Elite Forces: Unit 77
Elite Forces: Unit 77
Carátula de Elite Forces: Unit 77
  • 6

    Meristation

Rescates a la española

Hugo de Lara López

Las desarrolladoras españolas Gammick Entertainment y Abilight se propusieron hace unos años recuperar el honor de la industria patria y con este afán implícito recala en la pequeña portátil de Nintendo 'Elite Forces: Unit 77', un decente título de acción cargado de tiros, pólvora, uniformes y un particular aroma español. ¿Está preparado, soldado?

La colaboración entre dos desarrolladoras españolas no es algo que veamos muy a menudo y de lo que la industria española pueda presumir en demasía, pero en este caso en particular Gammick Entertainment y Abilight han decidido aunar fuerzas para desarrollar el juego que ahora llega a nuestras manos y que hemos saboreado profundamente para determinar qué clase de producción es, si un delicioso manjar o el peor de los desagrados. En este caso, la obra, producto del buen hacer de desarrolladoras españolas, se queda entre las dos aguas: sin llegar a ser la peor de las obras tampoco destaca especialmente dentro de su género. Podemos hablar de él, pues, como un juego más de acción, pero con un peculiar sabor español que no nos hemos querido perder.

La Unidad 77 al rescate.
La historia de 'Elite Forces: Unit 77' comienza con el rapto de más de treinta de las personalidades más relevantes del mundo. Se trata de un hecho sin precedentes en la historia mundial y de un calado tan profundo y delicado que sólo puede ser resuelto por un equipo con una cualificación tan brillante y ardua como la que posee la famosa Unidad 77. Esta unidad está formada básicamente por cuatro miembros excepcionales: Kendra Chase, especializada en ataque a larga distancia; Dag Hammer, experto en artillería pesada; William Matic, un coco al que no se le resiste ningún bloqueo informático ni ninguna tecnología existente; y T. K. Richter, el maestro de la demolición y la conducción. Ellos, a pesar de no haberse enfrentado a una situación parecida jamás, representan la máxima esperanza para el mundo entero. Por ello, juntos tendrán que bastarse para sortear los diversos escenarios haciendo uso de sus respectivas especializaciones y cumplir su misión principal: la neutralización de los complejos de los supuestos malhechores y el rescate de los secuestrados.

Aunque en un primer momento la historia promete por su peculiaridad, entendida siempre dentro de los temas que generalmente se tocan en el género de la acción, su desarrollo posterior a nivel argumental es paupérrimo. Tanto que nuestro avance por el juego, apenas basado en la superación de misiones tremendamente lineales y elementales que nos encomiendan al comienzo de cada fase, se convierte en una sucesión de objetivos insustanciales que hemos de batir sin preguntarnos la razón real.

Desafortunadamente como decimos el transcurso de nuestra aventura llega a un punto crítico en el que desconocemos por qué llevamos a cabo determinadas misiones y qué correspondencia tienen estas con el hilo principal. Todo el entramado relativo a la historia parece estar hilvanado sin atención alguna y con la única meta de resolver lo más esquemáticamente posible las misiones, siempre asequibles y simples, dejando muy atrás una posible profundización en el argumento. Esto, pese al género, es un error grave.

¡Tiros a gogó!
El apartado jugable es el más destacable de todos los que componen este título, pues se adapta realmente bien a las cualidades de la dimensión táctil de la portátil. Ambas pantallas tendrán su respectiva utilidad, la superior mantendrá un mapa en el que estaremos señalados por pequeños puntos, pudiendo hacerlo descender a la pantalla inferior, la táctil, desde la cual, en condiciones normales, controlaremos a nuestros protagonistas a golpe de 'stylus' desde una visión cenital. Con un toque señalaremos a cualquiera de nuestras unidades y con otro en cualquier parte del escenario haremos que comience a moverse, otro ligero toque en el enemigo nos bastará para que nuestro personaje le dispare, aumentando la cadencia si repetimos la acción varias veces. Pero también podremos seleccionar varias unidades, acercándolas y pulsando el botón que encontraremos en la parte derecha inferior que simboliza la sombra de los hombros y la cabeza de varios personajes siempre y cuando vayamos a la seleccionar a más de uno, si por el contrario solo podemos seleccionar solamente a uno de ellos se representará una sola sombra. Este control táctil puede ser combinado con los botones para agilizar determinadas acciones, como el cambio al arma secundaria que posteriormente comentaremos.

La IA de nuestros enemigos es tan mejorable como la de los personajes aliados que nos acompañan. Mientras que nuestros adversarios no supondrán una amenaza excesiva, los miembros de la Unidad 77 que tengamos seleccionados seguirán al personaje principal que manejemos. Si disparamos con este, el otro/los otros integrantes de nuestro grupo dispararán al mismo objetivo. No tenemos opción a cambiar manualmente el modo de actuación de los personajes controlados por la máquina pero, por otra parte y dada las flaquezas de nuestros enemigos, tampoco es necesario. Si bien es cierto, en algunos momentos los miembros de la Unidad 77 que siguen al personaje que controlemos impactarán contra rejas, edificios u otros obstáculos que encuentren por el camino teniendo que volver, a nuestro pesar, a por ellos, pues en múltiples ocasiones su tosca e inflexible secuencia de seguimiento provocará que terminen bloqueándose.

Pero hay más. Además de su arma principal con balas infinitas, cada uno dependiendo siempre de su especialización posee un tipo de arma secundaria que activamos o bien utilizando el 'stylus' con un toque sobre ella o bien haciendo uso de los botones horizontales 'L' o 'R'. Kendra, por ejemplo, podrá utilizar su francotirador para batir a los enemigos más lejanos mientras que Dag, con su potente bazuca, hará trizas a todo aquel adversario que quiera encararnos. Sin embargo, la munición de estas armas secundarias sí se agota, por lo que no podremos malgastarlas si no queremos vernos obligados a buscar algún paquete de munición.

Serán precisamente estos paquetes de munición los que palien el uso desmesurado de las armas secundarias; normalmente estos paquetes estarán en el interior de las cajas que encontremos en zonas anexas a nuestro trayecto, fácilmente destruibles con las armas primarias, así como en determinadas zonas no excesivamente escondidas. A su vez, la recolección de botiquines nos permitirá recuperar la vida de los personajes que deseemos con tan solo seleccionar a uno de ellos y posteriormente tocando en el botiquín situado en la parte inferior de la barra de acciones vertical de la derecha de la pantalla táctil donde se recogen todos aquellos que hayamos conseguido. Lógicamente, no podremos almacenar demasiados botiquines ni excesiva munición para las armas secundarias, estos tendrán unos límites que intentarán dificultar un poco más nuestra progresión. Como las cajas, también serán interactuables los bidones con líquido inflamable que con unos disparos saltará por los aires creando una pequeña explosión.

También podremos, con la inestimable colaboración de T. K., conducir distintos vehículos como camiones, tanques o helicópteros, que nos serán de gran ayuda a la hora de derrotar a nuestros enemigos y de avanzar en nuestros objetivos. Aunque hemos de apuntar que maniobrar con la mayoría de los vehículos, sobre todo con el camión, es ocasionalmente engorroso, principalmente cuando queremos dar marcha atrás, asistiendo a una reacción anómala o, aún peor, a una no reacción.

Pautas monótonas.
La estructura de las fases que tendremos que ir superando hasta terminar el juego es extremadamente lineal. Con los personajes que nos habiliten en cada misión deberemos derrotar a todos los enemigos que se interpongan en nuestro camino y recoger toda la munición y los botiquines para poder sobrevivir hasta que lleguemos a su término; así se resume, en pautas generales, el desarrollo hasta el final del título. Esta linealidad se cimienta en una dificultad demasiado asequible basada esencialmente en nuestra precisión con el 'stylus' y nuestro temple en zonas claves con abundantes enemigos, así como la capacidad que tengamos para ser lo menos herido y contar con la máxima munición posible en nuestras armas secundarias para destruir a los jefecillos que nos esperan en la recta final de cada misión. Estos jefecillos son excesivamente duros en comparación con los soldados de a pie, que con menos de una ráfaga se doblegarán ante los miembros de la Unidad 77.

El avance por estos escenarios es riguroso, apenas son grandes y no contamos con misiones secundarias sólidas que nos permitan ahondar más en los parajes que recorramos. Sólo determinadas zonas cerradas que normalmente funcionan como depósitos de munición y botiquines presentan un mínimo de interés por la búsqueda de su apertura, pero cuando observamos que con proseguir nuestro camino basta para que se abran en la mayor parte de las ocasiones, el resultado acaba siendo desalentador.

Si nos hemos encariñado especialmente de una fase y queremos volver a rememorarla no tenemos que temer por la idea recurrente de tener que volvernos a hacer el juego para llegar a ella ya que podremos hacerlo desde el menú principal accediendo a la opción 'partida rápida'. Desde aquí tendremos a nuestra entera disposición todas aquellas fases que hayamos superado pudiendo repetirlas cuando queramos. El menú principal también nos permite el acceso a la 'galería', donde podremos echar un vistazo a los 'elementos ocultos' que hayamos logrado desbloquear mediante nuestro avance en las misiones claves.

La duración de 'Elite Forces: Unit 77' es escasa, únicamente unas doce fases nos opondrán una débil resistencia para acabar por completo este título. Este problema podría haber sido sencillamente solucionado con la inclusión de otros modos que permitieran alargar la vida del juego. Lo cual, a nuestro entender, es una falta reseñable si tenemos en cuenta las limitaciones que ofrece esta obra, más inclinada hacia la acción directa y el entretenimiento 'sin traumas'; un entretenimiento que se ve coartado a causa de la falta de un sólido sistema de puntuación que permitiera tanto en multijugador como en solitario batir nuestros registros las veces que fuéramos capaces.

Sin novedades, capitán.
Su aspecto visual ha de ser diferenciado en dos partes: por un lado las escasas secuencias de vídeo y por otro el rodaje directo del juego. Las secuencias de vídeo se asientan en un diseño artístico que lejos de ser magnífico se mantiene dentro de la corrección como correcto es, a nivel técnico, el desarrollo del juego en movimiento, aunque con un cambio notable en lo artístico. En este último nos encontramos con escenarios de diversa índole (desierto, selva, zonas heladas…) siempre teñidos de elementos bélicos buscando una ambientación adecuada a la historia. Las animaciones no son excelentes, pero mantienen una relativa dignidad, mientras que la visión cenital antes citada nos impide atisbar con claridad los detalles de nuestros personajes por lo que apenas podemos valorar su diseño; con los adversarios y los jefecillos ocurre lo mismo, con la diferencia de que la repetición continua del modelado y su simpleza, especialmente la referente a los soldados comunes, resta credibilidad al esfuerzo artístico. Los escenarios, por su parte, se encuentran gráficamente por encima de los personajes, incluyendo todos los elementos que los componen: pequeñas montañas, altos árboles, los efectos de iluminación procedentes del sol, etc.  

En cuanto al aspecto sonoro apuntamos que, simplemente, cumple sin alardear en ninguno de sus flancos, ni en el de los efectos, ni en el de la música que acompañará constantemente a nuestras hazañas. Sin embargo la BSO está claramente por encima en calidad y en diversidad de los efectos sonoros, realmente pobres.

LO MEJOR

  • El control, muy intuitivo y sin complicaciones.
  • Entretenido y ameno.

LO PEOR

  • El desarrollo de una historia que podía haber dado mucho más de sí.
  • La ausencia de más modos de juego.
  • La especialización de los personajes no llega a explotarse como hubiera debido ser.
  • Su linealidad.

CONCLUSIÓN

Sin llegar a ser un portento en ninguno de sus apartados, 'Elite Forces: Unit 77' se postula como un entretenido y decente juego de acción que pese a su linealidad excesiva nos presenta una jugabilidad bien adaptada a las capacidades de la portátil nipona que nos permitirá acomodarnos de manera más efectiva a las misiones que se nos planteen a lo largo de nuestra aventura y amenizará algunas de nuestras horas libres. Quien busque un juego con una historia asombrosa, profunda y con un desarrollo espectacular que se dé media vuelta, el objetivo principal de este título está enfocado en lograr una accesibilidad complaciente que permita al jugador una adaptación plena al simple e intuitivo sistema de juego y que a través de ella pueda entrar de lleno en un bucle de diversión directa, sencilla y sin dolores de cabeza. En resumen: acción, diversión y poco más. Eso sí, a la española. [image|nid=1310901|align=center|preset=inline] El control, muy intuitivo y sin complicaciones. Entretenido y ameno.

6

Correcto

No es lo último ni lo más original, tampoco cuenta con la mejor ejecución, pero puede divertir si te gusta el género. Bien, pero mejorable.