Venezuela vs EE UU: la final que tiene en vilo a Donald Trump
El Clásico Mundial depara un enfrentamiento por el título con mucha carga política, azuzada por las burlas del presidente en su red social.


Si algo ha puesto de manifiesto este Clásico Mundial de béisbol, más allá de lo deportivo, es una realidad social que parte de los Estados Unidos de América se niega a asumir y que es fuente de buena parte del respaldo electoral que ha obtenido en sus dos mandatos al frente de la Casa Blanca Donald Trump: el enorme peso de la minoría latina en el país, esa supuesta pérdida de una pureza étnica que nunca fue tal, porque a menudo se olvida convenientemente que los únicos moradores verdaderamente autóctonos de esas latitudes fueron borrados del mapa a sangre y fuego sistemáticamente durante décadas. El resto, mal que les pese o no, llegó de fuera.
Hoy en día aproximadamente un 20% de la población estadounidense, cerca de 70 millones de personas, habla español, y se producen escenas como las que han tenido lugar estos días en el Loan Depot Park de Miami, escenario en la madrugada del lunes de una semifinal en la que los locales jugaron de visitantes. Suya fue la victoria en el diamante ante la República Dominicana, pero en las gradas, tomadas por un mar de quisqueyanos, se hablaba de pelota y no de baseball, de ponches y jonrones, que no de strikeouts y home runs.
LUIS SEVERINO ESCAPES WITH HIS 6TH STRIKEOUT 🔥#WorldBaseballClassic pic.twitter.com/2njl0gKJg7
— World Baseball Classic (@WBCBaseball) March 16, 2026
Algo parecido ocurrirá esta noche en la puerta de Estados Unidos al Caribe, escenario de la final que medirá al anfitrión con Venezuela, verdugo de Italia en su semifinal. Un enfrentamiento de alto voltaje político por los sucesos de comienzos de año, cuando una operación relámpago del ejército estadounidense en Caracas acabó con la detención de Nicolás Maduro, presidente del país sudamericano desde 2013, que se enfrentará a cargos de narcoterrorismo entre otros en una corte federal de Nueva York próximamente.
Buena parte del éxodo que ha vivido la ‘Tierra de Gracia’, así la nombró Colón tras pisarla por primera vez, bajo el modelo de estado bolivariano ha tenido como destino Florida. De hecho Doral, donde precisamente construyó uno de los campos de golf más icónicos de su entramado turístico Donald Trump, se conoce como Doralzuela entre los más de 55.000 residentes que convierten su término municipal en el primero de Estados Unidos con mayoría de población venezolana.
The moment Team Venezuela clinched its first trip to the #WorldBaseballClassic Final 😤😤 pic.twitter.com/uxrxxMXex2
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Es irónico que Trump, horas antes de la final, haya recuperado en su cuenta de Truth Social, la red social auspiciada por él mismo, esa chanza de la que echa mano a menudo, en la que amenaza con convertir a las naciones que no se pliegan a sus designios en el 51º estado de la unión que preside. “¡Guau! Venezuela ha ganado a Italia, 4-2, en semifinales del Clásico Mundial. Están jugando realmente bien. ¡Muchas cosas buenas le pasan a Venezuela últimamente! Me pregunto a qué se debe toda esta magia. ¿Estado número 51?", posteaba horas después de que se consumara el pase a la final de los sudamericanos. No tiene pinta de que eso vaya a ocurrir, y en cambio es seguro que la próxima madrugada Miami sonará y olerá más a Barquisimeto o a Maracaibo que a Oklahoma.
Dos equipazos
Si alguna selección aparte de la dominicana no le anda muy a la zaga a los estadounidenses en la comparativa puesto por puesto esa es la venezolana, que nunca había alcanzado la disputa por el título en el clásico. Al Dream Team norteamericano, que cuenta con más de media docena de potenciales integrantes del Salón de la Fama en un futuro, desde Aaron Judge, Bryce Harper, Bobby Witt Jr. o Gunnar Henderson en el plato a Paul Skenes o Tarik Skubal en el montículo, Venezuela opone su propia pléyade de estrellas de las Grandes Ligas, los Ronald Acuña Jr., Maikel García, Eugenio Suárez, Wilyer Abreu, Jackson Chourio... Abrirán el prometedor Nolan McLean por el bando local y el veterano Eduardo Rodríguez por el visitante. El último precedente, los cuartos de final de 2023, cayó del lado caribeño. El espectáculo está servido, aunque quizá no sea el que espera Donald Trump.
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