Okami, Impresiones

Volvemos a las tierras de Nippon pero esta vez con Wiimote en mano. Más allá de las predecibles mejoras en el control del Pincel Celestial nos encontramos con un port que ha renovado con ello su velocidad de juego y ciertos aspectos más. Amaterasu necesita nuestra ayuda de nuevo, la consola de Nintendo recibe en junio una de sus mejores aventuras.

Ya son casi dos años los que han pasado desde la llegada de Okami a PlayStation 2. Su característica apariencia se combinó con una jugabilidad envidiable y una duración más que considerable. Okami fue uno de los grandes títulos de cierre de PS2 y ahora llega a Wii con una portabilidad aparentemente exacta pero que lo hace imprescindible en la plataforma. El manejo que ofrece la máquina de Nintendo pretendía ser el argumento de peso para haber realizado esta conversión. Y, sin duda, lo ha sido, pues ha merecido la pena.

Cuando se anunció la noticia, no fueron pocos los que no pudieron evitar comparar a Okami con los momentos de Link convertido en lobo de Twilight Princess. Y es que, sin duda, ya en su día los creadores aseguraron haberse inspirado en Zelda, saga de la que se consideran seguidores. Okami visita ahora la plataforma del mencionado Twilight Princess y compite directamente con él por convertirse en la mejor aventura de Wii, competición prácticamente ocupada por ellos dos, No More Heroes y poco más, pues no abundan juegos de calidad de este género en el catálogo de la consola. Así, Okami para Wii será un imprescindible para todos los que aún no lo hayan probado.

Tras insertar el DVD, los primeros impactos visuales nos recuerdan totalmente al original. La misma presentación, el mismo orden, las mismas secuencias. No hay duda de que este nuevo Okami no incluye extras ni nada más que lo haga una compra razonable para el que ya tenga el original. Pero aún no hemos empezado a jugarlo, al hacerlo descubrimos que el Wiimote es el periférico ideal para este juego, tanto, que llegan a modificarse hasta su intensidad y dinámica general.

Y es que utilizar el Pincel Celestial ha pasado de ser un ejercico de precisión y minuciosidad con el joystick analógico del DualShock 2 a una acción precisa, rápida e intuitiva, pues ahora moveremos el cursor apuntando con el Wiimote a la pantalla, lo que nos permite desplazarlo rápidamente y señalar con exactitud por dónde queremos pintar. Pero claro, nos encontramos con un problema reseñable en esto: ahora trazar líneas rectas será todo un ejercicio de destreza que, en más de una ocasión, sólo solventaremos utilizando las dos manos, apoyando una sobre la otra.

Este nuevo uso del Pincel Celestial hace que ahora sea menos pesado utilizarlo continuamente, lo que ha dado al juego un dinamismo y una velocidad del que antes no se partía. La jugabilidad de Okami en Wii llega a parecer cambiada, mejorada en este sentido, aunque también se observan pequeños errores que no estaban en PS2 en muchos otros aspectos del control.

Los bloqueos ahora se hacen inclinando el Nunchuk en la dirección en que queramos defendernos, algo que falla en demasiadas ocasiones y que no parece bien implementado del todo. Hay que considerar que rara vez hemos usado el sensor de movimiento del Nunchuk para algo más que un mero acelerómetro, y quizá en Okami se le han querido asignar funciones que no encajan del todo con la arquitectura de este poco explotado periférico. Los fallos en el bloqueo son constantes, pero, por suerte, éste no es un movimiento que debamos usar demasiado ya que, al principio del juego, casi se nos olvidará que lo tenemos.

Por lo demás, en su manejo, controlar a la diosa Amaterasu convertida en Shiranui, loba blanca legendaria, será una experiencia acertada, pues, tras más de un año de experiencias, hay que decir que el Wiimote y el Nunchuk no ofrecen un control clásico mejor que el de un pad pero que funcionan a la perfección. De nuevo los botones A y B cobran especial importancia junto a los gatillos Z y C del Nunchuk, más fundamentales de lo esperado.

Entrando ya en su apartado gráfico, el Okami de Wii es sustancialmente más colorido, algo que le hace perder en parte ese toque de lienzo envejecido o realizado con colores pobres y sobrios que hacía algo más estético al original. Pero por otro lado, la experiencia gana en espectacularidad, pues determinados entornos parecen auténticas obras de arte impresionista, cargadas de detalles que ahora son más visibles si se contemplan en conjunto. Y sí es más que considerable la inclusión del modo a 480p, en formato de televisor 16:9 y con barrido progresivo. Esto hace que la experiencia visual gane en todos los sentidos, ya que siempre parecerá que estemos jugando ante un cuadro muy perfeccionado y en constante movimiento.

En su contra, debemos decir que no se han arreglado las pequeñas ralentizaciones que se producían en las grandes praderas, apenas se ha retocado la línea de horizonte y no se ha eliminado ningún tiempo de carga. Dos años dan para mucho más que simplemente adaptar el control e introducir cuatro imprescindibles novedades técnicas. Las animaciones siguen siendo suaves, los detalles de los personajes permanecen con el estilo cel-shading más simplista y los escenarios siguen teniendo la vida y estética que los caracterizaba, coloreándose a nuestro paso. Lo mismo sucede con las músicas y los efectos de sonido, se han mantenido exactos, siguen siendo sublimes.

Pero hay un aspecto técnico que no debemos olvidar, y es que desde Capcom siguen diciéndonos que Okami para Wii llegará a nuestro país de nuevo sin traducción. Desde este impresiones queremos seguir pidiendo la localización del juego a nuestro idioma por lo que os enlazamos a la plataforma de Okami Spain, para que podáis cooperar en la exigencia nacional que desde aquí están defendiendo con fuerza.

Por lo demás Okami se muestra igual que siempre, contándonos la misma fabulosa historia desde el mismo punto de vista, con los mismos recursos, escenarios, momentos épicos, enemigos en los mismos sitios, con la misma forma de aparecer y de actuar, etc. Como decíamos al principio, no se incluyen extras, ni nuevos modos de juego, ni nada que lo haga diferenciarse realmente de la versión de hace dos años para PlayStation 2. Sus novedades residen en su control, más mejorado que erróneo, en los nuevos aspectos visuales adaptados a la Alta Definición y en la aceleración de la jugabilidad que permite el control con el puntero del Pincel Celestial.

Este último aspecto quizá lo haga un poco más sencillo, pues no se ha aumentado el nivel de dificultad en ningún momento y, sin embargo, ahora los ataques y la resolución de puzzles son más intuitivos. Los fallos del Nunchuk al interpretar la defensa se quedan como una minucia del manejo, pues apenas deberemos usarla y, finalmente, se superan bien todos los enfrentamientos, incluídos los monstruosos jefes finales.

En definitivia, que Okami salga para Wii es toda una suerte para la plataforma. Su catálogo ya pedía más aventuras de calidad y los que no lo tuvieran en PlayStation 2 están de enhorabuena, pues van a descubrir uno de los mejores juegos de estos dos últimos años, al menos en lo que a concepción artística se refiere. La maestría de Kamiya llegará en poco tiempo a nuestro país, esperemos que con traducción incluída, aunque habrá que seguir rogando a Capcom la decisión. No obstante, Amaterasu ha demostrado que estaba hecha para Wii, por lo que todo el mundo podrá disfrutar de sus andanzas controladas desde el Wiimote.

Okami

La diosa Amateratsu ha sido separada de sus 13 partes de poder. Tu misión es la de desplazarte entre el reino de los dioses y los humanos para encontrar el papel perdido, pero lo harás como una loba.

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