[GC] StarCraft II: Wings of Liberty, Impresiones

Daniel Cáceres

Viajamos hasta California, al corazón de Blizzard, para que el estudio nos presente la campaña de StarCraft II: Wings of Liberty,

Volamos hasta California, hasta Irvine, para que Blizzard nos muestre Starcraft II: Wings of Liberty por segunda vez en sus instalaciones. Tras haber probado el multijugador, el respetado estudio nos enseña la esperada campaña individual en su premiere internacional. Así disucrrirá la historia y éstas serán las particularidades más reseñables.

La palabra "mini-juegos" suele producir temblores nerviosos a los jugadores más expertos. No será el caso de la campaña para un jugador de StarCraft II, donde el término abandona su faceta casual y se lanza a un universo repleto de situaciones divertidas y fugaces. La campaña para un jugador de Starcraft II adquiere un ritmo trepidante gracias a la inclusión de diversos mini-juegos. ¡Calma y tranquilidad! Eso no significa que las batallas se ganen con partidas de mus; en esta ocasión el concepto se desprende de su faceta más casual. Cada misión contiene una idea divertida e interesante que dura lo justo y lo necesario para que sea recordada con satisfacción. Los escépticos se alegrarán al saber que la palabra "reciclaje" ha desaparecido misteriosamente del diccionario de Blizzard.

¡Vamos, vamos, vamos! Los supervivientes del planeta necesitan que los defendáis por el camino mientras son trasladados hacia las naves de escape. ¡Vamos, vamos, vamos! Reagrupad vuestras tropas hacia las cimas más altas para evitar que queden chamuscadas por la peligrosa lava. ¡Vamos, vamos, vamos! Fumigad los nidos de los peligrosos infectados antes de que se ponga el sol. ¡Vamos, vamos, vamos! ¿Qué hacéis ahí parados? ¡Si esto es sólo el comienzo!

No obstante, las primeras misiones sirven de tutorial y se adhieren engañosamente al convencionalismo. La historia nos sitúa cuatro años después de Brood War, la expansión de la primera entrega, y nos reintroduce a un Jim Raynor injustamente marginado. Las acciones que llevó a cabo en el pasado han quedado reducidas a meros recordatorios pegados a un tablón de anuncios, y su actual estatus como mercenario lo ha convertido en una persona non grata.

La novedad inicial de esta campaña consiste en que deberemos acceder a las misiones a través de una área central que irá cambiando conforme avance la trama -de la que no daremos demasiados detalles. Al principio, sólo podremos fisgonear la cantina preferida de Raynor, donde las opciones son escasas pero atrayentes: escuchar sus pensamientos, ver el canal de noticias para descubrir el impacto de nuestras incursiones en el resto del universo, cambiar la música de la jukebox, charlar con los compañeros de fatigas o recordar viejas glorias -idóneo tanto para los veteranos de guerra como los cadetes que necesitan un cursillo rápido de inmersión narrativa...

El tutorial finaliza con un ataque repentino de los Zerg, y el objetivo de la misión será aguantar durante veinte minutos hasta que venga la caballería. La situación produce innegables reminiscencias a los pasos iníciales de la primera entrega, salvo que en esta ocasión se trata de la excusa perfecta para demostrar la evolución del carácter cinematográfico de la saga. Las hordas de enemigo se incrementan inteligentemente conforme se aproxima el momento de la huida, enseñando a los novatos a gestionar sus unidades y edificios sin que se den cuenta. Los dos postreros minutos se traducen en un caos total que logra darle una importancia especial y épica a la llegada de la nave salvadora.

A partir de aquí, el juego deja de cogernos amigablemente de la mano y nos lanza con malicia al espacio infinito. Para empezar, Raynor pasa a tomar el control de la nave, ampliando enormemente las áreas a visitar. En la armería encontraremos actualizaciones que otorgarán a las tropas una serie de aumentos y mejoras inéditos en el modo multijugador, pero esencialmente útiles para los retos variopintos que están por llegar. El centro de investigación incluye un listado de tareas opcionales -como recuperar muestras de ADN de Zerg- para averiguar más cosas sobre los enemigos y así contar con nuevas armas más efectivas contra los mismos. Finalmente, el bar será el lugar ideal para ponerse al día y para contratar a mercenarios dispuestos a echarnos una mano sin hacer preguntas, siempre y cuando contemos con el dinero necesario.

Las misiones no son lineales, y podremos escogerlas en el orden que deseemos. Para ayudarnos en nuestra decisión, contaremos con informes sobre las tareas a realizar y un resumen de las recompensas que obtendremos por realizarlas -nuevas unidades, dinero, tecnología... Si una misión nos resulta demasiado difícil, siempre podremos optar por volver más tarde, una vez nos hayamos fortalecido. Asimismo, en ciertos momentos de la trama deberemos escoger entre dos tareas radicalmente diferentes, y aunque las consecuencias no afectan a la conclusión de la aventura, es cierto que la vida de algunos personajes dependerán de ellas, añadiendo un pequeño grado de rejugabilidad a la fórmula.

La primera tanda de "mini-juegos" deja un buen sabor de boca, destacando el hecho de que podemos obviar aquellos que no encajen con nuestro estilo de juego. Muchas de las misiones ofrecen una amenaza incipiente que nos obliga a actuar deprisa, pero cuidando los movimientos para no acabar con un fracaso garrafal. En algunas de ellas, las cosas no irán tal y como planeábamos -aunque esto no deja de resultar una paradoja, pues a estas alturas nadie debería esperar que el plan marche a la perfección, a no ser que nos dediquemos en exclusiva a los simuladores de jardinería-, pero las sorpresas que nos aguardan son interesantes y para nada radicales, así que podremos superar las tareas sin necesidad de tener un dedo cerca del comando de cargado rápido de partida.

En anteriores entrevistas con miembros de Blizzard ya han salido a relucir algunas de las misiones. Es el caso de una calentorra incursión -en el sentido temperamental del término- a un planeta donde la lava cubre la mayor parte de su superficie cada cinco minutos. La tarea a cumplir consiste en sacar una cantidad determinada de recursos, y éstos se encuentran precisamente en las zonas inferiores. Como reto adicional, los Zerg se han dejado caer por la zona y amenazarán nuestras bases a intervalos imprevisibles. De modo que las decisiones se suceden vertiginosamente: ¿sacrificaremos parte de los recursos para aumentar las defensas? Si es así, la misión se alargará, ya que deberemos explorar rutas más alejadas para encontrar más minerales.

Lo interesante es que este giro de tuerca es que no lo volveremos a ver nunca más. En la siguiente misión, aterrizaremos en un páramo aparentemente desolado... ¡cuán equivocados podemos llegar a estar! Por la noche, surgen de apestosos nidos unos humanoides infectados que atacarán sin cesar hasta que salga el primer rayo solar. La referencia literaria/cinematográfica es tan clara que nos sorprende no ver a Will Smith ejerciendo de mal actor. En todo caso, de nuevo es prioritario actuar con rapidez, llevando a las tropas a destruir los hogares de los monstruos mientras preparamos barricadas para el esperado asalto nocturno.

Cada misión presenta diferentes métodos para cumplir sus objetivos. Por ejemplo, un planeta asediado por los Zerg necesita de nuestra ayuda para escoltar a sus civiles hacia un lugar más seguro. Concretamente, deberemos proteger los convoys que se dirigen hacia la base principal... ¿pero cómo? Opción a) Preparar unidades de ataque para cada transporte y seguirlo por la ruta predeterminada. Opción b) Ocupar los edificios de defensa repartidos por la misma, y así garantizar un camino libre de engendros alienígenas. Opción c) Barrer toda la zona y descansar durante el resto de la misión. Cada método tiene sus pros y sus contras, dependiendo siempre de nuestro estilo y tácticas preferidas.

Asimismo, existen una serie de objetivos opcionales que o bien aparecen en el informe de la misión, o bien surgen espontáneamente durante el transcurso de la misma. En el planeta de lava habita un espécimen de Zerg más fuerte de lo normal; la recompensa por acabar con él es grande, tanto como el riesgo de llevar las tropas hacia él. Durante la misión de aguante, diferentes supervivientes nos avisarán por radio de su situación. Si vamos a ayudarles, tendremos valiosos aliados para la contienda, aunque quizás no volvamos con vida de la mini-operación de rescate...

Los logros instaurados en World of Warcraft han decidido visitar a la franquicia de StarCraft. Todas las misiones tienen sus propios desafíos -"superadlo en el modo de dificultad más alto", "utilizad sólo cuatro unidades de asalto"...-, para alargar todavía más la duración de la campaña para un jugador. Los vanidosos pueden mostrar las medallas a sus compañeros para que se mueran de envidia, mientras que los materialistas deberán aguardar a que Blizzard concrete las recompensas que recibiremos por cumplir los nuevos retos.

Ciertas misiones estarán protagonizadas por Raynor, o por alguno de sus compañeros. Es una idea parecida a los héroes del tercer Warcraft, aunque dichas apariciones tienen como únicos objetivos la proposición de situaciones fuera de lo normal y el avance de la trama. Sin revelar demasiados datos al respecto, adelantamos que llevaremos a uno de los protagonistas en una fase de sigilo, algo extraño dentro de este rifirrafe espacial.

En total, la desarrolladora pretende alcanzar la cifra de 25-30 misiones, aunque a día de hoy todavía no hay nada concreto. La elaboración de cada misión oscila entre un mes y cuatro meses, modificándose todas las veces que sea necesario hasta conseguir la diversión plena. La duración media será de unas veinte horas, mutatis mutandi si tenemos en cuenta los cuatro niveles de dificultad o los retos adicionales. Mala noticia para el sector social de jugadores: no habrá modo cooperativo, ya que entonces Blizzard debería replantearse todos los mapas, posponiendo -¿¡todavía más!?- la fecha de lanzamiento.

Starcraft II ha sido uno de los puntos de mira de la actualidad de los últimos meses "gracias" a las noticias negativas que han ido surgiendo. Su división en tres entregas -la principal y dos expansiones-, la polémica de la supresión del LAN, un nuevo retraso... De modo que no deja de ser agradable acabar de hablar de él con la certeza de que, pese a todo lo ocurrido, el modo campaña promete ser algo nuevo y adictivo gracias a sus múltiples situaciones, las áreas principales repletas de opciones, las decisiones a tomar... Sin lugar a dudas, es un oasis galáctico de tranquilidad después de los meta-disturbios que ha sufrido la trinidad de razas más famosa a este lado de la Vía Láctea. ¿Qué haces todavía frente al monitor? ¡Vamos, vamos, va...!

StarCraft II: Wings of Liberty

Vuelve todo un clásico, el más popular de los juegos de estrategia en tiempo real. Después de nueve años levantando pasiones, la secuela llega para recoger el testigo y continuar con el legado de Blizzard.

StarCraft II: Wings of Liberty