MotoGP 13
MotoGP 13
Carátula de MotoGP 13
  • 7

    Meristation

MotoGP 13

  • Martín Iraola

Tras dos años de reserva, Milestone se agarra a una nueva edición de MotoGP para intentar girar la simulación del mundo del motociclismo. Marc Márquez promociona un título para Xbox 360, PS3 y PC que también tiene versión en Vita sin demasiadas diferencias. Pura carrera de desgaste.

Milestone en sus juegos siempre ha querido entregarse de lleno a las licencias, al realismo de nombres propios, de circuitos calcados piedra a piedra, de acabado de los vehículos... Quizá demasiado, dejándose por el camino la calidad jugable en sí, las sensaciones y el lograr un producto redondo que sea absolutamente divertido y enganche al usuario. Algo así le ha vuelto a ocurrir a MotoGP 13, entrega que llega casi como un reboot de la serie MotoGP en consolas y que pretendía dejar huella en los videojuegos de motociclismo, bastante abandonados en esta generación salvo por éste y alguna curiosidad a parte. Namco Bandai distribuye desde hoy el intento del estudio por mejorar la fórmula, algo que también probaron con la World Rally Championship el año pasado, por ejemplo.

Y no les sale mal, ni mucho menos, pero tampoco se puede hablar -ya con el juego en las tiendas- de una producción que sorprenda, que destaque o sea memorable. Se ha hecho mucho en los videojuegos del género, se ha jugado con técnicas más arcade y de diversión directa para todo tipo de jugadores, simuladores exigentes en que preparar cada curva y ver cómo se configuran los vehículos es esencial antes de entrar a cada carrera, o incluso las hoy tan habituales fórmulas mixtas que dan diversión automática sin dar de lado por ello a unas sensaciones como las de un volante o manillar de verdad, unido a aceleradores alojados en los gatillos de los mandos. MotoGP 13 intenta volcarse más del lado de la simulación, recrear el mundo del Moto2 y Moto3 profesionales en su más pulcro estado, un uniuverso de pilotos de prestigio y maquinaria de vanguardia, un universo de grandes riesgos sobre el asfalto, y más táctica que reflejos.

Un universo duro de dominar que aquí también lo es, con bastante exigencia y llamada a la concentración. Que llega a retar incluso a los habituales del volante virtual debido a las pocas ayudas que se implementan sobre las motos, un zigzag pronunciado costará muchas horas de caídas y salidas de la carretera, eso sí, con opción de rebobinado como marca la tendencia de hoy. Quizá éste es un primer error de MotoGP 13, que está algo desequilibrado. Vale que queremos juegos desafiantes y que sean duraderos o arduos de dominar, que en el online realmente den la victoria a quien la merece por su dedicación, pero en este caso a Milestone quizá se les haya ido un poco la mano con la curva de aprendizaje, repuntada además con algunos picos que suponen los circuitos más extremos o momentazos donde la IA rival se vuelve agresiva y no perdona ni una curva. El freno y el acelerado intermedio marcan cómo se corre en MotoGP 13, algo que echará para atrás a los menos entgregados al deporte de las dos ruedas.

Valentino Rossi con Ducati regresa a escena junto a motoristas de la temporada actual y que suenan con fuerza hoy como el catalán Marc Márquez, principal imagen promocional del título, o Dani Pedrosa. Otro nombres como Ben Spies o Jorge Lorenzo aparecen ya en el editor de ficha de corredor que el juego invita a hacer al jugador nada más arrancarlo por primera vez, eligiendo incluso estilo de moto y de forma de competir, algo que marcará el gameplay y que tiene que ser necesariamente cambiado de una pista a otra. MotoGP 13 es directo en modos, sin historias ni narrativas innecesaria, y priorizando la carrera rápida en Grand Prix por encima -en el menú principal- de otros modos que podrían parecer centrales como el singleplayer evolutivo, lo que llamríamos el Modo Carrera. Los fans y los intentos de impresionar a marcas y patrocinadores vuelven a marcar los campeonatos que se abren, otra tendencia más del género del motor que se mantiene. Sin riesgos aquí por parte de Milestone. Y en Vita exactamente los mismos formatos.

Codo en el asfalto

Lo cierto es que todo el juego es conversador, no busca sorprender sino hacer bien lo que se propone, ser realista, adictivo y divertido a medida que se va dominando más y más. El realismo viene en seguida en las motos y estilos de pilotaje de los corredores, con unos más arriegados que otros en toma de curvas o adelantamientos por dentros mientras que sus competidores buscan el rebufo o depositan toda su confianza en el equipo auxiliar. Eso sí, todo se queda en manos del jugador en plena carrera, las configuraciones previas son mínimas, insignificantes en realidad. Y aquí la táctica de posicionamiento, la frenada intermitente o el acelerado tibio son fundamentales para saber encontrar la victoria, no sirve con pulsar al máximo el gatilllo y rebobinar una y otra vez. Esta función está muy penalizada y se notará en las tablas de resultados, las que mejor marcan cómo vamos mejorando.

Todo esto recuerda enormemente a SBK, el anterior desarrollo de Milestone en esto del motociclismo, allá cuando MotoGP estaba pasando a manos de Capcom. En Moto3, por ejemplo, es muy satisfacotiro cómo se comporta la moto buscando la estabilidad y con las ruedas prediciendo las curvas y las salidas de éstas, como una frenada con la trasera no determina igual el ángulo de giro que una súbita frenada delantera. Esto, traspasado a los botones de los mandos o el teclado, es todo un ejercicio de pericia a los controles ya que exige total domiio, y las pistas no siguen precisamente un orden evolutivo de desbloqueo a mayor dificultad, sino que de repente hay picos o altibajos. Cuestión de respeto fiel a los órdenes establecidos por la MotoGP para sus torneos, aquí íntegramente trasladados al juego.

Sobre pistas, el acabado es sensacional y fiel, sin maximizar curvas o peraltes. Cada trazado, como Montecarlo o Jerez, bien podría servir de entrenamiento virtual para corredores de carne y hueso, los tramos están perfectamente respetados y no hay incrementos de velocidad o manga ancha con los errores. Es fácil caer de la moto, como la vida misma. La variedad en las pistas es un punto fuerte, con requisito de adaptación a cada tramo en cada momento, saberse bien dónde están los puntos calientes y dónde podremos aprovechar para ganar posiciones, poco a poco, sin locuras épicas o exageradas con espectacularidad imposible. Los pesos de las motos provocan antes una caída que un vuelo por los aires o un derrape único. Aquí hay más que medir que arriesgar, no suele salir bien arriesgar. Y esto es bueno, aporta crudeza a la competición, astucia.

Rueda contra rueda

El multijugador a pantalla dividia en 360 y PS3 puede funcionar bien para carreras en una misma consola contra amigos o invitados, pero MotoGP 13 es tan exigente en nociones de control que quizá más bien funcione en su formato competitivo en partidas online, contra otros corredores expermientados de todo el mundo. El matchmaking funciona bastante bien y las opciones de personalización de carrera son generosas, dejándonos ajustar parámetros como las pistas mojadas que con el sol posterior van secándose a cada vuelta o las condiciones climatológicas extremas como la niebla que quita visibilidad en el horizonte o algo de barro, pero siempre sin exagerar, solo como podría ocurrir en una carrera oficial celebrable. Milestone ha hecho un buen trabajo por poner en juego el mejor rendimiento posible y la verdadera competición entre pilotos. Ya ha prometido actualizaciones, que llegarán probablemente con nuevos circuitos, motos, pilotos con sus características únicas de manionbra, etc.

2012 Top Riders

Precisamente la primera de estas actualizaciones mediante DLC ya está creada y pronto disponible. Se trata de 2012 Top Riders, un pack con los mejores pilotos de la temporada pasada que incluye a algunos nombres directamente arrancados de las plantillas del juego y los patrocinadores de este año para colocarlos en este contenido a 4,95 euros. Se echan en falta, es un despiece voluntario solo hecho para encarecer el precio del juego completo para aquellos que lo deseen así, y, sinceramente, esta política de distribución no tiene defensa se mire por donde se mire. Eso sí, hay que decir que MotoGP 13 no cuesta en las tiendas 69,90 (PS3-360) como casi todos los lanzamientos, sino 10 euros menos, por lo que por ahí podría encontrársele justificación. Pero ni aún así.

Vuelta técnica

MotoGP 13 no es ningún espectáculo audiovisual, no logra el realismo que podría en sentido gráfico ni sonoro. Como en otros aspectos de su composición, es conformista en lo que mueve, mantiene a unos estables 30 frames por segundo sólidos entornos que sin demasiado detalle sí que consiguen un buen comportamiento con las luces y las sombras en las carrocerías o los efectos climatológicos y la sensación de velocidad. El daño sobre las motos o la realización de los accidentes y cómo desplazan a los corredores es otro factor visual intachable. A cambio, se le podrían pedir mejor nitidad en el horizonte o mayor sensación de vida y gentío en las gradas del público, así como un acabado más realista para los topes de las pistas o la arena y el polvo. Se han llevado a cabo numeroas sesiones de motion capture para los cuerpos humnanos de los pilotos pero lo cierto es que en animaciones o interacciones no consiguen destacar.

Especial mención sí que merece la nueva cámara desde el casco, para vista totalmente subjetiva y que transmite muy buenas sensaciones salvo por el simplista reflejo de la moto o el parabrisas. En lo sonoro el rugido de los distintos tubos de escape, respetando cada marca y cilindrada, es quizá uno de los mayores aciertos, por encima de la media en este tipo de representaciones de audio. También buena gama para los impactos o las marcas de ruedas en la carretera por frenada, aceleración o derrape. La música es un mero acompañamiento, sin distinción. En PlayStation Vita el acabado raya a un nivel similar, solo que adaptado a la resolución de la pantalla y con algunos texturizados más suaves, sin rugiosidad, igual que algunos detalles menos pulidos, como la firmeza de las motos sobre el asfalto. Pero son detalles menores, luce bien.

LO MEJOR

  • Sensación realista, físicas, control y velocidad
  • Variedad de circuitos, con distinta exigencia
  • IA ajustada que obliga a calcular cada curva y acelerón

LO PEOR

  • El DLC "2012 Top Riders" debería estar incluido
  • Dificultad desajustada, es arduo de controlar, pide paciencia
  • Hemos visto mejores acabados gráficos en muchos otros títulos de motor.

CONCLUSIÓN

MotoGP 13 es un juego exigente y minucioso con la puesta en práctica de una conducción precisa y sin acelerones irreales. La IA rival en busca constante del podio ayuda a crear un ambiente de carrera en el singleplayer que no tiene nada que envidiar a las partidas más intensas del multijugador. Requiere paciencia, aunque se esté familiarizado con la conducción en consolas, pues Milestone ha querido que nos sintamos como pilotos de Moto2 y Moto3 que se lo juegan todo en cada curva. No es sorprendente en ninguno de sus campos, ni especialmente completo en corredores a no ser que se adquiera el DLC extra 2012 Top Riders, que bien podría haberse incluido en el juego base. Pero una vez aprendido su tacto resulta bastante adictivo y dará juego en un género que estaba cayendo en el abandono. Técnicamente se comporta, no alardea pero mueve con bastante solidez lo que rodea al piloto y sus propias animaciones sobre la doble rueda. Vuelven las sensaciones MotoGP, esta vez con el sello de un estudio que pese a no terminar de deslumbrar con sus proyectos, se está haciendo un hueco en esto del motor profesional.

7

Bueno

Cumple con las expectativas de lo que es un buen juego, tiene calidad y no presenta fallos graves, aunque le faltan elementos que podrían haberlo llevado a cotas más altas.