Medal of Honor WarFighter, Impresiones E3

Medal of Honor: Warfighter nos deja probar su multijugador competitivo. La tónica de los FPS de hoy dispara un poco más allá para poner a los principales ejércitos del mundo en un enfrentamiento donde sus habilidades propias como equipo marcarán la victoria dentro de los realistas modos y misiones que dispone. Coordinación, tecnología bélica y clasificación, todo ello movido desde un evolucionado Frostbite 2.



No es poca la ambición: batir a Call of Duty y Battlefield en los shooters bélicos multijugador. Warfighter dejó a todo el mundo boquiabierto con el hans off de la demo de la conferencia de EA del lunes, de la Campaña singleplayer, y ahora quiere hacer lo mismo en su vertiente online. Danger Close ha dispuesto en varios ordenadores en el centro del stand de Electronic Arts partidas de hasta 20 usuarios, en las que nos hemos podido alistar. Hace unos días, en el EA Showcase europeo, pudimos ver otro de los tramos monojugador y éstas fueron nuestras Impresiones. Ahora, multiplayer en mano, no podemos más que alabar el cúmulo de ideas que traerán sus desarrolladores a un género que, sinceramente, pocos cambios permite ya. El estándar del género parece estar marcado a fuego con los antes mencionados, por lo que MoH: Warfighter está obligado a cambiarlo con soltura si quiere liderar las partidas en red.

El mundo enfrentado
Los US SEALS,  la JTF2 canadiense, los servicios SFOD-D, la armada SAS soviética o los equipos OROM son algunos de los 12 ejércitos mundiales a escoger nada más empezar una partida multijugador en Warfighter. El juego nos enviará a un bando concreto donde haya otros soldados de nuestra misma alineación, de tal forma que al final acaben enfrentándose bandos identificados, cada uno con su armamento, atributos reforzados y habilidades especiales únicas. Este Medal of Honor dispone 6 clases, pero el país del ejército que escojamos impondrá en gran medida cómo y con qué se mueve nuestro soldado. Por ejemplo, los militares norteamericanos tienen la capacidad única de ver a través de las paredes a sus aliados, contemplando su boceto en verde y teniendo constancia en todo momento de dónde está cada unidad amiga. Los asiáticos, en cambio, pueden hacer respawn desde la posición de un compañero vivo, convirtiéndose todos los jugadores así en una especie de puntos de reaparición móviles que pueden incluso generar estrategias interesantes a la hora de crear emboscadas o cambios de sentido de la partida.



La habilidad de otro ejército permite levantar a soldados caídos, y otros delatar a quien nos mate para que un compañero acuda en nuestra venganza y así reanimarnos antes de tiempo. Además, se podrán invocar helicópteros de apoyo, usar trampas especiales, pedir el respawn desde un vehículo aéreo para caer en plena zona caliente, etc. Son muchas las posibilidades, y Danger Close está equilibrándolas todas para que la experiencia esté bien enriquecida y sea variada en un terreno tan obsesionado como el competitivo en red. Además, el armamento típico de cada país en concreto diferenciará aún más a unas y otras facciones, también marcadas por la clase y la personalización que queramos hacer de nuestro soldado.

Los escenarios por su parte estarán inspirados en entornos de la Campaña, lo que nos asegura desde ya viajar desde Latinoamérica a Rusia, pasando por Australia o Afganistán. Esta vez hemos jugado en las calles de Kabul, a un modo Dominación con banderas. Serán más cercanos a la línea marcada por Call of Duty que a la de Battlefield, con zonas estrechas, plazas para que se coloquen los francotiradores, pasillos interiores o varios pisos y alturas. Medal of Honor es conflicto contemporáneo y eso implica a muchas grandes naciones participando en guerras caóticas en diversos puntos del planeta. El ritmo es intenso, y habrá que asestar bastantes tiros para abatir a los bien protegidos contrincantes, con mucho equipo a su disposición para reforzarse. Sobre esto, la vida se autorregenera pero tarda más de lo habitual en el género de los FPS actuales, unos 20 segundos en pasar de crítica a estable, y mostrada en pantalla con marcas como las gafas rotas –en caso de tenerlas equipadas- o molestas manchas de sangre que obstaculizan la visión clara.



Elegir bien el armamento con el que se entra a combate será en Warfighter muy determinante, pues la mayoría de las misiones son dinámicas y no se sabrá del todo qué tendremos que hacer en todo momento. Esto es, estarán los modos de juego típicos, pero también habrá enfrentamientos calcados de conflictos reales actuales donde los objetivos van más allá que acabar con el bando rival. Aquí cobran especial protagonismo las clases especializadas en manipulación de artefactos o reconocimiento, y no solo el armamento que se equipen y cómo lo modifiquen, sino también los objetos y herramientas, o armas de apoyo como minas y aviones teledirigidos armados. La doble mirilla, para lejos y para cerca, también está en muchas armas de las ya presentadas hoy. Los puntos de experiencia que se van obteniendo con las bajas se pueden gastar ingame en diversas herramientas más, o munición, o compartirlos con otros aliados incluso si es la habilidad de ese ejército. De esta forma, las partidas pueden girar mucho a lo largo de su transcurso.

Frostbite 2 en nuevo ángulo
La destrucción de Battlefield 3 no parece estar presente en el multijugador de este nuevo Medal of Honor aunque sus desarrolladores hayan usado el mismo engine que utilizó el año pasado EA DICE, el polifacético Frostbite 2. Ahora bien, la potencia técnica en general de este motor gráfico vuelve a quedar de manifiesto al mover de una forma tan sólida semejante nivel de detalle, texturas de alta resolución, visibilidad en horizonte, animaciones… Ya en multijugador Warfighter es una maravilla, y mucho más espectacular aún –lógicamente- en la Campaña singleplayer. El sonido, la otra gran virtud de esta tecnología, aturde con cada disparo o fogonazo de granadas y explosiones. Los gritos de los soldados y hasta los pasos se marcan en la experiencia sonora afectando incluso a la jugabilidad, delatando posiciones fácilmente si prestamos atención y jugamos con unos buenos cascos 7.1 como EA nos ha dejado probar.



¿Call of Duty killer?
No cabe duda de que lo intenta con buenas armas, y en su faceta multijugador parece ser que incluirá las suficientes ideas como para llevar aún más lejos los FPS online. Poderío técnico a cargo del motor gráfico propio de EA al que tanto beneficio está sacando y una mirada atentísima al feedback de la comunidad de jugadores del anterior Medal of Honor permiten a Danger Close crear una experiencia como ésta que hemos probado, muy digna y con nuevas preocupaciones y opciones para el jugador.  Si su Campaña ya sorprendió por el espectáculo bélico que ponía en pantalla, el multi parece no quedarse atrás. En una guerra de hoy no todo son tiros, por tanto en Warfighter tampoco, el único capaz de capturar el drama de los conflictos como nunca antes –según reza uno de sus eslóganes-. Esperamos que sepa disparar como promete.

Medal of Honor WarFighter

Te pondrás en la piel de los militares de élite estadounidenses y vivirás en primera persona misiones basadas en situaciones reales de soldados de guerra. El modo single player te muestra zonas de conflicto armado reales y el modo multiplayer incluye operadores Tier 1 internacionales.

Medal of Honor WarFighter