Los Mejores Finales

Todos los juegos tienen como objetivo único que lleguemos hasta el final, donde nos espera una escena que debería colmar todas nuestras ambiciones durante la aventura. Repasamos algunos de los finales más satisfactorios de la historia de los videojuegos.

Nota: el presente artículo está compuesto por texto y vídeos. El texto está libre de destripes, aunque los vídeos son directamente los finales de los juegos comentados, para que aquellos que así lo deseen puedan ver la secuencia sobre la que se habla.

Llegar a terminar un juego es una experiencia realmente satisfactoria y que no todos los títulos, por circunstancias de su género, pueden ofrecer. Son muchos los motivos por los que llegar al final es tan agradable y memorable para el jugador, desde la satisfacción de haber conseguido superar todas las dificultades hasta llegar a la conclusión, hasta el ver cuál será el destino de los personajes con los que hemos compartido un importante número de horas de juego. Sea cual sea el motivo, todo juego que entra en nuestro sistema de juego preferido comparte ese objetivo último de llegar a ver todos sus secretos expuestos y conseguir descubrir ese clímax de la experiencia que nos absorberá durante horas.

Y finales los hay de todo tipo, desde sencillas pantallas de texto que nos dan las gracias por jugar hasta extensísimas secuencias de vídeo que parecen dignas de la mejor producción de Hollywood. Precisamente esa gran variedad de posibilidades para representar lo que es el momento final del juego provoca que no siempre quedemos satisfechos con el resultado presentado. Hay muchas aventuras épicas que se desinflan tanto en su desenlace que el sabor de boca acaba siendo agridulce, mientras que títulos más modestos pueden llegar a dejarnos un recuerdo imborrable si sus últimos instantes consiguen sobresalir por encima de la media. Obviamente, no faltan producciones que mantienen un ritmo narrativo impecable de principio a fin.

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De lo que no cabe duda es que todo final está intrínsecamente ligado al argumento del juego. Tal vez por eso, y por el gran calado que puede tener una secuencia final inolvidable entre el público, cada vez más todos los juegos tienen algún argumento, por mucho que pueda parecer una simple excusa para encauzar el ritmo de la aventura principal. Atrás quedaron ya las clásicas pantallas de 'Thanks for playing', los fondos negros con texto, las secuencias estáticas con un par de guiños al usuario y poco más: a día de hoy, son muchísimos los juegos, aunque su género sea deportivo, que intentan ofrecer una historia que acabe desembocando en un final que deje huella en el usuario y que ayude a expandir su legado más allá de los títulos de crédito.

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Es por eso que hoy queremos rendir homenaje a algunos de los finales más satisfactorios de la historia de los videojuegos, destacando así la importancia que estas secuencias suelen tener dentro de la producción. Como es lógico, por limitaciones de espacio, solo destacaremos una pequeña selección de finales que marcaron época, aún cuando son muchos más los que se podrían llegar a nombrar. Destacar antes de nada que, aunque intentaremos que el texto tenga el menor número de destripes posibles, es posible que alguna sorpresa se acabe desvelando, por la mera naturaleza del artículo. Dicho esto, comencemos a recordar esas secuencias que nos ayudaron a hacer de algunos juegos una experiencia aún más inolvidable.

20.- Mafia
Illusion Softworks; PlayStation 2, Xbox, PC (2002)

La épica historia de Tommy Angelo nos transporta a las calles de la ciudad ficticia de Lost Heaven, en plenos años 30. Nuestro protagonista, taxista de profesión, se ve involucrado en una huída de la mafia y, debido a su buen hacer, le ofrecen un trabajo a las órdenes de la familia Salieri. Reticente al principio, acaba aceptando la oferta de un trabajo en el que podría conseguir mucho dinero por la vía rápida y sencilla. Viviremos así ocho años de la vida de Tommy, desde sus inicios hasta que una cadena de acontecimientos le obligan a tomar decisiones drásticas que pueden ir contra los intereses de aquellos que lo protegían hasta ese momento. Todo esto, narrado de forma exquisita por el propio Tommy a un policía en un presente que es el punto al que nos iremos acercando a medida que avance la aventura.

Tras haber pasado abundantes horas con Tommy y haber sido parte de él, viendo sus orígenes humildes, sus decisiones controvertidas y, en definitiva, llegando a desarrollar lazos afectivos con él, llegar al final es una satisfacción personal similar a la que el propio personaje debería haber sentido. Sin embargo, la última secuencia del juego guarda muchas sorpresas en su interior, teñidas de moraleja y con algún que otro toque de jugar con los sentimientos del usuario, que dejan un gran sabor de boca pese al gran impacto que supone. Un final con mucho sentido, cuidado hasta el más mínimo detalle y que, hasta cierto punto, se antoja el único posible para la historia que hemos vivido hasta ese momento, que destaca por ser uno de los más emotivos e intensos de la historia de los videojuegos.

19.- PlaneScape Torment
Black Isle Studios; PC (1999)

Es difícil hablar del final de Planescape: Torment, y  mucho más hacer ver su importancia, a alguien que no lo haya jugado. Sólo después de un número considerable de horas, siendo testigos de las maravillas y miserias de los planos, luchando contra criaturas que desafían la imaginación y buceando en el puzle que es el protagonista, es cuando las palabras del Hombre sin Nombre resuenan con una fuerza que muy pocas obras pueden igualar, ya sean juegos, películas o libros. Ver ese final y leer esas palabras no tienen el mismo impacto sin el bagaje del viaje previo, porque la única razón de esas palabras es la de poner un fin a ese mismo viaje, la de aceptar un destino que ya estaba escrito.

El final de Torment tiene dos caras. Por un lado es trágico, la victoria final se paga muy cara, la recompensa por los esfuerzos es desoladora y el desenlace es digno de una tragedia griega, de esas en las que los dioses recuerdan a los mortales que no son dueños de su destino. Pero la otra cara es liberadora, habla de cómo incluso el condenado sigue teniendo derecho a soñar con la rendención, de la importancia suprema de creer en algo y de cómo nunca es demasiado tarde para cambiar. Sólo hay que encontrar la respuesta a la pregunta: ¿qué puede cambiar la naturaleza del hombre?

18.- System Shock 2
Irrational Games; PC (1999)

System Shock 2 es uno de los juegos que más injustamente pasaron desapercibidos a finales de los 90. En esta epopeya futurista, nos encontramos en el año 2114, a bordo de la nave militar Rickenbacker. Durante su travesía, la nave recibe un mensaje de auxilio y acude a la llamada, recogiendo unos huevos que la tripulación lleva al interior de la nave. Sin embargo, estos huevos acaban infectando a los humanos bajo las órdenes de SHODAN, la inteligencia artificial a la que ya habíamos tenido que enfrentarnos en el juego original. Es así como nuestro protagonista, el soldado G65434-2, se ve obligado a luchar por su supervivencia una vez más, debiendo acabar con sus antiguos compañeros y enfrentarse a una vieja enemiga.

Estamos ante uno de esos juegos que destilan narrativa a través de todos y cada uno de sus poros, que no desperdician ni una sombra ni una textura en algo que no sea transmitirle al usuario una narrativa orgánica en la que nos sintamos parte intrínseca de los acontecimientos. Sin duda, cuando esto se lleva a cabo con maestría y buen hacer, el resultado final acaba siendo una secuencia en la que se plasma con acierto todo aquello que el usuario ansiaba y esperaba ver tras haber superado infinidad de vicisitudes durante la aventura. De hecho, y eso es posiblemente lo más interesante del final de System Shock 2, el juego conoce y sabe bien qué espera el usuario, y juega con él en varias ocasiones llevándole a falsos engaños y desarrollando incertidumbre y duda en el superviviente de una aventura larga y compleja.

17.- God of War
SCE Studios Santa Monica; PlayStation 2 (2005)

Siguiendo la estela de las películas más tradicionales, God of War nos sitúa en un tiempo mitológico, de dioses, criaturas del infierno y magia. Un tiempo en el que un simple guerrero espartano, de nombre Kratos, se convierte en la marioneta de los dioses del Olimpo griego en el campo de batalla. Tras haber vendido su alma a cambio de evitar la muerte, Kratos actúa de forma mecánica hasta que, a lo largo de sus aventuras, empieza a ser consciente de los tejemanejes de sus adorados superiores en las sombras. Descubriendo importantes secretos sobre su pasado y el papel que juega en los planes de los dioses, Kratos decide volverse contra aquellos que le habían dado y quitado todo para hacerles pagar por todo cuanto habían hecho contra su voluntad.

En el desenlace de la aventura, Kratos se enfrentará a dioses, se hará con artefactos mitológicos y comprenderá completamente un pasado que ya tenía casi olvidado. Todo ello en una sucesión tan rápida que puede resultar sobrecogedora para el espectador, igual que estas revelaciones podrían haber dejado anonadado al personaje, marcando un ritmo narrativo tan excelente, con escenas perfectamente medidas, que no podremos apartar la mirada de la pantalla mientras Kratos ve cómo se le niega lo que él consideraba el único desenlace posible. Condenado a vivir con un don que no quería y en un sufrimiento casi constante, Kratos se despide hasta la segunda entrega con su alma atormentada y el jugador impresionado por la intensa sucesión de acontecimientos del final del juego.

16.- Kingdom Hearts
Squaresoft; PlayStation 2 (2002)

El experimento de Squaresoft al fusionar los mundos Disney con los de Final Fantasy fue tan exitoso que a día de hoy es una de las franquicias más prolíficas de la compañía nipona y de las más queridas por los usuarios de todo el mundo. No en vano, la fórmula es válida para todo tipo de jugador, independientemente de su edad, ya que si por algo se caracteriza Disney es por haber sido capaz de crear un puñado de personajes y películas atemporales y con una importante dosis de carisma. Kingdom Hearts nos cuenta cómo todos los mundos están sufriendo los efectos de la oscuridad y desapareciendo o mezclándose, con resultados nefastos en muchos de los casos. El único que parece que podrá poner fin a esta situación tan desastrosa es Sora, el portador de la mágica (y de origen todavía por explicar) llave-espada.

Acompañado por Donald y Goofy, Sora partirá en un viaje en pos de salvar a sus amigos Riku y Kairi, de su mundo de origen, mientras salvan a diversos mundos de su desaparición inevitable. El ritmo narrativo del juego, que combina historias que ya todos conocemos (Alicia en el país de las maravillas, Aladdin, Pesadilla antes de Navidad…) con los elementos propios de la historia del juego, está tan bien medido y estudiado que, al llegar a los compases finales, donde se condensa el grueso narrativo propio de la aventura, el usuario se siente parte de uno de esos mundos conectados entre sí y comprende las motivaciones de prácticamente todos los personajes de la historia. Es por eso que la secuencia final, con una importante carga emotiva y sentimental, junto con la excelente canción Simple and Clean de Hikaru Utada, deja huella en el usuario.

15.- ICO
Team ICO; PlayStation 2 (2002)

La primera obra de Fumito Ueda sorprendió a propios y extraños cuando vio la luz en PlayStation 2. Tras pasar algo desapercibida la primera vez, la gran calidad de la producción provocó que tuviese lugar un segundo lanzamiento que permitiese que más gente tuviese la oportunidad de disfrutar de esta aventura, sobre todo tras la gran expansión de su leyenda gracias al tradicional boca a boca. ICO, de por sí, es un juego fundamentalmente de puzles, con algunas secuencias de acción que responden más que nada a intentos de defenderse mientras se siguen resolviendo los puzles propuestos en el escenario. Pero eso es solo la superficie, ya que por debajo todo el juego es un gran cuento, una narración completa en la que lo único que importa es el vínculo emocional entre los personajes, a los que se acaba uniendo el jugador.

El nombre del protagonista de esta historia es Ico, un niño con cuernos en la cabeza al que, acusado de estar maldito, la gente de su aldea lo abandona en un castillo perdido en una isla. Una vez allí, se encontrará con Yorda, una chica también cautiva en el castillo, y juntos intentarán escapar de su prisión aislada. Sin embargo, las sombras empezarán a atacarles, comandadas por la Reina, quien tiene un interés especial en que Yorda no abandone las ruinas del castillo. Toda una odisea cargada de emociones y sentimientos cuya recompensa final es una secuencia de diez minutos realmente emotiva y con alguna que otra sorpresa final. Una bella composición narrativa, visual y sonora (exquisita la canción que acompaña a los créditos) que logra que el usuario sienta que todo cuanto hizo mereció la pena.

14.- Shenmue
AM#2; Dreamcast (2000)

Puede parecer irónico hablar del 'final' de Shenmue, pero más allá de que la obra maestra de Yu Suzuki permanezca inconclusa, no se puede negar que las dos entregas que han salido hasta la fecha han sido capaces de ofrecer finales intensos e inolvidables, con mención especial al de la primera entrega. Ambientado en la Yokosuka de los años 80, Shenmue nos narra la historia de Ryo Hazuki, un joven que ve cómo matan a su padre ante sus propios ojos por culpa de unos espejos místicos que, según la leyenda, podrían desatar un poder capaz de destruir el mundo. Ajeno a las implicaciones de dicha historia y al motivo por el que su padre estaba involucrado con Lan Di, su asesino, Ryo solo tiene una cosa en mente: vengarse de la muerte de su progenitor, independientemente del precio que tenga que pagar para ello.

A lo largo de su aventura, Ryo se verá obligado a trabajar, a luchar por su supervivencia, a mejorar sus habilidades, a investigar en los bajos fondos de Dobuita, a hacer nuevos amigos y a proteger a los viejos. El exquisito grado de detalle y de realismo de la aventura permite que nos podamos sentir en la piel de Ryo Hazuki, viviendo el día a día como él y comprendiendo sus motivaciones, pero también desarrollando los mismos lazos afectivos que tiene el propio personaje con sus familiares y amigos. Es por eso que el final de la aventura es tan impactante, porque supone la culminación de una etapa en la vida de Ryo, una vida que hemos visto en el día a día y que llega a su fin cuando este se hace a la mar para buscar al asesino de su padre en China, debiendo dejar a la gente que quiere atrás para conocer nuevas caras que podemos ver en las secuencias pese a desconocer quiénes serán. Muchas incógnitas y momentos emotivos se suceden en una secuencia de gran belleza.

13.- Halo: Reach
Bungie; Xbox 360 (2010)

Halo es una de las franquicias estrella de Microsoft, y pese a que a nivel básico se trata de shooters en primera persona y estos suelen tacharse de ser demasiado directos y carecer de argumento, lo cierto es que el universo creado por Bungie y Microsoft Game Studios es muy amplio, cargado de momentos memorables de heroicidad. Se ha llegado a crear una mitología completa, con una historia, una línea temporal e incluso personajes que comparten un destino aún sin saberlo. Tras la historia del Jefe Maestro, se nos invitó a ponernos en la piel del escuadrón Noble, un grupo de supersoldados de élite que protagonizaron uno de los eventos más importantes y comentados durante el resto de entregas de la franquicia: la caída de Reach.

Tal vez sea por saber ya de antemano lo suficiente de este acontecimiento como para crear un vínculo directo con el protagonista (apodado Noble Seis) y los personajes que lo acompañan en esta aventura, pero la tensión dramática se respira desde el primer instante del juego y se expande con maestría hasta el final, con una secuencia que alude a la épica, a las grandes gestas y, al mismo tiempo, honra el pasado y nos invita a recapacitar sobre el sentido de la guerra y la crueldad del campo de batalla. Todo ello en un pequeño baile coral en el que la exquisita elección musical eleva sobremanera la intensidad de nuestros últimos instantes sobre el planeta y logra ser el clímax perfecto no ya solo al título en cuestión, sino incluso a una franquicia que ya nos había dejado momentos imborrables.

12.- Grim Fandango
LucasArts; PC (1998)

Manny Calavera es, por derecho propio, uno de los personajes más carismáticos y queridos del mercado de los videojuegos. Injustamente desconocido en su época, la leyenda de este vendedor de paquetes de viajes en el Departamento de Muerte se agrandó a pasos agigantados con el paso de los años, convirtiéndose en un icono y elevando a Grim Fandango a la categoría de clásico. Una superproducción atípica para una aventura gráfica cargada de humor pero que los usuarios no olvidan, sobre todo por el gran nivel que mantiene durante todo momento el título, desde el principio hasta el final. Curiosamente, los últimos instantes del juego son de los más serios de la historia, pero tal vez por eso se antojan tan especiales e impactaron tanto en su momento.

La historia nos sitúa, como decimos, en el mundo de los muertos, donde Calavera trabaja arduamente pero sin demasiado éxito, ya que todos sus clientes son de bajo presupuesto. Es por eso que decide robarle un cliente a un compañero de trabajo, pero este error acabaría desencadenando una serie de sucesos cuyo desenlace no dejaría a nadie indiferente. Una mezcla de momentos humorísticos pero dentro de un ambiente digno de las mejores películas clásicas, Grim Fandango consigue dejarnos momentos tan inolvidables que la convierten en una de las obras más recordadas de Tim Schafer.

11.- Monkey Island 2
LucasArts; PC (1991)

Las aventuras gráficas suelen destacar, fundamentalmente, por su gran carga argumental, pero muy pocas han tenido la capacidad de Monkey Island 2 para, llegados al final, sorprendernos y dejarnos con una mezcla de alegría y estupefacción en la cara. Ambientado varios meses después del título original, Monkey Island 2 nos presenta de nuevo a Guybrush Threepwood, quien en esta ocasión está buscando un tesoro pero su viejo enemigo LeChuck empezará a perseguirle con la intención de matarle. Siguiendo la tradición de la franquicia, lo que nos esperan son infinidad de puzles y pruebas de ingenio, a cual más surrealista, cargados de humor y frases inolvidables.

A diferencia de otros finales, el de Monkey Island 2 no es memorable por su alto contenido emotivo, nostálgico, intensidad épica o sentimental; es recordado por su aleatoriedad, su alta capacidad de sorpresa, de arrancarnos una risa a la par que nos deja desconcertados, de dejarnos desubicados y con tal cantidad de preguntas en mente que parece casi una utopía llegar a darle sentido a algo que, a la larga, acabábamos aceptando como una situación absurda más dentro de un juego que destaca por sus abundantes momentos cargados de risas sin sentido. Hay pocos, muy pocos finales, que hayan conseguido impactar tanto como lo hizo este de Monkey Island en su momento, e incluso a día de hoy consigue sorprender a quienes llegan al final de la aventura todavía desconocedores de lo que les espera antes de los créditos.

10.- Silent Hill 2
KCE Tokyo; PlayStation 2, Xbox, PC (2001)

Es un juego habitual en prácticamente todas las listas que se hagan, dado que se trata de uno de los mejores videojuegos que se hayan creado. Es más, es uno de los pocos juegos privilegiados que, con el paso de los años, en vez de perder calidad va mejorando, como el buen vino. Una de las principales bazas que tiene Silent Hill 2 para ser tan recordado y valorado es su argumento, cargado de sorpresas, intenso, inesperado, que se conjuga a la perfección con una excelente ambientación y diseño artístico. Como gran aventura basada en el argumento (complejo, enrevesado, exigente e inesperado) que es, correría el riesgo de no dar la talla en los compases finales de la aventura, pero nada más lejos de la realidad: es en esos momentos cuando la obra de Konami da lo mejor de sí misma.

Cabría preguntarse cuál de los diversos finales de Silent Hill 2 es el mejor, pero es que todos son igual de impactantes, ya sea desde el punto de vista de la emotividad, la tensión y el llenar la cabeza del usuario de preguntas, dudas y arrepentimientos varios, como desde el punto de vista de lo inesperado, de la risa asegurada, del buen humor y la autoparodia. James Sunderland se adentra en Silent Hill porque recibió una carta de su esposa, supuestamente muerta, pero las sorpresas que le esperan en el pueblo son tan inesperadas como cualquiera de los finales. Aunque hay uno considerado como 'bueno', que consigue convertirse en el epílogo ideal, ninguno de los demás tiene desperdicio tampoco.

9.- Shadow of the Colossus
Team ICO; PlayStation 2 (2006)

La segunda obra de Fumito Ueda consiguió impactar tanto a los jugadores como la primera, es posible que incluso más. En un principio podría parecer un juego muy sencillo, en el que el personaje principal, Wander, lleva a una mujer, Mono, a un templo con la esperanza de revivirla. Tal y como le prometen unas figuras con aspecto de sombra, su objetivo será, acompañado de su caballo Agro, el de derrotar a una serie de colosos, gigantescas criaturas de gran poder, que habitan en la tierra prohibida. En dicha tarea nos sumergiremos e invertiremos abundantes horas, con una escasa evolución del argumento más allá de esas pequeñas pinceladas que nos muestran al principio de la aventura, pero todo irá sumando de cara a los momentos finales del juego.

Serán casi treinta minutos los que nos esperan al completar nuestra misión, con alguna sección jugable intermedia, en los que asistiremos al complejo desarrollo del argumento, con una elevadísima carga dramática y dándole sentido a todo lo que hicimos y comprendiendo los errores que cometimos y los aspectos en los que estuvimos equivocados desde el principio. Pero también está cargado de belleza y de esperanza, una vez más con una composición visual y sonora que es la envidia de otros títulos que intentaron emular el espectáculo de Shadow of the Colossus sin éxito. Una obra maestra en todos sus aspectos que alcanza en su final unas cotas de calidad argumental y narrativa inimaginables durante muchas fases del juego.

8.- Final Fantasy VII
Squaresoft; PlayStation (1997)

A la franquicia estrella de Squaresoft, esa que salvó a la compañía de la quiebra y la llevó a convertirse en la gran desarrolladora de videojuegos de gran presupuesto que es a día de hoy, le costó muchísimo llegar a hacerse un hueco en el mercado occidental, sobre todo en Europa. Pero Final Fantasy VII logró lo que parecía imposible: no solo llegar a un público que desconocía el género del RPG japonés, sino además hacerlo arrasando en ventas e impulsando a la primera PlayStation en el mercado. Lejos del espectáculo gráfico o de una gran jugabilidad, el principal motivo del éxito fueron sus personajes inolvidables y un argumento cargado de sorpresas, giros, tensiones, iras, venganzas y emociones varias.

Es difícil que los usuarios consigan ponerse de acuerdo sobre qué Final Fantasy es el mejor, pero desde luego esta séptima entrega entra en casi todas las quinielas. La aventura de Cloud, Tifa, Aeris y compañía es bien conocida por cualquier amante de los videojuegos, e incluso algunos detalles de sus momentos finales son prácticamente de conocimiento general a día de hoy. No en vano, se trata de algunos giros argumentales inesperados que acaban llevándonos a una gran secuencia final cargada de acción y momentos de gran tensión, que supone la culminación de un gran viaje que ha marcado un antes y un después en las vidas de muchos jugadores. Estar a la altura de la producción en general era difícil, pero Final Fantasy VII consigue encandilar al usuario desde su primera escena hasta el épico final.

7.- Red Dead Redemption
Rockstar San Diego; PlayStation 3, Xbox 360 (2010)

Ningún juego hasta la fecha ha conseguido hacer tanta justicia al salvaje oeste como la obra de Rockstar. Red Dead Redemption nos invitaba a meternos en la piel de John Marston, un forajido al que han apartado de su mujer y su hijo por el gobierno y solo podrá recuperar a su familia si acaba con los demás miembros de su antigua banda. Una aventura en el sentido puro de la palabra, en un mundo abierto en el que deberemos desenvolvernos tal y como lo haría un hombre de la época, 1911, en pleno declive del tradicional oeste americano. La narrativa del juego está cargada de momentos intensos y con un buen puñado de situaciones inesperadas y alguna que otra sorpresa de guión, pero en todo momento se mantiene fidelidad a las grandes obras del cine del oeste.

Al ser un mundo abierto y tener tantas posibilidades de qué hacer y cuándo, para muchos es difícil determinar desde cuándo empezar a contar como el final del juego, pero lo cierto es que, independientemente de la secuencia final, los últimos compases son inolvidables. Tras superar un pequeño bache en el ritmo que sufre el juego, la aventura va cobrando intensidad de forma progresiva, sucediéndose secuencias de interés creciente y acabando en un año 1914 en el que seremos testigos de un desenlace que se aleja de lo que cabría esperar durante los primeros compases del juego. Pese a todo, la sensación de satisfacción y de haber conseguido llevar a cabo nuestro objetivo se ve potenciada tras una secuencia digna de las mejores películas de John Wayne.

6.- Star Wars: Caballeros de la Antigua República
BioWare; PC, Xbox (2003)

No se puede negar el gran impacto que ha tenido Star Wars en la historia, en todos los medios posibles. Lo que empezó siendo una película acabó siendo una franquicia multimillonaria que se expandió por la literatura, la televisión y, cómo no, los videojuegos. Pero lejos de ser explotación desmedida (aunque en ocasiones así ha sido), la ventaja de Star Wars es la de contarnos una  historia en una galaxia muy, muy lejana, que nos deja infinidad de planetas y una extensa línea temporal de varios miles de años en la que ambientar distintas historias sin poner demasiado en entredicho la cronología oficial y los sucesos ya conocidos. Y de cuantas versiones jugables, que no son pocas, hemos podido disfrutar hasta la fecha, la versión de BioWare del universo de George Lucas es una de las más completas y sorprendentes.

La historia de Caballeros de la Antigua República tiene lugar unos 4.000 años antes del inicio del Imperio y nuestro personaje será un aprendiz que deberá decidir su alineación (jedi o sith) a medida que avance la historia, tomando decisiones en momentos concretos de cara a un final del juego que dependerá de lo que hayamos hecho durante la aventura. Siguiendo la línea de la franquicia, el misticismo y la épica se plasmarán con gran éxito en los últimos instantes del juego, independientemente del camino que hayamos tomado, sorprendiéndonos con situaciones intensas y cargadas de dramatismo. El hecho de poder guiar nosotros el camino de nuestro personaje favorece que esta situación final sea el reflejo de aquello que ansiábamos conseguir, lo cual permite que nos sintamos especialmente satisfechos con los últimos momentos de nuestra aventura.

5.- Half-Life 2
Valve; PC, Xbox (2004) PlayStation 3, Xbox 360 (2007)

Posiblemente, uno de los mejores juegos de la historia, porque, al igual que otros de esta misma lista, lo hace todo muy bien: planteamiento, contextualización, desarrollo de personaje, jugabilidad, gráficos, sonido… y, por supuesto, argumento y final. De todos los títulos presentes en esta lista, la obra de Valve está un paso por encima de los demás a nivel de narrativa dado que no se detiene en ningún momento a presentarnos secuencias de vídeo elaboradas, sino que todo es fluido y directo, con control directo sobre Gordon Freeman en todo momento. La historia se va creando a nuestro alrededor, cobrando forma a través de nuestros ojos de una forma tan creíble como satisfactoria, logrando convertirse casi en un delicado ballet de situaciones perfectamente estudiadas.

Ambientado 20 años después del primer Half-Life, la tormenta de portales ha hecho estragos en la sociedad debido a que se ha abierto una puerta para la Alianza y parte de la humanidad ha sido capturada y mutada para que formen parte del ejército Combine en la Tierra. Freeman, aparentemente sumiso, acabará luchando contra esta amenaza junto a la Resistencia. La franquicia Half-Life es bien conocida por sus misterios y secretos, como el hecho de que G-Man aparezca casi a todas horas por todos lados, y tal vez por eso el final del juego sea tan épico, porque se convierte en sí mismo en una de esas anomalías normales de la historia, cortando un clímax de gran intensidad para ofrecernos un posible nuevo giro de los acontecimientos para, al final, acabar siendo una tercera alternativa. Inesperado y sorprendente, el final de Half-Life 2 es uno de los mejores que se hayan podido ver en los videojuegos, aunque como todos sabemos la historia continuaría en los Episodios cuyo tercer capítulo es uno de los más esperados por los usuarios.

4.- Zelda: Ocarina of Time
Nintendo EAD; Nintendo 64 (1998)

Con la franquicia The Legend of Zelda, Shigeru Miyamoto quería invitarnos a revivir los tradicionales juegos infantiles de espada y brujería, de explorar bosques y cuevas en busca de grandes tesoros y salvar a la princesa. Todo ello, las ilusiones y la inocencia infantiles, se plasmaba con gran acierto en pantalla con aquel clásico de NES que todos recordamos con cariño. Sin embargo, la cumbre de la franquicia llegaría en una década después, con la llegada de Ocarina of Time, una aventura tan épica que se convertiría para muchos en el mejor juego de la historia. Alcanzar dicho título no es algo en absoluto sencillo, ya que la producción tiene que rozar un nivel altísimo en todos y cada uno de sus aspectos. Entre ellos, inevitablemente, tiene que destacar también un final de los que pasan a la historia.

Esta entrega de las aventuras de Link y Zelda transcurría en dos líneas temporales diferentes, con un Link joven y otro adulto, que nos permitía ver la dualidad entre dos realidades diferentes del mundo de Hyrule. La dinámica era fundamentalmente la misma de siempre, con un Link encargado de detener a Ganon para evitar que se haga con la Trifuerza, conquiste y destruya Hyrule, pero se plasmaba a través de una carga argumental mucho mayor que en entregas anteriores, con abundantes personajes secundarios, sorpresas y secretos. El final, aunque destaca por ser bastante simple, está cargado de sentimentalismo debido a la sensación de despedida y al tierno repaso visual por todos los grandes momentos que pasamos al mando de nuestra Nintendo 64. Un final sencillo pero cargado de emotividad, de felicidad y de esperanza, que demuestra que no siempre son necesarios los excesos para conseguir grandes resultados.

3.- Final Fantasy X
Squaresoft; PlayStation 2 (2002)

Antes comentábamos que Final Fantasy VII siempre solía salir en las apuestas como mejor juego de la franquicia de Squaresoft, un privilegio que suele compartir con Final Fantasy VI y con Final Fantasy IX fundamentalmente. Sin embargo, si nos centramos puramente en la historia y la narrativa, Final Fantasy X cobra fuerza y se convierte en uno de los preferidos por los usuarios y los críticos de todo el mundo. El plantel de personajes que se presentan en la primera incursión de la franquicia en PlayStation 2 es memorable, tanto por el carisma como por los vínculos emocionales que se llegan a desarrollar entre ellos y con el propio jugador. Tal es así, que sigue siendo (a la espera de XIII-2) el único Final Fantasy en haber tenido una continuación directa y no un spin-off.

La historia del juego gira en torno a Tidus, quien se ve embarcado en el viaje de peregrinaje de Yuna, una sacerdotisa, con el fin de curar el mundo y evitar la amenaza de Sin. Entre ellos surge algo más que una mera relación de trabajo, y estamos ante una de las historias de amor más tiernas e imposibles que se hayan visto hasta la fecha en un videojuego, y el final se centra, precisamente, en este elemento del argumento y no en la salvación del mundo. Triste y emotivo, está diseñado para que el jugador sienta felicidad y orgullo por la labor realizada pero, al mismo tiempo, se sienta frustrado e impotente ante un desenlace que no es el que todos desearíamos. La historia continuaría directamente, como decimos, en Final Fantasy X-2, un título del que el desenlace de este final sería de lo poco salvable.

2.- Metal Gear Solid 4
Kojima Productions; PlayStation 3 (2008)

Esta entrega de la historia de Kojima es de las más polémicas entre los usuarios por su gran cantidad de secuencias de vídeo y por tener, posiblemente, uno de los finales más largos de la historia. Sin embargo, los amantes de la franquicia tendrán en este final un clímax de gran nivel que, además, viene precedido por un buen número de secuencias igual de satisfactorias y espectaculares. Lo cierto es que Hideo Kojima tenía complicado afrontar el tema de este final, sobre todo porque debía ser una conclusión satisfactoria no solo para la entrega en concreto, sino también para una franquicia que había arrasado entre la crítica y el público. Pero el genio de Konami, lejos de quedarse corto, superó con nota el examen y consiguió meterse a todos en el bolsillo una vez más, aún pese a las críticas que algunos sectores hicieron a la longitud de los vídeos.

Argumentalmente nos encontramos en 2014, varios años después de los acontecimientos de Metal Gear Solid y Metal Gear Solid 2. La guerra es constante en el mundo, con un PMC cuyos soldados utilizan nanomáquinas que potencian sus habilidades en combate. Dichas nanomáquinas crearon una red de control que es el objetivo de Liquid Ocelot. Snake, envejecido por su propia naturaleza, debe afrontar una última misión: acabar con esta amenaza. Como última aventura de nuestro viejo amigo que es, por mero planteamiento del argumento, el ritmo es muy elevado en todo momento durante el juego, con un último acto que pasará a los anales de la historia por su carga dramática, su profundidad y complejidad, completando un guión digno de las mejores superproducciones cinematográficas.

1.- Metal Gear Solid 3
Kojima Productions; PlayStation 2 (2004)

No cabe duda de que Metal Gear Solid 4 consigue una culminación perfecta a la franquicia, pero como ya dijimos los capítulos anteriores nos dejaron momentos también muy memorables. Tal es el caso del que, para muchos, es uno de los mejores finales de la historia de los videojuegos, que al igual que en su sucesor, destaca por su gran longitud, su elevada carga argumental y dramática y por un ritmo narrativo digno de una película oscarizada. Metal Gear Solid 3 nos presentaba abundantes sorpresas durante su desarrollo, marca de la casa de Hideo Kojima, a través de un gran número de secuencias de vídeo que nos acabarían llevando inexorablemente hacia un final climático que se convertiría en el colofón perfecto a una experiencia jugable de gran nivel.

Ambientado durante la Guerra Fría, en pleno 1964, un agente de la CIA (nombre en clave Naked Snake) debe infiltrarse en una jungla de la Unión Soviética con el fin último de rescatar a un científico soviético que está trabajando en un avanzado tanque con armamento nuclear. Como cabría esperar, las cosas no tardarán en complicarse cada vez más, hasta llegar a esa bella y elaborada secuencia final en la que se destapan muchos secretos, se da sentido a un importante número de elementos de la historia y se consigue que el jugador se quede con un muy buen sabor de boca tras haber puesto el colofón a una de las historias más impactantes de la historia de los videojuegos.