Sergio, Rahm y un Masters infeliz
Los estandartes del golf español deambulan por Augusta cabizbajos, lejos de las plazas de honor a las que no hace tanto les abocaba su talento.


Son casos distintos con líneas convergentes. Jon Rahm y Sergio García comparten diagnóstico en este Masters: ‘baja por depresión’. Deambulan cabizbajos por el Augusta National los estandartes del golf español, lejos de las plazas a las que hace no tanto les abocaba su talento, tras entregar un 73 (+1 para +5) el vizcaíno y un 74 (+2 para +5) el castellonense este sábado. A 17 golpes de la cabeza antes de que Rory McIlroy saliese a jugar la tercera vuelta. A 16 unas horas después.
Jugarán juntos el domingo (desde las 15:28 en la España peninsular). Una gozada si no fuera porque el partido quedará vacío de propósito. Nada de lo que puedan hacer en los últimos 18 hoyos casará con las expectativas de dos de los mayores talentos del siglo. “Me va a tener que sufrir, aunque sería bonito jugar con otro ganador del Masters, encima español”, decía Sergio con una sonrisa de resignación dibujada en el rostro tras abrochar una ronda potable hasta el 13, con tres birdies y tres bogeys; descorazonadora en el 17, doble bogey tras una mala salida, su pecado original esta semana, y un segundo golpe aún peor.
No está claro quién sufrirá a quién. Ni el lenguaje gestual ni el verbal de ambos ha diferido mucho. Rahm se frustra porque llegaba en un buen momento, con el swing en su sitio al fin y una victoria reciente en Hong Kong, la que rompió la sequía de 539 días que llegó a arrastrar en el LIV. Sergio no soporta que su golf haya dejado de ser el que fue con el paso de los años. Es comprensible. Los genios suelen encajar mal la pérdida de facultades que conlleva inevitablemente la edad. Ahí está Juan Belmonte, en paz descanse, que se pegó un tiro cuando el paso del tiempo le negó lo único que verdaderamente le gustaba hacer en la vida, torear.
Tarjeta de 74 golpes para Sergio García en su Tercera Ronda. pic.twitter.com/e52J6wqGgp
— El Masters (@TheMasters_ES) April 11, 2026
“A lo mejor mis expectativas son incorrectas. Tengo 46 años y a lo mejor siguen como cuando tenía 25. Quizá hay que bajarlas”, proclama el hombre que hace un cuarto de siglo llegó a ser comparado con Tiger Woods. No era tan descabellado como suena ahora. Si hay un consenso en torno a su figura es que el Masters de 2017, el único grande que luce en su palmarés, no le hace justicia. Y el resto del curriculum refuerza esa sensación: cuatro segundos puestos entre sus 22 top-10 en los majors, 38 victorias como profesional, récord de puntos (28,5) en la historia de la Ryder Cup. “Desafortunadamente las carreras van para abajo cuando te haces mayor. No sé si es lo que me está tocando o es un bache bastante feo. Es una pena porque miro atrás y no haber ganado un Open Británico me duele bastante”, zanja tras abrir la puerta a una retirada temprana un día antes.
Lo de Rahm es distinto. Tiene 31 años, 15 menos que el de Borriol. Aún anda lejos de un punto de inflexión cronológico. Su amargura es la del que quema naves en su prime sin que se sepa muy bien por qué, aunque el rastro de miguitas de pan apunte claramente en una dirección. Quizá el LIV no tenga nada que ver con esto. Nunca se sabrá porque en golf dos más dos no siempre son cuatro y al fin y al cabo DeChambeau y Koepka han ganado un US Open y un PGA militando en esa estructura. Lo que sí se sabe es que el bajón en los grandes coincide exactamente en el tiempo con su periplo en la superliga saudí.
Jon Rahm termina la Tercera Ronda con tarjeta de 73 golpes.#elmasters pic.twitter.com/0TVb6FY2ZC
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“Más de lo mismo”, resumía su ejercicio Rahmbo, que comprendió dos birdies por los tres primeros y de repente un apagón, tres bogeys entre el 5 y el 14, cuando parecía que al fin iba a abrir la Caja de Pandora en este Masters. Luego un birdie al 15 y un bogey en el 18, jugando a calle el segundo impacto desde los árboles de la derecha. Efectivamente, más de lo mismo respecto a jornadas anteriores. De lo bueno y de lo malo. “No sé qué es lo que ocurre. No sé si es el swing, el proceso o qué. Lo tengo que pensar. No estoy perdido, pero sí frustrado”, añadía camino a su quinto grande fuera del top-10 en los ocho con este que ha disputado desde 2024. De los 29 jugados anteriormente ganó dos y en una decena de ocasiones acabó entre los diez primeros. Cada uno que saque sus propias conclusiones.
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