El Overclocking del Microprocesador
Acelerando tu PC
Todos los fanáticos de los juegos (¡sí, va por ti!!) nos hemos encontrado alguna vez con la triste realidad de que el mercado informático avanza a una velocidad espeluznante; llega un momento en que ese ordenador que compramos hace tan poco, gastándonos casi todos nuestros ahorros, es insuficiente para correr los juegos de última hornada. En ocasiones es una cuestión que se resolvería con unos pocos MHz más, pero comprar un microprocesador nuevo (lo que en ocasiones además conlleva cambiar la placa base) se nos hace muy cuesta arriba. En ese caso, podemos intentar conseguir esos MHz extra gratis, mediante la práctica del overclocking.
¿Qué es el overclocking?
La palabra overclocking hace referencia a subir la velocidad de reloj de algo por encima de la nominal; por ejemplo, hacer funcionar un microprocesador que nos han vendido como de 300 MHz a una velocidad de 333 MHz. Evidentemente, esto produce un aumento en las prestaciones, aunque también puede implicar ciertos riesgos relativamente serios para el equipo, especialmente si no sabemos bien qué estamos haciendo.
Muchos se preguntarán cómo es posible esta "magia" de acelerar la velocidad de algo por encima de la teóricamente correcta. El motivo es que todos los aparatos electrónicos se construyen con unos ciertos márgenes de seguridad en cuanto a sus condiciones de trabajo. En el caso concreto de los microprocesadores, que será de quienes trataremos principalmente en este artículo, puede afirmarse que todos los microprocesadores de una misma gama se construyen basándose en un diseño idéntico, y sólo posteriormente se clasifican y marcan como de una velocidad determinada.
¿Cómo?!! ¿Que Intel nos engaña? ¿Es que mi Pentium MMX de 233 MHz es idéntico a uno de 166 MHz? No, tampoco es eso. Sencillamente, aunque esos dos "micros" comparten un diseño idéntico, Intel nos asegura que el modelo de 233 MHz puede soportar dicha velocidad a la perfección, mientras que no se hace responsable de que el modelo de 166 MHz tolere nada por encima de dicha velocidad. Pero la realidad es que es posible que sí soporte más, y en esa posibilidad basaremos nuestros esfuerzos.
Riesgos del overclocking
Antes de meternos en faena, vamos a exponer los riesgos; como se suele decir, "el que avisa no es traidor".
La propia naturaleza del overclocking hace que estemos haciendo funcionar unos aparatos, generalmente el micro, por encima de sus especificaciones; esto supone varias cosas:
Nadie le asegura que vayan a funcionar (por si acaso, yo soy el primero que no lo hago).
Podríamos dañar dichos aparatos.
La garantía no cubre este tipo de prácticas.
Uno de los principales problemas radica en que cuando un componente electrónico funciona a una velocidad más alta, produce una cantidad de calor más elevada. Este calor puede dañar al micro de diversas formas, desde acortar su vida útil (por un efecto físico llamado "electromigración") hasta sencillamente freírlo, pasando por el caso más habitual: que funcione, pero no de forma estable. Trataremos este tema más a fondo después.
En cualquier caso, el riesgo es mínimo si se procede con prudencia, siguiendo los pasos con atención y realizando las pruebas poco a poco. Por ejemplo, nada de empezar por un "subidón" de 100 MHz, mejor primero un poco, luego otro poco más, luego otro poco... y entre prueba y prueba, comprobar la estabilidad del sistema, el calor generado, etc.
Y como hemos comentado, la realización de estas prácticas implica la pérdida de la garantía del producto, lo cual es lógico desde el punto de vista del fabricante y para nada censurable; existe mucho loco por ahí suelto que primero fríe el micro de manera inconsciente y luego quiere que le den uno nuevo para seguir jugando. Como en casi todo en la vida, la diferencia entre el éxito y el fracaso radica en saber bien lo que se hace.
Cómo funciona un micro
A partir de ahora vamos a centrarnos en las posibilidades que existen para acelerar la velocidad del micro, para lo cual inexcusablemente debemos explicar un poco cómo funcionan estos aparatitos.
El microprocesador, también llamado "la CPU", es el cerebro del ordenador. Es el chip más versátil, el que se encarga de la mayor parte de los cálculos y, generalmente, el más rápido. Evidentemente, cuanto mayor sea la velocidad a la que debe funcionar un chip, más difícil y caro será fabricarlo; por ello, el micro funciona a una velocidad que es un múltiplo de la de la placa base y los otros componentes (los chips de la placa base, la memoria, las tarjetas de expansión...) pueden mantener un precio mucho más ajustado y utilizarse con muchos micros distintos, con sólo ajustar esos multiplicadores.
Por tanto, el micro funciona a dos velocidades, una interna y otra externa o de comunicación con la placa base (la del llamado bus de sistema, externo, de memoria o "FSB" en Pentium II y similares). Así, mientras la placa base funciona por ejemplo a 66 MHz, el micro funcionará a 200 MHz mediante el uso de un multiplicador 3x, o a 233 MHz mediante un 3,5x.

Posibilidades para el overclocking
Teniendo en cuenta la teoría explicada en el punto anterior, tenemos 3 diferentes posibilidades para realizar el overclocking:
(1) Subir el multiplicador del micro.
Mediante este método variaremos sólo la velocidad interna del micro, mientras que la externa permanecerá constante. De esta forma, el único elemento que sufre es el micro, mientras que los demás aparatos trabajan a la velocidad normal.
/es/node/Array Deberemos estudiar el manual de la placa base y ver cómo se realiza el cambio del multiplicador; en el caso más habitual se hará mediante unos pequeños microinterruptores denominados jumpers, aunque en las placas base más modernas se realiza por software, generalmente dentro de la BIOS. Incluso, en el peor de los casos, puede que la placa detecte automáticamente las características teóricas del micro y no nos deje configurarlas a mano...
Otro problema que se da actualmente es que Intel ha decidido frenar estas prácticas, por lo que casi todos sus micros a partir del Pentium II de 300 MHz (incluyendo los Pentium III y Celeron "Mendocino"), así como algunas series anteriores, tienen el multiplicador limitado a unos valores concretos o fijo a un único valor, por ejemplo 4x para un Pentium II de 400 MHz (4x100). En tal caso, y si no tenemos un micro AMD (que tienen el multiplicador libre), deberemos probar a:
(2) Subir la velocidad del bus.
Haciendo esto aumentaremos la velocidad tanto del microprocesador como de los demás elementos del ordenador (la placa base, la memoria, las tarjetas de expansión...). De nuevo, se configurará mediante jumpers o en la BIOS.
Por ejemplo, la configuración "oficial" de un Pentium II de 233 MHz es 3,5x66; si ponemos un bus de 75 MHz, el overclocking tendría los siguientes efectos:
| Micro normal (3,5x66=233 MHz) | Micro overclockeado (3,5x75=262,5 MHz) | |
| Memoria | 66 MHz | 75 MHz |
| Bus PCI | 33 MHz | 75/2=37,5 MHz |
| Bus AGP | 66 MHz | 75 MHz |
| Bus ISA | 8 MHz | 9 MHz |
Los posibles problemas que podemos encontrar en este caso son bastantes, aunque también los beneficios son grandes. Al sufrir tantos elementos el overclocking, los posibles fallos se multiplican, ya que basta con que un elemento falle para que no tengamos éxito. Sin embargo, si lo conseguimos, el aumento de prestaciones será muy grande, ya que estamos acelerando casi todos los elementos del PC, y no nos encontramos con limitaciones del fabricante del micro (al menos por ahora...).
(3) Cambiar el multiplicador y la velocidad del bus.
Es un método que puede dar mucho juego, aunque de nuevo sólo realizable con micros sin multiplicador fijo. Podemos hacer auténticas maravillas, e incluso conseguir acelerar el ordenador sin variar la velocidad interna del micro para que no sufra, por ejemplo cambiando un Pentium 150 de 2,5x60 a 2x75, lo que aceleraría el bus PCI y la memoria sin riesgo para el micro.
Algunas recomendaciones
Para que un overclocking sea exitoso, conviene seguir estas pequeñas reglas:
Tenga muy claro lo que está haciendo ANTES de hacerlo. Para qué engañarnos, esto puede ser peligroso (principalmente para su economía si llega a quemar el micro).
Sea prudente, vaya con calma. Desconecte el ordenador de la corriente (salvo que la configuración se haga en la BIOS, claro), descárguese de electricidad estática y compare cuidadosamente las configuraciones de los jumpers del manual con las que usted selecciona.
Suba la velocidad gradualmente, poco a poco, y compruebe cada vez que el ordenador funciona bien y de forma estable, para lo cual nada mejor que ejecutar Windows 9x/NT y un par de juegos exigentes durante un rato.
Nunca deje encendido solo un sistema overclockeado de cuya estabilidad no esté seguro al 100%, puede que el micro empiece a freírse y se tenga que enterar por el humo...
Si el overclocking no funciona, intente aislar el fallo: ¿es el micro? ¿La memoria, tal vez? ¿Alguna tarjeta PCI muy delicada? Una vez aislado, actúe en consecuencia: pruebe a seleccionar otra combinación de bus/multiplicador; si el problema es un bus (ISA, PCI, AGP), busque en la BIOS si puede seleccionar otros divisores, como 1/3 de la velocidad de la placa para PCI, o 2/3 para AGP; si es la memoria, pruebe a cambiar su velocidad (de "Fast" a "Low", o aumentar los "wait states", o pasar de CAS 2 a CAS 3...)
Esté muy pendiente de la temperatura de los componentes, especialmente del micro y de la tarjeta gráfica (las tarjetas AGP modernas se calientan bastante), y refrigere los componentes lo más posible. En un apartado posterior trataremos de esto.
Puede subir una o dos décimas el voltaje del micro para estabilizarlo, pero no es recomendable, ya que implica un riesgo elevado: se producirá bastante más calor, lo que no es NADA bueno.
Sea realista: en algunos casos, subir 16 MHz ya es todo un logro, así que no espere milagros. Después de todo, está consiguiendo duros a 4 pesetas, querer conseguirlos a 3 ya es abusar.
¿Cuánto puede overclockearse un micro?
Depende del micro. No, no es sólo una forma de "escaquearme" de responder, es una realidad: cada micro es un mundo, y es distinto a todos los demás. Incluso dos micros del mismo modelo, de la misma fábrica y hasta de la misma serie pueden tener distinta tolerancia al overclocking, y no hay forma de saberlo a priori.
Sin embargo, sí pueden darse unos cuantos consejos:
A lo que se puede añadir que si lo que busca es comprar un ordenador nuevo para hacer overclocking (aunque ninguna garantía le cubrirá los posibles daños), compre memoria SDRAM de 100 MHz (PC100), preferiblemente de marca, o incluso PC133 si la encuentra. A la hora de hacer overclocking o de actualizarse, lo agradecerá.
| Tipo de micro | Descripción del micro original | Notas - Consejos |
| Pentium clásicos (no MMX) | Bus de 50/60/66 MHz Multiplicador libre | Permiten muchas posibilidades, cambiando el bus y/o el multiplicador; pocas placas de esta época admitirán la velocidad de 75 MHz |
| Pentium MMX | Bus de 66 MHz Multiplicador libre | Permiten muchas posibilidades, cambiando el bus y/o el multiplicador, aunque éste estaba limitado en algunas series |
| AMD K5 | Bus de 50/60/66 MHz Multiplicador fijo | Limitados a cambiar la velocidad del bus |
| AMD K6 | Bus de 66 MHz Multiplicador libre | Permiten muchas posibilidades, cambiando el bus y/o el multiplicador; existen dos modelos de K6 a 233 MHz, uno de ellos a 3,2 V, que se calienta demasiado |
| AMD K6-2 | Bus de 66/95/100 MHz Multiplicador libre | Permiten muchas posibilidades, cambiando el bus y/o el multiplicador; los modelos de más de 300 MHz con bus de 66 MHz son muy poco recomendables |
| Cyrix 6x86/M2 | Bus de 50/55/60/66/75 MHz Multiplicador limitado | Aunque no todos permiten cambiar el multiplicador, las posibilidades son bastantes, aunque algunas series tienen un voltaje excesivo; en general, tal vez sean algo delicados |
| Pentium II hasta 333 MHz | Bus de 66 MHz Multiplicador ¿? | Muy buenos o muy malos para el overclocking, dependiendo de las posibilidades del multiplicador (fijo a partir del de 300 MHz) y de las características de la placa |
| Pentium II de 350 MHz o más | Bus de 100 MHz Multiplicador fijo | Todo dependerá de las características de la placa (algunas ofrecen buses de hasta 133 MHz, otras sólo de 100 MHz |
| Celeron sin caché | Bus de 66 MHz Multiplicador libre | De lo mejor para overclocking, aunque la falta de caché le ralentiza en muchas tareas (aunque en juegos va bien) |
| Celeron "A" (con caché o "Mendocino") | Bus de 66 MHz Multiplicador fijo | De lo mejor para overclocking, pese al multiplicador fijo. Suele admitir bien pasar de 66 a 75 MHz, e incluso el modelo de 300 MHz es famoso por funcionar (a veces) a ¡450 MHz!! |
La refrigeración
Como decíamos hace ya unas cuantas páginas, el overclocking, exitoso o no, SIEMPRE produce calor. Este calor es uno de los principales enemigos de todo aparato electrónico, por lo que debemos ocuparnos de eliminarlo de nuestro sistema. Muy pocos micros son capaces de soportar 70ºC sin volverse terriblemente inestables o empezar a "quemarse".
Primero debemos refrigerar el componente en cuestión, en general el micro, aunque la tarjeta gráfica también puede calentarse bastante. Para ello, existe un disipador de calor sobre el micro, que absorbe el calor por su superficie y lo expulsa, ayudado por un ventilador para evitar que se estanque ese aire caliente cerca del micro.
Como es lógico, cuanto mayores sean el disipador y el ventilador, mejor. Existen ventiladores que permiten controlar su velocidad de rotación o la temperatura del disipador con el que están en contacto, lo que es algo muy importante. No es nada raro que un ventilador estándar, que suelen ser de una calidad bastante mediocre, se quede atascado sin avisar y fría el micro (uno de los motivos por los que no se debe dejar solo un ordenador overclockeado hasta saber si funciona bien al 100%).
Otros dispositivos que pueden ayudar mucho en un overclocking son las células Peltier. Estos curiosos aparatos son unas láminas que, al ser atravesadas por la corriente eléctrica, hacen que una de sus caras se enfríe bastante, mientras que la otra se calienta (también bastante, por lo que en esa cara debe seguir colocándose un disipador y un ventilador). Estos aparatos son muy eficaces, pero lo malo es que son caros, consumen mucha potencia eléctrica y son difíciles de encontrar en España.
Aparte de las tiendas de electrónica, donde pueden encontrarse ventiladores y disipadores de calidad (células Peltier en menos casos), uno de los mejores sitios para buscar estos aparatos es Internet. Basta con pasarse por Yahoo o Altavista y teclear "cpu cooler" para encontrar una serie de sitios web donde venden todo tipo de material a buen precio. Dos ejemplos de estos sitios son www.3dfxcool.com o www.computernerd.com
También venden accesorios como resina termoconductora para que el micro y el disipador hagan un buen contacto, ventiladores para tarjetas gráficas, ventiladores para disco duro...
De cualquier forma, sea cual sea el método para refrigerar el ventilador, no servirá de nada si no expulsamos el calor al exterior de la carcasa del ordenador. Tenga en cuenta que el disipador y el ventilador no hacen que el calor desaparezca, sólo lo trasladan de sitio, pero tan dañino es cerca del micro como acumulándose dentro de la carcasa sin poder salir...
Para que la refrigeración sea perfecta, lo ideal es tener un ventilador que introduzca aire frío en la carcasa (aunque según escribo esto, el aire de Madrid dista mucho de ser frío) y otro que lo expulse. En un equipo normal, la fuente de alimentación suele sacar el aire caliente, pero no suele haber un ventilador de entrada. Así que no será ninguna tontería comprar un ventilador e instalarlo en la parte frontal de nuestro ordenador, donde generalmente ya hay unos taladros preparados para un ventilador de de 8x8 cm.
En cualquier caso, tenga en cuenta dos puntos: uno, que el aire caliente sube, así que la salida de aire debe estar arriba (NUNCA situada debajo de la entrada de aire frío); y dos, que existen pocos esquemas de ventilación tan efectivos y baratos como abrir la carcasa del ordenador. No es muy bonito (bueno, hay gustos para todo), pero funciona muy bien.
Un pequeño ejemplo práctico

Para ilustrar lo que decíamos, hemos cogido un Celeron Mendocino de 400 MHz (6x66) en formato PPGA y le hemos sometido a una pequeña prueba. Le hemos instalado en una placa base de ABIT que permite medir la temperatura del micro y, en pleno verano madrileño, se ha ejecutado la conocida suite de pruebas Winstone®99, que consiste nada más y nada menos que en todos los programas de las suites ofimáticas más importantes de Microsoft, Lotus y Corel trabajando a la vez, además de Netscape Navigator.
| Micro a 400 MHz | Micro overclockeado a 450 MHz | |
| Puntuación Winstone®99 | 17.2 | 18.2 |
| Temperatura máxima 50ºC | 50ºC | 54.5ºC |
Dicha prueba es perfecta para medir la estabilidad, ya que no deja descansar al ordenador durante casi 20 minutos, Posteriormente se ha cambiado el bus a 75 MHz, es decir, a 6x75=450 MHz, y se ha repetido la prueba; observen la mejoría en rendimiento y el aumento de calor generado. La siguiente velocidad de bus, 83 MHz, ya es excesiva para aguantarla "tal cual", así que tendríamos que empezar a pensar en refrigerar aún más, subir un poco el voltaje... esto no es una ciencia exacta, es un arte.
Conclusión
Bueno, hemos visto cuál es la teoría del overclocking; ahora depende de usted el llevar esto a la práctica (o no). Mi consejo es que si no necesita más potencia, no se líe con el tema, pero si quiere exprimir un equipo lo más posible, o necesita estirar su vida útil un poco más, hasta que pueda comprar otro... pues adelante.
Sólo recuerde que el overclocking puede ser peligroso, pero poco peligroso si se hace con cuidado. En cualquier caso, intentándolo aprenderá un montón sobre micros y placas base, que ya es un buen motivo para intentarlo. Bueno, lo dicho; ahora le toca a usted. ¡Que la suerte le acompañe!