Little King's Story, Impresiones

Raúl Barrantes

Doce ciudadanos, tres ministros, tres vacas, y una tasa de empleo del cero por ciento. Esto es lo que hereda el joven Corobo al encontrar una corona mágica en el bosque y convertirse en soberano de Alpoko. Dejad que los niños gobiernen el país… ¿un lema para tiempos de crisis?

Doce ciudadanos, tres ministros, tres vacas, y una tasa de empleo del cero por ciento. Esto es lo que hereda el joven Corobo al encontrar una corona mágica en el bosque y convertirse en soberano de Alpoko. Dejad que los niños gobiernen el país… ¿un lema para tiempos de crisis? 

Tres nombres vienen rápidamente a la mente durante los primeros minutos de aclimatación con el nuevo juego de Rising Star Games. Tres nombres que bien valdrían para resumir rápidamente qué puede encontrarse un jugador en Little King's Story: Pikmin, Overlord y Animal Crossing. Éste último es, tal vez, el más obvio a simple vista (con los otros dos muy de cerca en cuanto se realizan las primeras acciones), pero las semejanzas van un poco más allá de ese grafismo cute que tan característico se está volviendo de mucho de lo que vemos desarrollado para las consolas de Nintendo.

Dejando a un lado el diseño de personajes y escenarios, y hasta las películas de introducción que nos encontramos en el juego - que coquetean con la plasticidad de técnicas pictóricas ajenas al videojuego, buscando estéticas de pintura al óleo, dibujos infantiles con ceras de colores y hasta imitaciones de tiza sobre pizarra para algunos tutoriales -, todo muy relacionable, insisto, con Animal Crossing y evidenciando cuál es el público inicial al que se dirige el juego, las coincidencias se encuentran también en su esencia jugable: mucha exploración, un componente RPG basado en la mejora constante y progresiva de estructuras, pasión por lo coleccionable y, en definitiva, mucha más profundidad de la que parece asomar a simple vista.

La misión principal del muchacho Corobo consiste en levantar el reino. Esto es, llenar las arcas del estado, poner a trabajar a sus ciudadanos, ociosos y desempleados, y expandir progresivamente sus fronteras.  Los primeros pasos implican reclutar a algunos de los súbditos desocupados para buscar tesoros ocultos en grietas. Tras esto, podremos construir nuestra primera edificación y, así, dar el primer empleo a algunos de los ciudadanos. Porque ésta es su función principal: durante el juego, podrán construirse diferentes edificios donde enviar a los súbditos para darles un oficio: soldado, granjero, minero, cocinero y hasta florista.

Cada uno podrá realizar, como es lógico, ciertas tareas de forma más eficaz que los otros, y las profesiones pueden también mejorarse (los soldados se convierten en caballeros, por ejemplo). Y Corobo puede, en cualquier momento, agitar su cetro real y hacer que cualquier súbdito siga cada uno de sus pasos en perfecta formación (hasta un número límite que irá creciendo desde los cinco del principio hasta un notable 50) y obedezca sus órdenes. Aquí es donde empiezan a verse las semejanzas con los otros títulos que mencionaba al principio: Corobo nunca hará nada (para eso es el rey…), sino que enviará a sus súbditos a realizar tareas por él, ya sea excavar en busca de oro, destruir obstáculos en el camino durante la exploración del reino y sus alrededores, o, claro, atacar enemigos.  Con un botón se reclutan súbditos, con el mismo se dan las órdenes, y con otro se les llama de vuelta a la formación.

Rising Star Games ha implementado un sistema por el que, mediante el stick del Nunchuk, se puede apuntar un haz de puntos con un movimiento giratorio hacia el objeto o personaje al que se quiere dirigir a los súbditos. Es sencillo, y eficaz. Además, conforme aumente el número de ciudadanos que Corobo puede tener a sus órdenes, también se multiplicarán las opciones en cuanto a formaciones y su composición. Así, podremos crear grupos complejos compuestos por varios tipos de oficios, y rotar entre tipos de formación por medio de la cruceta, sabiendo siempre quiénes serán los primeros en obedecer la orden dada por medio de un pequeño esquema de la formación en pantalla (algo necesario para no enviar primero a los cocineros a un combate, por ejemplo). Sobra extendernos sobre las coincidencias con los juegos mencionados, ¿verdad?

Durante nuestra prueba de Little King's Story pudimos familiarizarnos con todas estas mecánicas, jugando los primeros momentos del juego, pero también avanzando considerablemente en el tiempo (de juego) por medio de algunas partidas salvadas. Lo cual nos dio la oportunidad de ver hacia dónde apunta el título. Y a pesar de inspirarse fuertemente en títulos ya conocidos, lo cierto es que Rising Star Games parece haber creado algo, de algún modo, único y con personalidad propia. Salvados los comienzos más tímidos, el juego va revelando sus muchas capas: el palacio de Corobo crece conforme las arcas del reino se llenan y sus territorios se pueblan de edificios, los ciudadanos mantienen sus profesiones y realizan sus tareas de forma independiente (los obreros reparan las edificaciones, los jardineros dan forma al paisaje… aunque cambiar de oficio es tan sencillo como enviarlos a otro edificio para que reciban inmediatamente otra formación), el buzón de sugerencias, que viene de serie con la 'plaza del pueblo' que puede construirse más pronto que tarde, se llena rápidamente con misiones enviadas por los súbditos, y la exploración va descubriendo nuevos territorios y objetos coleccionables con los que decorar las estancias reales.

Pudimos enfrentarnos a algunos de los combates con jefes finales, como una vaca diabólica que domina un cementerio cercano al reino, o un sapo gigante, contra los que hay que, siguiendo un diseño muy clásico, encontrar los momentos adecuados para enviar a tus soldados al ataque, llamarlos de vuelta para evitar daños, esquivar super-ataques… Falta comprobar dónde estará exactamente el componente más táctico en los enfrentamientos, ya que las formaciones de batalla son variadas (incluyendo posiciones defensivas en torno al rey) y las composiciones de éstas, también, una vez que el Podio Real permite seleccionar combinaciones de tropas variopintas que suponemos tendrán realmente importancia estratégica para según qué misiones.

También hemos averiguado que durante el juego encontraremos hasta siete princesas que, como en cualquier cuento que se precie, hay que rescatar. Lo curioso aquí es que éstas siete mozas de la realeza darán acceso a los siete territorios que puede absorber el reino de Alpoko, y aquéllas pasarán a formar parte del poli-matrimonio real (¿deberíamos decir harén?). Del mismo modo, algunos de los personajes secundarios, como Hauser, el consejero real que nos guiará por la maraña de misiones disponibles, tendrán sus propias motivaciones que irán desvelándose conforme avance la historia.

'Lo bueno es que el juego funciona a varios niveles: si quieres algo menos profundo, lo tienes, pero si de verdad quieres sumergirte en un rollo más RPG, mucho más táctico y estratégico… también está ahí', nos decían los desarrolladores de Little King's Story durante las sesiones de juego. Y parecen no ser palabras vacías: el crecimiento del reino y sus edificios depende, en realidad, única y exclusivamente de la iniciativa y las prioridades del jugador, teniendo que elaborar por medio de la gestión local la estrategia de crecimiento y expansión de Alpoko. Y las opciones que apenas hemos rascado para mantenernos ocupados parecen extensas: objetos coleccionables, mini-juegos que pueden añadirse al mobiliario del palacio (como una adictiva mesa de ping pong…), etc, habiendo voces que elevan el tiempo posible de juego hasta unas sorprendentes (hasta para los desarrolladores) ochenta horas…

Disfrazado de juego de corte infantil, y parapetado tras mecánicas muy similares a las de otros juegos que ya nos han atrapado anteriormente (este redactor no puede evitar ver en los súbditos ociosos una versión más mona de los esbirros del señor oscuro de Overlord), Little King's Story podría ser fácilmente, si cumple las promesas que intuimos tras nuestro primer contacto, uno de los juegos más estúpidamente adictivos e interesantes que oteamos en el horizonte de Wii.

Little King's Story

Marvelous Entertainment y Rising Star Games se alían para desarrollar este cuento interactivo de rol en Wii.
Little King's Story