Mal, Capcom

La política de contenido descargable de Capcom ha ido demasiado lejos. Después de los trajes de Street Fighter IV, la compañía piensa cobrar casi 5 euros por personaje en Marvel vs Capcom 3 en un gesto que la ha hecho distanciarse de su fiel legión de seguidores.

Todos los que me conocéis mínimamente sabéis que Capcom es una de las productoras de videojuegos que mejores momentos me ha hecho pasar en mis ratos como jugón. Desde los Megaman, 1942, Ghost'N Goblins, Legendary Wings, Black Tiger, Gargoyle's Quest, Final Fight o Super Pang de cuando apenas era un chaval, a la consagración del género del beat'em up con Street Fighter y sus múltiples secuelas, sagas como DarkStalkers, frikadas como JoJo's Bizarre Adventure y sus crossovers como el que nos ocupa hoy. Por estos buenos momentos que nos han unido por siempre me he considerado muy afín a la compañía, pero desde esta semana, al escuchar "Capcom", un sentimiento de decepción me inunda instantáneamente.

La productora japonesa ha decidido cobrar por personajes adicionales a los 36 que incluye Marvel vs Capcom 3: Fate of Two Worlds, disponibles como DLC. Una decisión impopular, a un precio más impopular todavía: casi 5 euros -400 MS Points- por luchador. Esto simplemente, es ir demasiado lejos. Y os diré porqué. Capcom ya esbozó un acercamiento similar a los trajes alternativos de Street Fighter IV, una recompensa que toda la vida ha sido gratis, pero al fin y al cabo, no dejan de ser mejoras estéticas. Es criticable, pues sí, pero no influye en el contenido del juego. Ahora, para jugar con Shuma Gorath y Jill Vallentine, que estarán disponibles a partir del quince de marzo, hay que abonar casi 10 euros extra a lo que ya nos hemos gastado. Una auténtica salvajada contando con que el precio recomendado de MvC3 es de 59,90 euros, máxime cuando se ha demostrado (al menos en el caso de Jill) que vienen en el disco, habiendo gente que ya ha podido jugar con ella.

Soy seguidor de Marvel vs Capcom desde sus inicios, de hecho tengo todos los juegos -y varias veces-, pero ni siquiera como fan me gasto yo 10 euros en 2 personajes extra que para colmo, ya vienen incluidos en el disco. Me fastidia porque me gustaría probar a Jill, pero siento que me están vendiendo el juego en partes. Y eso sin contar que existe un nuevo modo de juego el Shadow Mode, donde podremos jugar contra las IAs de los desarrolladores del beat'em, que también está ideado como DLC de pago. No me parece ético, y como tal lo repruebo. Todo esto me deja muy mal cuerpo, ¿porqué nos hace esto Capcom? Tengo la suerte de estar muy vinculado a ella, conozco personalmente a muchos de sus talentos, productores, directores y asesores, y francamente, se me hace muy difícil imaginarme a gente como Nitsuma, Ono, o el mismo Keiji Inafune apostando por esta política de desangrar al consumidor. Ah, que Inafune dejó la compañía hace unos meses ¿He aquí el posible motivo?

Pero no acaba ahí la crisis que Capcom ha hecho estallar con este asunto de los DLC del crossover. Hace unos días la compañía abría en su site de comunidad una votación para que los usuarios escogiesen cuáles serían los próximos luchadores que se unirían al elenco. Es decir, van a seguir cobrándonos por más personajes, pero ahora nos dejan escoger quiénes. Pues no. El martes creo recordar, un hacker inspeccionó el código fuente del juego y encontró que dos de los nombres que se recogen en las votaciones, el Dr. Octopus y Frank West, aparecen en dicho código. ¿Qué quiere decir esto? No quiero ser mal pensado, pero veremos en unos días quienes son los dos que acaban ganando…

Una compañía de videojuegos se consagra en la industria por tres motivos, a mi entender; títulos de calidad, éxito en ventas y cuidado al usuario. Ciertamente Capcom, hoy por hoy, no está haciendo motivos para ello. Supongo que hoy, en un día que he estado esperando durante la última década como el regreso de Marvel vs Capcom, muchos jugadores se sienten como yo, tristes y decepcionados. Una verdadera lástima que se haya ensuciado así el que es el crossover más espectacular y accesible de todos los que han salido de la compañía de Osaka.