Los Archivos Secretos de Sherlock Holmes: El Caso del Escalpelo Mellado - Primera Parte

Sarah está muerta. Investigando averiguamos que ejercía de actriz en el teatro, a cuya salida había sido asesinada. Su hermana, Anna, se hallaba en paradero desconocido. Comienzan las investigaciones...quién es el asesino?

PRIMERA PARTE

1ª) parte: Y al principio, todo era elemental, Watson

Iniciamos el caso con la recepción de una misiva enviada por el inspector Lestrade, inspector de Scotland Yard reputado por su pasmosa estupidez aunada con su prodigiosa soberbia (algo así como el usuario de un Amiga 1200...).

En el lugar del crimen encontramos una colilla, cuya inspección no produce ninguna pista. También hallamos una barra de metal, que aunque no es ninguna pista, todo buen aventurero mientras progresa en un juego de ordenador se comporta como un ave de rapiña y es menester incorporarlo a nuestro inventario. También hallamos un papel arrugado, lo cogemos y lo examinamos: es una cita (no de un autor literario).

Examinando el cadaver, apreciamos, aparte del corte de la yugular, más que posible causa de la muerte de la víctima, varias pequeñas heridas más. Es preciso irlas examinado una por una: incluso es necesario apreciar el aroma a perfume de la víctima. Unos roces en el cuello sugieren que la víctima fue despojada de algún collar o medalla u otro colgante que llevase (¿robo?); los rasguños aparentan ser resultado de los tirones del asesino; las heridas por arma blanca causantes de la muerte parecen ser resultado de un escalpelo, aunque mellado, y en ellas aparece un polvillo blanco que hay que recoger para su posterior análisis. Consultado Watson (que para eso es médico en la seguridad social) reconoce que las heridas puedan ser resultado de un escalpelo mellado o con sierra, mas desconoce instrumento médico alguno parecido.

Tras la charla exasperante con Lestrade, conocemos que la víctima, Sarah, ejercía de actriz en el teatro, a cuya salida había sido asesinada. Su hermana, Anna, se hallaba en paradero desconocido. Acusa al destripador del asesinato... imbécil! ¡Siempre acusa al mismo!

Entramos en el camerino de Sarah. Henry Carruthers nos comenta que está reparando la cerradura pues parece que el asesino la forzó. Una inspección demuestra que el forcejeo no pasó de intentona y que el asesino no consiguió violar la intimidad de la víctima (me refiero a su camerino). En una mesilla encontramos unas flores con una tarjeta, cuya inspección revela que tiene un "admirador secreto". Las flores son muy "curiosas" así que se lleva un ejemplar para analizarlo en el laboratorio. También hay una botella de perfume con un lazo, como si fuese regalada, así que (léase el comentario sobre el comportamiento rapaz de los aventureros más arriba) nos la llevamos.

Shelley, la testigo se halla en un estado histérico catatónico gilipolloide así que consultamos al Dr. (Watson) qué hacer. Éste nos dá un mejunje que tras administrarlo a la chica le calma sus nervios destemplados (este Dr. me sería de MUCHA ayuda en la disco, cagüenlamar). Tras esto ya puede hablar: Sarah llevaba un medallón que le regaló su hermana Anna (domicilio desconocido), Sarah era muy reservada y no le contó nada sobre el que le mandaba perfume; en cuanto al papel arrugado que le mostramos dice que es una cita con su novio.

Para poder salir es necesario coger el muelle que está bajo el armario y dárselo a Henry para que arregle la puerta.

Vamos al apartamento de Sarah. Allí la policia (o alguién) ha efectuado un minucioso y destructivo registro. Sin embargo, tomando el paraguas descubrimos una llave. El examen de la canasta de la ropa sucia revela un jersey de rugby, cubierto en el cuello de pelos negros untados con aceite de Macassar y que lleva el escudo de un determinado colegio de Londres. Humm, Watson, por lo visto la víctima mantenía relaciones extramatrimoniales con algún fornido y moreno jugador de rugby, anótelo en la libretita mientras yo me llevo los ahorros de Sarah, ocultos en el pomo de la cabecera de la cama.

Ha llegado el momento de regresar a Baker Street 221b, a la habitación de Sherlock, y usamos la mesa del laboratorio para analizar el polvillo blanco así como la flor:

1) el polvillo: usar el polvo en la probeta (se rellena de un líquido), encender el mechero butsen, acto seguido meter el polvillo: la reacción muestra restos de arsénico; el polvo consiste en restos de un determinado tipo de jabón usado en la conservación... de cadáveres (probablemente el asesino quería conservar para siempre la belleza de la víctima, pero eso no es lógico, ¿verdad?);

2) la flor: primero usar el microscopio, despues calentar el matraz usando el mechero y añadir la flor para observar la pigmentación artificial.

Tras obtener los resultados, salimos y le damos a Wiggins, el chaval, la flor para que halle a la florista que vende flores tan especiales.

Como buen detective Sherlock se encamina a la Morgue para averiguar más datos sobre la muerte. El forense me deja examinar las pertenencias de la víctima más no me deja llevarme nada (nota 3 sobre los instintos de rapiña y saqueo) en especial una llave que me llama la atención. Decidimos usar nuestras influencias para ir a ver a Lestrade.

En Scotland Yard, el guardia de la puerta no nos deja entrar si no tenemos algún "pase". Por tanto volvemos a la Morgue y se lo pedimos al inspector que allí se halla. Volvemos a Scotland Yard y tras enseñar el papel al "portero" pasamos al interior. Sin embargo, el oficial de guardia no cede ante nuestras pretensiones. Será preciso sonsacar al falso ciego instalado a la entrada de S.Yard para hallar la manera de agradar al sargento. Tras hacerlo y pedirle educadamente tener "audiencia" con su excelencia su gilipuertez Lestrade, pedimos a éste que nos de permiso para llevarnos algun objeto de Sarah. Volvemos a la Morgue y nos llevamos la jodida llave (perdón).

Con las dos llaves regresamos a la escena del crimen. Con la grande abrimos la puerta del camerino y con la pequeña abrimos la comoda de Sarah. Hallamos una entrada para la ópera. Interrogado Carruthers, nos dice que Anna trabaja allí como cantante. Un poco burro este hombre, no habernos dicho nada hasta ahora el mamón.

Vamos a la ópera. Tras mostrar nuestras entradas al mozo, podemos ir al palco reservado para Sarah, donde hallamos a la propietaria del local. Tras mostrarle las entradas y comunicarle las tristes noticias, obtenemos de ella un permiso para poder ver el camerino de Anna (el vicioso manager no nos deja el muy cabrito). Obtenemos el nombre de su "chico", James.

Procedemos a mostrarle la nota al manager para poder registrar su camerino, mas el manager no colabora mucho, así que convencemos a Watson para que le entretenga un rato, haciéndole buscar tonterias en un armario empotrado enorme. Mientras, abrimos los cajones y encontramos un llavero, que nos llevamos. Hora de darse el piro.

Convencidos de la importancia de una entrevista con James, el novio, vamos al campus donde el entrenador no logra darnos razón de él, porque hay muchos James, altos, fornidos, cabello negro aceitado,... si por lo menos pudieramos decirle lo que fumaba...

Vamos a la perfumeria. La propietaria parece ser muy desmemoriada, mientras que la criada tiene miedo de hablar delante de la patrona. Así que pedimos a la propietaria, Belle, un perfume que no está en los estantes. Mientras se marcha a la trastienda en busca de una botella de tal esencia, un rápido interrogatorio de la criada nos facilita el dato sobre los gustos fumatorios del tal James. Nota: aquí es muy importante que no os equivoquéis al darle la descripción de James a la propietaria. Si lo hacéis mal, no podréis acabar el juego.

Volvemos al campus. Con estos datos el entrenador identifica a James. Hablamos con él en su habitación, pero permanece incrédulo sobre la muerte de su amada. De hecho, cree que Holmes y Watson son parte de una confabulación o complot judeo-masónico-comunista para desacreditarle ante el entrenador, que prohibe los escarceos amorosos durante la temporada.

Regresamos a Baker Street. Pedimos al quiosquero un ejemplar viejo del diario para poder mostrarlo a James pero no le quedan, así que se lo pedimos a Wiggins, que nos lo facilita y de paso podemos recabar información sobre la florista. Tras volver junto a James, este se muestra infinitamente dolorido por la muerte de su amada, así que le tachamos de la lista de sospechosos.

Vamos con la florista, y para soltarle la lengua le compramos "algunas" flores (el dinero no es problema en este juego, Sierra On-Line hubiese incluido apuestas en el Grand National o en el canódromo). El comprador de las flores no "cuadra" con los datos del admirador secreto. Parece ser que pierde algo en el barril... Así que cogemos la cesta que hay encima del barril, lo examinamos encontrando efectivamente que hay algo en el fondo, y usamos la cesta para poder recoger el objeto... unos gemelos. Como por lo que nos ha dicho la florista el sospechoso es parroquiano del pub de enfrente, decidimos entrevistar al propietario,

La única manera de sonsacar al propietario es vencerle en un juego para hombres machos recios y varoniles como los dardos. Una vez superado este escollo, y mostrando los gemelos al amo del bar, obtenemos información sobre el propietario de los gemelos, un taxidermista llamado Blackwood, y sobre el muchacho que trabaja en una farmacia.

Vamos primero a una farmacia. El amo afloja si compramos algo, y nos deja hablar con el chico. Las notas, el trabajo en la farmacia que le podía haber suministrado el polvillo, sus visitas al pub del Covent Garden le acusan, pero su declaración le muestra inocente ante nuestros ojos.

Visitamos el estanco, pista sobre Blackwood. La cabeza de la bestia está allí, pero para poder ver la dirección necesitaremos apilar las cajas de tabaco de la otra punta de la tienda (tras convencer al dependiente). Montamos en ellas y la averiguamos.

Visitamos el taller de Blackwood y hallamos las pruebas acusatorias: (a) el escalpelo mellado (tras confirmación con Watson); (b) el jabon que constituía el polvillo; (c) una bata sanguinolenta (no prueba mucho, pero es la nota 4 sobre las manos ágiles). Tras amenazar con empapelar al empleado, este nos comunica una vaga localización del taxidermista. Para encontrarle necesitaremos un chucho. Vamos a buscarlo al otro lado del rio, despertamos al viejo, se lo pedimos y le ponemos la correa.

El chucho, en los muelles, halla el paradero del taxidermista por el olor de la bata. Abriendo el cobertizo cercano, cogemos el martillo. También nos llevamos la cuerda que hay cerca. (Nota 5 sobre el tema de mi tesina doctoral sobre comportamiento compulsivo del jugador de aventuras relacionales). Empujando uno de los barriles podemos ponerlo junto a la puerta, y alcanzar el cubo que hay en la ventana. Tras cogerlo nos bajamos, devolvemos el barril a su lugar original y recogemos el trapo. Usamos la cuerda con el cubo para obtener agua del Támesis, con la que mojar el trapo y limpiar la ventana. Mirando a través suyo obtenemos una visión del interior. Ha llegado el momento de la acción, y pasamos al interior tras forzar la puerta a martillazos.

En el interior Blackwood y otro individuo examinan un medallón. Mientras Holmes atrapa a Blackwood con una palomita, el otro escapa con el medallón...