Prince of Persia: Las Dos Coronas
Prince of Persia: Las Dos Coronas
Carátula de Prince of Persia: Las Dos Coronas

El mejor epílogo

Sergi Blanch motenai

Tras la derrota de la Emperatriz del Tiempo y huir de las garras del temible Dahaka, el Príncipe de Persia regresa a su amada Babilonia con la impresión de no dejar cabos sueltos. Su sorpresa es mayúscula cuando el malvado Visir reaparece lejos de estar muerto...

Cuando uno se encuentra en la etapa final de una generación de consolas que termina, es inevitable echar la vista atrás e intentar recordar aquellos títulos que verdaderamente merecen ser recordados por todos los jugadores actuales y para todos los videoadictos que vendrán en los años próximos. De entre esa lista cabe destacar aquellos títulos que curiosamente comparten algo en común: el número 3 en su título.

Observa Prince of Persia: Las Dos Coronas en movimiento en este vídeo.

El 3 no solamente es la cifra mágica de la medicina forense (3 minutos sin aire, 3 días sin agua, 3 semanas sin comida), puede uno permitirse el lujo de aplicarla a la historia reciente de los videojuegos: Gran Theft Auto 3, Splinter Cell 3, Metal Gear Solid 3, Devil May Cry 3 y Prince of Persia 3. En todos y cada uno de los casos hablamos de títulos aparecidos en los últimos años que no solamente han gozado de una gran calidad sino que han superado netamente el nivel de la entrega anterior, en algunos casos con más notoriedad que en otros. Segundas partes puede que no fueron buenas, pero las terceras…

Desde MeriStation, y personalmente el redactor que suscribe, hemos tenido la posibilidad y el placer de dedicarnos enteramente a la obra de Prince of Persia, desde su renacimiento en las Arenas del Tiempo hasta el regreso a sus orígenes en The Two Thrones, pasando por su época oscura en El Alma del Guerrero. Con objetividad y con retrospectiva, tal vez sobrevaloramos a El Alma del Guerrero ya que el juego que tenemos hoy entre manos se sitúa precisamente entre la frescura de Sands of Time y el fervor por el combate de Warrior Within.

Ubisoft ha sorprendido a propios y extraños con el lanzamiento de PoP 3, en el que ha redirigido clarísimamente el enfoque oscuro que se le quiso dar a la segunda parte y que no terminó de calar entre los fans del original, una auténtica joya de ocio digital. Las Dos Coronas recuerda en muchos sentidos la ingenuidad e inocencia jugable del Príncipe del que nos enamoramos, agilizando y dinamizando los combates con muy buen gusto y con mucha más inspiración de la que tuvo su predecesor. Y esto afortunadamente se nota.

Nuestro protagonista, tras 'derrotar' al Visir y a la mismísima Emperatriz del Tiempo, vuelve a Babilonia en barco solamente para darse cuenta de que su imperio está bajo asedio por las fuerzas enemigas. Al alterar el curso de los acontecimientos en la entrega anterior, nada de lo conseguido hasta ahora sigue vigente en el presente y el príncipe se ve obligado a contemplar, además, como un Visir vivito y coleando le arrebata la vida a Kaileena (versión mortal) y se clava la daga del tiempo para conseguir la inmortalidad.

Y ahí empiezan los problemas del Príncipe que, esta vez en su propia casa, se ve obligado a encontrar una nueva solución al desastre ocasionado por sus enemigos y las Arenas del Tiempo. Y por si fuera poco, a la catástrofe ocasionada por el Visir se le une el rencor acumulado tras 7 años de huída, que han despertado el lado oscuro de su propio ser y se manifiesta como algo más que una voz en su cabeza. Habiendo conseguido huir del Dahaka, la bestia implacable, el adversario más temible del Príncipe puede resultar ser él mismo.

Gráficos y sonido

Si por algo el original Prince of Persia de PC se recuerda aún hoy en día fue por la fluidez de sus animaciones, algo fuera de lo normal en aquella época. Hasta en este sentido se intentó reflejar ese espíritu en Las Arenas del Tiempo y la mayor parte de lo aprendido y aplicado con éxito en la primera 'nueva' entrega está presente aquí en las Dos Coronas.

Por supuesto que hay saltos, volteretas, espadazos, combinaciones de todo tipo, caminatas por los muros estilo Matrix, apoyos imposibles, balanceos por barras y maderas, golpes desde el suelo y desde el aire y con apoyo en las paredes, agarres en las cadenas, esquivando sierras mecánicas, parando sablazos y flechas, destruyendo cajas, clavando la espada en la pared, agarrando y lanzando enemigos a diestro y siniestro… y todo representado magníficamente al nivel que la nueva trilogía nos tiene acostumbrados.

El motor que mueve el juego ha sido ligeramente retocado para optimizarlo, si bien ahora tenemos acceso a la vista panorámica en determinados momentos de la campaña únicamente. También han casi desaparecido los puntos en que se sobrevolaba el nivel para observar con perspectiva los puzzles y tener una referencia y el motor de colisiones también podría haberse perfeccionado un poco más ya que en la primera lucha del juego se nos quedó un enemigo flotando en la pared. Pero hasta ahí lo que se le puede achacar técnicamente a The Two Thrones.

El resto es sencillamente espectacular, no solamente en cuanto a las animaciones. El diseño de los escenarios sigue manteniendo el altísimo nivel de calidad que encontramos en Sands of Time y el de los personajes ha sido redirigido hacia los orígenes: el Príncipe, en su versión normal, vuelve a ser aquel hombre que pronuncia de forma creíble el 'Sois frágil y delgaducha' lejos del ser arrogante y oscuro de Warrior Within. Ojo, en su versión normal.

No solamente se ha introducido un segundo Príncipe para interpretar su versión oscura sino que también se añaden al casting un elenco de jefes finales de varios pisos de altura y algún que otro viejo conocido, junto con nuevas y espectaculares animaciones a raíz de las muertes veloces que podemos aplicar en los combates y que explicaremos más adelante. Tanto la posición como los efectos de cámara siguen siendo bastante efectivos y el motor gráfico rinde casi sin altibajos durante las 12 horas de la aventura.

A nivel sonoro Prince of Persia 3 recupera el espíritu perdido de Sands of time, abandonadas casi por completo las guitarras eléctricas que adornaban la mayor parte de la segunda entrega. Traducción y gran doblaje al castellano, en uno de aquellos ejemplos en los que no es ni obligatorio ni necesario jugar en versión original para disfrutar al 100% de un título, en una buena muestra y ejemplo de cómo deben hacerse las cosas en cuanto a localización de un producto.

Jugabilidad

Otra de las grandes virtudes que redescubrimos gracias a las Arenas del Tiempo es que un juego puede tener dos vertientes claramente diferenciadas, plataformas y combate, y conjugarlas con un gran acierto. Existía (y existe) una gran separación entre los momentos de lucha y aquellos en que era necesaria una precisión milimétrica a la hora de realizar la combinación de saltos y balanceos; sin embargo, PoP 3 aúna esos dos conceptos haciendo que los combates formen parte de la aventura de una forma mucho más natural.

Básicamente la estructura del juego consiste en dirigirse del punto A al punto B, sin posibilidad de variación o desvío posible: existe un único camino para llegar a nuestro destino y una única forma o modo de llegar hasta él. Lejos de parecer que el juego nos dirige, la buena introducción del jugador en la aventura hace que parezca que realmente esa es la única salida posible y vemos como lógicos los pasos y saltos que estamos dando. Además, cada zona está bastante diferenciada en el sentido que una vez lleguemos allí es casi imposible retroceder, impidiendo la desorientación.

A modo de tutorial el juego nos inicia en el 'sistema Prince of Persia', aunque los que estamos familiarizados con él nos encontraremos realizando Matrix y golpeando enemigos de una forma muy natural. Se han añadido varios movimientos, no obstante, que vale la pena aprender a controlar; ahora podemos quedarnos apoyados entre dos paredes estilo Splinter Cell o agarrarnos a distancia a los soportes cuando somos el Príncipe Oscuro, por ejemplo.

El Príncipe Oscuro es uno de los añadidos de esta tercera parte que, lejos de sustituir al monstruo de arena en el que nos convertíamos en Warrior Within, viene a ocupar el puesto dejado por el sarcástico y arrogante protagonista de la segunda entrega. Podemos decir que ahora la dualidad está centrada entre el yo de las Arenas del Tiempo y el yo de El Alma del Guerrero. Ambos forman un equipo muy competente, tanto a nivel individual cuando se les necesita como cuando interpretan las múltiples líneas de diálogo entre ellos mismos.

Cuando el Príncipe se transforma en su alter ego, lo que ocurre con cierta frecuencia, obviamente el estilo de juego cambia radicalmente; aunque podemos abatir a los enemigos con nuestro látigo metálico sin mucha dificultad (la energía se recarga cuando encontramos depósitos de arena al abatir enemigos o destruir cajas) perdemos salud a cada segundo que pasa en una bella alegoría sobre lo autodestructiva que resulta la actitud del Príncipe Oscuro.

En realidad, a pesar de ser un yo interior más maligno, se le llega a coger cariño a este nuevo personaje, muy al contrario de lo que pasó en Warrior Within. Sus jocosos comentarios a la mayoría de acontecimientos que van sucediendo se compenetran muy bien tanto con las respuestas del Príncipe original como con la efectiva y bien interpretada narración femenina que adorna la historia principal mientras vamos de sala en sala.

Los movimientos de combate están prácticamente calcados de su anterior versión, desde la lucha con dos armas a la forma de esquivar o saltar por encima de los enemigos. Para sobrevenir el tedio y la monotonía del combate, Ubi ha añadido las muertes rápidas; este sistema consiste en conseguir un fin rápido de las peleas siempre y cuando podamos acercarnos al enemigo sin ser descubiertos, ya sea por detrás o desde arriba.

Si se da ese caso, la cámara se distorsiona ligeramente y entonces empezará una secuencia automática que requiere nuestra pulsación de botones en la fracción de segundo necesaria (estilo God of War aunque distinto) para ejecutar una espectacular y violenta aniquilación del enemigo, especialmente cuando hay más de uno cerca. El ritmo que añade este sistema era impensable de conseguir con las antiguas versiones y supone un gran paso adelante en la saga.

Con gran acierto este método se ha implantado en las luchas con los jefes finales, en los que tendremos que aunar tanto nuestra habilidad con las plataformas, nuestro dominio de la espada y algunas secuencias de este estilo para provocar la muerte de nuestro adversario. El error suele castigarse de forma bastante costosa, ya que tanto los enemigos corrientes serán un adversario duro de roer como los jefes finales no dudarán en hacernos picadillo si no progresan nuestros combos.

Efectivamente siguen presentes, y mucho, las fases de plataformas; de hecho se han visto incrementadas en esta tercera parte hasta el nivel de la primera, con numerosos puzzles tanto sencillos como más complicados que requieren del uso de nuestra cabeza (y de las arenas del tiempo) para solventarse. Es agradable de vez en cuando encontrar una 'pausa' en el camino entre combates para concentrarse en algunos saltos, aunque en ocasiones deberemos aprovechar éstos para acabar con los enemigos a base de muertes rápidas.

Las Arenas del Tiempo no solamente son las causantes del desastre que tenemos entre manos; también nos permiten ejecutar algunas habilidades presentes en las anteriores entregas, algunas enfocadas al combate y otras al juego en general. De hecho, ya que el combate ha visto modificado completamente su enfoque (de modo que intentaremos por todo los medios ejecutar las muertes rápidas) es frecuente que los poderes de las Arenas y el 'recordar' en especial ya no se usen durante las luchas sino durante las fases de plataformas.

El sistema empleado para progresar es el clásico de ensayo error, agilizado en gran medida por las capacidades de la Daga del Tiempo. Morir es algo bastante frecuente en Prince of Persia que afortunadamente presenta unos tiempos de carga considerablemente cortos tras perecer nuestro personaje. Afortunadamente, y contrariamente a Warrior Within, no hemos encontrado puntos en los que nos atasquemos y el argumento fluye durante las tres noches largas que empleamos en terminarlo de principio a fin.

LO MEJOR

  • El 'regreso' del Príncipe
  • Las animaciones
  • Las nuevas muertes rápidas
  • Traducción y doblaje

LO PEOR

  • El motor de colisiones
  • Las fases de Príncipe Oscuro
  • Que no dure más…

CONCLUSIÓN

[image|nid=1497757|align=right|width=150|height=113] Prince of Persia: Las Dos CoronasExisten añadidos puntuales, como la inclusión de las carreras de carromatos al estilo Colisseum que añaden variedad a la acción, pero el corazón del juego y eso es plataformas + acción (o al revés) es lo que mueve y moverá al posible público comprador de este juego. Sin lugar a dudas es una de las mejores propuestas para estas navidades que encantará a todos aquellos que gozaron de las dos entregas previas. [image|nid=1497628|align=right|width=150|height=113] Prince of Persia: Las Dos CoronasSe puede decir que ha sido un auténtico placer analizar la trilogía de El Príncipe de Persia, de principio a fin. Es probablemente una de las mejores sagas en cuanto a calidad global que hemos visto en los últimos tiempos y muchas de las ideas aportadas por ella probablemente recalarán en el mundo de los videojuegos. Han redefinido un estilo probablemente un poco anquilosado y eso merece un reconocimiento. Es por ello que este título, al igual que los dos anteriores, lo consideramos como altamente recomendado. - El 'regreso' del Príncipe- Las nuevas muertes rápidas- Traducción y doblaje- Las animaciones