones. Digamos que se mueve más "comodo" en los nuevos sistemas.

También en PS4 dispone de contenido exclusivo adicional, aproximadamente una hora más de juego protagonizado por Aveline, el personaje principal de Assassin's Creed III Liberation, el AC de PSVita. La asesina dispone de su propia perspectiva de los acontecimientos que rodean a Kenway, varios actos opcionales que si bien no aportan mucho a la historia, sirven para hacer aún más duradera una aventura singleplayer que supera las 15 horas de juego intenso. Juego ahora mejorado en aspectos como el sigilo, la toma de coberturas ante el fuego enemigo o el combate a espada, que no se aleja de las bases que han caracterizado de siempre a la saga en este término pero que se desenvuelve con mejores animaciones, fluidez y pulsación de comandos.

Gameplay perfeccionado

Perfectísima ambientación de época en una trama unida con el presente, esta vez no guiado por Desmond Miles en los laboratorios de Abstergo. En su lugar, el jugador encarna el papel de un empleado de la compañía que va a ponerse ahora en manos del nuevo Animus, lo veremos desde una perspectiva en primera persona y guarda interesantes revelaciones. Pero no debe caber duda, la esencia de todo Assassin's Creed está en la lucha de La Hermandad de Asesinos contra Los Templarios, una pugna que ha durado siglos y que tras llevarnos por Roma, Constantinopla o Jerusalén ahora llega a los Mares del Sur, con el abuelo de Connor como temible capitán bucanero que irá ganándose el respeto y el temor de todo el Caribe. También de su tripulación, a incrementar a medida que progresemos en la aventura.

La acción, el parkour y la exploración incansables se dan la mano aquí más que nunca a las batallas navales, mucho más presentes que en el anterior gran juego y que de hecho llegan a hacerse repetitivas y agotadoras en las últimas horas de trayectos entre costas. Moverse de una urbe a otra se hace en barco y en las nuevas consolas el resultado gráfico es aún más espectacular, sobre todo en condiciones tormentosas y fuerte oleaje. Nadie que deteste estos combates en alta mar diseñados en el anterior capítulo debe esperar que aquí se hayan reducido, al contrario, son uno de los pilares de Black Flag. Ubisoft está tomando nota del feedback que ofrece el jugador, que puede votar al final de cada misión qué le ha parecido para que esto influya sobre por dónde irá la franquicia en próximas entregas. Una buena idea que otras sagas podrían aplicar también en busca de la mejora y la satisfacción del consumidor.

Más allá del entorno urbano y naval, este AC perfecciona la evolución del protagonista, acceso a armas y riquezas para gastar en tiendas, variedad de enemigos, secuencias de disparos, colocación de atalayas y fortalezas españolas, secretos en la selva y los templos, etc. El inventario es más directo y el mapa más grande, en estas ediciones a consultar en un dispositivo móvil con la app gratuita del juego. Hay otros comandos que se pueden guardar para un tablet o smartphone, pero nada revolucionario.

Además de toda la trama para un jugador, de más de 50 horas si se quiere completar al 100% la sincronización con el Animus, AC IV da el mismo protagonismo al multiplayer, con varios modos competitivos entre los que hay nuevos y mapas algo más grandes y mejor acabados que antaño. El GameLab, la herramienta de creación y para compartir partidas personalizadas, no llega a los niveles que se esperaba, no deja de ser un editor de encuentros con campos a desplegar y vairas opciones en cada uno, pero que siempre parte de los modos ya creados por sus programadores. Sí mejora el editor de personaje, con mujeres pirata y bastantes ventajas y equipo distinto entre los que nos costará decidirnos. El servicio de partidas en One y PS4 es algo más ágil, algo que es de agradecer.

LO MEJOR

  • Una aventura larga, bonita en entornos, óptima para estrenar nueva consola.
  • El universo pirata, diálogos mordaces y una historia canallesca. Ambientación de época.
  • Conjuga bien todos los logros de la serie hasta hoy y perfecciona algunos.
  • El doblaje y la atmósfera sonora.

LO PEOR

  • Gráficamente no amortiza ni mucho menos las nuevas potencias. Parecido al PS3-360.
  • Las batallas navales acaban haciéndose repetitivas y molestas.
  • Tras todos los anteriores la mecánica empieza a agotarse angustiosamente.

CONCLUSIÓN

Assassin's Creed IV: Black Flag tiene una adaptación muy conformista a las nuevas consolas, con solo algunos leves retoques gráficos que para el ojo no acostumbrado serán imperceptibles. El carácter transgeneracional pesa demasiado al enorme juego de Ubisoft, quizá el mejor de la saga por el brillante traslado a la época pirata que consigue y el refinamiento de la fórmula jugable, ahora más satisfactorio aunque en sus bases sea lo de siempre. Aunque no es para nada amortizador de la potencia de Xbox One y PlayStation 4, reduce tiempos de carga y agiliza el servicio de partidas multijugador, también se mueve en superiores resoluciones y tasas de frames estables.

Esta entrega bien podría ser el último de la serie, se agota, a cambio de recoger todo lo sembrado por ésta en las cinco entregas centrales anteriores y hacer que se note la experiencia recogida por Ubisoft en todos estos años, colocando un gameplay bien atado en uno de los universos más ricos que existen en la literatura, el cine o los videojuegos: el mundo pirata. Ahora bien, el habitual a la marca, el que ya tiene alguno de los otros juegos y conoce las mecánicas va apreciar en seguida la reiteración de situaciones, estilos de misiones, diseños de ciudades, combates que no terminan de encajar los golpes con precisión o un descuidado abuso de las batallas navales que pese a que al principio son brillantes en jugabilidad y apartado técnico -de lo mejor del juego gráficamente- pronto acaban siendo todas similares y hasta molestas ya que interceden en los viajes entre ciudades. La selva virgen también tiene un papel protagonista aquí además del parkour y los veleros enfrentados. Pero si por algo será recordado este Assassin's Creed, probablemente el mejor de todos, es por su perfecta recreación del s. XVIII caribeño, con una atmósfera de piratería y delincuencia envidiablemente representada.

El doblaje al castellano, soberbio y muy esforzado en su variedad de voces o cómo se ha afinado la narrativa en busca de situaciones más variopintas e intensas lo terminan de moldear. Eso sí, otros aspectos se quedan a medio gas como el editor de partidas online GameLab, finalmente más limitado de lo que se venía comentando y no tan innovador ni aprovechable. El motor gráfico vuelve a mantener el tipo pero ya no destaca como antaño, menos en las nuevas máquinas. Se han limado algunas asperezas pero le sigue pesando algo de popping. Eso sí, ni rastro de bugs, se ve que sus creadores aprendieron bien de todas las críticas vertidas con la aventura de Connor. Conocer a Edward Kenway y la nueva mente dispuesta a conectarse al Animus en Abstergo es casi una obligación para todo amante de las aventuras y los sandbox. Este Assassin's Creed está perfectamente desarrollado, pero se queda en sus ideas y no apuesta por ir más allá, es más de lo mismo en una época, eso sí, atractiva y sorprendente, quizá lo que para muchos que no conozcan la serie será esta superproducción.

8.6

Muy bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.