Fans de videojuegos
Los 'videojuegos' de Facebook están creciendo a un ritmo vertiginoso, pero ¿es este un motivo de orgullo para los jugones?
Quienes me han oído en alguna intervención conocerán mi fijación por lo que llamo la conquista del tiempo libre'. La idea es bien sencilla: el tiempo es finito. Esta perogrullada da, a mi entender, explicación a la obsesión por captar nuestras horas de ocio por parte de cualquier sector económico, el cine, la televisión, los videojuegos -cómo no-, y cualquier actividad que consuma horas libres de sus participantes y que no son compatibles entre sí, por lo que una vez se termina el tiempo libre, sencillamente no hay lugar para hacer nada más. ¿Y quién se ha llevado el gato al agua en esta lucha? Por lo visto, las redes sociales y Facebook concretamente.
Pero no nos engañemos. Estas redes de amigos son un conglomerado de factores de diversión (algunos dirán de distracción), que son los que consiguen que millones de personas se dejen los ojos día tras día en Facebook. Desde esa plataforma accedemos a los artículos favoritos de nuestros amigos en distintas webs, miramos vídeos de besos apasionados entre porteros y reporteras, y muchos, no me busquéis entre ellos, juegan a matar zombis convertidos en plantas.
Ahora resulta que este negocio, el de los juegos en las redes sociales, representan ya el 19% de los 8.200 millones de dólares de facturación total que ingresan los juegos online, el sector donde está World of Warcraft, según un estudio de GamesCrunch. El crecimiento ha sido del 200%. Es decir, 1.500 millones de dólares, prácticamente el total del negocio de los videojuegos en España. Ahí es nada.
Más allá de los movimientos entre compañías que se están produciendo (Google ha comprado Zynga , los creadores de FarmVille y FishVille entre otros, y Electronic Arts ha hecho lo propio con PlayFish), a mí lo que me llama la atención es cómo se está utilizando la palabra videojuego' de una forma tan general que acabará por perder la identidad por la que todos, aquí, la conocemos. ¿Cualquier cosa que se juegue en una pantalla es un videojuego? Vale, sí, lo es, ¿pero vosotros os dedicáis a criar peces en una pecera virtual y se os dispara la adrenalina, el instinto de superación y os chorrea la dopamina? Seré yo el raro, pero para mí un videojuego es otra cosa.
Sin embargo, las notas de prensa, las noticias y los estudios hablan de la 'expansión de los videojuegos', de los 'nuevos sectores de población a los que llegan los videojuegos', de que 'el videojuego está en una diversificación y crecimiento imparables', cuando de lo que están hablando es de Bejeweled, FarmVille y compañía.
Un efecto que se repite, como sucedió en su día con los juegos para teléfonos móviles. Recuperar juegos sencillos que con una capa de maquillaje resucitan del olvido y vuelven a estar de rabiosa actualidad. Versiones, remakes y reversiones de Tetris, Pong, Tamagochi y decenas de clásicos reprogramados y disfrazados ahora pululan en la barra lateral de las páginas personales de Facebook.
En mi tiempo libre, sin dudarlo, yo me quedo con los Calls of Dutys, PESes o FIFAs, Marios Galaxis, Metals Gears, Halos y Grands Theft Autos. Cuando éstos videojuegos tienen éxito y se venden mucho más es cuando tengo motivos de satisfacción. Ahí es donde los verdaderos videojuegos ganan la conquista del tiempo libre. Por si acaso, me he creado una página de fans , no sea que tenga que comerme lo que he escrito con patatas y tragar con que criar peces es un videojuego.
PD: Si llego a 100 fans prometo contar otro chiste.
Esta columna, aunque sea el director, refleja únicamente la opinión del autor, y no necesariamente la de MeriStation.