El pirata maldito de Amalur

Martín Iraola

The Legend of Dead Kel es el primer contenido descargable de Kingdoms of Amalur y nos ha sorprendido gracias a la cantidad y calidad de de su oferta, ofrenciendo un amplio contenido y algunas sorpresas que entusiasmarán a los que disfrutaron del juego de Big Huge Games.

Hay expansiones y expansiones. Unos sacan una misión de 50 minutos, más o menos, junto a un nuevo personaje, y no tienen reparos en pedir 10 euros por él. Otros, por el mismo precio, sacan una expansión con una nueva y significativa porción de tierra, nuevo arco argumental, unos nuevos dominios que gobernar, entre cuatro y cinco de juego normal y bastantes más si se quiere completar del todo con logros y trofeos. Luego posiblemente los primeros vendan mucho más de su DLC, pero a fin de cuentas son los usuarios los que votan con sus carteras. Dejando críticas veladas al lado, lo primero que hay que decir de The Legend of Dead Kel es que dice mucho de la generosidad de Big Huge Games  y 38 Studios, y es lo que una auténtica expansión debería ser en cuanto a calidad y cantidad.

A partir del nivel 10, un jugador de Kingdoms of Amalur puede embarcarse en una aventura para llegar a la isla de Gallows End. En el viaje conocerá a la que es sin duda el mejor personaje que ha salido de Amalur: la capitán Brattigan, una mujer descocada e irresponsable que va de desastre en desastre con su barco y todos aquellos lo suficientemente locos o borrachos como para formar parte de su tripulación. Es cierto que a veces Kingdoms of Amalur peca de genérico en su ambiente, pero también tiene cosas frescas y personajes muy particulares, siendo Brattigan el mejor ejemplo hasta la fecha. Es una auténtica lástima que esta joya sólo haya quedado reservada para la expansión -e incluso en ella su actuación es demasiado limitada para lo que nos gustaría dada su paraticular y divertida personalidad-.

Una vez que se llega a Gallows End se puede apreciar que el lugar es enorme y tiene un tamaño similar a algunas de las zonas continentales. Está repleto de cuevas y mazmorras, con una gran ambientación marítima que lo impregna todo, hay nuevos tipos de monstruos e incluso una pequeña sociedad formada por supervivientes de naufragios. La historia principal girará en torno al personaje que da nombre al juego: Dead Kel, un pirata no muerto y su horda de cadáveres, que han sembrado el terror en las aguas de Amalur durante años sin poder ser nunca desafiado. Pero dado que nuestro héroe posee el poder de “segar” los destinos de aquellos que se cruzan en su camino, es el candidato perfecto para acabar con la inmortalidad del pirata y de paso adquirir algunos objetos poderosos e incluso una nueva y significativa propiedad.

Sobre la aventura en sí, no hay mucho que decir. Dead Kel no aporta mucho a la historia o a Amalur en general, pero su historia nos llevará unas cuantas horas extra de hacer lo que Reckoning permite hacer mejor: luchar contra todo tipo de criaturas de forma rápida, directa y brutal. Se han añadido algunos nuevos tipos de monstruos y algunas variedades nuevas de las ya existentes, dando un poco de variedad a aquellos que ya lleguen desde una partida avanzada. A nivel de dificultad, sigue teniendo los mismos problemas que ya tenía Amalur, puede llegar a ser un juego bastante fácil con las tácticas adecuadas, y además aporta poco o nada en cuanto a desarrollo de personaje, ya que no altera el límite de nivel o incluye nuevas habilidades. Los que disfrutaron del juego principal lo seguirán haciendo con la expansión, pues es una extensión natural de lo visto hasta ahora, sólo hay que tener en mente que no altera lo que es el núcleo del juego.

Una de las mayores y mejores navedades que incorpora Dead Kel es la nueva propiedad que el jugador puede adquirir: Gravehal Keep. Gravehal es una enorme fortaleza de la que puedes hacerte amo y señor, controlando sus múltiples recursos y disfrutando de lo que tiene que ofrecer, que es mucho más que cuatro paredes a las que llamar hogar. Aparte de su enorme tamaño y amplias salas, este lugar permite además sentirse como el “señor del castillo”, con sirvientes y todo, cada uno con una función, una historia y una personalidad e incluso pueden ofrecer misiones secundarias. El lugar está infestado de monstruos, pero una vez que vayas limpiándolo, podrás reclamar sus diferentes estancias y beneficiarte de sus instalaciones. Hay cosas como establos en los que podrás domesticar monstruos y lograr beneficios en combate -criar arañas permite ganar resistencias al veneno por ejemplo-. Es un lugar muy especial, con mucho que hacer y descubrir, definitivamente la mejor residencia del juego y una muy buena excusa para hacerse con la expansión.

En total, varias horas de contenido principal y algunas más de secundarios, nuevos logros, nuevos enemigos, nuevas armas y armaduras -algunas realmente espectaculares-. A todo hay que sumar una porción de tierra equivalente al 15% de la disponible en todo el juego original, y además la que es sin duda la propiedad más espectacular, completa e interesante que se ha visto, para que el jugador pueda sentirse como todo un señor. Todo eso por 10 euros o 800 puntos MS, es algo que dice mucho de sus responsables y que muestra cómo el DLC puede ser realmente un elemento para dar valor añadido a un juego y no un mero sacacuartos. La expansión no resuelve ninguno de los problemas fundamentales de Reckoning ni añade algo que vaya a reactivar las ganas de aquellos ya aburridos de jugar, pero si alguien se ha quedado con ganas de más de esta particular fórmula de Big Huge Games, Dead Kel tiene una más que recomendable aventura que ofrecer.

Kingdoms of Amalur: Reckoning

Nuevo RPG creado por el artista Todd McFarlane, el escritor R.A. Salvatore y el diseñador de Oblivion Ken Rolston

Kingdoms of Amalur: Reckoning