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Sorprendente: de los siete primeros sólo gana el Barça

Granollers, Logroño, Bidasoa, Torrelavega y Ademar empatan; y cae el Valladolid. El Cuenca gana en el último segundo al Nava.

Ludovic Fabregas, imparable en Puente Genil.
Enrique Ojeda
Redacción de AS
Actualizado a

El dominio del Barça, con 23 victorias en 23 jornadas, no puede ocultar que estemos asistiendo a una de las temporadas más emocionantes por arriba y por abajo de la historia de la Asobal. Quizá, por coincidir con la Semana Santa, haya pasado desapercibido un dato rocambolesco: de los siete primeros sólo ganó el Barça, los cinco siguientes empataron, y el séptimo perdió, el Valladolid en Aranda. Y para completar la igualdad, el Cuenca ganó en el último segundo al Nava, a quien no es la primera vez que le ocurre en este campeonato.

El Logroño salió reforzado de su visita a Granollers. Parecía destinado a la derrota, pero en la recta final surgió Álvaro Preciado para llevar al equipo de Miguel Velasco a empatar un encuentro que tenía perdido. El central gallego marcó cuatro de sus ocho goles en los momentos calientes, con el decisivo a falta de cinco segundos para firmar las tablas ante la decepción e incredulidad vallesana. En el partido estaba en juego la segunda plaza, que mantienen los riojanos, quedándose los de Rama con la tercera posición.

La lucha por el cuarto puesto estaba en Artaleku, entre el Bidasoa, quinto, y el Torrelavega, que sale de Irún con la cuarta plaza gracias a que empató in extremis. El choque fue un clásico de poder a poder, a modo de tobogán, entrando en el último minuto con los locales mandando por dos tantos. En 60 segundos, tres posesiones con un 0-2 visitante, marcando el tanto de la igualada el pivote Jokin Aja, en un segundo extra, el 61: con el tiempo a cero, lanzó un golpe franco desde nueve metros, que con algo de fortuna valió para desatar la alegría en el equipo cántabro.

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Al Ademar León apenas le valieron los 14 tantos de su goleador Pérez Arce, pues no pasó del empate ante un Bada Huesca que tuvo al equipo leonés contra las cuerdas. Y en Cuenca, otro pivote, Diego Gandara, demostró lo importante que es la concentración en el juego: atrapó un rechace en la línea, para marcar casi sin tiempo y derrotar al Nava al que los finales apretados no se le dan bien.

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