Solatorobo: Red the Hunter
Solatorobo: Red the Hunter
Carátula de Solatorobo: Red the Hunter
  • 8

    Meristation

Rol canino

Javi Andrés javi__andres

Solatorobo: Red the Hunted es uno de los últimos regalos de Nintendo DS. J-RPG, acción, plataformas, puzles y conducción en un mundo inmenso, libre y lleno de color y trazados de manga poblado de perros y gatos con intereses enfrentados. Una de las mejores aventuras portátiles de este año.

Justo cuando creíamos que empezaba la etapa más fuerte del ocaso de Nintendo DS, Bandai Namco nos ha brindado una grata sorpresa con Solatorobo: Red the Hunter. El juego a cargo de CyberConnect2, que llega sin hacer el más mínimo ruido pero que guarda un potencial inesperado dentro de sí, es una agradable y colorida mezcla de géneros enmarcada en una historia digna de los mejores juegos de rol de japonés. Entrañable y diáfano en todas sus concepciones, esta nueva obra venida desde Japón y el estudio de los Naruto Shippuden quizá llegue un poco tarde pero sirve perfectamente como uno de los últimos tesoros de la plataforma, no precisamente sobrada de aventuras enormes y duraderas en estos días donde Nintendo 3DS acapara todo el protagonismo. Os contamos qué encantos guarda el título y por qué pensamos que sirve de cierre a una etapa formidable vivida por la consola portátil que incorporó por primera vez pantalla táctil.

En un universo imaginario dominado por animales domésticos, perros y gatos, donde conviven varios pueblos, costumbres y tradiciones, un mal absoluto acaba de desatarse. El mundo de Solatorobo es un cúmulo de islas flotantes, cada una procedente de un elemento, como el agua, la luz, el viento o el fuego, y una enorme criatura ha despertado derribando todo lo que encuentra a su paso. Nosotros encarnaremos a Red, un can cazarrecompensas montado en un robot que se ve inmerso en una misión épica por salvar su mundo desde que conoce a Elh, un chico misterioso que estuvo a punto de morir en un accidente aéreo. Junto a Chocolat (la adorable hermana del protagonista y absoluta acompañante del jugador durante toda la partida, los tres héroes tendrán que recopilar objetos sagrados, hablar con personalidades y enfrentarse a pueblos enteros para proteger este mundo de ensueño, color y altos vuelos, pues las naves, aviones, robots planeadores o alas deltas tienen un peso vital en esta aventura, empezando por que son el medio de transporte que nos dejará viajar libremente de unas islas suspendidas en el cielo a otras.

Red y Chocolat iban a robar de una aeronave korvaz -una de las razas de este mundo- unos documentos que necesitaba un cliente. Sin esperarlo, encuentran un medallón que se activa por error, invocando a la gigantesca criatura capaz de acabar con ciudades enteras de un zarpazo. La nave de crucero korvaz es la primera en sucumbir a los ataques del aún misterioso coloso, y en este accidente está a punto de perecer Elh, el chico que servirá de nexo narrativo para llevar a los dos primeros personajes a un plano más trascendental y arrancar la historia de Solatorobo. Es un argumento clásico con personajes muy clichés del rol japonés, pero funciona perfectamente y logra un aire fresco y distinto envolviéndolos de animales, razas y actuaciones bastante más maduras a las que estamos acostumbrados en los juegos del género procedentes de oriente.

En su viaje, Red tendrá que enfrentarse a todo tipo de situaciones, y por supuesto no perder de vista las agencias de misiones de cada ciudad, donde ir recolectando Anillos, la moneda del universo Solatorobo, vital para las tiendas, el combustible de la nave u otras exigencias de la trama. Como cazarrecompensas, los hermanos protagonistas deberán atender la historia principal mientras se alistan en encargos secundarios, ofrecidos por estas agencias de misiones o personajes NPC que abarrotan las ciudades. Todo está lleno de vida y el trascurso del tiempo sigue en un mundo que, pese a estar amenazado, no frena su día a día. Acabar la aventura principal nos llevará unas 17 o 20 horas, pero el gran elenco de trabajos y quests adicionales que aceptar llegan a colocar su duración en casi las 30 horas. Una cifra genial para un juego portátil y bastante divertido y adictivo.

La nave Amosdeus es la piedra angular de todo el juego, el centro de operaciones de los personajes y desde donde decidiremos en todo momento qué ruta tomar, cómo personalizar a nuestros robots o qué objetos emplear. Los diez pueblos del mundo de Solatorobo más algunas localizaciones adicionales, como la Nave de los ombates, están en todo momento abiertos para que el jugador los visite, compre en sus tiendas, abra nuevas rutas o busque más misiones secundarias. El juego nos va dejando más y más libertad a medida que avanzamos, aunque las primeras cinco horas se hacen algo más pesadas por la cantidad de diálogos y aparente linealidad que hay en todo momento. Y es que el abuso de las conversaciones sí que empaña en cierta medida la calidad final de Solatorobo, pues todo está explicado, cada paso será comentado por los personajes y la trama queda así muy, muy masticada, haciendo mucho más lento el propio transucrrir del juego, ya que estos diálogos no se pueden saltar y habrá que ir todo el tiempo pulsando A para despejar cada frase expuesta.

Puesto que las máquinas de combate y los robots -pequeños mechas- son elementos de absoluta importancia también en Solatorobo, su personalización y elección marcará cada enfrentamiento que disputemos. Red puede bajarse y subirse libremente a su mecánico compañero, Dahak, con solo pulsar el botón Y de la Nintendo DS. Una vez en el suelo, el personaje puede paralizar enemigos y explorar partes que con el robot le eran innaccesibles. De hecho, muchísimos puzles utiulizan estas mecánicas de, por ejemplo, obligarnos a bajar del robot, explorar y activar una palanca, abrir una puerta con ello y ya poder pasar con el armatoste por allí. Montado en el pequeño mecha, Red puede empujar cajas, coger objetos y arrojarlos, o enfrentarse a enemigos. Es imposible el combate bajados del robot, lo que hará que prácticamente todo el tiempo estemos sobre este extraño -porque es extraño- amasijo de hierros de colores.

El combate, frecuente en el juego pero sin abusos, es muy sencillo y de dificultad bastante baja, lamentablemente. Solo tendremos que acercarnos a los rivales en los momentos justos, cogerlos con el botón A pulsado repetidamente, y arrojarlos contra el suelo, paredes, explosivos u otros enemigos. Esto se va haciendo más complejo poco a poco, con combos, lanzamientos y recogidas desde el aire, etc. pero nunca se hace lo suficientemente difícil como para ser un verdadero reto. Red además tiene tantas porciones de vida en su barra de vitalidad, que será difícil que nos maten, aunque algún jefe final puede lograrlo. Esta mecánica de coger y arrojar sirve también con cajas, bloques, otros personajes... Solatorobo es sinónimo de acción basada en mover objetos o personajes, y nuestro mecha tiene como principal arma sus enormes brazos capaces de levantar cualquier cosa y de cualquier tamaño.

La subida de nivel y el equipo, inventario y personalización son parámetros esenciales en todo RPG y este juego no los ignora. En un panel cuadriculado que ir destapando con cristales especiales que encontraremos diseminados por el mundo, nuestro robot puede equiparse accesorios que incrementen su potencia, ataque, movilidad o resistencia. Estas piezas se pueden comprar a los mercaderes, en las tiendas, o nos las regalarán algunos personajes. Poco a poco iremos definiendo nuestro mecha, que cada vez será más poderoso y aprenderá distintas habilidades y combinaciones de ataque nuevas. Red como tal también sube de nivel, y con ello se aumentan sus estadísticas de personaje. Los objetos que vayamos encontrando van desde items que rellenan la vida hasta teletransportadores o turbos para el mecha, pues hay momentos en los que tendremos que desplazarnos con él por el cielo, de unos islotes a otros combatiendo a enemigos aéreos. Variedad en toda su esencia.

El mecha y Red a pie también saltan. El título introduce algunas zonas de plataformas y hasta combates en los que tendremos que saltar y movernos por espacios con caídas al vacío si no estamos pendientes a los saltos, con el botón B. Este componente da al juego mucha más variedad y dinamismo, y lo hace muy poco estático en cuanto a la acción. Iremos avanzando por los pueblos y mazmorras y encontraremos enemigos, a los que tendremos casi siempre que derribar en su totalidad para abrir una puerta o accionar un interruptor. La exploración también es otro favot rvital en esta mecánica de juego, hay muchas zonas, caminos y puertas, y tendremos que explorar bien cada escenario si queremos llegar hasta el final o incluso obtener premios importantes bien escondidos. La pantalla superior de la DS sirve de claro y esquemático mapa, donde se nos marca en todo momento dónde tenemos que ir y dónde estamos.

El juego se desarrolla totalmente en la pantalla inferior, la táctil, pero no por ello tiene implementación para este control con el dedo directamente sobre la pantalla. Solatorobo bien podría haber sido un juego de PSP, pues no tiene ninguna opción de manejo táctil. Al comenzar una partida, la DSi nos propondrá hacernos una foto para marcar nuestro juego, pero es solo una curiosidad. De la misma forma, hay solo un slot de partida en cada tarjeta de juego, por lo que será imposible tener varios archivos guardados o que varias personas jueguen en una misma DS cada uno a su partida. Un error inexplicable que en muchas casas dará problemas y no había costado nada evitar.

Además del modo aventura, Solatorobo: Red the Hunter tiene un modo Gran Prix aéreo para hasta cuatro jugadores, cada uno con una tarjeta de juego en su Nintendo DS y solo en red local. Esta modalidad de juego también aparece durante la aventura y de hecho correremos en los circuitos en los que tendremos que ganar en la modalidad principal. Con aviones de carreras especialmente preparados, el título nos propone carreras por tubos aéreos y decenas de obstáculos, curvas y cambios de rasante en los que terminar en primera posición adelantando y atacando con varias armas a los rivales, al estilo Mario Kart pero de aviones, y con un control algo más tosco y complejo, claro está. Tendremos el clásico turbo, el misil perseguidor, el escudo o la bomba de humo que frena a todos los contrincantes listos para recoger en cajas voladoras. También tendremos una barra de turbo que rellenar con burbujas y activar con B. Son competiciones emocionantes y relativamente variadas, aunque no tan divertidas como otros juegos completamente dedicados a este género.

Y llegando a uno de los aspectos que más nos ha gustado de Solatorobo, es momento de hablar de su sobresaliente calidad técnica, apoyada sobre todo en un limpísimo apartado artístico sin grietas. El ilustrador de mangas y animes Nobutero Yuki ha sido el encargado de dar a CyberConnect2 estos personajes de fábula, bastante tradicionales en su estética y personalidad pero que funcionan a la perfección. Los mundos de Solatorobo son obra de un equipo de artistas del propio estudio, y desde  luego han logrado dar lo mejor de sí mismo, con ciudades inolvidables, llenas de color, arquitectura sugerente, callejuelas, ríos y mercados que quedarán grabados en la mente del jugador. Como las melodías del juego, empezando por el tema principal de openning, magistrales. No podemos decir lo mismo de las voces, que en nuestra versión hablan francés y solo una o dos palabras por personaje antes de cada intervención, expresiones básicas como una exclamación o un saludo. Los efectos de sonido son bastante simplones y repetitivos, no destacan como la música pero tampoco funcionan mal.

Gráficamente Solatorobo luce un nivel bastante alto, uno de los mejores de los últimos juegos de Nintendo DS. Entremezclando bocetos bidimensionales de pleno dibujo animado con entornos y personajes completamente tridimensionales, el título logra una cohesión sin ingual, pese a mezclar descaradamente los dos tipos de gráficos. Los diálogos, excesivamente frecuentes, solo muestran a los personajes con alguna expresión facial, lo que los hace también más pesados. Cada zona de cada mapa utiliza un ángulo de cámara, casi siempre estático y bastante vistoso, buscando recrear en pantalla una joya pictórica como las que verdaderamente cosnigue. Es un juego precioso, colorido e inolvidable en este sentido.

LO MEJOR

  • Diseño artístico, gráficos y sonido. Memorable.
  • Es muy largo y variado, rara vez aburre o decae su propuesta.
  • La historia, digna de un buen anime, y que va ganando epicidad a medida que avanzamos.

LO PEOR

  • Tanto diálogo lo hace más lento y pesado de lo que en realidad es.Personajes clásicos, con los clichés habituales del J
  • RPG.Los combates, fáciles y bastante simples en mecánica.

CONCLUSIÓN

Solatorobo: Red the Hunted es una de las últimas grandes bazas de Nintendo DS antes de dejar paso completo a su sucesora, 3DS. El juego es totalmente recomendable, enorme y refinado en la mayoría de sus aspectos. Gráficamente soberbio y con una variedad digna de las mejores producciones, los japoneses de CyberConnect2 han dado en el clavo de cómo hacer un RPG inolvidable que sepa abrirse camino por sí mismo pese a no tener un nombre reconocible o atractivo. Solatorobo es un ejemplo de producto bien terminado y original, alejado del estancamiento que está lastrando al J-RPG en los últimos años. Aunque no por ello es un juego perfecto, algunos errores como la abundancia extrema de diálogos o la simplicidad de sus combates lo dejan en una obra notable, que no alcanza la excelencia. Estos perros y gatos llegados por sorpresa y con tantísima propuesta jugable han sabido hacerse para nosotros totalmente apetecibles. Que nadie se los pierda. [image|nid=1154996|align=|preset=inline] Diseño artístico, gráficos y sonido. Memorable. Es muy largo y variado, rara vez aburre o decae su propuesta. La historia, digna de un buen anime, y que va ganando epicidad a medida que avanzamos.

8

Muy bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.