RetroMadrid 2009, el museo del píxel

La mitificación de los recuerdos es inherente a la naturaleza humana. Existe una tendencia natural a mirar hacia el pasado con añoranza, en la creencia de que todo lo que rodeó nuestra feliz infancia fue claramente mejor que lo que hoy disfrutamos. Aquello de que cualquier tiempo pasado fue mejor es, así, una máxima que los que ya vamos pintando canas y acumulando algún kilillo de más en la zona abdominal nos empeñamos en demostrar como cierta a la mínima ocasión. Y aunque a menudo la magia que queremos ver en esos recuerdos no sea más que puro sentimentalismo, hay veces en que una mirada retrospectiva hacia lo que nos hizo disfrutar hace años confirma que, efectivamente, estábamos en lo cierto.

En lo referente al mundo del videojuego -y por extensión al de la informática-, el paso de los años ha construido una justificada leyenda entorno a los sistemas y títulos que abrieron el camino a una industria que hoy lidera el sector del ocio audiovisual. Los que la vimos dar sus primeros pasos, allá por los lejanos 80, sabemos bien cuáles han sido sus logros y fracasos durante todos estos años, y pese al paso del tiempo y la enorme evolución sufrida en todos sus ámbitos, no podemos evitar sentir una profunda admiración por sus orígenes y todo lo que se relaciona con ellos. Vivimos la evolución tecnológica con voracidad geek, deseosos de conocer cada nuevo avance en el sector, y sin embargo no dejamos de echar de menos el píxel, las cintas y los monitores monocromo.

Como respuesta a ese sentir nostálgico que despiertan los cimientos de la industria, surgió hace ya un lustro RetroMadrid, una feria que ha ido creciendo de forma exponencial durante sus distintas ediciones hasta convertirse en un referente dentro de la escena revival dentro de nuestras fronteras. Lo que surgió como una reunión de aficionados a las vetustas plataformas de 8 bits, en especial al MSX, con el sencillo objetivo de intercambiar títulos y experiencias en torno de sus máquinas, ha acabado por convertirse en un acontecimiento anual que se empeña en mirar atrás con la convicción de que en lo obsoleto hay aún mucho por disfrutar. Tras las puertas de la feria, año tras año, el visitante descubre cúan viva sigue una tecnología pionera y, por ende, osada que se resiste a dar sus últimos coletazos.

La edición de este 2009, celebrada el pasado 14 de marzo, ha servido para confirmar a todas luces este extremo. El éxito rotundo de la misma viene avalado por más de 1100 visitantes, algo impensable en sus orígenes que pone de manifiesto el creciente interés que lo retro suscita en los aficionados al videojuego. Y no sólo dieron fé de ello los talluditos jugones que tuvieron la fortuna de vivir en primera persona los dorados años de la multicarga y el OPQA, sino que la edición de este año ha demostrado que el interés por aquellos días trasciende barreras de edad y experiencia frente a la pantalla. RetroMadrid 2009 ha sido la prueba palpable de que existe una consciencia general de la importancia del pasado de la industria que comparten niños, jóvenes y adultos, y a todos pudo vérseles desfilar frente a sus expositores en un común disfrute de todo cuanto allí se mostraba.

El Centro Sociocultural El Greco acogió un año más una extensa representación de lo más granado de la tecnología más representativa de la época, mostrada en diferentes expositores donde la concurrencia pudo redescubrir -o hacerlo por primera vez, en su caso- cómo eran los videojuegos que asentaron las bases para la industria actual hace ya varias décadas. Desde legendarias máquinas como los famosos Spectrum, Amstrad o MSX, hasta sistemas algo más recientes como Neo-Geo o Dreamcast, pasando por recreativas, portátiles de diversa índole, o añejos compatibles y Macintosh con precarísimas especificaciones técnicas. Y entre las piezas de coleccionismo y los variados títulos jugables -desde Freddy Hardest a La Abadía del Crimen-, diversos stands con merchandising ex profeso donde los mitómanos hacían acopio de recuerdos de sus recuerdos -camisetas, chapas, y software y hardware para todos los gustos.

La ocasión se aprovechó también para celebrar el XXV aniversario de un algunos nombres claves en la historia de la tecnología informática: Sinclair QL, MAC y Amstrad. En torno a la legendaria casa de la manzana multicolor se organizó una conferencia en la que se repasó su historia, así como una muestra de algunos de los primeros modelos aparecidos en el mercado. Las máquinas de Schneider, por su parte, contaron con un generoso stand donde podía admirarse una exahustiva colección de modelos y jugar a algunos de sus títulos más entrañables. El cariño que la comunidad de Amstrad sigue profesando a su máquina fetiche se puso de manifiesto con una zona reservada a la preservación y reparación de software y hardware donde incluso se regalaron juegos en casette para el mítico 464.

La emuescena tuvo también su representación en el certamen por parte de Emuforge e IberDC Dev Team. Estos grupos de programación pudieron mostrar sus últimos avances con jugosas demostraciones de los mismos en varias Dreamcast de Sega donde los aficionados pudieron disfrutar de los más afamados juegos recreativos, desde Tekken a Sunset Riders, así como de estupendas emulaciones de clásicos de Mega Drive, pasando por la presentación en sociedad de la nueva portátil heredera de GP32 y GP2X, la diminuta pero sorprendente GP2X Wiz. Esta serie de portátiles de la coreana GamePark ha demostrado sobradamente su capacidad a la hora de poner en pantalla de modo más que solvente emuladores de todo tipo, y el nuevo miembro de la familia no defraudó mostrando una versión perfecta de MAME que brillaba más que nunca gracias a su magnífica pantalla LCD.

Uno de los rincones más disfrutados por los visitantes fue el dedicado a las máquinas recreativas. La presencia de las mismas en la feria corrió de la mano de Marcianitos, afamada web dedicada a la creación y restauración de máquinas arcade, quienes animaron a la concurrencia a descubrir el mundo de la fabricación/restauración de recreativas clásicas en casa, y organizaron exhibiciones de títulos legendarios en muebles con solera, pinballs y curiosas cabinets recuperadas para la ocasión, entre las que tuvo especial acogida la dedicada a las leyendas de SNK. Cabe destacar el sorteo de una auténtica recreativa y un cartucho con 100 juegos entre todos los asistentes al evento, así como el concurso de Space Invaders con el que los jugones pudieron demostrar su maña en el inolvidable título de Taito.

Junto a la exposición y el rastrillo, la organización del evento preparó una nutrida e interesante selección de actividades complementarias a lo largo de la jornada, que conformaron un amplio abanico de opciones con las que disfrutar de la feria desde muy distintos ángulos. Sorteos, concursos, proyecciones, actividades sorpresa, firmas, conferencias... Todo ello con una estructura organizativa que permitía disfrutar de las actividades mientras se admiraba la exposición o se echaba una partida al juego de turno por el circuito de televisión interno y la gran pantalla que dominaba toda la estancia. Finalmente, la megafonía se ocupó de recordar puntualmente a los visitantes dónde y cuándo tenían lugar los diferentes actos, de modo que nada escapase a la atención de los mismos.

Este año la feria miró al pasado en busca de nombres legendarios que invitar a participar con su presencia en la fiesta de lo retro, y varios fueron los elegidos que nos regalaron con su asistencia. El mítico Alfonso Mejía "Azpiri", ilustrador de grandes títulos de la era dorada de los 8 bits como Lorna, Phantis, Rocky o Abu Simbel Profanation, firmó autógrafos y departió con los aficionados que se agolpaban frente a su mesa, los mismos que rompieron en aplausos de reconociemiento cuando la leyenda abandonó el recinto. El otro nombre de la jornada fue sin duda César Astudillo, más conocido como Gominolas, quien compuso numerosas melodías para Topo Soft durante los 80 y primeros 90, y que repasó ante un atentísimo aforo su trayectoria e ilustró con su experiencia los primeros años del desarrollo en España.

Su participación tuvo lugar dentro de la conferencia y evento estrella de la feria "La edad de oro de los 8 bits, la experiencia en España", donde además de Gominolas también participaron otras personalidades de la industria y de la época como Fernando Saenz (Dinamic) y Alfonso Fernández Borro "Borrocop" (Topo), con moderación de nuestro compañero "Spidey".  La charla, más cercana a una mesa redonda donde los recuerdos se fundieron con las anécdotas y los datos así como con las preguntas de los asistentes, se extendió durante más de dos horas, y en ella sus autorizados invitados rescataron de su memoria abundantes momentos de la historia del software patrio que hicieron las delicias de una audiencia entregada y atenta a partes iguales.

Gominolas rompió el hielo con un repaso de los primeros años de esa historia, que es la suya propia, en el que relacionó distintas tendencias culturales -cine,política, sociedad...- con el mundo del videojuego en un afán por mostrar la realidad de una época que se vio influida por numerosas tendencias íntimamente ligadas. Tras él tomaron el relevo el resto de invitados a la conferencia, quienes tuvieron también ocasión de rememorar, y hasta descubrir en determinados casos, aspectos de la industria en nuestro país que para muchos eran totalmente desconocidos. No estaban todos los que eran, pero sin duda los que estaban representaban un sector que, de forma totalmente autodidacta y movidos por un exclusivo afán de satisfacción personal, supuso una cima creativa en el software hecho en España.

El turno de preguntas y respuestas final supuso la gran coronación a la charla, donde los asistentes pudieron transmitir sus dudas, observaciones y apuntes a los anteriormente expuesto por los invitados. Fue durante ese tiempo donde surgieron algunos de los comentarios más relevantes por parte de los mismos, y donde se pudo ver que pese al paso del tiempo la edad de oro del software en España, que no es sino la de los 8 bits, sigue siendo punto de reunión sentimental para muchos nostálgicos aficionados a la informática. Se abordaron cuestiones de índole artístico, técnico, cultural, social, empresarial... y en muchas ocasiones se intentó establecer conexiones o paralelismos con el momento actual de la industria.

En este sentido se hizo referencia al papel del PC como heredero de los pioneros ordenadores de 8 bits de la época en la actualidad, desde el punto de vista de su uso como plataforma de juegos. Un oyente expuso su pregunta, instando a los invitados a manifestar su opinión al respecto, y estos comentaron lo estable que resulta desde hace años la representación de los compatibles en el global de juegos vendidos para el total de plataformas -que cifraron en un 10%, de modo aproximado-. Aunque no es mayoritaria, apuntaron, esta cifra estable resulta ilustrativa con respecto a la posición del PC dentro del mercado de sotware lúdico; posición que quizás sólo se vería afectada ante una hipotética estandarización de formatos en el terreno de las consolas domésticas que a día de hoy parece bastante utópica.

Otra de las cuestiones ahondaba en la trascendencia que de cara a la industria de los 8 bits en España tuvo la bajada de precios que Erbe acometió en un momento determinado como medida dirigida a  reducir el impacto de la piratería en nuestro país. De aproximadamente 2.100 pesetas, los juegos pasaron a costar 875, en un movimiento que pretendía multiplicar ventas, como finalmente ocurrió. Sin embargo, las cifras no fueron todo lo positivas que se esperaba, y aunque el grueso de la industria sí se vio favorecida por aquel movimiento, a nivel particular los lanzamientos no obtuvieron el éxito esperado ni repercutieron como se pretendía, económicamente hablando, en sus distribuidoras.

La interesantísima conferencia puso el broche de oro a una edición de RetroMadrid que supuso un rotundo éxito organizativo -pese a algunos problemas con la hora de comienzo de las actividades programadas- y de asistencia. Con la del 2009, la feria se ha consolidado como un referente dentro de la escena de la informática clásica, y sólo cabe esperar que siga creciendo como lo ha hecho hasta ahora para seguir ofreciéndonos la posibilidad de viajar en el tiempo a una época que marcó el devenir de la industria que hoy nos obsequia con verdaderas super producciones en máquinas de tecnología puntera, pero que entonces sólo necesitaba de imaginación, buenas ideas y ganas de llevarlas a cabo para divertir tanto o más que los títulos que hoy nos enamoran. Larga vida a RetroMadrid.