Colin McRae DIRT
Colin McRae DIRT
Carátula de Colin McRae DIRT
  • 8

    Meristation

Una reinvención acertada

Sergi Blanch motenai

Colin McRae, la gran saga de conducción de rallies de Codemasters, vuelve completamente renovado a nuestros compatibles. Con un motor gráfico nuevo, una presentación de lujo y nuevas opciones de juego, esta nueva entrega intentará convencer hasta a los más escépticos.

Hay dos clases de juegos de coches: los pensados para los que les gustan los juegos de coches y los pensados para los que no les gustan los juegos de coches. Los juegos de simulación, como son los de tipo Gran Turismo y similares, hacen las delicias de aquellos que buscan la máxima fidelidad en su ordenador a lo que sería una carrera real; por otro lado, juegos como BurnOut o el viejo (y el nuevo!) Out Run son un exponente claro de lo contrario, de un arcade que utiliza los coches como excusa para conseguir emocionar al volante olvidando el aspecto realista.

Quede claro que esta nueva versión de Colin McRae, que el año próximo cumplirá su décimo aniversario desde su aparición en la PlayStation original, está pensada para los primeros, pero no exactamente por los mismos motivos. Ha expandido sus posibilidades, añadiendo nuevas opciones y rediseñándose casi desde la base; pero sobretodo ha intentado reinventarse, después de las experiencias poco ambiciosas de las últimas entregas. Y bajo nuestro punto de vista, el resultado es bastante esperanzador.

No se ha llegado tal vez al nivel que alcanzó Colin McRae 2, por lo que supuso en su momento, pero DiRT es sin lugar a dudas uno de los mejores títulos de carreras que existe ahora mismo en el PC. Es tremendamente exigente a nivel de hardware, pues alcanzar unas prestaciones similares a las que conseguimos con una Xbox 360 cuesta bastante; hemos realizado pruebas en dos equipos y uno de ellos, un Dual Core con 2 Gb de Ram y una 7800 de gráfica, no iba muy sobrado moviendo el juego a unos escasos 1024 x 768, con algún bajón de frames muy ocasional.

Es por eso que un jugador multisistema y que no disponga de un equipo verdaderamente potente debería optar, hoy por hoy, por la versión consolera. Además que DiRT está pensado para conducirse con un volante, ya sea un Logitech con Force Feedback (como el nuestro) como con un MOMO o el mismo controlador de la 360. Existen en los foros las configuraciones 'ideales' para estos volantes que aseguran el máximo de precisión, siempre según los más puristas, para conducir los coches.

Pero por encima de todo, y esto es una información que seguramente estarán esperando los conocedores de la serie, se ha mejorado la física que mueve el programa. Se ha cambiado casi todo, esta es la verdad, empezando por el nuevo motor gráfico, el diseño de los menús, el tipo de pruebas y su cantidad… pero sobretodo el manejo del coche es, sin llegar a un realismo absoluto que nunca pretende, bastante más precisa y esto, en un título que intenta precisamente eso, es muy bueno.

En resumen, y sin querer adelantar acontecimientos, Colin McRae DiRT es un buen juego de coches. No tan sólo ha recuperado la filosofía original de sus principios sino que, influenciado sin ninguna duda por los TOCA, ha dado un paso adelante en lo que sería la saga. Es cierto que hay algunas cosas que se podrían pulir bastante, pero desde luego es un placer encontrar un producto tan bien presentado, tan bien acabado y que es capaz de satisfacer tanto a los nuevos como a los viejos fans.

Gráficos y sonido

Hay mucho que decir del apartado técnico de DiRT, y poco de ello es malo. Para empezar, el impactante diseño de los menús: es impresionante lo bien trabajado que se ha dejado este aspecto. Muy dinámico, muy 'Apple' según dirían algunos, la forma en la que se ha resuelto con esa sucesión de diapositivas que son de las mejores soluciones a nivel estético que hemos podido descubrir hasta ahora. Sumado a la presentación global desde las opciones hasta la pantalla de carga, nada que objetar en este apartado.

El motor gráfico que mueve el juego es de nueva creación y se ha llamado 'Neon'. Como decíamos antes, el resultado es bastante espectacular a la vez que exigente con el hardware sobre el que se apoya, lo cual no es de extrañar si tenemos en cuenta todo lo que pone simultáneamente en pantalla; muchos coches, muy bien definidos, con una gran cantidad de efectos de partículas y por encima de todo una iluminación y reflejos que harán las delicias no solamente del jugador sino también del espectador que tengamos al lado.

Son más de 40 los coches disponibles para los pilotos y todos ellos formados por un número impresionante de polígonos; pero el hecho destacable es que la geometría de todos los vehículos varía en función de los daños que reciba. Es decir, que a medida que choquemos, rocemos o nos salgamos del trazado, sufriremos no solamente las consecuencias a nivel de pilotaje sino que el aspecto de los bólidos se verá deformado en consecuencia. Parachoques, puertas, ventanas, parabrisas, ruedas, soportes aerodinámicos… incluso el trato que reciben los elementos de decoración del escenario merecen un sobresaliente en este aspecto.

Hay 6 cámaras principales a través de las cuales se puede observar la acción: dos posteriores y 6 frontales, aunque siempre nos moveremos entre dos de ellas en la mayoría de ocasiones. Las posteriores son las más cómodas para pilotar, especialmente si buscamos rendimiento y jugamos con teclado y ratón, ya que vemos el vehículo desde atrás en tercera persona ofreciéndonos una perspectiva de carrera excelente tanto de lo que tenemos delante como de lo que nos viene por detrás.

Las 4 delanteras son indiscutiblemente las más espectaculares, ofreciendo la mejor sensación de velocidad (la del parachoques es brutal) al tiempo que se aprecia la calidad en las texturas tanto de la tierra como del asfalto; pero ha sido aquí donde hemos tenido problemas de algún bajón de la tasa de cuadros, demostrando cuánto difícil resulta mover DiRT a pleno rendimiento, incluso estando lejos a los óptimos 60 frames por segundo. Esto se agrava especialmente en las carreras con varios vehículos simultáneamente en pantalla.

Respecto a los efectos de sonido y música que acompañan a DiRT no hay ocasión para el reproche; el acabado de los temas no es excepcional pero cumple a la perfección con su cometido y el buen nivel de los jingles y ruidos de motores, colisiones, derrapes, salidas de pista y demás juega un papel importante para determinar la buena inmersión del conductor en el juego. En este sentido, un notable alto para sus desarrolladores.

Jugabilidad

Como decíamos al principio, esta nueva entrega de Colin McRae está destinada a los jugadores amantes de los títulos de conducción a pesar, y este matiz es importante, de que no apuesta por un ejercicio de simulación puro y duro. Sí, hay bastante de simulador en DiRT, pero la sensación que desprende durante el desarrollo de todas las pruebas (incluso en los niveles de dificultad más elevados) siempre es ligeramente arcade.

Para empezar, el juego nos ofrece una gran cantidad de información en pantalla simultáneamente incluso en las vistas exteriores, y lo hace de forma escueta pero precisa. Tanto la velocidad actual como el tacómetro, así como los distintos indicadores de límite de marcha y de revoluciones se encuentran en la parte inferior derecha. Arriba se nos muestran las indicaciones del copiloto o nuestra posición en carrera y un pequeño mapa, dependiendo de la prueba a disputar. A la derecha una gráfico de los daños que sufre nuestro coche y los tiempos.

Existen 6 disciplinas en las que correr: rally (las competiciones clásicas que vemos en televisión), la versión estadounidense 'raid', un habitual 'head to head' con el que nos enfrentaremos en un circuito de eliminatoria cara a cara simultáneamente con otro piloto, los RallyCross (que se corren en superficies mixtas), la CORR (la competición en la que correremos con esos buggies tan difíciles de manejar) y las pruebas especiales cronometradas de escalada, también de corte bastante americano.

Los modos de juego principales son tres. El Planeta Rally es aquel en el que podremos conducir todos los coches desbloqueados (se desbloquean a medida que progresamos en el modo ‘campaña') en todos los circuitos disponibles, pudiendo disputar carreras únicas, campeonatos o cronos. El campeonato de rallies, viejo conocido de los seguidores de la franquicia, persigue disputar las pruebas europeas, internacionales o de ambas con el fin de conseguir los títulos.

Pero el modo estrella, y valga la redundancia, es el modo 'estrellato'. En este modo, similar a otros disponibles en muchos títulos, empezaremos desde abajo con coches de segundo nivel y tendremos que labrarnos la calle a base de podios. Cuantos más puntos consigamos, mayor será la cantidad de dinero obtenido y podremos acceder a nuevos vehículos con los que asaltar nuevos retos; también se utiliza el dinero para conseguir alguno de los más de 150 diseños disponibles para personalizar nuestros coches.

Correr en DiRT puede que no sea la forma más realista de encarar un juego de coches, pero enseguida se le pilla el tranquillo. En bastantes ocasiones, sin embargo y si tiene tiempo uno de preocuparse por estos menesteres, el jugador experto puede darse cuenta de que en muchas ocasiones los vehículos tienen la sensación de deslizarse sobre las pistas o de no responder adecuadamente a la acción de los frenos o del acelerador.

Aunque se nos enseñan de forma bastante demostrativa las diferentes opciones para conducir (con el freno de mano en los 180, saliendo derrapando estilo Loeb de las curvas más difíciles, etc.) lo cierto es que siempre se tiene una buena sensación a los mandos una vez se han superado las primeras salidas de pista y los primeros abandonos. Hace bien ese trabajo DiRT, porque lo que importa muchas veces es que el jugador se sienta cómodo conduciendo y debe tratar de vencerle siendo mejor que él, no frustrándole.

Es cierto que, como ya pasaba en entregas anteriores, los coches tienden a girar sobre su propio eje central en lugar de hacerlo sobre los dos de los neumáticos, neutralizando el balance de pesos que tan importante es en todo coche. Obviamente los más puristas, que denominan a este efecto 'ir sobre raíles', es algo que les echa para atrás a la hora de considerar DiRT com un juego ‘serio', pero no es menos verdad que esto es siempre en pos de conseguir mayor accesibilidad al gran público. Y en efecto lo consigue.

Los más escrupulosos pueden escoger entre 5 tipos de dificultad que afectan principalmente tanto a la habilidad de los rivales como a los daños potenciales que puede recibir nuestro coche. Eso significa que a partir del segundo nivel, el principiante, ya nos podemos quedar tirados en una curva si fallamos el contravolante o si entramos en subviraje. La habilidad para llegar al nivel de 'profesional', en nuestro caso y con toda la honestidad posible, se nos antoja bastante difícil.

Existe la posibilidad de modificar nueve aspectos fundamentales de nuestro auto ya sea antes o después de la carrera. Desde modificar la geometría de la suspensión, las relaciones de las marchas o la carga aerodinámica del coche (modificando el ángulo de los alerones) al reglaje de los frenos, todo ello es posible en DiRT. Claro que también podemos fastidiar en carrera aspectos como la caja de cambios o la refrigeración que nos dejarían virtualmente sin posibilidades de acabar en el podio.

El multiplayer de DiRT es algo escueto, pensando que se podrían haber implementado mayores y mejores opciones; es posible disputar una partida de Rally por red de área local o bien unirse a una competición online con, teóricamente, hasta 100 jugadores más. También se actualizan nuestros tiempos en una base de datos global que registra a los mejores pilotos en cada prueba o cada tramo.

LO MEJOR

  • Buen modo de campaña
  • Los daños en el coche
  • Su presentación y acabado

LO PEOR

  • Bajones de frames
  • Conducción poco realista, si cabe
  • El multiplayer, escaso

CONCLUSIÓN

[image|nid=1397039|align=right|width=150|height=84] Colin McRae DIRT (PC)Colin McRae DiRT es un buen juego de coches. No es el mejor simulador de conducción ni el más realista, pero desde luego es uno de los más divertidos. Su estupenda presentación contribuye a mejorar la experiencia de juego, al tiempo que su accesibilidad permite a un mayor público acercarse a intentar ser un buen piloto de Rally. No está optimizado para el PC, es cierto, y requiere un monstruo para moverlo a tope. Pero no es posible negar que estamos ante un giro acertado de la serie, con el permiso de los más puristas. - Su presentación y acabado- Los daños en el coche- Buen modo de campaña

8

Muy bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.