Paper Mario (Nintendo 64)

Segunda parte del aclamado juego de ROL de Square para SNES que nunca llegó a ver la luz en nuestro país. Ahora Mario se encuentra en un mundo 3d con un aspecto de papel y una aventura con tintes de rol por delante.

No podemos evitar el mirar con cierto recelo lo que realmente significa Paper Mario. Y es que el recuerdo agridulce de Mario RPG, la trifulca con Square y su posterior abandono del barco de Nintendo, y por consiguiente, la magnitud de aquella obra, crean un entorno no demasiado favorable a la posiblemente última aventura que aparezca por estos lares en nuestra plataforma.

A Miyamoto, durante el Soshinkai '98, no le titubeó la voz ni un instante cuando señaló que, el segundo capítulo de esta miniserie estrenada en 1995, buscaría su cota de mercado a un público novicio en este mundillo. Y verdaderamente seguimos recordando con estupor aquellas imágenes que mostraban a nuestro fontanero en un entorno colorido, con varios planos de scroll y una técnica de moldeado similar a la de Parappa The Rapper o Unjamer Lammy.
Pues bien, sin riesgo a equivocarnos, y una vez habiéndole dedicado mucho tiempo al análisis de cada uno de los detalles que moran en la producción de Intelligent System, estamos seguros de que se convertirá en uno de los abanderados del ocaso de N64, tal y como lo fue su antecesor.

Pero sería cuestión de comenzar a narrar cuales han sido los factores que nos conducen a esta decisión, mucho antes de que el cartucho sea puesto a la venta en España.
Ante todo, porque mantiene intacto el espíritu de Mario; pese a aducir de un motor un tanto desconcertante; las secciones plataformeras, los mundos, enemigos, y hasta habitantes de cada villa, tienen ese sabor inconfundible de los juegos de los hermanos italianos. Por ejemplo, seguimos prendados por sus noches nevadas y bañadas de estrellas fugaces, las playas de agua cristalina, fortines oscuros y rebosantes de lava, pueblos con fuentes, casas, tiendas o castillos... no son más que una porción ínfima de lo grande y atractivo que puede llegar a ser echarle una ojeada al paisaje de Mario Story, como se le conoce en el país del sol naciente.

Dejando de lado el que sea una golosina para la vista, el nuevo RPG de los creadores de Fire Emblem cuenta con un sistema de lucha por turnos, pero con alguna variante que lo hace menos tedioso a lo que estamos acostumbrados. Al contrario que Final Fantasy, para haceros una idea, en cada intérvalo de tiempo en que seamos atacados, tendremos la posibilidad de movernos en un espacio limitado de terreno sin temor a recibir un golpe en presencia testimonial. Vamos, que las escenas en que éramos atestados continuamente esperando a que se cambien los papeles han pasado a la historia. Además, el interfaz, como bien dijo el gurú de la gran N, se adaptará a los que tengan experiencia nula en el rol, puesto que un menú a base de luces y focos bastante rudimentario se irá ubicando sobre la cabeza del protagonista. Una vez establecidos todos en su posición, deberemos ir girando la ruleta hasta que escojamos aquel ataque que deseemos usar en la batalla. Si te has apresurado a tener listo tu movimiento antes de que el contador de segundos llegue a la mínima expresión, deberás esperar a ver como se ejecuta, y rezar para que le dañes lo suficiente como para borrarlo del mapa.

Hasta aquí lo sempiterno en un título de esta índole. Sin embargo, una de las novedades que parece haber gustado a los amantes del género es el plantel de amigos que vamos recopilando en la odisea. Cada animal que integremos en nuestro equipo nos servirá como ayuda en una determinada situación del juego, hecho que nos obliga a ir entablando amistades continuamente hasta que poseamos la que realmente nos interesa. Asimismo, hemos dado buena cuenta de ello en los peñascos que con la simple carrerilla no podemos superar, o rocas que se interponen entre la meta y nuestro emplazamiento. En estas vicisitudes, será cuando debamos recurrir a los dominios de los Paratroopa, que cargan con tu peso la distancia suficiente como para no perecer en medio de un precipicio, o por su parte, las explosiones desorbitadas de los Bob-omb, claves en este tipo de hallazgos.

Terciorándonos hacia la jugabilidad en sí, desde el comienzo andaremos a una perspectiva lateral con personajes en 2D y fondos tridimensionales a un nivel de detalle de aupa. Por mucha impresión que dé, estaremos condenados a ir hacia dos únicas direcciones viendo como se desenvuelve detrás nuestro un vasto mundo totalmente impenetrable. Los saltos recobran bastante protagonismo en las campiñas o en mansiones que nos deparan al final un enemigo que tratará de pararnos los pies. Mientras que una vez dentro de cada aldea, basaremos nuestras acciones a interactuar con los villanos a base de subtítulos.

Por lo demás, no parece que vayamos a encontrar excesivas innovaciones sin sustentarse a las bases de los RPG; así que, paradas en las que comprar provisiones, mapas grandes e infestados de rivales a batir, líneas y líneas de diálogo en inglés, escenas cinemáticas para engarzar la acción con el argumento, y bueno, tantos personajes como Miyamoto ha tenido la oportunidad de crear, estarán presentes en cada rincón de los que podamos explorar.

Puede que disguste a más de uno el estar ante otro juego de Nintendo 64 que acusa en demasía el caracter infantil y accesible que habitan en cada uno de sus circuitos. No obstante, debemos olvidarnos de todo ello y abrirnos a uno de los éxitos más rotundos de ventas allá por donde ha sido editado, unas críticas más que esperanzadoras, y como no, el saber que Intelligent System (ahora mucho más ilustres por Mario Kart Advance o Fire Emblem Dark Ages) está detrás de esta gesta. Esperemos que finalmente cruce el Atlántico, sea o no, en el idioma de Cervantes.

Paper Mario

Segunda parte del aclamado juego de ROL de Square para SNES que nunca llegó a ver la luz en nuestro país. Ahora Mario se encuentra en un mundo 3d con un aspecto de papel y una aventura con tintes de rol por delante.

Paper Mario