Microsoft asalta la fortaleza Nintendo

Después de presentar su Project Natal, el mundo habla de Microsoft y de su apuesta tecnológica para ocupar el puesto que Nintendo ha ocupado y ocupa en la actualidad en la opinión pública ¿qué necesita y cómo afronta la compañía de Redmond este nuevo reto?

Microsoft ha validado los rumores sobre su asalto a los dominios de Nintendo con el Project Natal. Gracias a una cámara especial, los jugadores podrán descartar el uso de mandos y usar cualquier parte de su cuerpo para interactuar con el juego, llevando la idea de control por gestos de Wii un paso más adelante. No sólo eso, también será el elemento clave para incorporar un nuevo interfaz en 360, en el que los gestos de las manos permiten desplazarse por menús. Tecnológicamente, parece el final del camino iniciado por EyeToy y consolidado con los controles de Wii, un paso adelante definitivo dentro en esa obsesión de la industria por reinventar el sistema de control tradicional por algo abierto a todo el mundo.

Pero más importante que la tecnología es el mensaje. Si Wii ha impactado de la manera que lo ha hecho no es porque presentara una tecnología revolucionaría, es porque tenía un mensaje claro y preciso que caló entre el público. Wii Sports es el gran responsable del arrasador éxito de la consola de Nintendo, gracias a ese cristalino mensaje de ver a la gente jugar a los bolos o al tenis. Microsoft tiene la ventaja tecnológica pero y su propio mensaje: nada de periférico, ahora tendrá que empezar a venderlo. Analizando todo lo que ha mostrado, el vídeo más icónico que ha mostrado sin lugar a dudas es el de la mujer controlando el interfaz con la mano desde el sillón, pero está claro que los planes de Microsoft son más ambiciosos que eso.

Uno de los mayores retos que Microsoft tendrá por delante es el crear juegos atractivos y apetecibles con Natal. Las demos técnicas muestran que la tecnología es sólida a estas alturas, pero tendrá que estar acompañada de juegos que realmente le hagan justicia y sirvan de embajadores a este periférico. Eso será clave a la hora de determinar el posible impacto de importante iniciativa, posiblemente una de las apuestas más importantes que Microsoft puede haber tomado durante esta generación.

Vaya por delante que la tecnología impresiona, y no es de extrañar que muchos vean a Nintendo fulminada ante la superioridad técnica de su rival, pero si algo ha demostrado la compañía de Kioto en esta generación es que la tecnología es secundaria a las ideas, a la ejecución y, hay que decirlo, al marketing. Analizando detalladamente lo mostrado por Microsoft, hay luces y sombras en las demos mostradas. Las luces están en la propia tecnología y en las posibilidades que ofrece; cosas como poder desplazar todo el cuerpo o moverse de izquierda a derecha abre las puertas a aplicaciones muy obvias que podrían sacar un gran partido a eso -en juegos de deportes sin ir más lejos, como el mini-juego de fútbol de la cuarta demo-. También puede abrir la puerta a nuevas clases de juegos, o a maneras únicas de entender géneros ya establecidos. Tiene un potencial innegable.

Las sombras se pueden producir alrededor de algo que los usuarios tempranos de Wii y DS conocen bien: la tendencia a no usar adecuadamente los nuevos métodos de control o a usarlos innecesariamente. Eso es algo que se detecta en la segunda demostración conceptual del vídeo, no tanto por el "volante", pero sí por esa idea de hacer que alguien "cambie la rueda" del coche. Esa es exactamente el tipo de mecánica no divertida e inútil que ha hundido a muchos títulos en las consolas Nintendo. Microsoft debe de andar con pies de plomo para evitar que su proyecto estrella caiga en esa clase de dinámica.

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Y por supuesto está Milo, asumiendo que funciona correctamente -lo que sería sin duda revolucionario, tal y como menciona Peter Molyneux-. Es simplemente algo tan inimaginable que es imposible predecir cómo responderá el gran público ante él. Huelga decir que tampoco se conoce demasiado sobre este ambicioso proyecto y que, por tanto, es imposible de tener una perspectiva clara, más allá de constatar que es un proyecto muy interesante que va más allá de lo que se puede esperar de un videojuego.

Otro factor que hay que despierta dudas es que no se sabe nada del precio ni de la fecha de lanzamiento de Natal. En una conferencia de esta clase, los silencios suelen ser bastante clamorosos, por lo que se echa en falta una estrategia comercial clara alrededor del periférico. Si Microsoft quiere ganar la partida a Nintendo, no basta con mostrar una tecnología superior, debe de poner todos los elementos para hacerla más relevante y más exitosa en las tiendas. Lo que está claro después de esta conferencia, es que la compañía de Redmond va a asaltar la fortaleza Nintendo con todo lo que tiene, marcando así el comienzo de uno de los "duelos" más apasionantes de los próximos años.