FUEL (2009)
FUEL (2009)
Carátula de FUEL (2009)
  • 7

    Meristation

Apocalipsis a toda velocidad

Ramón Méndez

Asobo Studio se sale de su línea establecida de adaptaciones de película con un juego de velocidad atípico. En un mundo post-apocalíptico, lucharemos por ser los más veloces de la pista, en un mundo abierto con una extensión digna de récord.

Si algo no se puede poner en duda es la grandeza de Fuel. Desde el principio, se intentó crear un producto que rompiese todos los récords, convirtiéndose en el juego más grande en extensión, y con más libertad para recorrer libremente su mundo. No cabe duda de que en Asobo Studio se tomaron muy en serio ese aspecto del título, y ya antes de su lanzamiento consiguieron que figurase en el libro Guinness de los récords por su extensión: más de 14.000 kilómetros cuadrados para recorrer libremente, una cifra que supera el tamaño de regiones de la Tierra como podrían ser Hong Kong y Singapur. No es la primera vez que un juego de conducción ofrece un mundo abierto, y como ejemplos bien podrían surgir Midnight Club Los Angeles o Test Drive Unlimited.

No obstante, ninguno de ambos ofrecía la misma escala que este Fuel. Resulta curioso que el responsable de esta obra, de tal envergadura, haya sido Asobo Studio, que en su curriculum figuran abundantes adaptaciones cinematográficas: The Mummy, Garfield 2, Ratatouille y Wall-E son sus obras más importantes, junto con CT Special Forces. No es de extrañar que hayan afrontado con mucho entusiasmo este proyecto, en el que poder dar rienda suelta a su creatividad, sin depender de lo que les impusiese una franquicia. No obstante, pese a la magnitud y las dimensiones del mapa que tenemos a nuestra disposición, a Fuel le ha faltado un poco más de impulso para llegar a destacar en el género. Un juego divertido, pero que se pierde en su propia inmensidad.

Descubriendo el mundo
Uno de los principales problemas de Fuel es la ausencia de un modo historia o un modo Carrera que nos lleve a través de los diferentes escenarios, cortando toda posible sensación de progresión, y provocando que la ambientación caiga fácilmente en el olvido. Nos encontramos en el futuro, en un mundo post-apocalíptico en el que el clima y, como consecuencia, el planeta ha sufrido las consecuencias del calentamiento global. Por qué la gente se dedica a correr en vez de buscar soluciones ecológicas es una pregunta, como tantas, que carecen de respuesta en Fuel. La cuestión es que competimos unos contra otros, y el vencedor se lleva un premio en Fuel, que nos servirá de moneda para las tiendas del juego.

De por sí, la base del juego es el propio mundo. Si estamos conectados a Internet, nos encontraremos con los demás jugadores a lo largo y ancho del territorio en el que nos encontremos, al igual que en los demás juegos de mundo abierto anteriormente comentados. Pero a diferencia de aquellos, en los que debíamos abrirnos camino hacia el siguiente punto de carrera o la siguiente misión, incluso a nuestro hogar o garaje, en Fuel deberemos simplemente pulsar Start para que aparezca el menú de acceso a todo cuanto oferta el juego. Ese mundo libre, por tanto, nos servirá para cosas más banales como recorrer el mapa, explorar todos los recovecos, intentar encontrar los puntos de interés, etcétera. Curioso de por sí, pero dada la extensión del mapa precisaba de algún incentivo más.

Desde ese menú podremos seleccionar el Campamento al que queremos acceder y, dentro de él, las carreras y los desafíos a nuestra disposición. La variedad de pruebas es bastante abundante, aunque todas se reducen prácticamente a lo mismo: buscar la ruta más corta para llegar al objetivo en primer lugar. Las carreras pueden ser a través de puntos de control, basadas en un determinado número de vueltas a un circuito, o completamente libres, debiendo tan sólo alcanzar la meta; además, cada una está adecuada a un determinado tipo de vehículo, por lo que sólo podremos participar si poseemos ese tipo concreto. Para ello necesitaremos dinero Fuel, que se consigue ganando Carreras. Además, tendremos tres niveles de dificultad disponibles para elegir.

Lo extraño es que la diferencia entre niveles, no es especialmente llamativa; a efectos de recompensa el Fuel será acumulativo, siendo la misma cantidad en todos los niveles. Así, si ganamos en Experto, tendremos todo el Fuel posible en esa prueba. Eso sí, sólo valdrá la victoria total, llegar a la meta en el primer puesto, sin que haya nada ni tan siquiera para el segundo. Los diferentes niveles valen, principalmente, para conseguir todos los emblemas de victoria, que contarán individualmente en el cómputo general. Por su parte, los desafíos nos ofrecen pruebas más extrañas, como contrarrelojes para llegar a la meta, vencer a un helicóptero en una carrera, tocar a todos los demás vehículos en la carretera, etcétera. Son pruebas curiosas y variadas en concepto, pero que a fin de cuentas dejan la sensación de que se acaban reduciendo a lo mismo, sobre todo gracias a la amplitud y libertad que oferta el mundo.

Todos los modos comparten defectos y virtudes por igual. En ningún momento tendremos limitaciones que nos impidan salirnos del trazado a seguir, algo que en las carreras por puntos de control nos puede suponer perdernos irremisiblemente al no avanzar por donde el juego espera que lo hagamos (jugando de forma pura, sin GPS, claro). Esto es más permisivo en los desafíos y las carreras libres para llegar a la meta, donde podemos fijar una ruta en línea recta y seguirla a través de barrancos, bosques, caminos y todo lo que nos podamos encontrar en nuestro camino, sin que se respeten en casi ningún momento las leyes lógicas de la física. Por ejemplo, es posible lanzarnos a toda velocidad contra un muro de una montaña y, con el salto del choque, llegar a la parte superior del mismo y seguir ascendiendo.

Obviamente, no todo es tan fácil, y si bien es posible (dependiendo del modelo de vehículo y del terreno del que se trate) trazar esa línea recta y seguirla sin mayores problemas, en ocasiones eso también puede ser lo que nos ralentice y dificulte nuestro avance hacia el objetivo. Es decir, deberemos ser selectivos en la elección de ruta y saber determinar qué nos conviene más. Para evitar perdernos (algo muy útil en las carreras), podemos activar en cualquier momento el GPS, un camino de flechas que nos indican el trazado hacia el siguiente objetivo, sea meta o punto de control. No obstante, se trata de la ruta legal, siguiendo las carreteras y caminos ya existentes, y casi nunca es la ruta ideal, y de seguirla fielmente estamos avocados al fracaso contra la máquina (algo que puede variar según la prueba y el circuito, claro está).

En total, contamos con 19 campamentos (que se van desbloqueando a medida que vayamos ganando medallas), en los que se divide el total de kilómetros cuadrados del mapa, que en su conjunto nos ofertan 72 carreras distintas (para un total de 216 medallas, en los tres niveles de dificultad). Además, tenemos 190 desafíos secundarios, y un total de 74 vehículos que podremos comprar en cualquier momento. No cabe duda de que el juego es muy amplio también en cuanto a duración, pero hubiese estado mejor que se ofertase un hilo conductor más cuidado, porque da la sensación de que afrontamos pruebas aisladas que, si bien consiguen entretener, tienen la misma facilidad para llegar a resultar rutinarias. Por mucha amplitud que se tenga a disposición, si no se consigue explotar con sus modos de juego, deja un sabor agridulce.

Destacan las opciones de personalización que pone el juego a nuestra disposición, aunque no sean demasiado profundas. Por ejemplo, podremos modificar los vehículos, aunque sea sólo en sus colores. El menú de personalización es más completo, y podremos modificar la cabeza, el pecho, las piernas y la piel del mismo. Además, a medida que vayamos consiguiendo medallas obtendremos un total de 222 accesorios diferentes que podremos utilizar en estas opciones de personalización. Del mismo modo, también podremos adaptar nuestros propios circuitos gracias al editor de carreras que presenta el juego; no es demasiado profundo, pero tampoco es necesario para la simpleza de los propios circuitos del juego.

A mayores, podremos buscar en el modo libre puntos de interés, mejoras de piloto, localizar todos los camiones radar… Pero como ya hemos dicho antes, esto son cosas adicionales cuyo principal atractivo radica en los logros y trofeos. En cuanto al juego online, es posible compartir ese mundo libre a través de la red, o bien disputar carreras de circuito, con puntos de control o llegar a la meta de forma libre. De por sí, Fuel ofrece una amplia selección de circuitos para el modo online, pero también se podrán utilizar los creados por usuarios. Con un acceso rápido y sencillo, y sin que se aprecien problemas de lag, el modo online es satisfactorio, aunque al menos en estos primeros días, daba una importante sensación de vacío al competir pocas personas.

Apartado técnico
No se puede negar que Fuel ofrece un apartado visual solvente, con buenas texturas y modelados. El mundo post-apocalíptico nos propicia escenarios con colores marrones y oscuros por lo general, casi siempre bañados por una nube de polvo que lo envuelve prácticamente todo. En las secciones de monte quemado se puede casi respirar la ceniza que atraviesa el aire, y las zonas menos dañadas por la destrucción son agradables remansos de verde y prosperidad; tampoco faltan las zonas junto a la playa, y los áridos desiertos. El contraste es muy satisfactorio, y el juego consigue transmitir toda su inmensidad a través de los diversos entornos que tendremos a nuestro alcance. Desgraciadamente, la belleza del escenario se ve dañada un poco por cómo se va formando de forma evidente a escasos metros de nosotros.

Los efectos climáticos, con tornados, lluvia y nubes de polvo, son una verdadera delicia, ya que consiguen transmitir todavía más intensidad a las carreras y se convierten en una de las bazas más importantes de Fuel. El desastre climático provoca que los caminos estén llenos de coches y camiones abandonados que deberemos  esquivar, así como saltos naturales en las carreteras rotas y la chatarra acumulada que se unen a los de las montañas. En el apartado sonoro no destaca especialmente, con melodías buenas pero con una importante carencia de efectos de sonido, tan escasos que parecen repetirse de forma constante; algo que se hace muy patente al invertir una importante cantidad de horas.

Esto no es nada complicado, dado que si por algo destaca Fuel, como ya hemos destacado varias veces a lo largo de este análisis, es por su amplitud. Tendremos gran cantidad de cosas por hacer, llevándonos muchas horas conseguir todo lo que el juego tiene por ofrecernos. Además, una vez superadas todas las pruebas que nos propone el juego de por sí, siempre queda el multijugador online, con competiciones hasta dieciséis usuarios, junto con el editor de circuitos que puede dotar al título de una longevidad casi infinita. La libertad de caminos es muy satisfactoria y nos invita a perdernos en su mundo, aunque hay ocasiones en las que un salto suicida puede resultar un éxito o implicar nuestro reinicio en la carrera, dependiendo de tan sólo variables milimétricas que la máquina puede estar dispuesta o no a perdonarnos.

El mando de control responde con acierto a nuestras indicaciones, aunque es un juego demasiado sencillo: tan sólo tendremos que acelerar y frenar. Luego, es todo cuestión de acostumbrarse a su particular dinámica de juego,  La de Fuel es una competición reducida a su mínimo exponente, es directo y sencillo de dominar, un arcade que se adapta fácilmente a todo tipo de usuarios. Por eso mismo, consigue resultar divertido, una experiencia diferente que, pese a no llegar a hacer sombra a los grandes del género, tiene su encanto particular. La distinta respuesta de cada tipo de vehículo añade un plus de interés a la jugabilidad, dado que dominar todas las máquinas no será sencillo por sus propias dimensiones.

LO MEJOR

  • Abundantes cosas por hacer
  • Las condiciones climatológicas
  • Mapa inmenso

LO PEOR

  • Defectos gráficos como la generación próxima del escenario
  • La ausencia de un modo Carrera que diese coherencia a las carreras
  • Una jugabilidad excesivamente básica

CONCLUSIÓN

Fuel tiene carencias importantes como pueden ser lo inconexo de sus carreras, la exagerada formación del escenario a escasos metros de nosotros, la ausencia de cámaras más lejanas con respecto al vehículo, y sobre todo, la exagerada simpleza de su propuesta jugable. No obstante, tiene virtudes que lo convierten en una propuesta divertida, que consigue hacernos pasar buenos ratos. Destaca ante todo su inmensidad, tanto a nivel de mapa (con el récord Guinness que le ha supuesto) como a nivel de cosas por hacer, con un importante número de carreras y desafíos. Cuenta además con un modo multijugador bastante satisfactorio, aunque su potencial se demuestra cuando se cuenta con 16 usuarios. Fuel es una propuesta diferente, que puede dejar un buen sabor de boca en los aficionados a la conducción. [image|nid=1234146|align=center|preset=inline] - Mapa inmenso- Abundantes cosas por hacer- Las condiciones climatológicas

7

Bueno

Cumple con las expectativas de lo que es un buen juego, tiene calidad y no presenta fallos graves, aunque le faltan elementos que podrían haberlo llevado a cotas más altas.