Windows 7, la tierra prometida
Quien más, quien menos, todos conocemos ya "Seven" pero ¿será realmente el fin del vetusto Windows XP? Entre el éxito de XP y el fracaso de Vista, W7 busca su propio espacio.
Tan sólo tres años han pasado desde el lanzamiento de Windows Vista, y ya tenemos un nuevo Sistema Operativo por parte de Microsoft, es Windows 7. Un instante. ¿Nuevo? Cabría decir que más bien no. La idea que se ha ido extendiendo en los últimos meses de que Windows 7 es una versión renovada de Vista no está nada desencaminada. Y no es que eso sea malo. Con Windows Vista, Microsoft introdujo una gran serie de cambios técnicos, visibles y no visibles, que eran necesarios y acertados. El sistema de controladores era nuevo, se ocultaron los pantallazos de cuelgue ya 'clásicos' de Windows (que no el cuelgue en sí, todo sea dicho), se aportó seguridad y accesibilidad y la arquitectura del sistema sufrió cambios considerables, más allá de lo que el usuario acabó percibiendo.

Sin embargo, Vista nunca ha llegado a ser bien recibido. Es esa percepción negativa del usuario, más o menos justificada, la que ha llevado a Microsoft a adelantar sus planes y acelerar la llegada del nuevo Mesías. Claro que, si Windows 7 es en gran parte un trabajo realizado sobre Windows Vista, ¿de qué modo va a cambiar esa percepción negativa? Para empezar, tres años extra de pruebas, de cambios, de mejoras en el rendimiento. Tres años que según la Ley de Moore permiten un parque de PCs que ahora sí puede estar a la altura. Se ha mejorado el aprovechamiento de RAM, si bien no todo lo deseable. Las compañías han desarrollado y optimizado sus controladores para la nueva plataforma. Los cambios, aunque sea en la sombra, añadidos en Vista, avanzan otro paso calladamente.
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Y el usuario, ahora con un ordenador tres años más potente, siente como se despliegan ante él ventanas de comportamiento inteligente, una barra de tareas nueva, o una búsqueda en el inicio que funciona. Además, se ha eliminado la molesta insistencia de las ventanas de aviso, quizá la 'excusa' más usada por los contrarios a Vista. Pero sobre todo, ahora se percibe una respuesta ágil del sistema tal y como cabe exigir. Unido a la posibilidad de deshacernos más fácilmente de Widgets molestos, esos avisos desesperantes del UAC, la posibilidad de desinstalar Internet Explorer completamente y algún cambio menos vistoso, parece que finalmente vemos la luz al final del túnel en el que entramos con Vista.


Versiones, precios y actualizaciones.
No podía ser tan fácil. No podía Microsoft vender Windows 7 en un único paquete. ¿Starter, Home Basic, Home Premium, Professional, Enterprise o Ultimate? ¿32 ó 64 bits? Desde nuestro punto de vista, podemos tachar de nuestra posible lista de la compra las versiones Starter (poco útiles, un SO en busca de ofrecer algo barato con lo que competir en el mercado de los netbooks con linux), Home Basic (no mucho mejor que la versión Starter, y destinado a 'mercados emergentes") y Enterprise (cuya única diferencia con la versión Ultimate es la forma de las licencias). Lo que nos deja con Home Premium, Professional y Ultimate como posibles candidatos. Algo ya hemos resuelto.
Home Premium servirá bien a la gran mayoría de los usuarios, Professional está destinada a pequeños y grandes negocios y Ultimate, a los que necesitan tenerlo todo. Quizá lo más destacable sea el límite de 16Gb de RAM impuesto a las versiones de Home Premium, si bien el día de romper esa barrera queda aún lejos para muchos. Junto a eso, la inclusión de un Windows XP virtual en las versiones Professional o superior, pero sólo en aquellas de 32 bits.Y eso nos plantea otra cuestión, la del cambio a los 64bits. Ahora que los controladores parecen funcionales, y que contar con 4 o más GB de memoria empezará a ser una realidad, debemos pensar en el cambio.

Sin embargo, hay detalles sin acabar y la opción de usar un entorno híbrido aún, hará que necesitemos algo más de memoria. Al menos tendremos la compatibilidad asegurada. De una vez por todas, Windows 7 bien podría ser el SO del cambio. En lo referente al precio, sin lugar a dudas lo más sencillo es hacer un Upgrade. Con un ordenador comprado dentro del programa de Windows Upgrade, sólo tendremos que pagar unos 15 euros por el envío. Si no es nuestro caso, veremos cómo los precios iniciales han sido rebajados respecto a los de Vista. No son rival para Linux, pero no todo puede ser gratis.

Instalación.
En aproximadamente media hora, incluyendo un formateo de la partición, podemos tener instalado nuestro nuevo Windows 7. El proceso es automático, simple y bastante limpio. Quedarán instalados la mayoría de los controladores necesarios, las conexiones de red funcionando y, si elegimos la opción de hacer un Upgrade, hasta podremos recuperar las partidas guardadas de nuestros juegos. Por supuesto, una instalación desde cero siempre será la mejor opción, pero si nos dejamos llevar por la comodidad, podemos estar tranquilos. Antes de realizar la actualización, Windows 7 comprobará que no haya hardware incompatible, que tengamos suficiente espacio en el disco y demás garantías de que la instalación va a llegar a buen puerto. No es un proceso perfecto, dada la inmensa cantidad de soft y hardware disponible, pero se acerca a ello. Buen trabajo en general de Microsoft en esta parte.
Apariencia.
Nada más acabar la instalación, nos encontramos con un prístino fondo de pantalla, con ése azul que tanto le gusta a Microsoft. Los psicodélicos, por llamarlos de alguna forma, fondos que había disponibles en el RC, siguen sin embargo ahí y en apenas dos clics podremos adaptarlo a nuestros gustos. Fondos aparte, lo que más llama la atención es la nueva Barra de Tareas. Una cosa es segura, que no deja a nadie indiferente. Habrá a quien le encante y habrá quien la acabe odiando. Personalmente, nos ha enamorado. Ventanitas que nos permiten mirar qué hay sin necesidad de maximizar, posibilidad de asociarles archivos abiertos con frecuencia, un icono por programa que hace que todo quede junto y no se pierdan ventanas por ahí...
Las ideas son buenas. La intención está clara y parece positiva. Pero, al menos de momento, Microsoft se vuelve a quedar a medio camino. Falta una correcta integración, a veces incluso por parte de sus propios programas, desde luego por muchos otros. Incluso hemos perdido en algo tan sencillo como minimizar una ventana cuando contamos con varias instancias de un mismo programa.

Arquitectura
Windows Vista introdujo respecto a XP un modelo de controladores nuevo en la parte gráfica, el WDDM 1.0, que causó no pocos quebraderos de cabeza. Necesario o no, era un paso determinante, porque fue algo que no se introdujo en XP mediante ninguna actualización creando una barrera insalvable entre ambos SO. No pocos pensaron que se trataba de una manera de forzar al usuario a migrar de XP a Vista, algo con lo que la supervivencia actual de XP seguramente ha tenido mucho que ver. En Windows 7 pasaremos a usar el WDDM 1.1 que introduce una serie de mejoras respecto a la primera versión. Pero sobre todo, facilitará la vida de los desarrolladores permitiendo que los 1.0 funcionen sobre él, y sobre todo, que los 1.1 funcionen en Vista. Si bien en ambos casos se perderá un punto de rendimiento, al menos nada queda garantizada la compatibilidad prácticamente con cualquier software reciente. Estos cambios y algunos otros que pasaremos por alto, pasan desapercibidos a la vista, pero son determinantes a la hora de reducir el uso de RAM, o ganar unos recursos extra del procesador. Se ha logrado mejorar incluso el tamaño ocupado en disco tras la instalación, otro guiño al mercado de los ultraportátiles.

Internet Explorer 8 y WMP 12.
Con la promesa de abrazar un poco más los estándares, llega el nuevo Explorer de Microsoft. Vanas promesas en cualquier caso, incompletas cuando menos. En lo que a rendimiento se refiere, mejora respecto a sus antecesores. Puede que al menos esto suponga de una vez la muerte del ineficaz IE 6, que a día de hoy, sigue lastrando el desarrollo de la Web. Cuando se le compara con otros navegadores, sigue quedando un paso por detrás. Aunque ofrezca complementos descargables la utilidad de estos no alcanza la de los encontrados en Mozilla Firefox y, en el mejor de los casos, simplemente el motor no es comparable a las soluciones usadas por sus competidores.
Respecto a Windows Media Player 12, no tenemos siquiera esos pequeños avances que vemos en IE8, salvo por la inclusión de unos cuantos nuevos codecs, sobre todo en vídeo. Aparte de eso, dista de ser una mejora. Resulta irrisorio que a día de hoy, las carátulas mostradas de la música en reproducción sean de tamaño fijo, o que, prescindiendo de ellas, no podamos obtener un modo más compacto que una fea ventana cuadrangular, mientras que programas como itunes muestren imágenes hasta cuatro veces mayores.

Sigue sin contar además con un buen soporte para los tags. Así, cuando un álbum cuenta con más de un disco, veremos cómo la organización en el orden de reproducción es lastimosa. Otro detalle en contra son las actualizaciones de los elementos de las librerías, que distan de la perfección, pudiendo mostrarnos archivos eliminados tiempo atrás. Si tras instalar W7 la búsqueda de un nuevo navegador en sustitución de IE ocupará una posición importante dentro de nuestra pretensión de mejorar, buscar un buen reproductor multimedia ha de colocarse aún por delante.
Juegos y compatibilidad.
Vayamos a lo que nos interesa a todos. La barra de tareas no se ve mientras jugamos y los resultados de las búsquedas en Explorer pueden ser todo lo rápidas que quieran, pero no ayudarán a nuestra puntería. Una tarjeta y un procesador decentes, sí que lo harán. Y en Windows 7, lo harán algo. Mejor que en Vista y desde el principio. A día de hoy puede que los controladores no estén todo lo perfeccionados que podrían estar. Pero la falta de optimización no quita para que puedan ser usados con confianza desde el principio, al contrario que pasaba en Vista. Con unos 4GB de memoria, el estándar mínimo en cualquier ordenador moderno, deberíamos tener suficiente para los juegos actuales. Pero en equipos con algo más de camino a sus espaldas, en torno a los 2GB, nos encontramos en una situación algo más ajustada. En tiempos de crisis cualquier ahorro es bueno y Windows 7 viene con buenas noticias. Gracias a esos recortes en el consumo de RAM comentados antes, el nuevo SO en muchas ocasiones llega a donde Vista se había visto incapaz de llegar.

Pero que nadie se equivoque, una pequeña mejora sobre Vista, sigue sin ser lo que todos desearíamos ver. Porque, independientemente de los rendimientos con XP, todos algún día tendremos que hacer el cambio si queremos seguir comprando juegos nuevos. Los DirectX obligan Así que debido a la falta de optimización para el nuevo sistema, nuestros juegos perderán cierta velocidad respecto a XP. Quizá no de una manera significativa y dependiendo del título en cuestión, pero las ventajas de XP frente a Vista no han sido suprimidas del todo.
Pero regresemos unos cuantos años más atrás y tomaremos como ejemplo el gran Starcraft. Se trata de un juego con más de 10 años y, sin embargo, sigue ofreciendo horas de diversión. No se trata de que resulte injugable, pero ciertos fallos gráficos en los menús, pequeños glitchs mientras jugamos, resultan desagradables. Así que, si bien Windows 7 mejora en compatibilidad respecto a Vista, no estaremos libres de encontrarnos con cosas como ésta:

En lo referente a compatibilidades con títulos no tan antiguos, a grandes trazos, aquellos juegos que funcionaban en Vista, no han de tener problemas con Windows 7. Las diferencias entre ambos sistemas son tan sutiles que no debería existir diferencias a este respecto. Por otra parte, aquellos que no funcionasen, juegos con ya muchos años a sus espaldas, tienen sus días contados a no ser que decidamos montar una máquina virtual con XP. Pero algo como instalar y configurar una máquina virtual, no excesivamente complicado para alguien con un cierto grado de experiencia (y/o armado de paciencia), puede ser un reto para el usuario básico. Infranqueable incluso en algunos casos. De ahí que antes de eliminar por completo nuestro viejo XP, debamos pensar en qué hacer con nuestros viejos amores. Vamos a contar con la seguridad de que los nuevos lanzamientos funcionen con Windows 7 y reciban parches acordemente. Pero la gran masa de usuarios que conserva XP, hace que desarrollar nuevos títulos exclusivamente para los Windows Vista ó 7 sea todavía un acto suicida. Apenas hay unas pocas gráficas con capacidad para usar el nuevo DirectX 11 y desde luego, ningún juego. Por supuesto, acabarán llegando. Aún falta un tiempo para ello, tanto como para proclamar el deceso definitivo de XP. Lo que sí empezamos a ver son pequeñas joyas que ya se venderán bajo el sello de 7.

Conclusiones
Windows 7 es un paso adelante, otro, especialmente tras la mala recepción (medianamente injusta) lograda por su antecesor. Es además el cambio lógico y necesario de los usuarios de XP más reticentes. De hecho es el único, o casi. Linux aprieta fuerte, pero necesita una buena dosis de paciencia. Apple y sus Mac prometen hacernos la vida más sencilla, pero a un precio elevado. Aún así, desde el punto de vista del jugador, puede ser prácticamente nuestra única salida.
Es en Windows donde están los juegos, y tras ellos van nuestras almas. En algún momento tendremos que darnos cuenta de que XP dejó de ser soportado, que sigue teniendo agujeros de seguridad y que ya nunca serán arreglados. Windows 7 no es perfecto, le queda mucho para serlo, pero es donde el soporte irá y con él nuestras horas de diversión. No vemos un cambio feliz para todos, pero sí menos accidentado al que hubo con Vista. Y eso puede ser suficiente.
En sistemas con tres-cuatro años o menos, es un acierto casi seguro, siendo más que recomendable si entramos en el programa de Windows Upgrade. En el caso de máquinas más antiguas, sigue siendo recomendable, siempre y cuando cumplamos los requisitos y no tengamos dependencia de cualquier programa susceptible de entrar en la categoría de los descatalogados y, por tanto, no soportado. Una pequeña búsqueda previa ahorrará llantos posteriores. Y desde luego, a la hora de construir nuestro propio equipo desde cero, no deberíamos buscar otra opción en la que correr nuestros juegos.

Lo mejor:
- Mejoras generales en el rendimiento.
- Agradable en apariencia y fluido en la velocidad.
- Cambios acertados en el modelo de controladores gráficos.
- Avances necesarios en la arquitectura, comenzados en Vista, continuados aquí.
Lo peor:
- Aunque reducido, el precio es excesivo para un Windows 6.1
- Internet Explorer 8 y WMP 12 siguen quedando lejos de la competencia.
- La compatibilidad con antiguos programas, juegos o periféricos no es completa.