Perfect Dark

La espía más sensual de los videojuegos vuelve por todo lo grande en uno de los remakes más esperados del momento. Rare se lanza a la piscina y decide devolver a la heroína al puesto que ocupaba hace unos años en el plano de la actualidad recuperando su primera aventura, manteniendo el argumento con el añadido de un nuevo motor gráfico que hará las delicias de aquellos que se quejaban de la tasa de frames por segundo que acusaba su homónimo en esa clásica consola que fue Nintendo 64. Joanna regresa más sensual que nunca.

Los rumores son omnipresentes en el panorama videojueguil de los últimos tiempos. Unas veces aciertan, otras sencillamente yerran, aunque en la mayoría de las ocasiones han demostrado no ir tan desencaminados como hace unos años, cuando toda información que aparecía en el mercado por medio de filtraciones acababa sin cobrar forma. Internet, el crecimiento de las nuevas tecnologías o la creación de una comunidad de aficionados que ahora puede contrastar rápidamente sus opiniones (aparte de realizar trabajos de investigación en la red que más de una vez superan el esfuerzo de los medios especializados) sin tener que fiarse de la palabra de cualquier revista que se precie en el mercado.

Perfect Dark lleva en boca de los aficionados acérrimos desde el verano pasado, momento en el que aparecía a la luz cierta información en la que se aseguraba que Rare estaba preparando la demandada secuela de Zero, que para muchos no dejaba del todo claro cuál sería el siguiente movimiento de Joanna al no estar unido con el PD original que disfrutamos en N64 hace ya más de una década. Una secuela de la precuela, como se decía irónicamente cuando se empezó a barajar esta posibilidad. La filtración no iba desencaminada: la compañía británica estaba, en efecto, trabajando en una entrega protagonizada por la heroína, pero no en la que todo el mundo preveía en un principio.

Esta vez se iba a trabajar con el Perfect Dark que para muchos sigue siendo el mejor shooter que jamás haya aparecido en una consola (o, al menos, en una consola de aquella época), por encima incluso de otros referentes como GoldenEye, que por tradición ha sido siempre considerado el mejor FPS de pasadas generaciones. No se sabe muy bien si por su jugabilidad o por la historia que abarca, pero Perfect Dark también supo hacer mella en el corazón de los jugadores gracias en gran parte a su protagonista, una muchacha de armas tomar, típicamente british en su concepto, capaz de hacer sombra al más popular de los espías modernos haciendo uso de una amplia gama de artilugios tecnológicos, bien fuese en forma de arma o de cachivache futurista con el que tomar ventaja sobre el enemigo.

Rescatando una obra maestra
Haciendo un poco de memoria, la aventura original invitaba al jugador a ponerse en la piel de una agente especial propiedad del Instituto Carrington. Su última misión consiste en el rescate de un científico que, por discrepancias con el estudio en el que trabajaba hasta la fecha, se ha puesto en contacto con el Instituto por miedo a perder la vida tras las amenazas de muerte que había recibido en las últimas semanas. Dark se dirige a las oficinas de dateDyne, que de aquí en adelante se convierte en la entidad enemiga contra la que debemos pelear, con el único objetivo de rescatar al doctor. Consigue su misión aunque no puede evitar ser descubierta, con la consiguiente réplica que dataDyne enviaría días más tarde a la Base de Operaciones del moderno Instituto.

Durante el ataque (en el que Joanna cumple un papel fundamental), las tropas enemigas no sólo logran recapturar al Dr. Caroll (que resulta ser un robot controlado por una IA), sino que además se las ingenian para atrapar a Daniel Carrington, el fundador del Instituto. El objetivo inmediato pasa por rescatar a estas dos figuras sin las cuales el futuro de la humanidad pende de un hilo, en tanto dataDyne prepara un plan oculto para reemplazar al Presidente de los Estados Unidos por una réplica exacta de este, un clon. El plan no parece factible hasta que Joanna, por primera vez en su existencia, es enviada al Área 51 para liberar a varios alienígenas Maian, cuya noble actitud acaba por ganarse la simpatía de Joanna.

El desarrollo de la historia, así como la puesta en escena, son dos de los puntos más interesantes del cartucho original, que en su día hacía uso del Expansion Pack para poder exprimir al máximo las posibilidades de N64. Así fue, ya que a excepción de unos pocos títulos privilegiados, es difícil encontrar un videojuego creado en exclusiva para esta consola capaz de recrear unos entornos tan preciosistas como los que hacía gala Perfect Dark. Con un sistema de juego más bien sencillo -es un FPS en toda regla que utilizaba, dentro de lo que cabe, un estilo de juego muy similar al de GoldenEye potenciando todos los aspectos de la aventura de James Bond- y la presencia de un divertidísimo multijugador, es evidente que de cara a este remake la atención se ha centrado en el plano técnico.

Llegados a este punto hay varios aspectos que son de obliga mención. El más importante de todos ellos pasa por el estudio que se encarga del desarrollo, que pese a llevar la bandera de Rare es obra de 4J Studios, los encargados de llevar en el pasado las adaptaciones de Banjoo Kazooie, por lo que se garantiza cierto nivel de calidad en cuanto a conservar la esencia del original se refiere. Rare ha prometido mejorar los problemas que experimentaba el título a su aparición en N64, que principalmente arrastraba caídas en la tasa de frames cuando aparecían varios enemigos en pantalla al unísono. La compañía británica ha puesto a disposición de los usuarios varias capturas de pantalla comparando la imagen original con la actual, que obviamente son las que vienen adjuntas con este texto.

La diferencia gráfica, más que notable, se hace evidente a todos los niveles. Han pasado 10 años desde que el original viese la luz, tiempo suficiente para modificar varios aspectos de la jugabilidad en lo que al control se refiere, conservando el número de armas del original. Sobre este punto apenas se ha desvelado información alguna. De hecho, como decíamos al comienzo del texto, el lanzamiento de este remake no se había confirmado hasta que Rare lo hizo público en su página web oficial, acompañándolo de algunas imágenes. Un vídeo publicado por un aficionado mostraba la ficha del XBLA que especificaba la posibilidad de retomar la historia original bien en solitario o en cooperativo lo que se convertiría en uno de los mayores atractivos del título como ya sucedió con Perfect Dark Zero.

Multijugador y lanzamiento
Lo mismo sucede con las funciones del multijugador, que además de haber sido confirmado se perfila para facilitar partidas online entre varios amigos utilizando exactamente la misma línea de trabajo que en PDZ. El motor gráfico parece ser el mismo que el de esta primera aventura en Xbox 360, aunque como venimos diciendo todavía es muy pronto para entrar en detalles a falta de que su publique algún vídeo ingame con el que poder apreciar el ritmo de juego. Lo que es evidente es que existe un abismo diferenciador entre las dos versiones y que, como no podía ser de otra manera, el juego gana muchos enteros con una apariencia más cristalina, más sólida, que a todas luces debería mejorar también la iluminación de las texturas que tan buenos resultados ofrecía en su día.

El planteamiento de 4J Studios es el mismo que se ha empleado en ocasiones pasadas: volver a tratar el juego conservando su esencia, mejorando la jugabilidad y la parte técnica, manteniendo el resto de aspectos tal cual los conocimos en su día. El cooperativo, combinado con el multijugador, se presenta como el punto más novedoso de un título que está llamado a aparecer en el mercado en algún momento de invierno, aunque por desgracia no se ha especificado una fecha exacta de lanzamiento. Con un poco de suerte podremos partir el año disfrutando de uno de los mejores videojuegos que pudimos disfrutar en verano de 2000 en la menospreciada Nintendo 64.

Perfect Dark

Ambientado en un periodo anterior al cartucho de N64, RARE sigue sorprendiendo con una conversión genial de su obra maestra.
Perfect Dark